CAÍDA DE RAJOY CON VUELO DE GAVIOTAS

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Fernando Bolea Rubio

La corrupción, el dinero negro, los sobresueldos ilegales, la más que probable financiación irregular del Partido Popular durante veinte años; están haciendo caer políticamente como el plomo a Mariano Rajoy. “El breve”, porque con mucha seguridad, no será presidente en la próxima legislatura.

Ni debe terminar la actual si tiene culpa, por la gravedad de tantas ilegalidades y vergüenzas. La mala gestión de la crisis, sus recortes sociales, los destrozos laborales, el paro, la política económica equivocada, le habían apartado mayormente de los españoles. Pero, las últimas revelaciones, de una supuesta colaboración sombría con intercambios de SMS hasta última hora, con su extesorero Luis Bárcenas, hoy en la cárcel, han hecho sonar las alarmas al unísono. Si políticamente se confirman las sospechas, por desinfección de la democracia, tiene que dimitir e irse. Y con él, todos los políticos manchados, sean de uno u otro partido. Ante la corrupción, no caben defensas ideológicas. El que sea un corrupto, un ladrón, ¡fuera!

A petición de la oposición, con la amenaza del PSOE de presentar una “moción de censura” si no lo hacía, más la presión de la prensa local e internacional que esta escandalizada por el silencio de Mariano Rajoy, con duros comentarios del Finalcial Times, para que “diga la verdad sobre lo que sabe”. El 1 de agosto, el Presidente comparecerá en el Congreso de los Diputados (será en el Senado por obras), para dar explicaciones del caso Barcenas. Ahora bien, en el supuesto de que fueran ciertas las arbitrariedades: ¿Él reconocería que ha cometido ilegalidades? No. Si lo hiciera tendría que dimitir automáticamente. ¿Diría la verdad sobre lo ocurrido? Tampoco. Sellaría su salida. En esas circunstancias, se limitaría a negar todo, a decir lo menos posible, a confundir a los ciudadanos con vaguedades y falacias del “y tú más”, de salida de la crisis, de mejora del desempleo. Quizá se justifique, con el anuncio de una remodelación de Gobierno. Acaso, pidiendo perdón a modo de lástima. Y basta. Cayo Lara (IU) entiende, que la comparecencia será una tomadura de pelo. Yo pienso lo mismo.

Su estrategia finita sería ganar tiempo. Al estilo de, decid y publicar lo que queráis, que mientras tanto pasan los días y yo me mantengo. Pienso que su objetivo se ceñiría a ganar meses para salvar esta legislatura, o al menos para acercarla lo más posible a su final, adelantando las elecciones llegado el caso y poco más. Dado que él ya sabría, que no iba a seguir en la siguiente legislatura.

Si resplandece la verdad, será a través de los juzgados. Por tal motivo, tratarían de entorpecerlos para también ganar tiempo e impedir la libre acción de la justicia. Ya se ha intentado hacer, apartando de la misma al juez Baltasar Garzón, la alma máter del caso Gürtel y de esta potencial conspiración corrupta. “¿Dónde están aquellos que en los primeros días después de las detenciones de Correa, Crespo y compañía se reunían en infame conciliábulo para acusar al juez que investigaba?”, ha escrito Garzón en El País. Que se tenga presente lo que el PP fue capaz de hacer, para proteger sus intereses electorales por haber apoyado la guerra de Irak; al negar la autoría de terroristas yihadistas en la masacre del 11-M, de 2004, en Madrid, en contradicción con lo que reveló la investigación policial y judicial, en la que fallecieron 191 personas y 1858 resultaron heridas.

En esa ocasión, la población rodeó las sedes del PP, en protesta por sentirse engañada por el Gobierno de José Maria Aznar. Y, la falsedad la pagó cara, por haber mentido. En contra de los pronósticos, las elecciones legislativas del 14-M, de tres días después, las ganó el joven socialista José Luis Rodríguez Zapatero, no el popular Mariano Rajoy. Por eso, si este gentilhombre fue capaz de liderar como candidato tal patraña, en medio de la desolación de el país por el atentado. ¿De que podría ser capaz de hacer ahora, para evitar tener que dimitir? En esta hipótesis, cabe pensar de todo. Desde que se haría salir a Barcenas de la cárcel con marañas político-jurídicas, como ya han hecho con la defensa de otros extesoreros. Hasta en que el Gobierno lo indultara, para evitar que hable más, revelando intimidades económicas del partido, tanto con la prensa como ante el juez.

De cualquier manera, conocer jurídicamente alguna verdad, tardaría al menos un año, lo que estiraría la cuerda gubernativa hasta tres años de mandato, ya cerca de los cuatro de rigor. Dando pie, al adelanto electoral pronosticado, que evitaría la vergüenza de una dimisión forzada, de todo un Presidente de Gobierno de la Unión Europea. A todo esto. ¿La señora Merkel haría algo, para limpiar la política española de chorizos consumados? Ella fue determinante en Italia, forzando la salida de Silvio Berlusconi -condenado por abuso de poder- y la llegada del tecnócrata Mario Monti. Sin embargo, de España no se le oye decir nada en ese sentido. En su momento, influyó en su partido (CDU) para retirar a su mentor Helmut Kohl, por financiación irregular, como aquí puede ocurrir. En la Comisión Europea, si se adivinan indicios de preocupación. Su presidente, José Manuel Duräo Barroso, le ha preguntado a Duran Lleida -según el mismo ha dicho de viva voz-, “si Mariano Rajoy iba a caer por este escándalo”. Le ha dicho que creía que no, porque tiene una mayoría fiel. Después, lo ha desmentido, aunque la información permanece. El presidente Barack Obama, acaba de retrasar un encuentro con el presidente Mariano Rajoy. ¿Por qué será?

En todo caso, el PP necesita a la mayor urgencia un nuevo candidato, un líder de recambio, para que supla la emergencia que se puede llegar a dar. Así, ya inician el vuelo las gaviotas del cartel, en busca de alcanzar el máximo poder, o al objeto de no ser abatidas por los disparos amigos de otras candidatas. José María Aznar, parece aspirar a todo, para volver a amargar la vida de los españoles. Esperanza Aguirre, pregona más derecha como alternativa, ¡tela! Alberto Ruiz Gallardón, el gran beatón, asegura que no será sucesor, ni que lo sea. La Vicepresidenta del Gobierno, la neófita Soraya Sáenz de Santamaría, se estudia la lección, a la espera de que la familia Rajoy gane el pulso interno de la sucesión. Ahí esta, el tecnócrata Luis de Guindos, por si la canciller alemana lo quiere usar, para repetir el fracaso italiano. En el PP, cuando no tienen oposición del PSOE, entre ellos solos se arañan. ¡Vaya panorama! El partido socialista no tiene líder ni de presente, ni de futuro. Y el partido popular, puede cantar la misma canción.

Como EL ROTO, dice: “Los pobres se estaban haciendo ricos, por suerte pudimos pararlo”. Esa es la gran aportación a la sociedad española, de los neoliberales populares, de la “revolución conservadora mariana”. Ramón Cotarelo, afirma: “El Partido Popular lo fundó Fraga, que es como si lo hubiera fundado Franco”. Qué miedo... ¿no? Rajoy ahora se hace el muerto, hasta que el peligro pase. ¿Será verdad que es un cobarde?

Fernando Bolea Rubio

Sindicalista

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