ANTE EL PRIMERO DE MAYO DE 2009

Herminio Lafoz Rabaza

 

La trampa está tendida. Se nos intenta convencer de que la salida de la crisis consiste en más de lo mismo, consumir para producir y producir para consumir. Hay que reanimar el sistema, inyectar dinero público en las estructuras financieras… Pero, ¿no han  sido esas mismas estructuras las que han timado a los trabajadores del mundo? Y las soluciones de la derecha aliada del capital nacional ofertan al público la mágica solución: abaratamiento del despido. Pero si en ningún país de Europa es tan fácil despedir a los trabajadores. Y si no véanse los 4.000.000 largos. ¿Es que abaratar el despido traerá como consecuencia la recolocación automática de los parados?

Si perdemos la perspectiva de clase no podemos ver otras soluciones. No se trata de que los trabajadores vayan a destruir los medios de producción; se trata de cambiar la forma en que se produce. Que los trabajadores tengan poder de decisión en el cambio necesario hacia una nueva forma de sociedad.

No podemos permitir esta amenazadora alianza entre el poder sin control y la corrupción que puede acabar con la democracia. No podemos dejar que la corrupción política encuentra el apoyo entre los trabajadores y que con sus votos consagren una forma espúrea de democracia.

Compañeros, no sólo debemos reivindicar mayor protección ante la crisis, eso ya es un derecho, el trabajo es un derecho constitucional; debemos reclamar control del capital por el Estado y las instituciones democráticas de las que nos hemos dotado, y una mayor participación en las decisiones que nos afectan.

Compañeras, es preciso que en nuestro vocabulario vuelvan a entrar términos como educación, formación, solidaridad, conciencia social. Volver a repensarnos como clase.

Compañeros y compañeras, hoy nuestras reclamaciones no pueden ser otras que la defensa de la dignidad del trabajo y la lucha por un cambio radical, tanto nacional, como internacionalmente, del modelo de crecimiento.

Delante de los que nos precedieron en la lucha, sellaremos una vez más el compromiso de la memoria que nos debe dar fuerzas para afrontar los desafíos que nos esperan.

¡Viva el 1º de mayo!

Manifiesto  leído en los actos conmemorativos del Primero de Mayo en los Pozos de Caudé.