LA FORJA DE UN MITO

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José Benito Butera Aured

Ante un intento fallido de dar a conocer a un personaje del socialismo aragonés – ahora que tan denostada está la palabra socialismo – y aprovechando todo un bagaje de esa ideología y acción del hombre que va a hacer un siglo que su inconformismo y sentido de la justicia le empujó a con una herramienta frágil y liviana como es la pluma, atacar a la oligarquía ejeana.

Recurriendo al diccionario de uso del español de María Moliner explicaré lo primero el significado del adjetivo con el que titulo este artículo; en la segunda acepción de la palabra dice: Representación deformada o idealizada de alguien o algo que se forja en la conciencia colectiva. En este caso se dan los dos supuestos; Juan Sancho Gracia, ha entrado en la mitología del socialismo aragonés, por la idealización que de él se ha hecho a partir de la restauración de la democracia en España. Idealización no deformada sino real.

Solo con el adjetivo ejeano, cualquiera podia adivinar a quien trato de presentar y recurriendo al principio de los tiempos atreverme a calificarlo de mito no es exagerado, ya que tanto el sindicalismo socialista, como el socialismo en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), son obra primigenia de Juan Sancho Gracia, quien es la referencia necesaria para tratar esa cuestión. No se ha escrito suficiente, ya que unas pocas líneas en referencias sobre el socialismo aragonés, del que este hombre fue miembro destacado no pueden considerarse suficientes; máxime cuando un hombre del pueblo, con una escasa instrucción pero ávido de saber y de cultura, además de justicia, y aun siendo corta su vida – fue asesinado en 1936, con cuarenta y seis años – dejó una serie de artículos nacidos de su idealismo que, creo es conveniente difundir y estudiar con detalle; difusión de la que me encargaré y su estudio lo dejaré para el lector ya que su lectura seguro que empuja a la reflexión.

Durante todo el año 1929, se erigió en corresponsal de EL SOCIALISTA – su primera crónica data del 23 de septiembre de 1928, luego continuó con hasta treinta y seis artículo o crónicas – y allí fue plasmando sus anhelos y la crónica cincovillana de aquel tiempo; luego al nacer VIDA NUEVA, más cercana y a la cual contribuía además de con sus aportaciones escritas; con su óbolo personal y el impulso de la organización por él liderada; de ésta última publicación es el escrito que reproduciré, como muestra de esa cultura autodidacta y analítica que le condujo a la iconografía del socialismo aragonés y que también le acarreó su desgracia, ya que si durante su juventud y madurez no se hubiera alineado con los desfavorecidos de Ejea en particular y de las Cinco Villas en general, hubiera sobrevivido a la ola de violencia que se desató en España en 1936.

Su oficio de trajinero, le daba oportunidad de recorrer la comarca y conjugándolo con la obtención se su sustento, iba conformando su experiencia vital e ideológica a trabes de la experiencia del viaje. De ese viaje y sus dificultades, nació el artículo que reproduzco; pero además, también de su estar al día de lo que se hacía en otros ámbitos ajenos a la política, aunque tuvieran relación con ella.

En 1932 otro aragonés se atrevió a poner en imágenes la realidad de una de las comarcas más desfavorecidas, atrasadas y pobres de una España que a duras penas lograba desligarse de siglos de retraso y sumisión. El aragonés atrevido, no era otro que Luis Buñuel y su aportación política era el documental que con el título de Tierra sin pan denunciaba la situación en que se vivía por entonces en la comarca extremeña de las Urdes.

El nuevo régimen político nacido en España un año antes estaba poniendo las bases para proscribir los antiguos modos y prebendas de la sociedad que se pretendía cambiar; Juan Sancho, desde mucho antes abogaba por el reparto de las tierras comunales entre los campesinos que por no tener tierra, tampoco tenían pan. La denuncia que de esta situación hacia Juan Sancho, podemos situarla sin dudar cuando comienza el segundo cuarto del siglo XX, en que ya participa o lidera la fundación de la UGT en Ejea y que hay que suponer que es entonces cuando tomando como bandera el reparto de las tierras comunales que unos años antes uno de los gobiernos de la restauración había pretendido realizar una nueva desamortización que no pudo culminar; sirven de acicate al discurso político de nuestro hombre para atraer a las filas del socialismo a los ejeanos que sienten los mismos anhelo de justicia social que él; siendo expresada por escrito años después cuando denuncia las actitudes caciquiles de la oligarquía ejeana y los triunfos logrados por el movimiento reivindicativo de la UGT cincovillana, ya que su lucha no se circunscribe a Ejea, sino que abarca a toda la comarca, extendiendo su idea e influjo a todos los pueblos de las Cinco Villas como se ve reflejado en casi todos sus artículos o crónicas, tanto en El Socialista como en Vida Nueva.

Concluyo esta introducción al hacer de Juan Sancho, con dos párrafos plasmados por Octavio Sierra Sangüesa en su obra Historia oral de Ejea que nos dan una semblanza de la memoria que dejó en la villa el que fuera su alcalde durante unos años.

Juan Sancho García, alcalde, gran defensor del proyecto, como sus hijos eran ya mayores solía decir: “ Ahora ya para el pueblo y para el Partido”

Recuerda la gente que Juan sancho tenia tierras, una vida cómoda, y empujado por un deseo de mejora del campesinado se embarco en una aventura política, siempre difícil.

Sus hijos, cinco hembras y dos varones, sufrieron los rigores de la dictadura implantada por sus asesinos que el día 22 de agosto de 1936 acabaron con su vida y con sus sueños de justicia social.

El artículo que sigue se lee con facilidad; su lenguaje muy común, está lleno de los chascarrillos ocurridos durante el viaje en el que describe la situación política y social de los pueblos por él visitados para preparar las elecciones de 1933, dando una visión de la política que entonces aún se seguía en lugares como los visitados, ajenos al discurrir de los tiempos en casi todos los sentidos.

El título de esas impresiones, por fuerza tiene que estar inspirado como ya he apuntado en el documental que filmó Luis Buñuel y que precisamente ese año 33 fue sonorizado con una voz en off y en francés; proyección que seguro no se vería en Ejea pero que Juan conocería por haber leído alguna crítica sobre ella.

 

LAS HURDES DE CINCO VILLAS

Impresiones de viaje

 

Por mandato de la Federación Provincial, hemos recorrido el camarada Plano y yo, los pueblos de Tiermas, Bagües, Lobera, Fuencalderas y Asín, en los cuales había de celebrarse elecciones municipales, con el fin de darles normas y orientación de cómo debían conducirse, ya que, en algunos de ellos han sido las primeras elecciones que se han celebrado limpiamente, pues hasta ahora, los secretarios de los Ayuntamientos se han encargado de coger el censo y simular la elección a capricho y conveniencia de los caciques rurales.

Llegamos a Tiermas, primer pueblo de nuestra correría, donde nos reciben nuestros camaradas con gran alegría. Por pura cortesía visitamos a la presidenta de la Comisión Gestora y al mismo tiempo para comunicarle el propósito nuestro de celebrar un acto de propaganda socialista en el local del centro social.

Nos recibe en el patio de su casa la presidenta de la Comisión Gestora y su papá, ex alcalde y procesado a causa ─ según nos dicen ─ de haber cobrado, indebidamente unas expropiaciones de terrenos afectados por el pantano de Yesa.

Nuestra sorpresa fue mayúscula, no precisamente por habernos recibido en el patio, sino cuando el papá y su hija nos dijeron que para celebrar el acto, había que pedir permiso al gobernador. Nosotros, entonces, les hicimos ver nuestra condición de alcaldes de Uncastillo y Ejea, respectivamente, y que además estábamos en periodo electoral y por tanto, no hacia falta tal requisito, invitándole a la señora alcaldesa a que mandase un delegado de su autoridad para que en caso de que nosotros hablásemos mal del Gobierno y, sobre todo, del régimen republicano, lo pusiese en conocimiento del gobernador civil de la provincia. Dudas, vacilaciones y deseos cavernícolas de que el acto no se celebrase. Terminamos nuestra entrevista fríamente, diciéndoles: “Nosotros hablamos y ustedes hacen lo que les de la gana”.

Al regresar al Centro de la UGT ponemos en conocimiento de nuestros camaradas lo ocurrido con la alcaldesa cavernícola y nos dicen que días pasados publicó un bando para que las mujeres acudieran a su casa después de salir de misa. Desconocemos el propósito. Pero no seria, precisamente, para recomendarles que voten la candidatura socialista, ya que, sobre su pecho acostumbra a llevar un santocristo de gran tamaño.

Celebramos el acto con gran animación y al día siguiente partimos, cabalgando en dos mulos, en dirección a Bagües, distante seis horas de camino, mejor dicho, por una senda que hasta los pájaros corren el riesgo de morir destrozados en los chaparros y los pinos o despeñados por algún desfiladero de los muchos que existen, de una profundidad fantástica. Haciendo eses y eses vamos escalando la montaña para volver a bajar por veredas llenas de agua producida por las filtraciones de la nieve, y obstruidos por grandes peñascos que, los mulos, que saben matemáticas y álgebra, sortean con gran facilidad, pero que el alma y el corazón del jinete va constantemente en un puño.

Llegamos a Bagües y observamos que todos. Por las calles no circulan más que las gallinas, que por cierto, al vernos y conocernos, sin duda, que éramos de fuera huyen de nosotros como alma que lleva el diablo, cacareando y revoloteando. ¿Sería porque cuando hay huéspedes ocurren bajas en la familia?

Eran las cuatro de la tarde y todavía no habíamos comido aún. Por fin sentimos el martilleo del herrero del pueblo y nos acercamos a preguntarle donde vivía el presidente de la UGT. Frunció el ceño y nos encaminó. Nos recibe su señora y al preguntarle dónde está la posada, nos dice que no existe, pero que ella buscaría casa donde nos darían de comer. Vuelve al poco rato mal humorada porque por las casas que ha visitado se niegan a recibirnos y a darnos de comer.

¿Por quién nos habrán tomado? ─ decíamos nosotros.

El estómago nuestro pedía comida y solicitamos de la esposa del presidente que nos diese de comer de lo que hubiera en casa, como así lo hizo. De sobremesa le preguntamos a dicha señora si no habían recibido una carta nuestra, depositada en correos hacía seis días, anunciando nuestra visita, y nos contestó que no, y que por eso los hombres no nos aguardaban.

─No les extrañe ─ nos dice ─. Como el correo lo recibimos por Martes, (pueblo de la provincia de Huesca, ayuntamiento de Canal de Berdún), hay épocas que tarda quince días en recibirse el correo. Preguntamos por el estanco para comprar tabaco y sellos para escribir a nuestras casas y nos dice que no hay, como tampoco tienen barbero, ni médico, ni comadrona, ni tiendas donde comprar, ni café, ni cura. Que no haya de lo último… está bien; pero de lo otro es algo que subleva el espíritu más timorato.

Celebramos el acto de propaganda por la noche, primero conocido, y después nos dedicamos a hacer las papeletas para la elección, recortando el blanco de las circulares que remite nuestra Federación, por no haber papel en el pueblo.

Preguntamos por el alcalde para saludarle y nos dicen que es el pastor del ganado del secretario del Ayuntamiento. ¿Comentarios? Que los haga el lector. Hay momentos que Plano y yo nos quedamos meditando, soñando quizás. ¿Cómo es posible que en un pueblo de las Cinco Villas vivan de ese modo, sin contacto con el resto de España y del mundo civilizado? Definitivamente, este pueblo y los de su contorno, por su forma de vivir, por lo abandonados que están por parte de los Poderes públicos, se pueden denominar las “Hurdes de Cinco Villas”.

A la mañana siguiente montamos de nuevo en nuestro consabido auto-animal con dirección a Lobera de Onsella, distante cuatro horas de camino semejante al anterior. Haciendo zigzag por valles y montañas empinadas, vamos caminando unos ratos montados y otros andando, ante el inminente peligro de perecer rodando por algún desfiladero de los muchos de los que hay en el camino.

Al entrar a Lobera de Onsella podemos observar que, por otra senda, hace su entrada triunfal un rollizo fraile que va al pueblo a predicar las excelsidades de la religión católica apostólica y romana. Apenas habíamos tomado posesión en la casa que nos habían destinado para posada, comienza a llover torrencialmente. Como por estos pueblos la mayoría de sus habitantes son supersticiosos preguntamos si la lluvia sería producida a causa de nuestra llegada o a la del fraile coloradote. Aquí se dividen las opiniones. Unos creen que por los socialistas; otros que por el carca del fraile. En casi todas las puertas de las casas se ven santos adheridos a las mismas y de un surtido variado. Este pueblo es fanático religioso. Con los fondos del Ayuntamiento han arreglado recientemente la iglesia y una ermita. Sin duda, los componentes del Ayuntamiento desconocen que el Estado es laico y, por lo tanto, esta prohibido destinar ninguna cantidad a estos menesteres.

La alcaldesa, que es maestra nacional, la mayoría del tiempo brilla por su ausencia. Se marcha con frecuencia y por ese motivo los niños de ese pueblo carecen de la cultura necesaria.

Llevamos dos días sin fumar (con lo que a mí me gusta). Preguntamos por el estanco y nos dicen que no hay, porque en este pueblo solo fuman cinco vecinos, de los cuales cuatro no son naturales del pueblo. Insisto sobre mis compañeros para que miren de encontrar tabaco, y después de transcurrir mucho tiempo, me traen una cajetilla de 0`30. ¡Albricias!

Preguntamos por el ambiente político y nos dicen que van a perder por causa del cura, que no cesa en su propaganda contraria al régimen, desde el púlpito, desde el confesionario y por todos los medios a su alcance. Días pasados este cura salió, como de costumbre, a pedir huevos por las casas y recogió catorce docenas. ¡Vaya un cura con huevos!

Nuevamente, al siguiente día, con el mismo medio de locomoción, y con las posaderas algo escocidas por el roce de los jumentos, marchamos en dirección a Fuencalderas, pasando por Biel, distante cinco horas y media. El camarada Pemán, alcalde de Biel nos hace quedarnos en su casa para que comamos algo, son las tres de la tarde, y así lo hacemos. Después el buen amigo y camarada Antón, practicante de Biel, nos afeito que buena falta nos hacia y marchamos acompañados de estos dos camaradas , a celebrar el acto de propaganda en Fuencalderas, distante seis kilómetros de Biel pero con buena carretera. En estos momentos, que ya vemos la carretera y el auto correo, respiramos a pulmón lleno, haciéndonos la ilusión de que veníamos de un país imaginario. Encontramos a nuestros camaradas algo pesimistas sobre el resultado de la elección que ha de celebrarse. Visitamos la escuela de niños regida por un joven maestro, quien en el poco tiempo que llevaba al frente de la misma ha demostrado tener grandes dotes y una gran vocación por enseñar a los niños lo que con otros no pudieron aprender. Nos enseñó varios trabajos de física, de aritmética y de geografía por los niños, pues los tiene muy bien educados que salimos del pueblo felicitando al maestro y diciendo:”Así se hace patria republicana”.

Llegamos a Asín, donde estuvimos el día de la elección por el capricho de ver votar a las mujeres. El entusiasmo era loco. Las mujeres, con gran entereza sobre todo las proletarias, colgadas del brazo de sus esposos y de sus hermanos depositaban valientemente la papeleta por la causa socialista, dando con sus votos un triunfo rotundo a nuestra candidatura.

Vayan mis últimas líneas dedicadas a los Poderes públicos, para que no olviden que por estos pueblos no tienen medios de comunicación, tan necesarios hoy en día. La vida de estos pueblos se asemeja en todos sus aspectos a las cabilas del Rif. El día que sepan pedir, comenzaran por no pagar un sólo céntimo a la Diputación ni a la Hacienda mientras no los coloquen al mismo nivel que al resto de los españoles.

Juan Sancho García

Ejea de los Caballeros

Publicado en Vida Nueva número 147, el 6 de mayo de 1933.

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