INCURIA, DESMEMORIA O MALA INTENCIÓN. UN EJEMPLO QUE NO DEBE CUNDIR

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José Benito Butera Aured

El dar con este reportaje fue buscando la biografía  de la titular de una calle de esta ciudad, que si desde su  apertura hasta hoy resulta el patio trasero de las casas de la derecha de Santa Orosia en las Delicias aunque administrativamente corresponda a la Almozara; ahora y con la transformación del sector por el soterramiento de las vías del ferrocarril, puede resultar otra cosa y si se construye en esa calle pase a ser transitada y entonces si que podrá ser agraviante tener el domicilio en una calle dedicada a Felisa Soteras, que fue la primera jefa de la Sección Femenina de Falange en Zaragoza y a la que se dedicó esa calle en el año 1976. El Alcalde era Miguel Merino Pinedo, último de los designados del régimen, y dando ya los  coletazos finales. El proceso de concesión del que tengo en mi archivado dos documentos, ya que iba esa concesión junto con otra que era la que me interesaba; Padre Marcellan proyectada para adjudicarle el nombre a la que actualmente se denomina Oscar Romero, paralela a Jesús Muro que se concedió en 1968.

El asunto que quiero exponer y por el que debía de haber empezado es el siguiente. En el citado artículo escrito por A. Ibáñez, el día 19 de noviembre de 2006 que trata de las calles que en Zaragoza tienen nombres franquistas y en el que describe algunas gestiones políticas realizadas por Izquierda Unida, en Las Cortes  de Aragón y Junta Aragonesista, en el Ayuntamiento, en pro de la supresión de los signos y nombres pertenecientes al periclitado régimen y que  circunscribe el autor a unas determinadas calles de las que no doy la lista por conocidas de todos y que él evalúa en cuarenta y seis; después de la descripción de todas ellas, deja entrever que además hay algunas más menos llamativas y cita le calle Viva España.

Pues bien: aquí viene la incuria; La calle citada no tiene nada que ver con el régimen franquista, ni creo que con la anterior dictadura “la de Primo”  –  término empleado por los  izquierdistas de la época – En el padrón correspondiente al año 1930 (Ext.944), correspondiente a la sección 34  y con el número de hoja 303 y hasta la 357 corresponde a los domicilios de los vecinos  establecidos en la calle Viva España. –  También al hilo de esta constatación he extraído del archivo municipal los datos correspondientes a dos industrias allí establecidas; una panadería y una carpintería que solicitan licencia de apertura en el año 1931. Éstos datos recopilados para la ocasión corroboran la existencia de esa calle antes del año 1936.

Aunque en el callejero de 1929  que yo consulte en su día no figura, si figuraba en el de 1935; hay que tener en cuenta que durante las primeras décadas del pasado siglo, las competencias  del Ayuntamiento en el asunto urbanístico, eran otras que las actuales y entonces en el asunto de la rotulación de las calles solamente aceptaba los nombres que los urbanizadores le proponían ya que la expansión urbanística era particular. Tuvo que cambiar el régimen político para que los  ayuntamientos asumieran la municipalización del suelo y por consiguiente la potestad de rotular las calles.

La República asumió la municipalización de las calles particulares (media Zaragoza) a cambio de dotarlas de servicios. También  fue respetuosa con la voluntad ciudadana y excepción de algunas calles que habían sido rotuladas con personas destacadas del anterior régimen monárquico y dictatorial, como Galo Ponte, Fabiani o General Franco. Ministro el primero, alcalde de Zaragoza el segundo y primer director de la Academia General Militar, el último, a la mayoría  de las que les cambio el nombre fue precisamente para quitarles el viejo nombre, ya que el ostentado era rural; casi todos caminos. Ejemplo el Camino del Manicomio a petición de los vecinos le fue adjudicado el nombre de Juan Pedro Barcelona, que pocos años más tarde se suprimido el nombre de la persona y devino en el de la ciudad al mantener el apellido como sustantivo.
Además fue respetuosa con por ejemplo con la Iglesia. No suprimió el nombre a la calle Arzobispo Soldevila, ni quitó ningún santo de los que había en el callejero, ni otros personajes eclesiales.

Todo lo contrario a este  respeto, fue lo que hizo el régimen rebelde; suprimió ciento sesenta calles relativas a los hombres de la República y otras personas que debieron suponer adictas a aquel depuesto régimen.

Concluyo. Mi intención es poner de manifiesto que para hablar de algo hay que conocerlo, no suponer cuestiones que se intuyen solo por ciertas connotaciones que las palabras pueden tener.

No se si es el autor del artículo; no se si es el político de Izquierda Unida que se cita, o los que no se nombran de Junta Aragonesista, los que incluyen en los nombres a suprimir el de esa calle cercana ya al centenario.    

Sugiero que por la Sociedad General de Autores sea suprimida de los derechos de autor la canción de no se quien que dice en su estribillo… “Que viva la España…”, ya que parece que porque desde hace ya bastante tiempo la derecha pepera ha tomado para sí el nombre; todo lo que conlleve una alabanza, exaltación o simplemente la sola pronunciación de uno de los  nombres de la península Iberica suena a derecha recalcitrante.

 

Rótulo  actual de la calle que ubicada en la parte derecha de  Cuellar existe como se ha demostrado desde 1930 por lo menos. Su entrada actual está en la calle Gascón de Gotor, concluyendo en el río Huerva.

En cuanto a la desmemoria: primero hay que memorizar las cosas y para eso conocerlas y si con ese conocimiento se mezclan unas cosas con otras ya resulta la mala  fé  o mala intención.   

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