ADMIRACIÓN POR LA POLÍTICA FORMAL

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Fernando Bolea Rubio

 

 

 

Se debería saber que sí la política es el arte de lo posible, la informalidad en ella la lleva a su degeneración. Por lo que, si la política formal nos ha de causar admiración, la informal e insensata como el populismo, hay que erradicarla con decisión y valentía, para perseverar la pureza y el buen nombre de esta noble acción.

Por tanto, vaya por delante, mi máximo respeto y consideración al hecho político como tal y, por supuesto, hacia todas y todos los políticos honestos que con su sabiduría y esfuerzo la hacen posible. Lo cual, incluye a la inmensa mayoría de las personas que se dedican a esa preciosa labor, desde las diferentes ideologías y partidos. Por la política formal y pura, merece la pena vivir, como lo hacen muchísimos de los ciudadanos que se dedican a ella, sacrificándose por los demás. A veces, teniendo que soportar sinsabores sin merecerlos, o por ser víctimas de otros seres impuros que buscan su desprestigio sin razón; con la intención mayormente de desplazarlos de donde están, para ellos ocupar los espacios políticos perdidos. Yo critico lo que de ella me parece mal, pero siempre defiendo la política.

Sin embargo, hoy la política formal española esta recibiendo por parte de la opción Podemos, los ataques más mortíferos desde que acabo la dictadura. Su lema estrella viene a ser “la casta” es el mal. Un oportunista conglomerado, en el que incluyen a la socialdemocracia, cuando el PSOE es el partido con más trabajadores afiliados y votantes de España. ¡Vaya contradicción! Esto es grotesco, la verdad. Siendo insólito, que a los socialistas los traten de casta y que haya asalariados que lo crean, cuando en realidad es a compañeros suyos de trabajo a los que insultan. De los provocadores, no se sabe bien quienes son ni lo que serán. Aunque con ellos, yo no vaticino ni mejoras ni adelantos aunque si perdidas y retroceso

Es indudable que hay una trama de enredo con fines electorales, en contra de la política formal. En su tratamiento, a los demócratas y a la izquierda nos ha de guiar la conciencia política, el instinto, la experiencia vivida, para hacer frente a las anormalidades e injurias que se dicen, yendo directamente a lo contradictorio e irreal. Denunciando a viva voz, siempre desde la moderación, los ataques de acoso y derribo a la política formal sin motivo ni razón. Se quiere demoler la buena política y yo al menos, ya me he situado retóricamente enfrente para evitarlo. Debiéndose saber, que si la política verdadera y la democracia se pusieran en riesgo, la inmensa mayoría de los ciudadanos se rebelaría.

Y así, lo primero ha desmentir es el criterio tertuliano de que la crítica a Podemos le fortalece. Yo no estoy de acuerdo ni muchísimo menos con esta apreciación. Si esa teoría fuera así, cuando el Partido Popular censura al Partido Socialista, o al revés, se beneficiaria el damnificado correspondiente y ocurre lo contrario. En todo caso, la denuncia cierta clarifica la política y la crítica sana vigoriza la gestión pública. Además, lo que esta mal hay que decirlo alto y claro siempre, para que la opinión publica lo sepa y valore.

Sobre las dudas, para el jurista y escritor, Gustavo Vidal Manzanares: “Podemos es un movimiento populista puro y duro. Y como tal populismo se extiende de modo transversal. El populismo no es de izquierdas ni de derechas, aunque exhiba elementos comunes con ambas tendencias”. Así es también el peronismo y los argentinos llevan muchos años pagando las consecuencias.

Si esa nueva formación fuese así en realidad, sería evidente que realizaba una política informal, demagógica, solo para sí. Lo que nos llevaría a la conclusión, de que la política formal no puede gobernar con la informal, debiéndose descartar alianzas y gobiernos entre el PSOE y Podemos. Siendo esto tan indudable que, por su informalidad a día de hoy, si los últimos llamarán a las puertas socialistas, me temo que se irían sin que los invitarán a café. El Partido Socialista se tendría que encarar a la derecha y al populismo, pero no gobernar con los populistas.

En todo caso, el problema de verdad con esa formación lo tiene Izquierda Unida. Según la encuesta (las carga el Diablo) de Metroscopia, publicada el 10 de agosto, aparte de dar un empate técnico entre los dos principales partidos, porque el socialista sube 10 puntos respeto a las europeas por la buena acogida de Pedro Sánchez: “PP 32,3%, PSOE 31,7%. Podemos esta irrumpiendo como tercera fuerza, con un 10% de los votos, seguido de IU en el 4,9%”. Pudiéndose decir, que Podemos esta superando claramente a IU. Pero, ante este ocaso, sorprende que el responsable de acción política de ella, Alberto Garzón, diga: “Las siglas son prescindibles frente a las ideas”. Dando a entender, que quieren “confluir” con los causantes de su caída; estando dispuestos, a quitar el cartel de su partido e integrarse en el de Podemos. Mientras que estos, se muestran distantes ante el horizonte de confluencia que él propone.

De modo que si se unieran a ellos y a sus populismos, ¿el Partido Comunista e Izquierda Unida se harían populistas también? ¿Qué dirían La Pasionaria y Santiago Carrillo si lo pudieran ver? Pasar de comunistas a populistas sería una bajeza para la izquierda. Yo sentiría una gran decepción. Entre ellos dos, serían así, menos de la mitad que los socialistas. En mi opinión, IU ha de ir con el PSOE haciendo política de izquierdas formal, teniendo enfrente a la informal. Su objetivo no debe ser vencer a los socialistas, sino a la derecha con ideología y decoro.

En sus muchísimos años de historia, los socialistas españoles siempre han hecho política formal tanto a nivel político como sindical. En su día la informal la solía hacer el anarquismo, causando por ello insalvables diferencias y enfrentamientos entre unos y otros. Posteriormente, el populismo fascista fue trágico, causando una masacre en el país. El socialismo vivió, las demagogias de algunos al inicio de la transición y en los primeros años de la democracia. Y ahora, defiende la coherencia y la formalidad de la política, ante las desviaciones que se observan. Los socialistas saben hacerlo, lo hacen y seguirán limpiando dialécticamente lo anormal. Forma parte de su cultura.

Referente al Podemos-chavismo. Aquí existen “Círculos Podemos” y en Venezuela “Círculos Bolivarianos”. Acá “La Casta”, allí “La Cúpula”. Así, ¿los líderes de Podemos fueron a asesorar como dicen a Hugo Chávez, o a ser asesorados? Ya se sabe, la tercermundista “Revolución Bolivariana” y la extensión del chavista “Socialismo del siglo XXI”, y el trino del pajarito con la voz del más allá, que solo Nicolás Maduro oye. En los movimientos políticos de Universidad, yo confío poco.

He visto una especie de charla de Podemos, donde los jefes para hablar en vez de sentarse en la mesa lo hacían en el suelo. ¿Si llegan a los Ayuntamientos harán lo mismo? Siendo asombroso, lo que refleja el ultimo barómetro del CIS, Podemos es la primera fuerza en intención directa -no en estimación- de voto, en el grupo de “empresarios”, altos funcionarios y ejecutivos y entre las personas de “clase media-alta”. ¡La casta! ¡La casta vota Podemos! Yo creía que la casta les tenia miedo... pero no. Mejor así.

 

 

      1. Fernando Bolea Rubio

 

Sindicalista

 

 

 

 

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