AL HILO DE UN CENTENARIO: MARÍA DOMÍNGUEZ Y LA SEMANA TRÁGICA

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José Benito Butera Aured
 Casi al comienzo del descanso veraniego, y aun habiendo ya alguna conmemoración en marcha; conmemoraciones de todo tipo: editoriales, conferencias, algún congreso e infinidad de referencias en los círculos que se mueven en torno a la historia. Yo cuando abordo con interés algunas cosas que me suscitan curiosidad, sobre todo las que se refieren a nuestra historia.

 Y digo nuestra porque en este esbozo, pretendo plasmar algunos datos biográficos de una componente del proletariado aragonés, así como unos hechos que aun siendo archiconocidos, no por eso dejan de ser afines a nuestra clase; por tanto a nosotros.

 En ese interés por conocer a una escritora ocasional y poco prolífica–no por condiciones sino por oportunidad–dentro de esa producción a la que he accedido hace pocos días, he topado con un relato, que haciendo mención de aquellos hechos, que casi treinta años después de sucedidos son puestos de ejemplo para las mujeres, en una conferencia que celebrada en un pueblo aragonés, (posiblemente el del que fue alcaldesa); María Domínguez Remón; incita a las mujeres a abrazar el socialismo.

El centenario en cuestión es el de conmemoración de la semana que transcurrió entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909, y que ha quedado fijada en la iconografía histórica como « La Semana Trágica» de Barcelona.
María Domínguez; ejemplo de mujer; adelantada a su tiempo, y que le tocó vivir esos sucesos muy de cerca. No puedo decir que participó en ellos por no tener la certeza de que estuviera entre la masa de rebeldes que en aquella semana incendiaron y pusieron en jaque al «Poder» establecido; pero si que se puede afirmar que dado su carácter rebelde, si no participó pudo ser más por su situación personal que por otras circunstancias, lo cierto es que estuvo en los aledaños de esa revolución, y guardo en su memoria los acontecimientos de tal modo que años más tarde los expondría como ejemplo de femineidad.
Nacida en 1882 en Pozuelo de Aragón, fue casada cuando tenía dieciocho años; este matrimonio y debido a su carácter indomable, solamente duró siete años. Tan corta duración fue debida a las humillaciones y malos tratos a que era sometida por su marido y que ella no quiso permitir, huyendo del pueblo y dejando aquella sociedad que de no ser por su fuerte carácter la hubiera  humillado tanto como lo hacia su cónyuge.

Su decisión la llevó a la ciudad de Barcelona, donde entro a servir en algún hogar de la burguesía catalana, donde permaneció trabajando algunos años; en ese tiempo logro algunos ahorros que después le permitirían emanciparse económicamente y continuar  con su actitud intransigente hacia su marido, lo que le acarreó la maledicencia de casi todo el vecindario de Pozuelo.
En esta primera salida de su pueblo, que como se ha plasmado ocurrió en 1907 es donde ella vio y vivió esa semana trágica, que perduró en su mente y que después utilizó en sus arengas a las mujeres, como ejemplo de fortaleza del sexo femenino.
Extractado de esa conferencia es lo que sigue relativo a esa “Semana Trágica
[…] Es una injusticia manifiesta negarle a la mujer el derecho de elección y representación en todos los órdenes de la vida, como la administración, legislación, etc., y además de ser una injusticia y un abuso, es un perjuicio que debe de tenerse en cuenta, puesto que recae sobre todos y muy especialmente sobre los trabajadores.

Todos recordaremos la « Semana Trágica de Barcelona».
Aquella manifestación sublime de amor de madre exaltado ante el peligro de ver marchar a sus hijos para no verles jamás, hizo estallar el coraje encendrado en sus pechos y, enarbolando banderas de paz y pendones de protesta, no vaciló en gritar con arrojo y valentía aquellas sublimes palabras de «Abajo la guerra».
Aquellas mujeres expusieron generosamente sus vidas por salvar la de sus queridos hijos.
¡Qué no hubieran hecho, si las hubieran llamado a colaborar en los asuntos de la nación para evitar que la guerra estallara!
Esto precisamente es uno de los motivos que el régimen capitalista tiene para anular a la mujer su personalidad civil y política.
¡Como iba una mujer consciente a votar una guerra ni una ley en contra de sus sentimientos maternos! […]
 De aquí saca María Domínguez el argumento razonado para la reivindicación de los derechos civiles de la mujer; de aquí y de otros ejemplos de mujeres, como ella emancipadas y activas, que expone a lo largo de la conferencia.     
 Y los lectores se preguntarán ¿qué tiene todo lo anterior que ver, con ese centenario anunciado? Mi contestación es: es un ejemplo para que la actual sociedad no olvide aquellos hechos y sus consecuencias, al igual que María Domínguez, hacia recordar a las mujeres del pueblo que lo que ya entonces tenían conseguido, no había sido gratis, si ella era alcaldesa y las demás mujeres del auditorio podían elegirla a ella, este paso se había iniciado quizás en aquella Semana Trágica de Barcelona y a costa de sangre y sufrimiento de la clase proletaria.

Aquellos acontecimientos y su tratamiento hicieron caer un gobierno  que encabezado por  Antonio Maura, y ante los hechos que se produjeron, desencadenó una durísima represión que se saldo con cinco penas de muerte ejecutada y arbitrariamente dictadas; desde Ramón Clemente García, deficiente mental cuyo delito fue bailar con la momia de una monja – un extremo – a una eminencia de la pedagogía Francisco Ferrer y Guardia – en el otro extremo. Una persona falta de luces que en la vorágine de la revolución hace la humorada que quizás solo le sirviera a él de risa, y que la Iglesia no podía permitir, y el otro inadmisible también para la misma institución que había creado un ente que se escapaba a sus presupuestos la “escuela moderna” modernidad que comportaba la emancipación de la enseñanza hasta entonces en poder de la institución que acusó a ambos y a la que aquel gobierno conservador hizo caso.               
Tanto lo expuesto – como la situación que se había creado en Marruecos – desencadenante de todo el asunto –  hicieron caer ese gobierno conservador, que sustituido por otro liberal… y me remito a la historia no mejoraron la situación de la clase obrera a pesar de que en esa semana solamente tres militares cayeron en defensa de los intereses de su clase, y del resto de setenta y cinco los proletarios que perecieron en esa semana fueron más que el resto de clases, a pesar de la barbarie que se aduce cuando se reara este asunto por ciertos sectores sociales, tanto entonces como ahora cuando se rememoran; luego vinieron las detenciones, los juicios, los destierros y esas cinco penas de muerte ejecutadas, ¿quién sufrió más por el intento de impedir que los obreros fueran enviados a morir en Marruecos para defender las ganancias de  el Marques de Comillas y el Conde de Romanones? Esos mismos obreros que si no morían en Marruecos, eran masacrados en cualquier ocasión en que su orgullo se hiciera patente ante el orden establecido contrario a sus intereses, y también eran cercados por el hambre y la miseria cuando a la clase dominante le interesaba someterlos.

Esos sufrimientos pasados fueron alumbrando una nueva sociedad que en éstos días ha olvidado los pasados sufrimientos de sus predecesores y que adocenada y alienada, es capaz de aguantar desplantes como el realizado en estos días pasados a esa sufrida clase obrera por el “Padrone di Padroni” Sr. Díaz Ferrán, no lo hubieran aguantado esto nuestros antecesores, además esta actitud no generará ningún centenario y lo más asombroso es que en el clímax de la cuestión social los descendientes de aquellos conservadores ganan en intención de voto. Otra paradoja.                

 

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