29-M: Llama y voz de consenso

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Fernando Bolea Rubio

Los medios conservadores ya no hablan de la Huelga General del 29-M, porque si lo hicieran en justicia tendría que ser para alabarla, más que a modo de censura... como lanza hiriente contra los sindicatos. Aunque se ha de entender, que fue una movilización sindical y ciudadana espléndida, casi total.

Los españoles dieron una respuesta contundente para advertir al Gobierno, que no quieren un país mísero, explotador e injusto ni para ellos ni sus hijos ni nietos. Brotando así, una llama de rigor y esperanza, que será recordada en los anales de la lucha del movimiento obrero contra las imposiciones político empresariales y la injusticia social. Si la madre de todas las huelgas generales fue la del 14-D de 1988, la del 29-M le sigue en importancia, ocupando merecidamente el segundo nivel del podium, siendo merecedora de consideración y aplausos.

 

Así diré, que el Indicador de Consumo Eléctrico muestra el éxito rotundo del 29-M. Sobre él, un informe de Economistas Frente a la Crisis (EFC), correspondiente a las 24 horas de ese día, constata el seguimiento masivo de la Huelga General, superior a los paros generales del 20 de junio de 2002 y del 29 de septiembre de 2010. Según los especialistas no se ha visto otra caída en el consumo eléctrico de semejantes características en los últimos 20 años, para los que hay registros comparables.

 

En este informe se revela que los datos manejados por el Gobierno y muchos medios de comunicación no reflejan adecuadamente la realidad, ya que no realizan una comparación rigurosa al no descontar el consumo debido a los hogares -a los que no afecta la huelga- ni efectúan adecuadamente las correcciones para alcanzar un día auténticamente comparable. Por contra, los resultados del indicador corroboran las evoluciones realizadas, a lo largo del día, por UGT y CCOO. Hay que tener en cuenta que las evaluaciones mejoraron al incorporar las últimas horas del día correspondientes a la actividad fundamentalmente industrial, donde el paro incide más en el consumo eléctrico.

 

El Indicador de Consumo de Electricidad debido a la actividad económica elaborado por EFC -tomado como si esa fecha no se hubiera visto afectada por la huelga-, pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad económica disminuyó durante el 29 de marzo un 91,0% debido a la incidencia de la Huelga General. Hay que destacar que este mismo dato (caída del 91%) en la huelga de 2010 fue del 72,1% y en la huelga de 2002 del 85,1%. En conclusión y tal como el propio estudio indica, la Huelga General del día 29 de marzo de 2012 ha tenido mayor incidencia que la Huelga General de 2010 y la de 2002. En concreto, la Huelga General de 2012 ha sido un 19% más intensa que la huelga de 2010 y un 6% más intensa que la huelga de 2002.  

 

Para el catedrático Vicenç Navarro: “La manera más rigurosa es calcular el consumo de electricidad del día de huelga respeto al de un día festivo, digamos domingo, cuando la mayoría de la gente no trabaja. Es decir, hay que comparar el consumo de electricidad entre dos días comparables, un día sin trabajo (el domingo) y un día de huelga general que intenta que, como ocurre los domingos, la gente no trabaje. Pues bien, tomando este indicador, se puede ver que, como bien han documentado un grupo de economistas (EFC) la Huelga General fue un gran éxito, pues el consumo de la electricidad fue casi el mismo de un día festivo (El País fue el único rotativo que hizo esa distinción, ningún otro rotativo la hizo). En concreto, la caída del consumo fue del 87%. Si hubiese sido un 100%, ello indicaría que el consumo de electricidad había sido el mismo que el de un domingo. Un 87% es bastante cercano a un domingo. En realidad, comparando tal indicador con los anteriores de otras huelgas generales, se ve que la huelga general en contra de las medidas altamente impopulares del gobierno Rajoy, fue una de las más exitosas de las que han existido durante la democracia”.

 

Por tanto, queda clara y demostrada la importancia de la Huelga General de 29-M, barriendo los intentos de manipulación y ocultación de la que es objeto para minimizar su efecto. A lo que hay que añadir que, si grande fue el paro, mayor clamor causaron las inmensas manifestaciones de la tarde, segundadas por miles y miles de personas, de familias completas con abuelos, padres e hijos expresando su malestar y descontento. Sin exagerar se puede decir que, el numero de manifestantes fue cinco o seis veces mayor (en Zaragoza más de 100.000), a los participantes en las otras huelgas reseñadas y a lo que suele ser habitual en días tan señalados como el 1º de Mayo. Espectaculares. Lo nunca visto.

 

Pero el día aun guardaba más sorpresas, como la reflejada en la positiva aptitud y disposición de los Secretarios Generales de los sindicatos, Cándido Méndez y Fernández Toxo. Ellos que acababan de demostrar al Gobierno y al país, que son organizaciones muy vivas y con una gran capacidad de movilización y de arrastre, tal como se había reflejado en el triunfo que acababan de obtener. En sus declaraciones con las vías urbanas aun repletas de gente, no se presentaron ante el Ejecutivo y la sociedad con altanería, sino con la máxima humildad y haciendo un nuevo llamamiento al consenso. Sus palabras no fueron amenazantes, sino de concordia, como correspondían a dos organizaciones modernas e internacionales, abiertas a la negociación y no a la confrontación.

 

Sin embargo, el Gobierno esta haciendo caso omiso a esta petición racional, abalada en las empresas y en las calles, al continuar en la unilateralidad y el enfrentamiento. Desde la huelga, las organizaciones sindicales se han dirigido ya por tercera vez, al Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para como dicen: “Abrir un proceso de Dialogo Social en el que se materialice la búsqueda de un consenso ante la gravedad de la situación económica y social en nuestro país”. En todas ellas la contestación es la misma, se les remite a la ministra de Empleo y Seguridad Social, algo que al Secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, le parece: “Un reduccionismo, máxime cuando su propuesta es hablar de la reforma laboral para cambiarla en profundidad, para recuperar derechos, para proteger a los trabajadores frente al despido, para que la Negociación Colectiva sea un elemento de regulación de los derechos individuales y colectivos y que las relaciones laborales sean equilibradas y participativas. La gravedad de la situación requiere una discusión más amplia del conjunto del Gobierno”.

 

No quieren hablar, pero tendrán que hacerlo. El Ejecutivo popular no valora que los sindicatos son el pueblo y que en contra de él no se puede gobernar por mucho tiempo. La muestra la tiene en el resultado de las elecciones andaluzas del 25 de Marzo (cuatro días antes de la huelga), al no poder obtener el PP la presidencia de la Junta de Andalucía, por no alcanzar la mayoría absoluta que con gran amplitud las encuestas predecían. ¿La huelga ha influido en el resultado? Naturalmente que sí. La política es defensa de intereses y UGT – CCOO no son sindicatos amarillos; son reivindicativos, de clase y por descontado políticos con sumo orgullo de serlo. ¿Acaso la CEOE no lo es?

 

Evidentemente, la huelga tenía como objetivo la retirada de la salvaje reforma laboral, nacida al servicio de las patronales y del capital dominante; pero el hecho de coincidir la campaña electoral andaluza, con las asambleas sindicales preparatorias de la huelga en el interior de las empresas, ha servido para hacer ver con claridad las verdaderas malas intenciones de la derecha con respecto a los trabajadores y las capas medias y bajas. Así que de momento, la ministra aludida que se apunte un cero por este sonado fracaso electoral de su partido, por proceder sin cautela ni respeto al movimiento sindical, obligando a los sindicatos a convocar la movilización. De momento, unos han conseguido algo notorio que los afianza ideológicamente, pero otros han perdido la principal plaza política en la mayor comunidad autónoma.

 

La ministra del ramo Fátima Báñez, ha cometido otro error alarmante. En mi opinión, ha hecho una reforma de retales e ideológica, que ha ido zurciendo sin razón y sentido,  resultando una prenda pasada de moda e imposible de llevar. Debido a su inexperiencia, dado que no ha trabajado en ninguna empresa, al pasar de estudiar la carrera a trabajar en una sede del PP; esta señora ha hecho caso a todos los fundamentalistas de las patronales y de los grupos de poder, realizando una reforma totalmente inviable que cada día ira lastrando más al PP y que éste se verá obligado a modificar. Con esta metodología, como sin duda desde el sector de automoción se le habrán quejado del absentismo, ha decretado que se puede despedir si se falta al trabajo nueve días en dos meses por enfermedad corta o intermitente, que es una de las grandes aberraciones de la reforma y que con total seguridad en ese sector, por la oposición sindical, no pondrán en práctica nunca.

 

La CEPYME le iría con la fábula de los convenios y los descuelgues, lo que ha solventado priorizando los convenios de empresa sobre los sectoriales. Alguna organización de autónomos le imploraría sobre lo suyo, obteniendo como resultado un nuevo contrato sin indemnización, en el que el empresario se beneficia de las rentas del parado si éste cobra prestación. Los lobbies financieros y bancarios en competencia con la CEOE, para demostrar quien es más radical y ganar merito en ese mundo descabellado y cicatero, le hablarían de los sueldos, las indemnizaciones, los despidos y allí fue presta lápiz en mano a complacer a los más poderosos. Y aquí ha quedado el desaguisado que esta mujer ha hecho, naturalmente con la complacencia de “Rajodos” (Rajoy-Guindos), que habrán bendecido la reforma con suma complacencia, por su marcada inclinación ideológica del lado empresarial y ultraliberal.

 

En estos días, se ha despedido a un joven por caída de ventas, cuando el verdadero motivo es que llevaba seis años trabajando en la empresa, se rompió un brazo en el centro de trabajo y al día siguiente de volver con el alta después de cuatro meses de baja; como a la empresa no le debía interesar tener un trabajador que se había lesionado, le contaron el chiste de la bajada de ventas, motivo este que da pie al despido procedente, con la nueva reforma laboral. En otra empresa, en el mismo momento que se aprobó la reforma, a los trabajadores les quitaron sin más un plus de nocturnidad que llevaban cobrando desde hacia 10 años; si bien después lo tuvieron que reponer.

 

Sé de otro joven que ha sido despedido de manera disciplinaria por un inexistente error en un parte de trabajo, para no pagarle 800 euros de indemnización que le hubieran correspondido de haber sido un despido objetivo. En la mediación, resultó imposible alcanzar un acuerdo, porque al haber desaparecido los salarios de tramitación, el empresario en ningún supuesto tenía que pagar nada más. Debiendo pensar que por esa baja cantidad y teniendo que pagar el servicio del abogado, el afectado no demandaría su despido en los Juzgados de lo Social y se ahorraría esos miserables euros. Pero en este caso el trabajador sí lo hizo y la apuesta le salio mal. Sigue habiendo trabajadores que se merecen un diez. No perdamos la gallardía de luchar por lo que es justo, porque la persistencia siempre consigue magníficas recompensas.

 

 

12.04.2012                                                                                                       Fernando Bolea Rubio

                                                                  Sindicalista

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