EMPLEADAS DE HOGAR. NUEVA LEGISLACIÓN

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José Benito Butera Aured

Ese cinco de agosto se ponía fuera de la circulación  el artículo 1.585 del Código Civil (de 1885, reformado en 1888);  y por primera vez se equiparaba a los sirvientes como trabajadores. Un  colectivo que  por entonces se cifraba en dos millones de españoles (más bien españolas).
Por aquel entonces ya publicábamos en La Voz Sindical que por un lado nos felicitábamos; pero por otro exigíamos más. Lo que se había legislado nos parecía poco, y en realidad lo era.

Ahora puede pasar lo mismo. Nuestro ministro de trabajo anuncia una Ley que, a cambio de mejorar la cobertura social y laboral de este colectivo, va a aumentar la cotización a la caja general, ya que por fin serán incluidos en el régimen general, con los mismos derechos que los demás trabajadores.     

La noticia de esta reforma que publicada el pasado mes de mayo  cifra  el colectivo afectado en 600.000. ¿Cómo es posible que con lo que hemos avanzado económicamente hayan disminuido los empleados que se dedican a estas funciones? Parece falso. Si cuando aún no éramos ricos ese régimen  acogía a tantas mujeres y algunos hombres, ¿cómo es posible que en este momento sean tan escasos los afiliados? Porque, dice la noticia, de esas 600.000 personas, solo la mitad son afiliados a la Seguridad Social. No creo que la subida de cotizaciones solucione el problema de esa mitad.

Otra realidad que en el ministerio no deben de saber; es que un elevado porcentaje de esos cotizantes, lo son por sí, y no a través de empleador.
De cualquier forma si esa zanahoria con la que se pretende acicatear tanto a unos como a otros (los unos exigiéndolo, y los otros cotizándolo ), mejora las condiciones de este colectivo, bienvenida sea la reforma.
Parece que aun siendo lo principal esa finalidad la de la reforma; también abordará otros asuntos, algo accesorios (vacaciones continuadas y no fraccionadas, indemnización por despido de veinte días, en vez de los actuales siete y otras bagatelas ).
Nada se dice del salario, ¿seguirá el mínimo? ¿y los descuentos por salario en especie? Una rémora inadmisible de los tiempos del artículo 1585 anteriores y posteriores. Ahí es donde hay que incidir.

Es vergonzoso que por una comida en la cocina, una cama en la peor habitación de la casa, y una disponibilidad absoluta, se pueda detraer, de 570 € mensuales, hasta el 45% por esas “gabelas” que esclavizan al que tiene que servir... que decía aquella antigua canción.
Este último apunte no es demagógico. No. Es real, sobre todo en el colectivo de emigrantes solas, que por tener techo, se acogen a cualquier contrato.
También hay otra realidad, que no sé si se tendrá en cuenta; el precio de mercado (maldita palabra) ¿quien se contrata por noventa y cinco mil pesetas (el SMI), cuando el mercado por debajo de la legalidad da 100.000 ó 150.000 = 600 o 900 € ?

De acuerdo en los avances sociales; en la igualdad de derechos; bienvenidos sean estos, pero completos. Para todos y ahí habrá que reformar algo más: la estructura de la empresa. No podrá ser hogar familiar... con las cortapisas legales que ése término conlleva, a donde los inspectores de trabajo no pueden acceder y la citación en las delegaciones de trabajo no tienen la efectividad necesaria para descubrir el fraude.

Habrá de ser una empresa corriente y moliente. Y de nuevo pregunto ¿A quien beneficiará en última instancia esta reforma? ... desgravaciones fiscales, por empleador
Reducciones de cuota por contratación en determinadas condiciones. En definitiva. Los legisladores han de estar muy atentos a la letra de la Ley para que el pícaro que cada español lleva dentro no salga a la luz y se haya legislado en balde     

A pesar de todo... adelante la Comisión de Trabajo del Congreso de los Diputados. Que no sea en verano cuando salga y si ha de ser que sea este y no el que viene.
Después ya estarán algunos para defender su cumplimiento.