EL TRANVÍA QUE NO VERÁ PEDRO SERÓN GÓMEZ

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José Benito Butera Aured

Alustante (Guadalajara) 28 de junio de 1919 - Zaragoza 20 de febrero de 2011. Hace ya algunos días que nos dejó para siempre Pedro Serón Gómez. En la actualidad pocos de los afiliados a UGT saben de este hombre, solo los que comenzamos en nuestra militancia en los primeros años de la Transición política española (1976) tenemos un recuerdo de él.

Un recuerdo que a mí me ha empujado a escribir estas líneas como homenaje y recuerdo de un militante – podríamos decir anónimo – pero no es exacto el término ya que el compañero Pedro, más que el anonimato, lo que practicó fue la discreción.

Nacido en Alustante (Guadalajara) en el año diecinueve del pasado siglo, hijo de emigrantes en Francia, su llegada a Zaragoza se produjo al ser llamado a filas en 1940 (sirvió en Intendencia) ya en 1947 se jugaba el tipo en la Compañía de Tranvías de esta ciudad junto con otros compañeros. Primero manteniendo la tradición ugetista de los tranviarios de Zaragoza y después desafiando al entonces poderoso régimen franquista.

 

Tuvo suerte y a pesar de su militancia no fue detenido en ninguna de las ocasiones en que la Brigada Político Social deshizo las organizaciones de izquierdas que nacían en Zaragoza y su provincia. Solo por eso, él merece un recuerdo. Fue junto con otros viejos compañeros, el nexo de unión entre la destruida UGT de los años difíciles y la nueva organización que comenzaba a nacer a partir de 1975.

 

Fue el tranviario que en 1976, el 23 de enero vendió el último billete con que se canceló la línea nº 11 del Parque; billete que él adquirió para recuerdo de aquel trabajo que también para él tocaba a su fin. Cuatro años después se jubiló.

 

Aún jubilado y ya legalizado de nuevo su Sindicato; tenia por costumbre recaudar algunas cuotas de afiliación entre un reducido círculo de vecinos de su barrio, y pasar a liquidarlas por las distintas Federaciones a las que pertenecían esos vecinos. Yo lo recuerdo liquidando los sellos de cien pesetas – cuota establecida por aquellos años – de un compañero de las artes gráficas que vivía en su barrio y al que no seria capaz de ponerle cara ya que era Pedro el que cotizaba. ¿Vieja costumbre de clandestinidad? O quizás servicio al afiliado y al Sindicato en una forma de militancia que mantenía la afiliación facilitando al sindicato la gestión de cobro de cuotas y al afiliado la información que recababa en la Federación al mismo tiempo que le eximia del desplazamiento hasta la sede para el rutinario pago de la cuota.

 

Sus noventa y tres años lúcidos dieron algunas pistas sobre la acción socialista durante la dictadura – José Ramón Villanueva recogió algunas de sus vivencias plasmadas en el libro editado por la Fundación Bernardo Aladren, Socialistas en tiempos difíciles. – Aspiraba al renacer del tranvía; pero no ha podido ser, solo tuvo la noticia de su construcción, no llegando a colmar su aspiración de reanudar la andadura de un trozo de su diario quehacer, subir y bajar por la Gran Vía en su caminar hacía y desde el Parque al que tan acostumbrado estaba.

 

Espéranos compañero Pedro; y entre tanto ve allanando el camino que hemos de recorrer tus correligionarios, como has venido haciendo siempre.

 

 

 

03-04-2011

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