Disyuntiva presidencial y la quita que ha de venir

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Fernando Bolea Rubio

Nos estamos acostumbrando a vivir yendo para atrás, sin vencer los obstáculos, porque es como si fuésemos con los ojos cerrados, soportando las afrentas sociales de los recortes, más la pérdida de derechos que la política gubernamental impone. Pero, como no se puede caer más bajo, habrá que abolir de una vez el conformismo y dar un salto mental, situándose otra vez en los setenta de hace cuarenta años; para de nuevo, limpiar el país de basura laboral, de las nuevas injusticias, luchando desde abajo. “Todo lo conseguido en treinta años, estos se lo van a cargar en uno”, decía el añorado José Luis Sampedro.

La economía se esta articulando, para que la concepción del menos sea el itinerario del futuro, sin que las clases medias y bajas trabajadoras puedan mejorar en nada. En las empresas se pierden empleos, salarios, reivindicaciones. El mundo del trabajo esta hecho una vergüenza. He oído decir: “Me han contratado dos días, me han matado a trabajar alargando las jornadas para sacarles el trabajo y me han dicho que no vuelva más”. “Antes contrataban por meses, semanas, por días, por horas; ahora, se inicia la jornada sin saber lo que va a durar, porque pueden tener al trabajador hasta el mediodía y sin él saberlo, comunicarle que no lo necesitan por la tarde”. Los trabajadores siempre han sabido si se tenían que llevar o no la fiambrera al tajo para pasar el día; hoy, los pueden coger y despedir antes del bocadillo. Si no se reconquista el bienestar perdido, solo quedará el recuerdo de un país que casi llego a ser justo, moderno y desarrollado.

Actualmente se dice que, el Gobierno esta inquieto, por el agravamiento de la crisis, sin que sus medidas neoliberales la reviertan o la frenen, como en Portugal y los países rescatados ocurre también. Gobiernan con consignas económicas triunfalistas que, solo les duran dos días, porque la realidad de su fallida política se impone, provocando nuevas desconfianzas en la población, los analistas financieros y en la Eurozona como sucede estos días. A Mariano Rajoy se le ha ido el país de las manos y en mi opinión, no tiene capacidad para recuperarlo. Con su suma austeridad, ha bloqueado el país, quitándole su frescura, la esperanza e incluso, el afán de superación. Es tal el deterioro que se ha producido y tanto el nerviosismo del Ejecutivo, que ha renovado estratégicamente su discurso intentando que la ola pase. Ya hay inspectores portugueses que se niegan a trabajar, porque tienen que adelantar la gasolina de su bolsillo. Otros tienen que llevarse el papel higiénico de casa. Como ve las barbas del vecino pelar,  Rajoy  pone la suya a remojar.

Así, es chocante ver hoy al Presidente conservador defender en el Congreso políticas keynesianas de estimulo que tanto ha censurado (como el Plan E), reclamando al Banco Central Europeo que actúe como los bancos centrales de EEUU y Japón e inyecte dinero a la economía para luchar contra la recesión. Yo como socialista estoy de acuerdo con ello. Es la política propia de la izquierda. Pero, de su credo de la austeridad ¿ustedes qué me dicen? ¿Ha abandonado el santuario del rigor, despeinado y entregado al para él despilfarrador desenfreno del zapatarismo arruinador? No, de eso nada. A los mandamases merkelianos les ha venido a decir, en un mensaje muy preciso: Permitan al BCE que haga políticas de crecimiento para que yo pueda salir del hoyo, y pueden contar con España para seguir la política de recortes marcada. Por lo cual, esperanzas sociales ninguna. La agenda de su involución sigue la ruta trazada. Que nadie vea el horizonte rojo, porque sigue siendo azul retroceso  total.

Su mal de fondo es, que Rajoy ya se ve el próximo fracaso electoral encima. Lleva 16 meses gobernando, le quedan 32 de legislatura hasta el 2015. Y claro: ¿Alguien piensa que en dos años se va a mejorar la economía, hasta el extremo de crear empleo de manera determinante, cuando la propia Comisión Europea adelanta que en España no habrá crecimiento en  2014, ni quizá lo haya en el mismo año electoral? Nadie lo puede pensar. Sí, que se podría ir a peor. El Partido Popular sabe muy bien, que perderá las próximas elecciones si no deja el desempleo por debajo de cómo lo encontró. Lo que si parece seguro es que, si no es así, a Rajoy no le permitirían repetir como candidato, finalizando allí su negativa y huraña carrera política. Ese es el verdadero motivo de la extrema inquietud popular, así como el de su repentino enamoramiento por la política progresista de crecimiento. O hay empleo, o no habrá cargo. Esa es la disyuntiva presidencial.

De otra parte, entretanto al pueblo se le hace sufrir y la derecha padece sus dificultades propias; un gigantesco tsunami financiero empieza a invadir el país, como consecuencia de su alta deuda total y del elevado ritmo de crecimiento que la aumenta. España es incapaz de mantenerse por sí misma y necesita una muy cara financiación exterior constante -solo la pública, 40.000 millones anuales, un 4% del PIB-; por la secuela, de que la paralización empresarial ha debilitado enormemente la recaudación fiscal del Estado. En el presente, la deuda general española, sumando la de las familias, empresas, banca y administraciones públicas, supone más del 380% del PIB (Santiago Niño Becerra). Lo que viene a significar, que la nación debe todo el capital que va a generar en los próximos cuatro años. España es uno de los países más endeudados del mundo. Según comentan muchos analistas, la crisis no terminará hasta que finalice el proceso de desapalancamiento, asegurando que nos queda crisis para mucho tiempo. Por lo que dicen: Simplemente volver a ratios de 2005 (algo menos del 300 del PIB), será un proceso extremadamente lento y doloroso que llevará muchos años.

Después del rescate bancario español (40.000 millones, extensibles a 100.000); y de que el Gobierno presuma, repitiendo sin cesar, que ha evitado el rescate total del país -no como en  Irlanda, Grecia, Portugal y Chipre-. Estos días han surgido voces en la Unión Europea que avisan, de que España y Eslovaquia podrían ser los próximos estados a rescatar. Por añadidura, voces autorizadas claman a viva voz desde hace tiempo: “No podemos pagar la deuda que hemos contraído”, hasta lo repiten: “No podemos pagar la deuda que hemos contraído”, tanto aquí como en otros países de la OCDE. Para The Boston Consulting Group: “Para que la deuda sea sostenible su nivel global (gobierno, empresas y hogares) no debe superar el 180% del PIB. Esto significaría que en la Eurozona tendría un excedente de deuda o deuda impagable de unos 6,1 billones de euros”. En el caso español, el porcentaje de deuda impagable sería al menos de 200.000 millones de euros, aproximadamente la mitad de los cerca de 400.000 que se deben.   

En España se están pagando las deudas a duras penas y, lo que es peor, a puro de absorber casi toda la financiación que su economía genera, ahogándose el país al impedirse su desarrollo habitual. Así no puede seguir. Sin duda necesita una quita amplia para recomponer su estado general. La quita ha de venir y vendrá. Pero a cargo de quien: ¿De los acreedores o de los depositantes bancarios, incluso de los inferiores a 100.000 euros, como en Chipre se ha intentado hacer? Europa se ha dado cuenta de que no puede pagar su deuda. España no lo se. La Unión Europea, lleva varios meses tratando en silencio este grave problema. Preparémonos para lo peor, porque de esto... no saldrá nada justo ni bueno. De momento, hoy: ¡Viva la Republica!

 

 

 

 14.o4.2013                                               Fernando Bolea Rubio

                                                                         Sindicalista

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