LA DERECHA EN SU LABERINTO

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Fernando Bolea Rubio

Al divisarse ya la cifra de seis millones de parados con sus carencias, calamidades, incertidumbres; en días tan calamitosos para la mayoría de la sociedad al impedir la derecha, con su enfermiza austeridad, el relanzamiento de la actividad y la salida del caos... Por respeto a tanto dolor y perplejidad, lo primero que ha de hacer el Gobierno es cumplir lo que promete, sin falsear su labor ni manipular a la gente.

Sin embargo, el Partido Popular destaca por tener arte para la comedia. Incumplen las promesas electorales, haciendo lo que aseguraban que no iban a hacer: más impuestos para los de siempre, despidos de saldo, pensiones de subir un punto por aquí y quitarlo por allá con el IRPF. Enmarañan su gestión, agravando los efectos de la crisis para justificar mejor sus recortes, confundiendo a la opinión pública. Así, cabe indicar sin cautela, que Rajoy es el hombre de las cien mentiras. No dice una verdad. El último montaje mediático ha tenido como trama el déficit del Estado, actuando como protagonista el Presidente, Mariano Rajoy, con la colaboración del ministro de Economía, Luis de Guindos; figurando en el reparto el dúo Merkozy (Merkel-Sarkozy), sabedor del guión y mudo ante las cámaras. Como en el film: “The Artist”. 

 

En relación con el déficit, hay que retrotraerse a mayo de 2010, cuando el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, consintió reducirlo del 11,4% del PIB español en el 2009, al 3% en el 2.013. Al imponer Bruselas tal condición a los países del euro, con los plazos de ejecución de un 9,3% en el 2.010, el 6% para 2011, del 4,4% en 2012. Pues bien, en ese momento todos los estados que se comprometieron a ello, en mi opinión, cometieron un grave error al no vincular la drástica reducción del déficit que se proponía con el crecimiento económico. Su posición debió ser de aceptar el compromiso si no había otra salida menos traumática, pero supeditado en todo caso a que se haría si la economía de cada país crecía al menos al 2,5%, debido a que con ese porcentaje se empieza a crear empleo y florece la riqueza general.

 

No hacerlo así ha sido un autentico suicidio, con mayor efecto en los países del sur. Entonces se creía que la economía iba a crecer paulatinamente, pero en vez de subir se ha estancado; lo que  supone, que mucho de lo que se recauda haya que dedicarlo a pagar la deuda pública para cumplir con el déficit correspondiente, sin que a los gobiernos les quede lo suficiente para cubrir las necesidades de los presupuestos. Esa condición básica de estabilidad presupuestaria del 2,5%, obligaría a la Comisión Europea a promover en primer lugar la inversión pública y el crecimiento. Reduciéndose el déficit prácticamente a la misma velocidad y en el mismo tiempo -aún siendo conveniente hacerlo en más años-, por el incremento de la recaudación en los impuestos, que proporcionarían la mayor actividad empresarial y el relanzamiento del consumo. Claro que esto supondría hacer una política coherente y socialdemócrata, que la derecha en el poder español y europeo rechaza, en común con los mercados financieros y  bancarios.

 

¿Qué ha ocurrido en estos años? Simplemente algo muy razonable. Que como la política conservadora no ha estimulado la economía, como punta de lanza para mover el sector privado como Keynes nos enseñó para superar las crisis; la economía se ha bloqueado lo mismo que la recaudación, no pudiéndose cumplir por ello los objetivos de déficit exigidos. Se alcanzaron en el ejercicio de 2.010, pero en 2011 en vez del 6% anhelado, debido a varias causas en las comunidades, el déficit se desvió al 8,51% del PIB, en 2,51 puntos más. Siendo totalmente imposible llegar este año al 4,4%, si se continúa con el mismo modelo económico de restricción, tal como reconoció el Ejecutivo tirando la toalla y yéndose a suplicar a la Eurozona, para que se admitiera en el 2.012 una cifra  de déficit mayor en vez de la establecida.

 

A lo que la Comisión Europea oficialmente se negó, entre otros posibles motivos, porque el Gobierno español no ha presentado aun los Presupuestos Generales del Estado del año en curso; siendo esta una condición imprescindible, porque por la petición española del nuevo déficit, la propia Comisión estaba obligada a examinarlos. Y, hasta quizá, porque no se fían de Rajoy, al darse cuenta de sus incalificables incumplimientos electorales y de su informalidad política. El Periódico de Aragón publicó: “La Comisión Europea critica que las cifras del Gobierno sobre las cuentas públicas vayan cambiando constantemente”. “La credibilidad y la confianza es fundamental y para obtenerla hay que practicar lo que se predica”, añadía el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

 

Este rechazo de la Comisión debió poner en un serio aprieto al Gobierno, viéndose en la necesidad de cambiar la estrategia de actuación; pero no su principal objetivo de fondo que es, por encima de todo, ganar por mayoría absoluta las próximas elecciones autonómicas andaluzas el 25 de marzo. Por ellas no presenta los presupuestos ni a los españoles ni en Bruselas, a fin de engañar a los andaluces, porque si lo hiciera estos verían los recortes sociales que piensa aplicar en el conjunto del Estado y perdería la mayoría que desea en las elecciones. Por tal motivo, el Gobierno preparó una operación para ganar tiempo, actuando activamente el dúo nacional que llamaremos: “Rajodos” (Rajoy- Guindos), en una fábula que procede titular como el festival de los déficits: Cíclico y Estructural.

 

El argumento es totalmente falso. Propio de pícaros. Una mentira más. La imposición de Bruselas de 2010, hace referencia al déficit “cíclico” -el que depende de las oscilaciones del ciclo económico-, que es el que hemos estudiado aquí y que el Gobierno español no cumple. No obstante, no es problema debieron pensar. Nos presentamos diciendo que el Ejecutivo es muy serio y cumple con sus socios, pero en vez de hablar del déficit cíclico lo haremos del “estructural” -el que recoge el balance de gasto e ingresos presupuestarios que no se ve afectado por los momentos extraordinarios en el ciclo económico-, porque de cara a las andaluzas del 25-M no tendremos que mover nada y nos ira mejor, aunque fuera nadie nos crea.

 

Y dicho y hecho. Desempolvaron las cifras del estructural y así se presentan diciendo, que en el programa de estabilidad vigente, el objetivo de déficit estructural para 2.012 es del 3,5% del PIB. Con las cifras De Guindos se concluye que en 2.011, el 8,5% del déficit total mencionado, se alcanzó por un 7% de déficit estructural y un 1,5% de déficit cíclico. Así, en 2.011 se cerró el estructural en el 7% del PIB, muy por encima del 4,7% comprometido, concretamente en un 2,3% más. Por consiguiente, en 2.012, la recesión llevará el déficit cíclico al 2,3% (8.400 millones que habrá que compensar), cuando en el programa de estabilidad se contaba con aminorarlo al 0,9%; resultando un 1,4% más (2,3%-0,9%=1,4%). Como en 2.012, Bruselas exige un 4,4% de déficit cíclico, el Gobierno ha sumado esa cantidad al exceso del 1,4% que se arrastra en el año, fijando el objetivo del déficit total o cíclico para 2.012 en un 5,8% (4,4%+1,4%=5,8%). Cuenta redonda. Todo ello con el compromiso de cumplir el déficit estructural previsto para 2.012 del 3,5%; así como del déficit total para el 2.013 del 3%. Lo cual, traducido en términos económicos equivale para el ministro De Guindos: “Un ajuste de 37.000 millones para llegar al 5,8% de déficit en 2.012”. Resultado de añadir a los 29.500 millones que se necesitan, 8.400 millones de la desviación de 2.011.

 

Con la nueva carpeta, todo hace pensar que el Gobierno entabló gestiones políticas al más alto nivel con la derecha europea afín, para pedir clemencia de clase dejando patente que por el actual proceso electoral andaluz necesitaba una tregua de un mes, a lo que sin duda Merkozy extraoficialmente aceptó. De modo que, lo publicado del pulso de Rajoy a Merkel por salirse del catecismo del déficit, es simplemente ciencia ficción electoral. Eso sí, como no han visto la película entera, sí es curioso oír decir a la Comisión Europea: “Necesitamos saber qué ocurrió a final del 2.011, cómo fue posible una desviación tan grande del objetivo, dónde se produjo el desvío, cuáles fueron sus causas y como piensa corregirse ese descontrol en los presupuestos del 2.012. ¿Cómo es posible que en un mes la situación del déficit en España cambie tan radicalmente?”

 

Abriéndose a la vez un nuevo interrogante: ¿Acaso el Gobierno popular también ha manipulado los números, hinchado fraudulentamente la cifra del déficit al 8,5% en 2.011, como la agencia Reuters informo; para culpar al gobierno socialista anterior, de los fuertes recortes que el actual a previsto? A mí no me extrañaría. Ni comprendo, la predisposición de Rubalcaba en este entramado del déficit, al salir de inmediato a defender al Gobierno del PP en lo que hace. ¿Con este hombre, el PSOE no se esta hundiendo un poco más cada día?    

 

En cualquier caso, a los dúos Merkozy y Rajodos no les salen las cuentas y se hallan cogidos en su laberinto. Su política económica de contención recortista no es propia de este tiempo, como se demuestra en otras zonas del mundo. Su fracaso económico es de tal alcance, que finalmente Grecia será expulsada o se irá del euro. España puede iniciar la trayectoria del calvario griego. El nuevo déficit del 5,8% del PIB en 2,012 tampoco se  podrá cumplir. El 64% de los españoles llega con apuros a final de mes. La sociedad española esta más deprimida que nunca, 9 de cada 10 ciudadanos ve la situación mal o muy mal y cree que dentro de un año será peor. Para más castigo, el ciudadano De Guindos ha declarado que la inversión pública se va a reducir un 40%. Este año el paro superará el 24%. De Guindos va diciendo que si la reforma laboral del Gobierno se hubiera puesto en marcha antes, “nos habríamos ahorrado un millón de puestos de trabajo perdidos”. Es decir que, como la reforma lleva un mes de vigencia, habrá que ver cuantos empleos ha salvado en este tiempo; y, si en vez de reducir despidos los ha incrementado, le pediremos la dimisión.

 

La derecha esta llevando a España a un desastre descomunal. Pero siempre surge la esperanza. La popular Maria Dolores de Cospedal, célebre por su mantilla, apela a los valores de la Semana Santa para afrontar la crisis. Pues nada, ya estamos salvados. Este anhelo de capucha y cirio, ¡también lo tendría que haber sugerido De Guindos! ¿Cómo se le ha podido adelantar? Aunque en la clase trabajadora, confiamos más en François Hollande.

 

 

8.03.2012                                          Fernando Bolea Rubio

                                                                                               Sindicalista

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