LA FORJA DE UN MITO - II

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José Benito Butera Aured

Desde el jueves 19 de junio de 2008, fecha en que concluí la recopilación del legado gráfico de Juan Sancho García.Una vez  acabada la trascripción de lo que había escrito para Vida Nueva, quería  cumplir mi deseo de renovar aquel pretérito homenaje que sus compañeros le tributaron en el año 1930 y del que a pesar de mi incredulidad he conseguido verlo y desde ahora por gentileza de sus familiares, una versión virtual de ese único ejemplar se puede ver y leer en la Web del Archivo de la Fundación Bernardo Aladren.

No tenia intención de alargar más en el tiempo la publicación de estas páginas, pero una conversación mantenida con el director de publicaciones de la fundación – Herminio Lafoz–; en la que él, ducho historiador, que trabaja en estos momentos en un proyecto de revisión de otro socialista zaragozano Manuel Albar, me conduce a otra etapa de Juan Sancho, que desconocida para mí –y creo que para muchos más–, resulta tan interesante como la que conocía; su colaboración en el diario El Socialista. Había buscado noticias sobre él, con ocasión de constatar lo manifestado en referencia a la creación de la Unión General de Trabajadores en Ejea; había aleatoriamente, visualizado los números correspondientes al año veinticinco – fecha aproximada de su creación, según manifiesta él, en uno de sus primeros artículos en Vida Nueva – esa primera búsqueda fue infructuosa, para el dato por mí buscado; en cambio si di con alguna colaboración suya posterior a esa fecha, ya que la búsqueda no la podía limitar a un solo año. Así en el número 6122 correspondiente al día veintitrés de septiembre de 1928, localizo su primer artículo, en ese medio; entonces ya diario, y que figura al final.

Luego al año siguiente 1929, es cuando su colaboración se hace más sistemática, treinta y seis crónicas enviadas desde Ejea u otros pueblos de las Cinco Villas, dan constancia de su hacer organizativo y sus inquietudes tanto políticas como sociales.

Este artículo que reproduzco es el primero y corresponde a la instauración de UGT en Erla; como se leerá; si en el veinticinco, se creaba la Sociedad en Ejea dos años después comenzaba a gestarse la de Erla; su inquietud daba frutos y unos frutos sazonados ya, puesto que ese primer Comité Ejecutivo que nos referencia, entre la gestación y el parto de la Sociedad el tiempo transcurrido seguro había de haber madurado a esos jóvenes primeros responsables del sindicato en el pueblo.

Las palabras trascritas por Juan Sancho y expresadas tanto por Jesús Marín, como por Mariano Bona; encierran una carga de idealismo además de combatividad para conseguir los objetivos que debían marcarse como acción futura. La recuperación de las tierras comunales que habían sido usurpadas por los caciques que sin escrúpulos de ningún tipo, y sin siquiera pagar la correspondiente contribución, se apropiaban para su explotación y correspondientes ganancias.

Por entonces ya en Ejea se estaba consiguiendo algún avance en el asunto y de ello dio cuenta Juan Sancho en muchos de sus escritos, tanto en uno como en el otro periódico en que colaboró durante los años de la dictadura de Primo de Rivera, además consiguió que su ideal tomara cuerpo; aunque este cuerpo no llegara a conformarse por completo al triunfar la cerrilidad caciquil que apoyó abiertamente el golpe de estado que acabó con el sueño de muchos que como Juan Sancho, confiaban en un régimen al que habían aupado al poder y que en principio no los defraudó.

Como la producción escrita de Juan Sancho es bastante amplia y me he propuesto darla a conocer. Además el medio empleado tiene espacios limitados, empleare la serie para ir desvelando uno tras otro los más interesantes de sus escritos. Además pretendo también incluir retazos de su vida con la ayuda de alguno de sus descendientes y testimonios recogidos por Octavio Sierra sangüesa en su Historia oral de Ejea y otra bibliografía que sobre el asunto y el personaje existan.

He de advertir que la grafía de Egea es correcta ya que por entonces así se escribía.

En cuanto al nombre del erlano subrayado entre la directiva nombrada entonces es porque siguiendo mi costumbre de cruzar los datos, figura entre los ocho expedientes de responsabilidades políticas incoados a vecinos de Erla y que están depositados en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

Aragón despierta de su letargo

Constitución de una nueva sociedad.

Hace más de un año que este laborioso pueblo, dándose cuenta de que el mal que le aquejaba no tendría solución rápida y satisfactoria si no era por medio de la asociación, unos cuantos jóvenes – espíritus rebeldes ante las injusticias que hoy padece la clase proletaria – acordaron la constitución de la Unión General de Trabajadores; y con este fin solicitaron del gobernador la aprobación de su reglamento. ¿Qué por qué ha tardado tanto el gobernador en firmar su aprobación? Para los que ya estamos acostumbrados a estas lides, fácil nos es comprender que es debido a que nuestro enemigo común se da cuenta de que si la masa trabajadora se asocia es para mejorar su situación económica y despojar al cacique de esos privilegios que le hacen señor y dueño de todo aquello que a la clase trabajadora le pertenece. Y por esta causa no hacen más que informar a las autoridades superiores haciéndoles ver que somos elementos perturbadores.

Pero cuando la razón se encauza por su camino natural, se abre paso, y entonces las autoridades tienen que ceder ante la realidad de los hechos, dándole la razón a quien la tiene, que en este caso, como en la inmensa mayoría, es de los trabajadores.

Para la constitución de la Unión General de Trabajadores de Erla nos trasladamos de Egea a dicha villa los compañeros Jesús Marín, Mariano Bona, Eusebio Lamban y el encargado de hacer esta breve reseña.

Después de tener un gran recibimiento por parte de los compañeros y del pueblo en general – pues se sumo en masa, – nos dirigimos al local de la Sociedad para efectuar la constitución y nombramiento de la Junta directiva, que quedó constituida en la forma siguiente y por aclamación.

Presidente, José García; vicepresidente, Miguel Abad; secretario, Aurelio Palacios; vicesecretario, Vicente Navarro; tesorero, Antonio Angoy; contador, Crescencio Barón; vocales: Julián Yera, Lucas Ramón, Mariano Yera, Severino Tarragüel y Basilio Millas.

Seguidamente estos compañeros ceden la presidencia a los camaradas Jesús Marín y Mariano Bona, presidente y secretario, respectivamente, de la Unión General de Trabajadores de Egea.

El compañero Marín dice que siente una satisfacción muy grande al ver que este pueblo despierta de su letargo y que por medios justos y equitativos trata de romperlas cadenas que le aprisionan, buscando de ese modo su mejoramiento moral y material.

Con palabras llenas de emoción explica como nació la Unión General de Trabajadores de Egea y su proceso hasta el día de hoy, que con orgullo podemos decir que, paso a paso, vamos arrancándoles a los caciques todo aquello que no les pertenece, y que nunca creyeron que unos descamisados – como así nos han llamado a nosotros – se lo habíamos de arrebatar. El retraso de dos horas que hemos tenido en venir esta noche a celebrar este grandioso acto ha sido a consecuencia de que el auto que nos ha traído es el mismo que emplean los ingenieros encargados de hacer el deslinde de las dehesas que nosotros tenemos denunciadas por tener detentado terreno perteneciente al monte comunal de Egea. Y es claro, mientras los ingenieros no han venido del monte, difícilmente podíamos venir antes; quede, pues, justificado el retraso.

Ved, pues, camaradas de Erla como la Unión General de Trabajadores de Egea se conduce. En ella tenéis espejo donde miraros y plena demostración de que la clase trabajadora organizada y consciente de su deber consigue lo que en justicia le pertenece, sin emplear ningún medio de violencia. Mientras que si confiáis en vuestro esfuerzo personal no conseguiréis nada positivo.

Se dirige a la Junta directiva recientemente nombrada, advirtiéndole que tiene que cumplir en todo momento con estricta justicia deberes muy sagrados, y que la masa ha de apoyarla moral y materialmente, siempre que obre con justicia, pues de lo contrario, quien no piense así vale más que no venga.

Dedica un recuerdo al « Abuelo », fundador de la U. G. T. y del Parito Socialista Español, recomendando la lectura de EL SOCIALISTA, único periódico que defiende a la clase trabajadora y en el que el maestro Pablo Iglesias puso todo su cariño, todo su entendimiento y toda su convicción.

En EL SOCIALISTA habéis de encontrar en cada momento grandes enseñanzas.

Al terminar el compañero Marín estalla una gran ovación.

Seguidamente le concede la palabra al camarada Mariano Bona, quien dice que la Sociedad que en esta memorable fecha se ha constituido es como un niño cuando nace, que hace falta que vosotros todos le apliquéis solícitos cuidados para que llegue a ser persona mayor y sacarle grandes rendimientos.

En Erla, como en Egea, tendréis terrenos detentados al Municipio; pero nada conseguiréis si no tenéis una organización fuerte, no por número, sino teniendo civismo, hermandad, solidaridad, apoyo mutuo y convicción, y desterrando de vuestra mente, todo lo que sea materialismo individual.

Tened la completa seguridad que muy pronto el elemento caciquil, usurpador de vuestro sudor, y sus satélites – estómagos agradecidos –, los unos por servilismo y los otros por inducción, no harán otra cosa que poner por todos los medios a su alcance obstáculos a vuestra obra de emancipación. Pero si vosotros tenéis entereza y queréis salir de la situación en que hoy os encontráis, llevad adelante la cara, no retrocedáis un paso si marcháis por la senda de la razón, y si algún conflicto provocara el elemento capitalista, entonces alcanzaréis doble razón y obraréis en defensa propia.

También os recomiendo, camaradas, que si alguno de los que me escucháis venís aquí por puro materialismo, vale más que os quedéis en vuestras casas; no vengáis sólo porque os den tierra para sembrar; aquí hay que cumplir deberes también muy sagrados dentro de la colectividad.

Nosotros los trabajadores, tenemos que capacitarnos todo lo posible hasta que consigamos implantar una sociedad que no divida a los hombres en explotadores y explotados; que la propiedad individual sea colectiva o común.

Perseguimos la abolición de castas en una sola de trabajadores inteligentes, libres y honrados, teniendo derecho al fruto de nuestro trabajo. Tened en cuenta que el que no trabaja no tiene derecho a comer.

Hace un llamamiento a los jóvenes para que ingresen cuanto antes en la organización, haciéndoles ver que bregando todos juntos conseguiremos en total el logro de nuestros ideales.

Una clamorosa ovación ahogo las últimas palabras del camarada Mariano Bona.

Seguidamente se acercó a la mesa donde yo emborronaba estas cuartillas un anciano de sesenta y cinco años, quien me dijo: « Ponga usted en el periódico que yo soy el rey de Erla, que toda mi vida trabajando no he podido ahorrar un real, mientras esos señoritingos que no trabajan viven y comen mejor que yo. » « Tiene usted razón – le digo yo –. Todo eso es una exposición de injusticias sociales que nosotros, y solo nosotros, las hemos de deshacer. » Y el hombre, complacido, me regala un cigarro de siete céntimos que, luego de encenderlo, lo tengo que tirar al suelo renegando de la Tabacalera por la mala calidad de la labor.

Ésta crónica de la constitución de UGT en el pueblo de Erla firmada por Juan Sancho en el mismo pueblo se publicó en El Socialista número 6122 el día 23 de septiembre de 1928.

 

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