La etapa valenciana de Antonio Machado y su relación con la FETE

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Alfredo Liébana Collado

           Parece oportuno recordar con las conmemoraciones constitucionales de diciembre parte de nuestra historia tergiversada intencionadamente durante tantos años, y no está de más reconocer con ello, el importante compromiso social que tuvieron destacados intelectuales como Antonio Machado en la recuperación y sostenimiento de los valores constitucionales y de la democracia en la época republicana. Se reproduce un artículo publicado hace unos años sobre la colaboración de Antonio Machado con la federación de enseñanza de UGT.

La vida de Antonio Machado corrió muy pegada a la historia de España en los azarosos años treinta, su muerte en el exilio en Francia es contemplada como el reflejo trágico de un breve período democrático que no pudo consolidarse por las fuerzas de la reacción de carácter nacional e internacional.

Antonio Machado vivió en Valencia al salir evacuado de Madrid ante el cerco a que fue sometida la ciudad en noviembre de 1936 tras las gestiones realizadas por Alberti y León Felipe; su llegada a la Casa de la Cultura en la c/ la Paz 33, y su posterior asentamiento en una casa rural denominada “Villa Amparo” en Rocafort de Campolivar, hasta su nuevo traslado en abril de 1938 a Barcelona y por último, ante la inminente caída de la ciudad, su salida a Francia en enero de 1939, en donde muere el 22 de febrero, antes de que finalice el conflicto.

Mientras estuvo en Valencia su dedicación literaria esencial fue la prosa, siendo sus escritos más conocidos los publicados en los 23 números de “Hora de España” revista editada en Valencia de enero de 1937 hasta noviembre de 1938, normalmente realizados con el seudónimo de Juan de Mairena, profesor que charla con sus alumnos en una clase voluntaria de Retórica, atribuyendo sus opiniones cuando son importantes a su maestro Abel Martín, expresando en ellos una crónica social del momento.

Su relación con la FETE tuvo que ver probablemente con sus antiguas relaciones del colectivo de profesores y maestros que dieron lugar a la Universidad Popular en Segovia, muy relacionados con la casa del pueblo; con los maestros y profesores comprometidos con el sindicalismo, que también lo fueron con las Misiones Pedagógicas, en las que participó en su patronato y en las que tuvo un papel muy significativo en sus selecciones teatrales, o quizá con algunas relaciones obtenidas en su etapa madrileña a partir de 1932 en el Instituto “Calderón de la Barca”.

Lo cierto es que la aparición de una colaboración suya en junio de 1937, en su nº 6713, en el órgano de la FETE del momento “El Magisterio Español”1 (periódico incautado por la República al inicio del golpe militar y cedido a la FETE, con una tirada de unos 7000 ejemplares, dirigido en su primera etapa por Sidonio Pintado, y editado en su segunda etapa en Valencia durante nueve meses, desde marzo a noviembre de 1937) es quizá una de las más importantes con las organizaciones republicanas, así como lo fueron sus colaboraciones en el discurso de clausura del Congreso Internacional de Escritores Antifascistas titulado “el poeta y el pueblo” en el que refleja su simpatía por lo popular, o en el mitin del 1 de mayo de las JSU en el que hace un canto al compromiso social de la juventud, y en el que marca sus distancias con el marxismo.

El último libro publicado por Antonio Machado es el titulado “La guerra” editado por Espasa Calpe en 19372, consta de cinco artículos y dos poemas fechados entre agosto de 1936 y mayo de 1937, junto con una preciosa colección de cuarenta y ocho dibujos de su hermano José, pero no recoge este artículo conmemorativo publicado en el órgano de la federación de enseñanza de UGT, probablemente por ser publicado con posteriorida.

d.

La estructura del artículo que ocupa una página del periódico a dos columnas, tiene realmente tres partes, una primera referida a la llegada de la república mientras desarrollaba su etapa segoviana (que da nombre al artículo), una segunda referida a su análisis de la experiencia republicana y una tercera a una valoración del golpe militar que ensangrentó el país.

La primera parte es muy parecida a un texto publicado en mayo en Hora de España con el título “Lo que hubiera dicho Mairena el 14 de abril de 1937”, pero el resto no aparece en ninguna otra publicación. Es recogido en cambio su manuscrito entre los documentos que se encuentran en la Biblioteca Nacional entregados por su familia3, pero sin referencia a haber sido publicados.

La primera parte del artículo el 14 de abril de 1931 en Segovia es reflejo del compromiso de Antonio Machado con la Agrupación al Servicio de la República, siendo publicado como ya hemos indicado en mayo de 1937 en el periódico El Magisterio Español, órgano de la federación de enseñanza de UGT en la guerra civil.

Era un hermoso día de sol. Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros llegaba, al fin, la segunda República Española. ¿Venía del brazo de la primavera? La canción infantil que yo oí cantar, o soñé que se cantaba en aquellas horas, lo decía de este otro modo:

La primavera ha venido

del brazo de un capitán

Cantad, niñas en coro:

¡Viva Fermín Galán!

Florecía la sangre de los héroes de Jaca, enterrados bajo las nieves del invierno, y el nombre abrileño del capitán muerto era evocado por la canción infantil como un fantasma de primavera:

La primavera ha venido

y don Alfonso se va.

Muchos duques lo acompañan

Hasta cerca de la mar.

Las cigüeñas de las torres

Quisieran verlo embarcar.

Fue un día profundamente alegre –muchos que éramos viejos no recordábamos otro más alegre-, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.

Mi amigo Antonio Ballesteros y yo izamos en el Ayuntamiento la bandera tricolor. Se cantó la Marsellesa; sonaron los compases del Himno de Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como resultado de unas elecciones; todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor turbó la paz de aquellas horas.

La República salía de las urnas, acabada y perfecta como minerva de la cabeza de Júpiter.

Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.”

 

ANTONIO MACHADO

La segunda parte corresponde a su análisis del periplo republicano, donde cabe destacar su firme apoyo a las Cortes Constituyentes y al papel jugado por Manuel Azaña como su personaje más representativo. Su decepción es patente con el segundo bienio, reflejado en la tortuosa presencia de Alejandro Lerroux. En la última parte se produce la recuperación de la ilusión perdida tras el triunfo del Frente Popular en febrero, que él asemeja a la fundación de una tercera República, que a su vez es frenada por el golpe militar a los pocos meses en julio de 1936. En la fecha en la que se escribe el artículo, abril de 1937, la situación se encontraba estabilizada en los frentes y el escritor hace un ferviente canto patriótico en defensa de los valores republicanos desde esta publicación que se distribuía en todas las escuelas y centros de enseñanza del país, llegando por este medio a un gran numero de maestros y profesores.

Desde aquel día, no sé si vivido o soñado, hasta el día de hoy, en que vivimos demasiado despiertos y nada soñadores, han transcurrido seis años repletos de realidades que pudieran estar en la memoria de todos. Sobre esos seis años escribirán los historiadores del porvenir muchos miles de páginas, algunas de las cuales acaso merecerán leerse. Entre tanto, yo los resumiría con unas pocas palabras:

Unos cuantos hombres honrados, que llegaban al poder, sin haberlo deseado, acaso, o sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es el del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno. Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes.

Tal fue a grandes rasgos la segunda gloriosa República Española, que terminó a mi juicio, con la disolución de las Cortes Constituyentes. Destaquemos este claro nombre representativo: Manuel Azaña.

Vinieron después los días de laboriosa y pertinaz traición, dentro de casa. Aquellos hombres nobilísimos, republicanos y socialistas, habían interrumpido ingenuamente toda una tradición de picarismo, y la inercia social tendía a restaurarla. Fueron más de dos años tan pobres de heroísmo en la vida burguesa como ricos en anécdotas sombrías. Un político nefasto, un verdadero monstruo de vileza, mixto de Judas Iscariote y caballo de Troya tomó a su cargo el vender –literalmente y a poco precio- a la República, al dar acogida en su vientre insondable a los peores enemigos del pueblo. A esto llamaban los hombres de aquellos días: ensanchar la base de la República. Destaquemos un nombre entre los viles, que los represente a todos: Alejandro Lerroux.

Pero la traición fracasó dentro de casa, porque el pueblo, despierto y vigilante, la había advertido. Y surgió la República actual, la más gloriosa de las tres –digámoslo valientemente, porque dentro de veinte años lo dirán a coro los niños de las escuelas-: surgió la tercera República Española con el triunfo en las urnas del Frente Popular. Volvían los mismos hombres de 1931, obedientes al pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban; y otra vez traían un mandato del pueblo, que no era precisamente la Revolución Social, pero sí el deber ineludible de no retroceder ante ningún esfuerzo, ante ningún sacrificio, si la reacción vencida intentaba nuevas y desesperadas traiciones.

Y surgió la rebelión de los militares, la traición madura y definitiva que se había gestado durante años enteros. Fue uno de los hechos más cobardes que registra la historia. Los militares rebeldes volvieron contra el pueblo (todas) las armas que el pueblo había puesto en sus manos para defender a la nación, y como no tenían brazos voluntarios para empuñarlas, las compraron al hambre africana, pagaron con oro, que tampoco era suyo, todo un ejército de mercenarios: y como esto no era todavía bastante para triunfar ante (de) un pueblo casi inerme, pero heroico y abnegado, abrieron nuestros puertos y nuestras fronteras a los anhelos imperialistas de dos grandes potencias europeas, ¿A que seguir?...Vendieron a España. Pero la fortaleza de la tercera República sigue en pie. Hoy la defiende el pueblo contra los traidores de dentro y los invasores de fuera, porque la República, que empezó siendo una noble experiencia española, es hoy España misma. Y es el nombre de España, sin adjetivos, el que debemos destacar en este 14 de Abril de 1937.”

 

ANTONIO MACHADO

 

Se puede observar que el poeta se compromete en profundidad con la defensa de la República y con sus valores democráticos, pero por el contrario todavía hoy, si uno visita por ejemplo la exposición sobre Antonio Machado organizada por la Junta de Castilla y León (actualmente en Segovia y que posteriormente será trasladada a Soria), da la impresión de encontrarse ante un poeta romántico sin especial compromiso social. Una prueba más de la necesidad de hacer la más elemental pedagogía de recuperación de memoria histórica, para evitar que los tics de olvido interesado de algunos gobernantes nos confundan. El modelo de patrioterismo oportunista de algunos, no debe de mezclarse con las esencias de nuestro país. La reconciliación entre todos los españoles no debe ir acompañada del olvido, sino de la reflexión y de la convivencia democrática.

 

Alfredo Liébana

 

Profesor de Secundaria

Imagen Villa Amparo, por José Machado

 

 

1 Hubo tres etapas, una edición en Madrid hasta febrero de 1937, otra en Valencia hasta noviembre de 1937 y una última en Barcelona hasta finales de 1938.

2 Existe una reedición de la editorial denes editada en Valencia en el 2005 en una colección de poesía. El original se encuentra en la biblioteca histórica de la Universidad de Valencia.

3 Aparecen en las obras completas publicadas por Espasa Calpe, y en su reedición realizada por RBA y el Instituto Cervantes en el 2006.

Texto relacionado: EL REDESCUBRIMIENTO DE MACHADO: análisis de un texto poco conocido por Luís Luxán Meléndez.

 

Artículo publicado en la revista sindical de la FETE en Valencia en mayo de 2007 , periódico UNIÓN nº 77 de UGT Madrid en fechas similares y
en la revista sindical de FETE Madrid en junio de 2006, además de la revista digital Transversales nº 7 verano 2007.