El liberalismo no es izquierda

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Fernando Bolea Rubio

Vuelve el honor perdido. Regresa el candidato de la militancia, Pedro Sánchez, pronunciando estas bonitas palabras: "Será un honor liderar el proyecto colectivo de los militantes y simpatizantes, más críticos con la actual dirección provisional". Fue el día 28 de enero (28-E), en un acto en Dos Hermanas (Sevilla) con 2000 simpatizantes. Dijo tener más experiencia y ganas que nunca. Recordando que, “llegó la hora de que digamos alto y claro que la militancia es la máxima autoridad”. Su modelo de partido es, “independiente, federal y laico”. Habrá dos opciones para la militancia: “Un PSOE de las bases coherente y creíble”, y “un PSOE de las élites dispuesto a pactar con el PP”.

 

Para Sánchez, el adversario natural de los socialistas son las políticas neoliberales de la derecha y se comprometió a devolver el partido “a la senda que nunca debíamos abandonar, un PSOE autónomo, creíble, de izquierdas, porque somos la alternativa, no los subalternos”.

 

En el encuentro del día 1 de febrero de Pedro, con los afiliados de Castellón, donde nuevamente se sobrepasaron ampliamente las perspectivas de asistencia; Sánchez dijo que quiere un PSOE de izquierdas, feminista, ecologista, juvenil y unido”. Toda una declaración que, hace muy difícil de poderla superar, a los demás candidatos que pueda haber.

 

Sin embargo, en relación con su giro a la izquierda y el frente a las políticas neoliberales de la derecha, ¿qué es lo que en realidad se esta cocinando en el PSOE de las élites? En mi opinión, todo lo contrario a lo pretendido por Sánchez. Según se puede apreciar, se esta forjando un embrión hacia la derecha que, de lograr imponerse, supondrían la caída definitiva y a peso del partido. 

 

Ahora, parece que se ha desatado la fiebre, de parecerse al Partido Demócrata de EEUU, al que se llega a calificar como socialdemócrata, cuando en la izquierda generalmente pensamos que  allí hay dos partidos de derechas con un solo modelo ideológico: el liberal y el neoliberal. Uno más conservador que el otro, pero ambos al servicio del capital. El socialismo democratico, la socialdemocracia, es otra cosa como en función de los sistemas de Estado del bienestar implantados se pueden valorar.  

 

En el libro, La crisis de la socialdemocracia ¿qué crisis? De, Ignacio Urquizu, se puede leer: “Algunos proyectos políticos de los noventa, como fueron la Tercera Vía de Tony Blair y Bill Clinton, ocuparon incluso posiciones ideológicas más propias de partidos conservadores. En el tipo de Estado del bienestar anglosajón o liberal, en países como Estados Unidos, las clases medias no reciben ayudas públicas y obtienen la educación, la sanidad o las pensiones en el mercado privado”. ¿Esto es socialdemocracia? Yo no la quiero.

 

Así, no me extraña el que la filosofa estadounidense, Nancy Fraser, diga en su artículo “El final del neoliberalismo progresista”: “En lo que a mi respecta, no derramé ninguna lágrima por la derrota del neoliberalismo progresista (de Hillary Clinton). Es verdad, hay mucho que temer en una administración Trump racista, antiemigrante y antiecológica. En esta situación, no solo hay peligros, también oportunidades: La posibilidad de construir una Nueva Izquierda”. Que en España, Europa y el mundo ocurra lo mismo.

 

Por su parte, José Carlos Díez -elegido por la Gestora para que dirija el programa económico que el Partido Socialista presentará en el 39º Congreso-, en su libro: "La economía no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, escribe: “Yo me identifico con los valores del Partido Demócrata estadounidense, con figuras como John F. Kennedy o Barack Obama, así como con sus equipos económicos. Me considero un liberal, aunque en el sentido anglosajón”. Ya sé que  ese modelo no representa el ala más conservadora del liberalismo. No obstante, los liberales de las terceras vías disfrazados de izquierdas, han hundido el socialismo, cuando el liberalismo no es izquierda, ni nunca lo será. Señor Díez, su liberalismo no me interesa, los socialistas somos otra cosa y nos merecemos lo mejor.

 

La posible candidata, Susana Díaz, viene diciendo: “El PSOE no es ni de izquierdas ni de derechas”. Y suele repetir, “ni de izquierdas ni de derechas”. Lo que me hace preguntar, ¿esta señora es de Izquierdas? Por su parte Pedro Sánchez asegura: “El PSOE es de izquierdas, para gobiernos de izquierdas y hacer políticas de izquierdas”. La diferencia de uno y otro planteamiento ideológico es abismal.

 

Muchas personas pensamos que si el PSOE continúa inclinado al liberalismo de la derecha, más pronto que tarde desaparecerá o llegará a ser insignificante, como le ha pasado al Pasok en Grecia. Y como le acaba de ocurrir al Partido Socialista francés en las elecciones primarias, por realizar desde el Gobierno la confusa política liberal progresista que no satisface y le va a llevar  a ser el tercero en influencia política en el país galo. Hoy, si la socialdemocracia mundial se quiere salvar, tiene que dar un vistoso y real giro a la izquierda, lo cual en España solo lo puede hacer Pedro Sánchez.   

 

En Francia, el socialista Bendit Hamon, después de ganar las primarias al socioliberal Manuel Valls, ha afirmado: “La izquierda levanta la cabeza”. En Alemania, él que será candidato socialdemócrata, Martín Schulz, comenta: “El foco central de la política del SPD deben ser los trabajadores, que han hecho posible que Alemania sea una gran potencia económica. Esta gente se han ganado el respeto por lo que han hecho por nuestro país”.

 

Sí en EEUU, el Partido Demócrata por dejar de defender los intereses de los trabajadores y hacerlo por los valores de los poderosos de Wall Street, gobierna Donald Trump; en España, el supuesto acercamiento del susanismo a las empresas del Ibex-35 produciría el mismo efecto. En consecuencia, la opción sanchista es la mejor para el Partido Socialista y la que yo defiendo.

 

Pedro es el candidato de la base y el de la salvación del Partido Socialista. Sí no se ve así, los oculistas hacen milagros. En su visita del día 4 a Zaragoza, no podré asistir al acto. Vaya desde aquí... mi más fuerte aplauso.

 

 

03.02.2017                                                            Fernando Bolea Rubio

                                                                Sindicalista

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