DE ALÍ BABÁ, A LOS CUARENTA LADRONES

José Armando Barcelona Bonilla

           La incapacidad para dar respuesta a los problemas no está en el sistema, sino en quienes han dejado, tanto por acción como por omisión, que Alí Babá y toda la corte de ladrones lo corrompieran. La democracia está en peligro, herida de muerte, sí, pero es recuperable y tenemos la obligación de volver a pelear por ella para limpiarla de parásitos, incompetentes y maleantes, con el objetivo de disfrutarla cuanto antes, más sana, fuerte y vigorosa que nunca.

Alí Babá encontró la forma de hacerse con el tesoro de los cuarenta ladrones y ya no volvió a dar palo al agua. Se compró un chalet en Mallorca, una barca muy marinera con dos motores, cuatro cañas de pescar, una nevera portátil con capacidad para cuarenta latas de cerveza, se suscribió al Marca, le regaló el “esmarfone” a su cuñado y empeñó todas sus energías en pegarse la gran vida, porque como todo el mundo sabe, son dos días, más vale un gusto que cien panderos y con dineros chufletas.

Bien por Alí Babá, ego dixit, con un par, pero... ¿qué fue de los cuarenta ladrones?

Se dijo que habían muerto a manos de Luz de la Noche, una moza de muy buen ver, espabilada como nadie y que le hacía de asistenta al señor Babá, pero hay opiniones encontradas al respecto, porque en realidad parece que los bandidos lograron poner tierra de por medio y aterrizar en las islas Caimán, donde tenían un fondo de reserva para ocasiones extremas. Reunidos en asamblea llegaron a la conclusión de que ya estaban muy mayores para seguir haciendo la calle, en este caso los caminos, y acordaron disolver la sociedad, repartirse el fondo de pensiones y cada mochuelo a su olivo.

A partir de aquí se les pierde la pista y aunque se sabe que todos siguieron en activo por algún tiempo, e incluso hay quien apunta que algunos tuvieron una actuación decisiva en la creación del F.M.I., la verdad es que no existen datos fehacientes, que los sitúen, juntos o por separado, en ningún escenario concreto, lo que unido al tiempo pasado desde aquello del “ábrete sésamo”, pues eso, que ya nadie está interesado en seguirles la pista y se da por hecho que andan por ahí, dispersos y felices, gozando de una dorada jubilación.

Pero como dijo Julio César: “Fere libenter homines, id quod volunt, credunt”, que traducido libremente viene a ser algo así como que solemos creernos nuestras propias milongas, siempre y cuando nos hagan felices; así que no nos engañemos, los cacos están aquí, entre nosotros, en activo, con más fuerza y pujanza que nunca, y si no se les identifica a simple vista es porque, al igual que algunos programas informáticos, funcionan en segundo plano haciendo todo lo posible por pasar desapercibidos, pero haberlos, oiga usted, como las meigas, haberlos haylos, no le quepa duda, y por las pintas todo apunta a que han echado raíces en esta sufrida y maltratada España de nuestros desvelos.

Geógrafos de la universidad de La Laguna han elaborado un mapa de la corrupción urbanística en España durante los diez primeros años del siglo XXI. El documento forma parte de un trabajo amplio, muy bien elaborado y de lectura altamente recomendable, que bajo el título: “Aproximación a una geografía de la corrupción urbanística en España”, analiza la influencia que ha tenido la corrupción en el ordenamiento del modelo urbanístico español y su incidencia en la crisis económica actual.

Entre sus conclusiones destaca, por ejemplo, que el 56,1 por ciento de los españoles ha sufrido al menos un caso de corrupción en su municipio, siendo Murcia la comunidad con más alto porcentaje de causas abiertas por ese motivo.

En el conjunto de la nación, el PP gobernaba en el 44% de los consistorios afectados y el PSOE en el 31,2% y entre ambos tienen el dudoso honor de encabezar, con el 75,1%, el top-ten de partidos políticos contaminados por esa epidemia de envilecimiento, saqueo y rapiña, que ha herido de muerte a la democracia española.

Bankia, Andratx, Baltar, Banca Catalana, Brugal, Bárcenas, CAM, Camisetas, Campeón, CCM, ERE en Andalucía, Dívar, Fabra, Filesa, Flick, Gürtel, caso ITV, Las Teresitas, operación Malaya, operación Ballena Blanca, Mercasevilla, Millet, Miñano, Naseiro, Nueva Rumasa, caso Nóos, Palau, Pallerols, Palma Arena, Parques Eólicos, caso Pokemon, Tabacalera, Torres de Calatrava, Túnel de Sóller, Unión, caso Zamora... y podríamos añadir muchos más, porque en esta lista ni mucho menos están todos los que son.

Desde el año 2000 y hasta el 2010 han sido 800 los casos de corrupción, y unas 2.000 las personas detenidas por ello, pero ¿cuantas han terminado cumpliendo condena en la cárcel?

Caso Ballena Blanca. En marzo de 2005 sale a la luz en Marbella una trama de blanqueo de capitales, considerada como la mayor de Europa hasta ese momento. En un principio son cincuenta los implicados, pero finalmente se procesa a diecinueve, de los cuales sólo se condena a cinco, porque el juez, en contra del criterio de la fiscalía, anula parte de las pruebas. El principal encausado y cabecilla de la trama, Fernando del Valle, fue condenado a seis años de prisión, de los que sólo cumplió seis meses. Ahora, el Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia, pero casi con toda seguridad del Valle no volverá a la cárcel, ya que ha pedido el indulto. La levedad en las penas por corrupción y el posterior indulto del gobierno, ya sea este del PP o del PSOE, son una constante en el panorama judicial y político de este país y el más contundente argumento, que alimenta la desconfianza, cuando no el rechazo total, que muestra la ciudadanía a las instituciones.

Entre los años 2010, 2011, 2012 y 2013 han sido indultados por el gobierno de turno, una docena de ex alcaldes y ex concejales del Partido Popular, dos de Unió Democrática de Catalunya, cinco mossos de escuadra condenados por torturas, dos oficiales del ejército convictos por el caso del Yak-42, un conductor kamikaze, un empresario y dos banqueros, Si los bandidos del cuento buscaban un tierra prometida en la que el soborno, la prevaricación, el cohecho, la malversación, el blanqueo de capitales y el tráfico de influencias pudieran trabajarse con una tolerante comodidad y a precio de saldo, no cabe duda que la encontraron aquí.

El estudio de la universidad de La Laguna también señala que un 88% de los escándalos tienen relación directa con el suelo y establece un cierto paralelismo entre el caciquismo que sustentó la primera restauración Borbónica -la reina regente María Cristina de Habsburgo participó en operaciones de especulación con la sal, los ferrocarriles e incluso se la llegó a relacionar con negocios ilegales como la trata de esclavos-, y el neocaciquismo del ladrillo, que ha prosperado al calor de la actual segunda restauración Borbónica y que ha sido responsable de la mayor crisis económica padecida por España en los últimos cien años, cuyas funestas consecuencias todos estamos padeciendo: desindustrialización, paro brutal, empobrecimiento, pérdida de derechos, desmantelamiento del sistema público sanitario, educativo, asistencial, de pensiones y, en definitiva, del estado del bienestar.

La izquierda ha fracasado en Europa y tiene que reinventarse”, proclaman los analistas políticos, ante el evidente desencanto de la sociedad europea, con la respuesta que han dado a la crisis los grandes partidos socialdemócratas, una decepción que en España se concreta en el abrumador desplome cosechado por el PSOE en todas las encuestas. Quien siembra vientos de coqueteo con políticas neoliberales, que deberían estar proscritas en un ideario de izquierdas, no puede sino recoger las tempestades de un electorado, que se siente traicionado, huérfano y desconcertado.

Pero no le queda a la zaga el PP, acorralado por la corrupción interna, con las vergüenzas de sus mentiras de campaña al aire de la realidad social y con un líder autista, paralizado por el terror, que ha desertado de sus responsabilidades de presidente del gobierno y como un penoso monigote de feria solo responde a los tirones de cuerda que le llegan desde el Bundestag o la troika financiera.

Sin embargo, en un panorama tan alarmante y desolador como este, no queda espacio para el desplome emocional de la sociedad, no podemos permitirnos el desliz de bajar la guardia y abandonar el terreno de juego derrotados y dando el partido por perdido, porque tanto el desarme moral como el ideológico, son los principales enemigos de la libertad y alimento precioso para populismos fascistas.

La incapacidad para dar respuesta a los problemas no está en el sistema, sino en quienes han dejado, tanto por acción como por omisión, que Alí Babá y toda la corte de ladrones lo corrompieran. La democracia está en peligro, herida de muerte, sí, pero es recuperable y tenemos la obligación de volver a pelear por ella para limpiarla de parásitos, incompetentes y maleantes, con el objetivo de disfrutarla cuanto antes, más sana, fuerte y vigorosa que nunca.

Quizás no tardemos mucho en escuchar voces, que propongan aut Caesar, aut nihil, un gran pacto social, al estilo de los de la transición, con el borrón y cuenta nueva como fórmula magistral incuestionable para la renovación del sistema democrático. De un ejecutivo de clara inspiración tardo franquista y una oposición desaparecida en combate, puede esperarse cualquier cosa. Pero ya no queda crédito para una segunda transición, ni cuerpo que lo aguante.

El discurso regeneracionista de Joaquín Costa ya tenía claro, a finales del XIX, cuales eran las bases sobre las que debería sustentarse España para avanzar hacia un futuro de justicia social, progreso y modernidad: “Escuela, despensa y siete llaves para el sepulcro del Cid”, esto es, educación, equilibrio en el reparto de la riqueza y capas y capas de hormigón sobre esa España tradicionalista, rancia y cainita, heredera de la oligarquía feudal, que durante siglos ha venido sofocando, a sangre y fuego cuando lo ha considerado oportuno, cualquier intento de avanzar en la creación de un estado libre, fraterno e igualitario, donde la única soberanía posible fuera la popular. La segunda República quiso transitar por el sendero regenerador y fue aplastada por los espurios intereses de ese caciquismo secular, para el que Costa recetaba también, hace más de cien años, represión con mano de hierro y sin tregua.

Hay, pues, un camino a seguir y no es otro que el de la movilización social en contra de los cuarenta ladrones y de quienes les dan cobertura desde las instituciones. Mano de hierro y sin tregua, sí, para quienes se opongan a devolverle al pueblo la soberanía usurpada, a ese pueblo que ya le toca, por qué no, ser de una vez por todas el dueño de su propio destino.

No hay dos sin tres, dicen, y también que a la tercera va la vencida.

Amén

 

Armando Barcelona Bonilla

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