El AVE de Susana Díaz

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Fernando Bolea Rubio

El comité federal de 1 de octubre de 2016, será tristemente recordado en la historia del Partido Socialista. En él, tuvo que dimitir el secretario general, Pedro Sánchez, que había sido elegido por primera vez por los afiliados en elecciones primarias, hace veintiséis meses. Sin embargo, este procedimiento que era muy reclamado, siendo fundamental para la democracia interna y que con tanta ilusión se recibió; ahora no se tendrá en cuenta, cometiéndose un gran error, que el partido orgánica y electoralmente pagará caro.

Los hechos son estos. Los llamados varones (o secretarios generales de comunidad) críticos, capitaneados por la andaluza, Susana Díaz, a la que no le gustan las primarias; sin ninguna consideración a los procedimientos, actuaron como kamikaces en su lucha por recuperar el poder perdido con las primarias. En ese comité, según el periodista, Juan Carlos Escuer (cuarto poder), la señora andaluza trato así a Francina Armengol -presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, defensora de Sánchez y que trataba de mediar con ella-: “Oye Francina, veo que no te has enterado. Yo a éste (por Sánchez) lo quiero muerto hoy”. Y otras palabras de Díaz a Sánchez, comentadas en Cuatro-TV por Ernesto Ekaizer: “No me iré de aquí sin tu cabeza”.

El comité federal duró todo el día y parte de la noche siguiente. A la puerta de la calle Ferraz, se agruparon cientos de afiliados que a gritos increpaban a los varones críticos que entraban y salían, siendo todo televisado en directo para vergüenza de Susana Díaz y sus amigos, que habían planeado ese burdo asalto al poder.

Al principio, en el 2014, cuando Pedro se postuló a las primarias, la presidenta de Andalucía lo defendió para que fuera el secretario general. Pero cuando se dio cuenta de que no iba a ser un “hombre de paja” a su servicio; le declaró una feroz guerra encubierta, con líneas rojas para que no pudiera hacer pactos con otros partidos y llegar a gobernar, quitándole la presidencia del Gobierno que como demuestra ella quiere para sí.

Todo empezó en el Congreso Extraordinario de los días 26 y 27 de julio de 2014, que ratificó el resultado de las primarias y confirmó la elección de Sánchez como líder del partido. En él, dando la nota para demostrar quien mandaba allí, Susana se paseo por los pasillos con su grupo numeroso de acompañantes habitual, y más cámaras de TV de las que seguían al candidato; lo que según testigos presénciales, fue un espectáculo fantasioso y deplorable. Imponiéndole después, una comisión ejecutiva con casi mayoría a favor de ella -que Sánchez no tuvo más remedio que aceptar, al ser nuevo y carecer de fuerza interna-, dispuesta para que en el futuro y a sus ordenes dimitieran, sabiendo que podía crear un cisma en el partido, tal como en el golpe de 1 de octubre acaba de ocurrir, ya que como a la salida José Antonio Pérez Tapias dijo: “El partido esta roto”.

Días antes del comité, de esa ejecutiva dimitieron de vez 17 miembros para forzar a que Pedro hiciera lo mismo. Lo cual por ese motivo no hizo, pero sí posteriormente al perder una votación en el comité federal, porque los susanistas a gritos de ¡fraude! ¡pucherazo! ¡tongo! -cuando allí no había nada de eso- impusieron que no se votara en urna, para que a la sultana no se le escapara ningún voto. Demencial, de verdad. Todas las decisiones importantes se han de tomar siempre en urnas y mediante voto secreto; si no se hace así es, por haber intereses de manipulación.

Ahora bien, Pedro ya no tiene esa falta de fuerza interna, porque durante su mandato se ha ganado la confianza de una amplia mayoría de los afiliados, militantes, votantes. Mientras que a los varones y varonesas criticos desde la base se les enfrentan en sus agrupaciones, por la catástrofe política hecha. En este momento, en contra de Susana Díaz y sus varones afines, ya se han recogido más de 60.000 firmas -de entre ellas la mía- de afiliados de toda España y muchas en Andalucía, al objeto de anular la comisión gestora que han creado, exigiendo a la vez, la convocatoria de un congreso con sus correspondientes primarias previas.

Para mí, lo más patético es que Díaz sabe, que a Sánchez no le podría ganar unas primarias. Por eso quiere anularlas, cambiándolas por la elección del secretario general y del candidato a la presidencia del Gobierno, en un congreso por aclamación, a puro aplauso. Ya se habla de si Susana coge o no el tren en Sevilla para venir a Madrid. Sí bien, ella quiere tener asegurado el viaje con los votos necesarios, para salir en un AVE a todo bombo, con banderas españolas en el lado derecho de la máquina, con una pancarta central que diga: “Todo por España”. Y que en Madrid la esperen con una carroza de caballos para llevarla al congreso del PSOE, echando pétalos de rosas socialistas por la ventana, donde sería recibida con estruendosos gritos de ¡Susana, eres la mejor! ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta!

Mas no se da cuenta que con lo ocurrido, el partido se ha hundido electoralmente y ella también. El verdadero vencedor moral del comité federal fue Pedro Sánchez. Dado que aún recibiendo multitud de presiones políticas, periodísticas, de todo tipo; él afirmó que No era No, que el PSOE no se abstendría, para que la derecha de Mariano Rajoy pudiera gobernar con los votos socialistas. Y, ante los militantes y los españoles, ha cumplido su palabra. Susana y sus enemigos querían que Pedro se tuviera que humillar, pidiendo él personalmente la abstención de los diputados socialistas y no lo han conseguido, al mantenerse firme como una roca en su no, lo que le da mucho valor y categoría. Sánchez no se ha doblegado y así, en firmeza política e ideológica ha ganado a todos.

Sobre todo cuando es la gestora de los varones, la que sin respetar ningún principio socialista se esta pronunciando por la abstención, sin prudencia ni miramiento. En estos empeños, Pedro Sánchez le ha ganado claramente la batalla a Susana Díaz. Como el socialista, Odón Elorza, ha dicho: “Pierde el PSOE y gana Sánchez”

Por el comité federal tan bochornoso, torpe y malintencionado a Susana le recomendaría que no cruce Despeñaperros, porque con lo que ha hecho los españoles no la quieren. Por lo menos yo, que ya anuncio que no le votaré jamás. Como Joan Tapia ha escrito: “Es imposible que un partido dividido a navajeo merezca la confianza de nadie”.

En la comisión gestora no saben que hacer, porque todo lo que hagan se verá y se castigará. En mi opinión, la mejor solución para el PSOE es que Pedro Sánchez vuelva. Sí no se hace... todos lo pagáremos.

 

 

 

 

 

                             14.10.2016                                                     Fernando Bolea Rubio  

                                                                                                          Sindicalista

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