El voto trabajador

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Fernando Bolea Rubio

El mundo del trabajo pide poco: empleo, estabilidad, derechos e igualdad; pero los gobiernos en vez de darle, siempre le quitan algo. Sin embargo, la clase trabajadora no olvida. Vota y espera el resultado que el partido votado le da. Y si no es lo esperado, al volver a hacerlo castiga al antes elegido con su abstención o escoge para probar otra opción. Guardándose para sí, un alto enfado que cuesta tiempo superar. Al Partido Socialista se le pasó factura en las legislativas de 2011; y al Partido Popular, se le pasará en las inmediatas del 20-D, tal como las encuestas, los centros de trabajo y el ambiente de la calle pronostican. Se desconfió de uno y a cambio se votó a otro peor.

Lo cual puede volver a pasar en diciembre, porque algunos votantes van a la búsqueda de dioses de barro, que tal como se va demostrando se deshacen por sí mismos sin haber llegado al altar ni asumido ninguna responsabilidad pública. Le esta pasando a Podemos y sin duda le ocurrirá a Ciudadanos. Aunque con estos últimos, puede suceder que los ojos se abran tarde y como ha pasado con el PP, ese partido sea otra gran equivocación electoral de los españoles en la siguiente legislatura. Con lo que se sumarían ocho años de padecimiento y cabreo en oficinas, fábricas y tajos. Lo que yo pienso de C´s que, no es nada favorable, lo escribí aquí en abril en el artículo: “Ciudadanos... cuña del capital”.

La encuesta de Metroscopia de octubre da por vencedor al PSOE con el 23,5% de los votos, en un empate técnico con el PP 23,4% y Ciudadanos (C´s) 21,5%. Podemos alcanza el 14,1%, exactamente la mitad de lo que se le otorgaba en enero. Por el contrario, C´s ha subido cinco puntos en sólo un mes. Así, estos últimos declaran querer atraer a un importante número de personas, que tenían pensado votar a los socialistas. Siempre es igual. Todos contra el PSOE. Los emergentes solo piensan en quitar votos a los demás, no en ganarlos por sí mismos. Critican a los socialistas, pero todos quieren ser ellos para llegar a ganar. La estrategia de C´s es presentarse como una fuerza transversal, superadora de las siglas y de las ideologías. Otra cantinela más. Ese discurso ya esta muy manido y no calará.

En el PSOE explican: C´s representa “por proyecto y por equipo” a la derecha “moderna y atractiva, pero derecha”. Para simpático ya tenemos al ministro Montoro que se ríe mucho.  Preguntándose: ¿Para que van a servir los votos de Ciudadanos, para permitir al PP gobernar de nuevo? Todo hace pensar que sí. En C´s hasta comentan, que un acuerdo de gobierno PSOE-C´s, permitiría a los socialistas mantener su programa social a cambio de asumir medidas económicas impopulares entre su electorado. ¿Hace falta decir más, para que den más miedo?

Cuando se habla mucho, se piensa poco. Para mí, el presidente de ese partido, Albert Rivera, sabe muy bien relatar el guión que otros le han escrito, mas no tiene el suficiente fundamento para comprender bien lo que comenta. Hoy puede decir “a” y mañana “b” sin inmutarse lo más mínimo. Yo no quiero que el país lo gobiernen políticos así. No sería serio.

Asimismo debo decir, que si Pedro Sánchez llega a gobernar y no atiende los problemas laborales de los españoles, empezará mal y acabará peor. Los terribles dos últimos años de la segunda legislatura del expresidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, no se tienen que volver a repetir porque sería letal. Aun cuesta perdonar aquello y volver a confiar de nuevo en el Partido Socialista Obrero Español, a pesar que en su nombre lleva marcada a fuego la palabra “obrero” desde 1879, en sus 136 años de historia. Ahora más arropada con los viejos signos de identidad, el puño y la rosa, que el partido ha recuperado y que nunca debió retirar. Con ese logo, el PSOE se presentó en 1977 a las primeras elecciones generales tras la muerte del dictador. Sánchez, apela a esa etapa para alcanzar acuerdos y revitalizar unos nuevos Pactos de la Moncloa, hoy tan necesarios. En España, el voto trabajador siempre ha ido al PSOE, la dirección ha de saber el por qué se ha perdido tanto para volver a ser lo que fue. 

La mejor forma de empezar sería, si previamente se derogara la reforma laboral del PP tal como Pedro ha prometido y confío que hará, aunque no sé si del todo. La solución será un nuevo Estatuto de los Trabajadores, seguramente de consenso entre los agentes sociales y el nuevo gobierno, lo que en mi opinión sería correcto. En el mundo laboral lo que mejor funcionan son los convenios colectivos, al ser pactados con los sindicatos, ya que los empresarios no los pueden imponer. ¿El papel del gobierno ha de ser neutral? No, por supuesto que no. Él debe marcar las directrices generales, el camino a seguir, para que después desde las orillas sindical y patronal de la ruta se acuerde la mejor forma de llevarlas a cabo.

Todo esto podría ocurrir muy pronto, si el voto útil de los trabajadores y las trabajadoras fuera de nuevo al PSOE. Sin embargo, ante esa posibilidad inmediata, para que no se cambie la reforma laboral, ya hay poderes económicos que han empezado a cantar canciones templarias con gente de todos los partidos en cenáculos ocultos. En representación de los socialistas los atiende el exministro, Jordi Sevilla, del que yo me fío poco, la verdad. Me da por pensar, que Pedro se equivoca con él. 

Un luchador sindical nunca pierde el ánimo, porque sabe que de las grandes injusticias como las actuales... surgen los grandes cambios. Aún así, permanezcamos atentos.

 

                  16.10.2015                                       Fernando Bolea Rubio

                                              Sindicalista

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