8 DE MARZO

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José Benito Butera Aured

Al contrario que el 1 de mayo, cuya instauración por el Congreso de la Primera Internacional, está documentada, y cuya celebración mundial fue un hecho; el día de la Mujer Trabajadora, no está ni documentado ni clara su génesis. Cierto es que se manejan datos de su origen, que si no desmienten la atribución de la celebración a unos determinados sucesos acaecidos en Nueva York, tampoco dan por cierto que esos fueran los desencadenantes de la conmemoración. La catedrática del departamento de filología de la Universidad de Oviedo, ha estudiado el asunto y para mí, no lo tiene muy claro concluyendo que el origen de la conmemoración deviene en un mito.Sentadas las inciertas bases de la conmemoración, habrá que ver el porque de esa fecha, en que a las mujeres, muy tardíamente se les concedió voz.Sobre ese asunto conexo ya hay mas fundamento, que además se remonta a principios del pasado siglo, y que no tiene nada que ver con el luctuoso hecho al que se atribuye la conmemoración. En Alemania, ya el último año del siglo XIX – 1900 – las mujeres se manifestaron en demanda del acceso a la Universidad y a presentarse a oposiciones – hay que entender que éstas, serian para cubrir puestos en la administración del Estado –Así como también en España y en concreto en Zaragoza, Víctor Lucea tiene documentados, en su obra “Rebeldes y amotinados” desde 1890, hasta 1905 contabiliza doscientos incidentes de los que las mujeres son protagonistas en varios de ellos tanto en Zaragoza donde ya en 1896, las madres se manifiestan contra las quintas de soldados – conflicto de Cuba y Filipinas – o dos años antes en Ejea, las mujeres se manifiestan contra el embargo de las tierras. Ya en el siglo XX las mujeres de Daroca pretenden manifestarse contra el cura, siendo abortada la manifestación. También en Zaragoza y en los comienzos del siglo las hospitalizadas se amotinan por dos veces – en 1903, noviembre y 1904, diciembre, nótese las fechas; seguro que sería por las condiciones de la hospitalización, sin fuentes de calor ni ropa de abrigo, elementos de los cuales estarían privadas, dada la precariedad económica de la institución –. También en los primeros años del siglo y tras la construcción del Mercado Central por dos veces; una se manifiestan en junio y al mes siguiente se amotinan las verduleras zaragozanas.Este extracto de ejemplos de rebeldía, que el citado autor desarrolla durante bastantes páginas del libro antes reseñado, nos muestran que a pesar de su invisibilidad en la sociedad de entonces, la mujer no ha sido ajena en ningún momento a la rebeldía, lo hasta ahora descrito se refiere a la mujer del “pueblo” pero también en la clase medía y en la alta, ha habido ejemplos de rebeldía – de otra índole; pero rebeldía contra el orden establecido – que se puede ejemplificar en Victoria Kent, que tras estudiar derecho en la entonces Universidad Central de Madrid, al colegiarse fue la primera abogado del colegio de Madrid –1924–; resultó ser la primera mujer en el mundo que intervino ante los tribunales militares defendiendo en consejo de guerra a Álvaro de Albornoz enjuiciado por la dictadura de Primo de Rivera –1930–; durante la II República, además de conseguir acta de diputado, fue nombrada directora general de prisiones.Otra destacable mujer de la misma época es Clara Campoamor, que tuvo la misma trayectoria; abogado y parlamentaría, que entre ambas, en el hemiciclo protagonizaron un fuerte y controvertido debate sobre el asunto del “Voto femenino”. De una generación anterior, Emilia Pardo Bazan, 1851–1921, literata de prestigio dentro y fuera de España además, de catedrático de la Universidad Central, o Concepción Arenal, 1820 – 1893, intelectual que en tan tempranos tiempos estudió derecho, filosofía y sociología, ciencia en la que trabajo sobre la facetas del delito, escribiendo algunos libros sobre el tema; también fundo la Cruz Roja durante la tercera guerra carlista.De todas estas, sobre todo de las dos últimas mujeres precisamente; otra mujer, esta del pueblo; la para mí paradigma de la rebeldía y feminista militante y divulgadora de sus ideas de igualitarismo entre las mujeres del pueblo, a las que ella insta a instruirse, como base para su liberación, además de imbuirlas a abrazar el socialismo como doctrina que ella cree redentora de la mujer; Maria Domínguez Remón, que en las cuatro conferencias que tiene recogidas en un tomo de la editorial Castro de Madrid, publicado sobre 1933, cuando ya había dejado la alcaldía de Gallur. En una de esas conferencias, la titulada”La mujer en el pasado, en el presente y en el futuro”, pronunciada precisamente en Gallur en fecha incierta pero hay que suponer que fuera en la transición de la dictadura a la república, ya que su estancia en Gallur puede datarse a partir de 1926, año en que caso con el vecino de esa villa, Arturo Romanos Borobia y junto a él fundan y consolidan la UGT en 1929 (23 de marzo). La citada conferencia en la que ensalza la labor de las anteriormente citadas mujeres y que las pone como ejemplo de lo que la mujer puede realizar a pesar de los atavismos que pretenden mantenerla alejada del mundo de los hombres, o que ellos lo consideran suyo. Sobre todo la políticaPero es del feminismo de ella, de María Domínguez, del que quiero dar testimonio a trabes de algunos párrafos extraídos de esas conferencias y también de lo que en el periódico Ideal de Aragón publicó durante algunos años antes, lo que publicó en el semanario socialista de Zaragoza Vida Nueva.Comenzaré por el artículo que en 1918, en el número 124 de Ideal de Aragón, bajo el título de Femeninas, y cuyas primeras líneas son las siguientes: Se quejan los nombres(y, fuerza es confesarlo, se quejan con razón) de que la mujer, tal como hoy es, no puede hacer la felicidad del hombre que aspire a ser el compañero de su vida, el padre de los hijos que puedan venir en ese estado que las leyes de la Naturaleza y de los hombres determinan llamado «matrimonio»… A continuación va desgranando los argumentos que son empleados por los hombres en contra de la vanidad de la mujer a la que acusan de frivolidad y nula inteligencia. María se pregunta […] ¿No ha hecho inútil a la mujer cerrándole todos los caminos en que la luz pudiera iluminar su inteligencia?¿No es él el que creyéndose superior en todo le niega la intervención en los asuntos de la Patria? […] Más adelante sigue interrogándose para poner el acento en la desigualdad e indefensión de la mujer española […] ¿Cuántas son las carreras a que puede dedicarse la mujer en España? ¿Qué oficio podrá ejercer en el que el hombre no la explote? […] Concluye María Domínguez – que en éste escrito es de los pocos que firma con seudónimo, aquí con el de Maria La Tonta – diciendo: […] Es verdad que hay hombres que luchan por sacarnos de este estado lamentable, pero son los menos…., y pasando por encima de todos los obstáculos, sin temor ni miramientos al «que dirán», vayamos donde están esos hombres, sumemos nuestras fuerzas a las suyas y trabajemos sin descanso hasta conseguir igualarnos al hombre en derechos, inteligencia y libertad, para ser dignas madres de sus hijos. […]Años más tarde en 1930, recién aparecido el semanario Vida Nueva, que editaba la UGT y el PSOE de Zaragoza, concretamente en, el número cuatro, en la segunda página de nuevo María Domínguez escribe: ¡Despierta mujer! Con este texto inaugura su corta colaboración en el semanario y en él, plantea de nuevo la implicación de la mujer en la política, al igual que en la conferencia que se cita al principio. Y lo plantea en los siguientes términos: El socialismo es el sentido más humano y fuerte del amor a la vida real; es la única religión que no adora dioses falsos.La fuerza de su apostolado consiste en organizar justamente a la sociedad, combatiendo errores y preconizando los derechos que al hombre trabajador le asisten en la defensa de sus creencias y de sus intereses; acelerando la emancipación del hombre,para terminar con la explotación humillante que, siglos y siglos, ha venido padeciendo….En el final del artículo, después de desarrollar la situación de los trabajadores anima a las mujeres a unirse a ellos en la lucha por su dignidad y emancipación y lo hace con palabras, que primero plantean la situación de la mujer en la sociedad – sobre todo rural – presentándola como rémora para la participación del hombre en la lucha y lo hace con estas palabras .De todos los obstáculos contra los que ha de luchar, el principal es la mujer.Ella ha sorbido, inconsciente, el beleño que la tiene aletargada, y para sacudir ese sopor será preciso aplicarla aires de renovación y excitar todo su ser anímico al estudio y la reflexión…. Concluye el artículo con párrafos que animan a las mujeres a la militancia del calado de los siguientes Ellos no tienen interés en engañarnos, como lo hacen esos intrusos que nos ofrecen el reino de los cielos a costa de nuestra libertad.Somos madres, somos hermanas y compañeras de los explotados; ayudémosles en su liberación, que es la nuestra.Con nuestro concurso, en las filas de la organización obrera y socialista podremos acelerar su advenimiento y con él la paz universal.De no hacerlo así, nuestros hijos podrán exigirnos responsabilidades si un día los señores del mundo les ordenan destruirse en lucha fraticida, y no tendremos ni derecho para llorar nuestra desdicha, por haber sido culpables.Como se puede apreciar por lo plasmado, que corresponde a una mínima parte de lo que esta mujer produjo, con la intención de aleccionar a sus congéneres, en su ideal de igualdad, dignidad y sobre todo independencia de la mujer con referencia a sus actos y decisiones; nos da la visión de un feminismo que es el que ha hecho progresar la causa; un feminismo que a la par que reivindicativo, lo es también reflexivo, no dejando en manos de los demás el avance de sus reivindicaciones, sino empujando a la participación y desde esta al liderazgo.Su vida fue así; lucho por instruirse; sacudió el yugo conyugal cuando éste se convirtió en martirio, no aceptando las convicciones sociales de su época; sin apetencias políticas, militó en cabeza de ideologías que ella veía útiles para su causa – republicanismo primero y socialismo luego – concluyendo su visión del mundo que le toco vivir, fue reflexiva y a pesar de la dureza que con ella tuvo, en sus escritos no se vislumbra ni un atisbo de rencor por lo que a ella le han hecho; ni ningún odio al hombre, que ella plantea como causante del retraso de la mujer en la sociedad, por el contrario insta a la mujer, primero a instruirse, igualándose a su oponente y luego a aliarse con él, para juntos conseguir la emancipación tanto del uno como del otro.