EL MOVIMIENTO OBRERO EN ARAGÓN (I). LA PRIMERA INTERNACIONAL

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José Ramón Villanueva Herrero

El primer intento por unificar a todas las organizaciones obreras tuvo lugar con la creación de la I Internacional, también conocida como Alianza Internacional de los Trabajadores (AIT). Fundada en Londres en 1864, e impulsada por Marx y  Engels, agrupaba a laboristas, socialistas y anarquistas. De la AIT formaban parte distintas Federaciones Regionales (entiéndase, estatales), las cuales englobaban diversas Federaciones Locales, bien fueran éstas de tendencia libertaria o marxista. Sin embargo, las diferencias y tensiones entre los seguidores de Marx y de Bakunin, originaron la expulsión de los anarquistas de La Internacional.

Tras el triunfo de la revolución de 1868, empezaron a difundirse en España las ideas internacionalistas. Aunque loa mayor parte de las nuevas federaciones obreras se adscribieron al anarquismo, también aparecen otras afines al socialismo. Así, tras la caída de la Commune de París (1871), Paul Lafargue, yerno de Marx, se refugia en España y, tras pasar por las cárceles de Graus y Huesca, impulsa la creación de los primeros núcleos obreros organizados en Aragón: se sabe que La Internacional contaba hacia 1872 con federaciones locales en Zaragoza (agrupaba a 10 secciones de oficios), Huesca (creada por Lafargue), Calatayud, Ateca y, también, en la ciudad de Teruel, y en Bellver de Cinca y en Ayerbe.

Digamos también que en Aragón tuvo lugar el II Congreso Obrero de la Federación  de Trabajadores de la Región Española (FTRE) de La Internacional, que se celebró en Zaragoza entre el 4-11 de abril de 1872. En el mismo estuvieron presentes las dos tendencias de la AIT: la libertaria, encabezada por Anselmo Lorenzo, y la socialista, con la presencia de, además de Lafargue, Paulino Iglesias, José Mesa, Francisco Mora o Víctor Pagés, futuros fundadores y dirigentes del PSOE y de la UGT.

El Congreso Obrero de Zaragoza, pese a las prohibiciones gubernativas, pudo seguir sus sesiones, aprobando una serie de dictámenes. Entre ellos, figuran extensos debates sobre la cuestión “¿Qué se entiende por obrero?”, acordándose emplear el término “proletario”, entendiendo por tal todo trabajador que, a cambio de un salario, crea un producto cambiable y de utilidad social. Se distingue entre artesanos y proletarios, se analiza el papel de la mujer en el movimiento obrero, las distintas formas de propiedad y la necesidad de que el proletariado adquiera una “enseñanza integral” como primer paso para su emancipación social.

Posteriormente, socialistas y anarquistas siguieron caminos distintos en el seno del movimiento obrero y la I Internacional, tras unos años de decadencia, se disolvió en 1878. A su vez, tras la caída de la I República en España (1874), las organizaciones obreras fueron ilegalizadas. Pese a ello, en plena clandestinidad, se fundó el PSOE en 1879. Poco más tarde, el Gobierno liberal de Sagasta legalizó a los partidos de oposición (republicanos y PSOE) y una nueva Ley de Asociaciones volvió a permitir el funcionamiento de las organizaciones obreras. De este modo, la FTRE de La Internacional se reorganizó pero, dado que en ella predominaba la tendencia anarquista, la minoría socialista decidió fundar en 1888 un nuevo sindicato: la Unión General de Trabajadores, la UGT.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(La Voz Sindical, nº 104, Zaragoza, enero-2008)

 

Colaboradores habituales

Butera Aured, José Benito

Corral Lafuente, José Luís

Coscollar Santaliestra, Antonio

Lafoz Rabaza, Herminio

Liébana Collado, Alfredo

Marcén Albero

Marquesán Millán, Cándido

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