EL SINDICATO QUE NECESITAMOS

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Fernando Bolea Rubio

Como idea fundamental diré que es necesario dar a los trabajadores lo que ellos esperan de su sindicato, en mi caso la Unión General de Trabajadores. ¿Pero, qué demandan en todo momento los asalariados de sus organizaciones sindicales?

Yo creo que, entre otras cosas, lo siguiente.

Que su central sindical no olvide sus raíces, las costumbres del movimiento obrero, su labor política, humanista y social en cada empresa y en la sociedad, su conciencia de clase. Siendo a la vez, una organización autónoma, imaginativa, reivindicativa, participativa, fuerte, moderna, innovadora, hábil, firme, negociadora.

El que su sindicato los defienda y les dé asesoramiento, cobertura, protección y posibilidades de prosperar, debido a que efectúa un sindicalismo de calidad. Que las propuestas e iniciativas que su sindicato realiza sean más y mejores a las que hacen los demás sindicatos. El que UGT logre las mejoras individuales y colectivas que los afiliados creen justas y necesarias. Facilitándoles información directa de todo lo que se hace y se piensa hacer.

Que el sindicato consiga buenos acuerdos y convenios, estabilidad en el empleo, mejores condiciones de trabajo y de salud laboral, prejubilaciones adecuadas, proporcionándoles asesoramiento legal y medico, servicios, en ocasiones amparo familiar y ayuda para hallar trabajo sus hijos, orientación sobre cuestiones cívicas, ventajas para el tiempo de ocio.

Sentirse integrantes de la mejor organización sindical, la cual además de dar participación a los afiliados en la toma de decisiones, practica un sindicalismo de cierta oposición con los altos mandos y la dirección de cada empresa. Atendiéndose las reivindicaciones de cada colectivo.

El que los delegados sindicales y los responsables del sindicato sean honestos, decididos, ágiles, trabajadores, buenos sindicalistas. Que los delegados los visiten en el puesto de trabajo, les informen, los escuchen, los atiendan, teniendo siempre acceso a los mismos sin dificultad. Que sus representantes estén a su lado, cuando por cualquier aprieto los necesiten. El tener siempre la confianza de que el sindicato y los delegados están y estarán con ellos. Ver que los sindicalistas en el trabajo visten igual, que no tienen privilegios de clase por el hecho de ser lo que son.

¡Pero atención! Un sindicato así, no se hace sin la colaboración continua de infinidad de militantes. Por tanto, hay que convertir a los afiliados pasivos en activos, haciéndoles comprender que la cultura sindical es una necesidad obrera. La fuerza del sindicato es nuestra fuerza. Al sindicalismo hay que darle más que pedirle, para que prospere con vigor y sano de ideas. Al hacerlo de este modo, conseguiremos más fácilmente las metas laborales, al causar respeto en los gobiernos y la patronal, así como mayor prestigio en la sociedad. Por este motivo, todas las personas organizadas debemos cooperar en el crecimiento y fortalecimiento de nuestra propia organización..., dando cada uno lo que pueda de su parte, en aras de un fin sindical común.

Sin embargo, para cooperar en el crecimiento no basta solo con poner voluntad. La afiliación se debe ofrecer a los compañeros con seguridad, optimismo y cierta alegría. En sindicalismo hacen mal papel los pesimistas. Para afiliar hay que tener doctrina, prestigio sindical y voluntad en hacerlo.

En sindicalismo no cabe criticar sin aportar. UGT como tal no es culpable de sus defectos, dado que bien o mal el sindicato lo hacemos nosotros, sus miembros, con cada actividad. Nadie puede quitar a este sindicato su larga historia de trabajo sindical y social. No hay que perder el orgullo de pertenecer a él. A UGT hay que quererla por muchas cosas: Por su ideología, trayectoria histórica, libertad, democracia interna, resoluciones. Y ella hacerse querer, porque cubre las necesidades y aspiraciones de sus afiliados.

En el sindicato se está para ganar, no para perder nada. Consecuentemente, el mismo con sus actividades y servicios a los afiliados y afiliadas debe compensar como en parte se hace, el coste total de la cuota de afiliación. También añadiré que, sin afán de superación y buena intención, nada ni nadie se mantiene. Lo mismo ocurre en el sindicalismo. En él, hay que pensar siempre en ser más personas organizadas, mejores, en positivo. Ante todo se ha de saber, que nadie puede escalar solo y de una vez una gran montaña; si se puede hacer por tramos organizados y en buena compañía. El sindicalismo real es acción sindical activa, con una mezcla de ilusión colectiva.   

Tanto estratégica, como ideológica e internacionalmente, hace muchos años que UGT ha hecho el sindicato que necesitan los trabajadores españoles. UGT está siempre en su sitio, siendo los demás sindicatos los que vienen hacia sus principios estratégicos... y, en general, se sientan a su derecha. 

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