A la codicia, indiferencia

Imagen de fbolear
Fernando Bolea Rubio

Basta de bromas. En los últimos días se ha extendido el rumor de que la baronesa andaluza, Susana Díaz, quiere arrebatarle la secretaría general del PSOE al actual líder, Pedro Sánchez; quedando así, bien situada para ser a medio plazo la candidata socialista en las elecciones generales. Sí fuera así, se demostraría claramente que Díaz solo es pura codicia de poder, de la que teniendo mucho quiere más sin ningún limite y a costa de lo que sea. De ser cierto, los afiliados y los votantes tendrían que abrir bien los ojos y desenmascarar sus ambiciones  personales de una vez, o pronto el PSOE lo lamentaría. Sería como querer ser la novia en la boda y la difunta en el funeral.

Ante su codicia desmedida, el mejor antídoto sería la indeferencia general de las afiliadas y los afiliados, no haciendo caso a lo que de ella se pueda decir. Debiéndose dejar claro, que el legado socialista andaluz, lo obtuvieron Felipe González, Alfonso Guerra, Manolo Chaves; Susana vive únicamente, de la herencia que estos grandes socialistas le dejaron, de poco más. 

Sería gravísimo, que ante lo difícil que le esta resultando al Partido Socialista formar el nuevo gobierno, el que ella saltara a por lo suyo con la clara consecuencia de dividir más el partido, encabezando una guerra interna de grandes dimensiones, que podría llevar al partido al más rotundo fracaso y a la mayor crisis de su historia. En provecho de la derecha del Partido Popular y de los emergentes de Podemos, que lograrían su pretendido sorpasso a los socialistas con suma facilidad. Nadie podría explicar, que en este momento tan delicado para los socialistas y para la izquierda; desde dentro del partido, se dinamitara la posibilidad de que Sánchez fuera el próximo Presidente del Gobierno, sólo por el capricho e interés de una persona. Susana Díaz significaría un lamentable giro del PSOE a la derecha. Rajoy lleva tiempo esperándola.

A mi parecer, actualmente su candidatura sería un autentico fracaso electoral. Quizá, tuvo su oportunidad cuando en el PSOE no había ni líder ni dirección. Entonces (mayo de 2014), hasta yo la apoyé, con un artículo de opinión publicado aquí e incluso en la prensa, al objeto de levantar la moral demostrando que aún quedaba algo. Pero hoy las circunstancias son muy diferentes, existe un buen líder, Pedro Sánchez, y sin duda, los resultados de ella en las urnas serían peores a los de él. Como es sabido, Susana tiene cierto predicamento de Despeñaperros para abajo y casi nula notoriedad de allí para arriba. En unos días le bajará la fiebre.

Sin embargo, pienso, que posiblemente esta es una ficticia estación más del calvario al que se somete al secretario general, desde los graneros criticos a Sánchez, con la colaboración de la estructura socialista andaluza, siempre en la voz del secretario de organización andaluz, el fiel Juan Cornejo, que unos días dice y otros se desdice. Y de la propia interesada, que se deja querer demasiado sin desmentir de inmediato las campañas de postureo que se le hacen; sin importarle, claro está, las consecuencias negativas que para el partido conllevan. Todo ello, con la colaboración de algunos medios voraces de la derecha.

En esta ocasión, yo pienso que la operación de acoso y derribo a Sánchez, presuntamente se preparó desde el entorno de los críticos madrileños. A la vez creo, que esta nueva hazaña no va a tener mucho más alcance. El hecho de que el comité federal decida mañana retrasar el congreso, hasta la formación de Gobierno, será una buena prueba del dominio que la ejecutiva federal tiene del partido y de la situación.

El límite para formar gobierno es el 2 de mayo, falta por lo tanto un mes que, es mucho tiempo, para alcanzar un ejecutivo de coalición trasversal entre el PSOE, C´s y Podemos; el baile a tres, que los socialistas proponen. Para llegar a un acuerdo, Pedro Sánchez plantea buenas propuestas: hablar de desigualdad, de una agencia social, hay ya 200 medidas pactadas entre socialistas y ciudadanos sobre regeneración democrática y otros asuntos, con el pacto sería una nueva forma de hacer política en España, dice que en tiempos extraordinarios hacen falta medidas extraordinarias, él sabe que con 90 diputados es difícil hacer un gobierno socialista monocolor, no se opone a que en el Gobierno haya representantes de Podemos y Ciudadanos. Propone hacer un gobierno de las fuerzas políticas del cambio, busca la predisposición de Podemos para pactar el paso izquierdo que le falta. Quiere ser realista, pero también soñar.

¿Será posible alcanzar el pacto tripartito que se pretende? De momento, todos fijan la vista en la estimación de voto del próximo barómetro del CIS, que se publicará a principios de abril, dado que puede ser determinante. Los políticos están a la espera de ese barómetro, para tomar decisiones de pacto o de elecciones. ¿Habrá acuerdo y foto final? Yo empiezo a pensar que sí, en un porcentaje de 60-40 %. El clima... mejora en primavera.

 1.04.2016                                                       Fernando Bolea Rubio                                                                                                          Sindicalista

Añadir nuevo comentario

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Páginas