Adelantarse a su tiempo

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Fernando Bolea Rubio

En España los enfados políticos se pagan con desengaños. Vamos de desengaño en desengaño. En contra de Zapatero, se votó a Rajoy y el pueblo español ha pagado las consecuencias tremendamente negativas de esa equivocada decisión. Y, ahora, los cabreos con ese señor se quieren remediar votando a Iglesias. No pasa nada, llegará una nueva decepción y así se seguirá viviendo.

Otro gran error de la política española es, que se vota a modo de un irracional frentismo entre los partidos. ¡Tú has ganado, pero yo haré que no vuelva a ocurrir! Cuando el frentismo es tercermundismo y, se han de imponer alianzas de gobernabilidad, con políticas de Estado siempre que sean necesarias. El método frentista, es un juego de bobos con una incultura política tal, que lleva a votar cualquier cosa, hasta en contra de los interesas propios. En realidad es, el chupete que usamos para no llorar por todo lo que vemos y soportamos. En las relaciones laborales modernas, ese descabellado frentismo se ha cambiado por la filosofía “Gana-Gana”, entre las partes y ni en el sindicalismo se practica ya. Una buena muestra de ello es, el “modelo sindical de participación compensada” que en la factoría de GM España implantamos, seguido después en el sector de automoción.

Siendo para mí la principal lección que se debe aprender, el que los populismos y las ideologías extremas a derecha e izquierda no tendrían que gobernar. Hoy, tal como esta configurado Europa y el mundo, la política hay que centrarla no optando porque las ideologías más radicales -el Partido Popular y Podemos- gobiernen. Esas opciones tienen que pasar por un proceso de regeneración y de amoldamiento a la realidad, para llegar a un estado en que en ellas se pueda confiar. Con lo que vemos de las consecuencias del radicalismo de Voroufakis-Tsipras en Grecia: “corralito bancario”, el que la gente viva peor, tendrían que ser suficientes motivos, para mirar a ese país y ver con preocupación el futuro que con Podemos nos podría llegar. Él no considerar este hecho al votar, sería incultura política e irresponsabilidad.

Sobre todo, tanto los líderes sindicales como los políticos tienen que ser personas honestas. Honestidad significa: honradez, integridad, rectitud, ser justo, razonable, intachable, decente, puro; actuando rectamente, cumpliendo con su deber y de acuerdo con la moral. Así diré, con toda la corrupción que le rodea, ¿Rajoy es honesto? ¿Es moralmente aceptable el que diga que los populares son moderados, cuando es un partido de derecha extrema? ¿Acaso Iglesias es decente, cuando a la vez dice que es comunista, socialdemócrata, peronista y lo que haga falta; demostrando ser un mentiroso estratégico y amoral? Estos comportamientos afean la política y la grandeza del país y cuanto antes se excluyan mejor.

En esta campaña electoral los radicales dicen que sólo hay dos modelos: gobierno de un extremo votando al PP, o gobierno del otro extremo votando Podemos. Con estas ficticias certezas, ambos partidos mienten descaradamente. Puesto que queda por mencionar la tercera posibilidad, que en mi opinión es la más viable, posible y aconsejable: Acuerdos transversales entre partidos de ideologías cercanas, situados en la centralidad política y opuestos al salvajismo de los extremos. Esa posibilidad solo se puede orquestar entre el PSOE y C´s, entre el centroizquierda y el centroderecha; como en la anterior legislatura, ambos partidos pactaron y que ahora los votantes tendrían que premiar. Sin embargo, para hacerlo mayormente tienen que darse en la práctica, algunas desilusiones políticas más. Hay personas que necesitan ver, para creer.

Con la llegada de los nuevos partidos y la desaparición del bipartidismo; en España, poder formar el Gobierno no requiere la implicación de un sólo partido y su correspondiente candidato, como venía siendo habitual. Con la contabilidad matemática resultante de las urnas, gobernar hoy en día es cosa de tres partidos, tres líderes, de tantos como se necesiten para poder formar el Ejecutivo. Dado que, si no hay que contar con partidos separatistas; ni el bloque de la izquierda ni el de la derecha, dan números reales para gobernar con políticas ideológicas propias. Si se quiere tener Gobierno, pactar en transversalidad ideológica es lo único serio que se puede hacer. Por lo tanto, si como parece va a ocurrir, se repiten a grosso modo los resultados de las elecciones de diciembre; todo lo contrario a esa transversalidad, que se haya dicho o se pueda decir, habrá sido y será demagogia partidista carente de razón.

Ya sé que hacer esta afirmación tan severa y rotunda, de tener que contar con Ciudadanos, a muchos socialistas no les gusta, porque los consideran la derecha rancia vestida de jovenzano; pero es lo que hay. Al PSOE recuperar la confianza perdida en 2010 por la crisis, le costará aún tiempo rescatarla del todo. Desde entonces han pasado seis años y se sabe que, cuando una marca pierde la confianza del mercado, tarda más tiempo en recuperarla.

Por consiguiente cabe decir, que con el acuerdo de gobernabilidad entre PSOE y C´s, Pedro Sánchez y Albert Rivera, se adelantaron a su tiempo al menos dos legislaturas, ocho años. Por este motivo y otros muchos, ocurra lo que ocurra en las elecciones de pasado mañana, Pedro ha de seguir siendo el secretario general y el candidato del partido. Cuando no hay otro camino para la gobernabilidad del país... por ese mismo habrá que seguir.

 

 

24.06.2016                                              Fernando Bolea Rubio

                                                                   Sindicalista

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