Capricho o propósito del sur

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Fernando Bolea Rubio

En el Partido Socialista está pasando, lo que nunca debió ocurrir. En las elecciones generales del 20-D, después de las malas perspectivas electorales que se le daban y de Pedro Sánchez obtener  un resultado “bastante digno”. De pronto en el PSOE, se han desatado las más bajas ambiciones e instintos, queriendo relevar a Sánchez como secretario general y de candidato al gobierno de España. Todo ello, ocultando a la persona que se piensa para sustituirlo, aunque se intuye que sería la presidenta de la Junta, Susana Díaz; o el manejable barón, que ella estime. Puede resultar, que lo hecho sea solo un nuevo capricho del sur; o dada su fuerza orgánica, una simple tarjeta amarilla para que Pedro recuerde que es mortal. Pero de todas maneras, lo que está  sucediendo no es serio ni propio de socialistas, amén de demostrar una incoherencia total con los principios de la socialdemocracia y del partido.

Si Susana Díaz quiere dar el salto a Madrid, para ocupar las más altas jerarquías políticas, que no se esconda y que lo diga. Que en las elecciones primarias, que obligatoriamente tendría que haber, los militantes del partido ya decidiríamos si nuevamente preferimos a Pedro Sánchez o a ella. Él fue elegido por los afiliados en voto secreto y hasta que ellos no lo digan... ¡no se toca! Desde luego, Susana o su hipotético candidato con mi voto que no cuenten, porque como dice el lema: #YoconPedro. La ofensiva que se ha iniciado es tan sumamente grave, que si Pedro Sánchez y los afiliados no lo evitamos, el PSOE irá por el camino de la desaparición, como al Pasok le ocurrió en Grecia. Debido a que los ciudadanos asisten atónitos y los afiliados hondamente molestos a esta guerra interna que nadie comprende, propia de juventudes socialistas, o de críos y crías en la pubertad. Al Partido Socialista lo quieren suicidar, mas muchos lo impediremos y no lo conseguirán.  

 Recién acabadas las elecciones con la dificultad de formar el Gobierno, y con fundadas razones de que las mismas se tengan que volver a repetir, es inaudito, de poca cabeza y de muy mala intención, que Susana Díaz y las federaciones más críticas -Andalucía, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha-; tengan como fin, cambiar al secretario general y candidato, Pedro Sánchez, dejando al Partido Socialista sin cabeza orgánica y electoral. La  presión del sur y de los barones de las comunidades mencionadas, en una primera estrategia pudieron pretender que Pedro se asustara y dimitiera voluntariamente; pero han dado en hueso y en vez de eso les hace frente, sin variar en nada su posición. Para la comentarista de cadena SER, Mariola Urrea, “lo mejor de Pedro es que no se ha sometido a los caprichos andaluces”.

 ¿Y todo para que? ¿Sólo por el afán de decir, quítate tú que me pongo yo? Pedro ha demostrado que  es el mejor líder y candidato que el PSOE puede tener ahora y en mucho tiempo. ¿Acaso Susana piensa que, solo por el hecho de ser ella, obtendría de los electores más votos que Sánchez? En Andalucía quizá sí, pero fuera de allí lo dudo. El cambio que se pretende, a nivel estatal podría ser un auténtico fracaso. El dejar de envolverse en la bandera andaluza como ella hace y hacerlo con la española, tiene un recorrido muy corto y en mi opinión daría poco de sí. Los discursos de Andalucía, Andalucía, Andalucía; o los que haría, de España, España, España, a mí no me gustan y a la mayoría de los españoles tampoco. Miguel Ángel Aguilar dice: “Susana suma ambición e impaciencia”.

Pero claro, la barbaridad que se esta haciendo ¿es solo un capricho más del sur o se trata de un propósito con intenciones inconfesables? Según Ernesto Ekaizer: “Susana quiere pasar a Pedro por la derecha”. Tal como comenta, Federico Castaño, en Vozpópuli: “La operación Susana consistiría en liquidar a Pedro Sánchez, investir un candidato del PP y superar el desafío soberanista”. Soledad Gallego-Díaz afirma: “El primer objetivo es desalojar a Pedro Sánchez del partido, del gobierno, de la oposición y de donde haga falta”. Asegurando: “La recién elegida secretaria general, Susana Díaz, daría su apoyo condicionado a Rajoy durante dos años”.  Soledad dice también, que “algunos barones han enfriado su posición a la vista de la furia y del encono personal con el que Díaz plantea ese relevo”. Cuanto empeño, verdad. ¿Qué y quien habrá detrás?  

 Que cada cual haga su propia deducción, sin olvidar en ningún momento que los grandes capitales están en movimiento continuo. Acaso una vez vista la inutilidad de Ciudadanos y de Albert Rivera para recuperar los votos perdidos por el PP, ¿se está utilizando a Susana Díaz para que complete la operación permitiéndoles gobernar? Con esa baronesa que después del lío que armó, salió del Comité Federal riéndose y del brazo del barón asturiano... yo no descarto nada.

 

     

8.01.2016                                                                        Fernando Bolea Rubio

                                                                                        Sindicalista

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