FRACASO POLÍTICO DE LA AUSTERIDAD

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Fernando Bolea Rubio

 

Cuando algo se derrumba hay que saber por qué. Cuando la política cambia de rumbo peligrosamente, hay que enumerar los errores cometidos reparándolos sin nuevos riesgos de fisura. Ahora el edificio de la socialdemocracia se tambalea, la izquierda se debilita, surgen partidos políticos desconocidos. La ciudadanía esta inquieta. Los viejos luchadores democráticos e idealistas de izquierdas, hablan críticamente de lo que sucede para evitar traspiés, pérdidas de tiempo, desengaños; pero no se les escucha lo suficiente. Ya que no deja ver lo que puede ocurrir, la venda de la indignación, de la perdida de confianza en el Partido Socialista durante cuatro años (desde la caída real de Zapatero en mayo de 2010, hasta la elección de Pedro Sánchez en julio de 2014), la ligereza ideológica en la izquierda.

Entramos en un tiempo desconocido, al que no le vaticino nada bueno si no se asientan pronto y bien, cada una de las viejas y robustas piedras capaces de asegurar la democracia, la libertad, el trabajo, el Estado del bienestar.

En todo caso, ¿por qué hemos llegado a este laberinto que se avecina? ¿dónde esta la raíz que lo ha creado? Generalmente se piensa que la causa es debida a la política, cuando es esencialmente económica; aunque propiciada por aquella. ¡La economía, estúpido! (the economy, stupid!), le dijo Bill Clinton a George Bush (padre) en 1992. Lo que esta ocurriendo tiene un nombre: Austeridad. Y unos culpables claros: La derecha europea -en España el Partido Popular-, el neoliberalismo que se impone, los mercados, los acreedores para obligar a pagar a toda prisa a los países deudores. Todo ello, dirigido por Alemania con el pilotaje de la canciller Angela Merkel, imponiendo en Europa un “austericidio” que la han llevado al hundimiento económico con sus recortes de servicios públicos, desempleos.

Sin que el huracán se haya detenido ahí, dado que ha llegado a afectar a la política, a los partidos, a la socialdemocracia, a más ideologías de izquierdas. Sustituyéndose, en un alto porcentaje por populismos, ultraderechas, partidos radicales en el poder y lo que queda por conocer. Sí, esta es la herencia de la austeridad, de la derecha y de la señora Merkel. En siete años de crisis, han roto la economía y el bienestar de los países del sur, afectando a Francia e Italia. Tambaleando las economías de Alemania y de otros países del norte, por su débil crecimiento económico y su casi deflación y estancamiento.

Hay dos tipos de políticas económicas a realizar: La de la austeridad y la santificación del mercado con oraciones diarias, como solución a todo, que imponen los conservadores; y la progresista keynesiana, de estímulos económicos públicos. Evidentemente, Europa eligió la peor, mientras EEUU prefirió la segunda y ya ha superado la crisis, porque según el Fondo Monetario Internacional (FMI), su crecimiento económico será del 3,6% en el 2015 (1,2% en la zona euro), con una tasa de paro que supera ligeramente el 5% de la población activa (11,5% en Europa, 23,7% en España).

El efecto de la mala economía en la política, ha dejado el país en un nivel ideológico y electoral tan caótico, que hasta he oído decir a una persona de mediana edad: “Yo votaré a Podemos y que se hunda todo”. A otra: “En esta m... de democracia (...) Y claro, ante esta brusca forma de pensar, no caben razonamientos. A este bajo nivel, ha llevado la economía a la política, en algunos casos. Al oír decir exabruptos así, yo sufro bastante, la verdad; puesto que conozco la historia y se lo que ha costado conquistar la democracia, la libertad. Y además, porque no se sabe valorar bien lo que tenemos, a pesar de que sean necesarias actualizaciones y reformas inminentes. Con un cambio político y la eliminación de la corrupción, entre otros males.

Hace unos días, un conocido me pregunto en la calle: “¿Dónde están los socialistas del barrio que no se ven, si antes había tantos”. Yo le dije: “Algunos están desanimados y cabreados, por el retroceso que les ha supuesto la errónea economía llevada a cabo; bien directamente, o por el paro y la precarización laboral que sufren sus hijos, hijas, nietos. Lo cual, había que entenderlo y respetarlo, al ser tan preocupante el futuro en general”.

Hoy el voto familiar quizá lo orientan más los hijos que los padres. Y, si uno de ellos, con preparación y desempleado, propone votar al diablo no es fácil enmendarlo de su error. De todas maneras, yo diría: Hay que ser socialistas siempre. Hay que ser socialistas antes que una veleta al vaivén del viento. Hay que superar el hartazgo acumulado y responder con la ideología propia, al ser la mejor y más segura para paralizar el desenfreno antisocial de la derecha y el capital.

Sin embargo, algo empieza a cambiar en las mentes obtusas de la austeridad. Parecía que la socialdemocracia europea no hacia nada; que el Presidente socialista francés, François Hollande, influía poco; que el Gobierno de coalición alemán con los socialdemócratas del SPD, no tenía efecto; que el gobierno progresista de, Matteo Renzi, en Italia no hacía lo necesario; que los demás partidos socialistas europeos, como el PSOE, no conseguían aplicar su política.

Si bien, algo han debido hacer, dado que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, anuncio el día 22, la decisión del BCE de impulsar un potente plan de 1,14 billones de euros para reactivar la inflación y el crecimiento en la zona euro. Fabricado dinero nuevo, con el que comprar deuda pública y privada a razón de unos 60.000 millones de euros al mes, durante 19 meses. El BCE comprará 100.700 millones de deuda española. Todo ello bajo la atenta mirada del Gobierno alemán, de la comandante Angela Merkel.

Esta medida llega con siete años de retraso. En ella, el Gobierno español de Mariano Rajoy no ha influido, toda vez que se ha limitado a seguir a pie juntillas la política de austeridad merkeliana. En esta decisión ha sido determinante, el negativo cuadro económico de la zona euro, con las variables de bajo crecimiento e inflación. Es un plan keynesiano y como tal positivo. ¿Se sabrá aprovechar bien? ¿Será la luz del final del túnel de la crisis española? Con la incapacidad para todo, de este Gobierno... me temo que no.

 

 

      1. Fernando Bolea Rubio

 

Sindicalista

 

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