EL 75 ANIVERSARIO DE LA II REPÚBLICA

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Cándido Marquesán Millán

No consumiré palabra alguna de replica. Cada uno es libre de decir o pensar lo que parezca oportuno. Allá cada uno con su conciencia.Muy al contrario, este período fue el intento más serio y profundo para abordar la resolución de variados y enquistados problemas multiseculares, para modernizar España y equipararnos con la mayoría de los países europeos occidentales.Un "problema agrario", como consecuencia de un injusto reparto de la propiedad que provocaba una situación trágica de muchos jornaleros agrícolas que a duras penas lograban sobrevivir. Por ellopretendieron darles un medio de vida digno por medio de una Reforma Agraria, que fue boicoteada tanto por los grandes terratenientes, al considerarla un atentado contra la propiedad privada; como por el sindicalismo anarquista por ser insuficiente.Un "problema educativo" que provocaba el analfabetismo de casi la mitad de la población española. Impulsaron la cultura y la educación como nunca había ocurrido en nuestra historia. La situación en el año 1931 era lamentable, casi la mitad de la población era analfabeta. Cualquiera que se sintiera español tenía que sentir vergüenza y escarnio. Difícilmente se podía democratizar el país si buena parte de sus ciudadanos permanecían en la indigencia cultural. Para paliar esta situación se crearon las Misiones Pedagógicas, en mayo de 1931, siendo Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Marcelino Domingo; con el objetivo de llevar a las gentes, con preferencia a las que habitasen el mundo rural, el aliento del progreso y los medios de participar en él, de modo que los pueblos todos de España, aun los más apartados, participasen de las ventajas y gozos nobles reservados hoy a los centros urbanos. En la Memoria del Patronato de las Misiones Pedagógicas de 1934 el número de Bibliotecas sobrepasaba la cifre de 5.000. Del mismo modo se construyeron más de 6.500 escuelas en tres años(frente a sólo 500 entre 1909 y 1931), además de subir el sueldo a los maestros en un 50%. Las campañas para enseñar a leer y escribir a millones de personas no tenían precedente en nuestra historia.Un"problema regional", que producía tensiones continuas a la hora de la construcción de la forma de Estado, como consecuencia de las aspiraciones legítimas de determinadas regiones periféricas a ciertas cotas de autogobierno, que se sentían encorsetadas dentro de un sistema centralista, creado porla revolución liberal burguesa decimonónica. Por ello consiguieron la aprobación de los Estatutos, como el de Cataluña de 1932.Un "problema militar" que llevaba consigo el continuo intervencionismo del ejército en la vida política, que hacía harto difícil una democracia auténtica. Azaña quiso hacer un ejército profesional, subordinado al poder civil y que la política se decidiera en el Parlamento y no en los cuartos de banderas de los cuarteles, como siempre había ocurrido lamentablemente en la historia española.Un "problema religioso", debido a la dificultad de separar las dos esferas: la política de la religiosa. Intentaron crear un estado laico, libre de dogmatismos religiosos; una sociedad laica, en la que los dos ámbitos, el civil y el religioso estuvieran separados no enfrentados; en la que fuera posible alcanzar una ley del divorcio, matrimonio civil, secularización de los cementerios. Algo ya conseguidoen las sociedades europeas avanzadas desde hacía ya bastante tiempo.Un "problema social" pavoroso, que significaba que la mayoría de los españolesno tuvieran una vida medianamente digna. Crearon una legislación social avanzada con la finalidad de que amplios sectores de la sociedad mejorasen, aunque fuera de una manera somera, su deplorable situación. Subidas salariales, legislación contra el paro, jurados mixtos, etc.A la solución de estos complejos y enquistados problemas se embarcaron los políticos republicanos españoles. La tarea asumida por la República era mucha, y llevarla a cabo suponía tocar los privilegios de determinados sectores de la sociedad española. La República llena de políticos intelectuales pecó de ingenua no de mala fe, no supo calibrar los enemigos que se estaba granjeando. El Ejército, la Iglesia, los terratenientes, los capitalistas, desde el primer día se pusieron en contra de la República. Ahí está el origen de la Guerra Civil.Los principios éticos que inspiraron la II República, no sólo no está muertos, todo lo contrario, todavía hoy pueden servirnos de punto de referencia. Nada mejor para mostrarlos que las palabras de Azaña, pronunciadas en abril de 1934, en la Sociedad el Sitio de Bilbao: Creo que la democracia en España es el procedimiento para alumbrar las aguas vivas que corren todavía sepultadas en lo profundo del pueblo español. Soy demócrata para España, porque creo que es el único procedimiento de sacar a España del decúbito supino en que desde haces siglos yace. Esa época es un manantial del que sigue brotando agua fresca y cristalina.