LA FORJA DE UN MITO - III

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José Benito Butera Aured

Dada la extensión de lo que en Vida Nueva se publicó en julio de 1930 y siendo todo ello lo suficientemente claro como para que el lector se haga una idea de la situación que se vivía en Ejea en aquellos tiempos. No voy a extenderme en demasía en la introducción del artículo que Juan Sancho escribió en el citado mes y que le acarreó unas consecuencias dolorosas en lo físico y como se puede apreciar, también moralmente fue atacado por la oligarquía ejeana, pretendiendo ésta ponerse por encima del socialista que pretendía señalarlos.

Juan Sancho, desde el número uno de Vida Nueva colaboró asiduamente en el semanario ugetista y en él denunciaba a través de sus escritos la situación económica de la villa y también la política; el número uno que vio la luz el cuatro de mayo de 1930, incluye un artículo suyo que titula “La actuación de un Ayuntamiento”, crítica al último Ayuntamiento de la dictadura en Ejea; luego en el número tres, vaticina “Cinco Villas será socialista” este es el título en el periódico, en el folleto viene titulado: “Pervivencia del Socialismo en Cinco Villas”; en el número seis – ocho de junio, publica el primero de una serie de seis que se prolongaran hasta el trece de julio – bajo el título de “La UGT de Ejea y su obra”, en que va desgranando a lo largo de ellos los logros conseguidos por UGT en su principal reivindicación– las tierras comunales que poco a poco iban consiguiendo fueran devueltas al pueblo –.

 

Todos estos artículos, y por la iniciativa que en 1930 hizo el compañero Pedro Sancho Marco de Ejea y que fue aceptada, se editó un folleto con los escasos artículos que había escrito Juan Sancho en Vida Nueva hasta entonces, conformando un folleto de treinta y siete páginas, del que todavía guardan uno sus descendientes.

 

Como se podrá observar, tanto el alcalde como otras personas de Ejea, que desde luego no pertenecían al socialismo ejeano también leían Vida Nueva; además se leía en Ejea El Socialista, La Calle, La Voz de Madrid, El obrero de la Tierra y Democracia, amen de Heraldo de Aragón y El Noticiero; estos periódicos estarían a disposición del lector, tanto en el Casino, como en la Casa del Pueblo y en los distintos centros políticos de Ejea y quizás en algún café de los que en la villa había.

 

En el próximo artículo continuaré exponiendo las consecuencias que le acarrearon a Juan Sancho su dedicación a la causa del socialismo.

 

He de advertir, que todo lo que sigue al artículo de Juan Sancho, las cartas del Alcalde y del Sr. Cosculluela, habían sido enviadas al domicilio de Vida Nueva. Las contestaciones fueron redactadas por los componentes de la redacción de Vida Nueva; seguramente por José Maria Antón, entonces director del periódico.

 

 

La UGT de Ejea y su obra V

 

El lector que haya tenido la paciencia de leer la serie de artículos que venimos publicando con el mismo epígrafe, fácilmente comprenderá que las organizaciones de Ejea se desenvuelven en un ambiente hostil por parte de los detentadores de nuestro patrimonio comunal. Estos resultan juez y parte, cosa que la ley prohíbe; pero estos señores las leyes se las ponen por montera cuando les perjudica a sus privilegios.

 

Veamos cómo no solo se han enriquecido con el terreno municipal detentado, sino que también se han aprovechado y continúan aprovechándose de lo que también es de todos,

 

Tenemos un pantano llamado de San Bartolomé, propiedad del pueblo, que, ya al construirlo alguien se aprovechó de varios miles de duros, y después de construirlo, el agua que en él se deposita sólo la aprovechan los del enchufe, los del tápame y te taparé, con la agravante que hasta hace tres o cuatro años no rendía ni lo necesario para pagar al guarda encargado de su custodia. Pero, ¿cómo había de rendir—ni rinde aún lo que debiera—si los que tienen que pagar son los mismos de siempre y algún pequeño satélite de la peor ralea.

 

Estos señores, siendo el pantano del pueblo, marcaron una zona regable que sólo coge la tierra de los potentados. ¿Por qué el pueblo consintió esta anomalía? He ahí las consecuencias de la apatía, de la indiferencia y de la cobardía. He ahí, también, cómo el cahíz de tierra de los caciques, que antes de regarse con las aguas de dicho pantano tenía un valor de cien pesetas, hoy lo venden a cinco mil. Bonito negocio, y sin amortizar en cuarenta y cinco años, el valor del pantano.

 

No sólo riegan la zona por ellos marcada, sino que favorecen a sus amigos y familiares, como ocurrió hace pocos años, que mientras a varios vecinos se les secó el trigo por no osar tocar el agua, una acaudalada propietaria regaba terreno baldío, y el importe del agua, que ascendía a cinco mil pesetas, se lo condonaron varios concejales del actual Ayuntamiento. ¿No lo recuerdan? ¡Así se administra la justicia! Al que se toma el agua se le condena. Y cuando algún vecino se rebela contra esto le llaman alterador del orden, descamisado, o bien procuran bloquearlo por el hambre o desterrado...

 

En lo que mejores dotes del saber de muestra la burguesía de este pueblo es para hacer presupuestos extraordinarios. El último fue un modelo de sinceridad y de altruismo. Se dió el caso de que, mientras los pequeños agricultores que viven del préstamo todo el año, pagaron noventa pesetas, los grandes capitalistas, acaparadores de tierra y del sudor de los trabajadores, contribuían con treinta pesetas. Lo que dijeron éstos: El negocio es el negocio.

 

Ejea, con una buena administración municipal, tiene fuentes de riqueza de un valor incalculable. Pocos pueblos habrá en la provincia de Zaragoza que posean la gran ex tensión de monte comunal que tiene éste, terreno fertilísimo, en el que el trigo que se recolecta es muy solicitado por las provincias de Levante, que constituyen su mejor mercado.

 

Este año será memorable por la gran cosecha de cereales que se va a recolectar, El valor de la misma será de muchos millones de pesetas, Pero éstas desaparecerán de las manos del agricultor, yendo a parar a bolsillos de la burguesía.

 

El año pasado no se cosechó ni la semilla vertida en la tierra, Por esa causa, los agricultores no pudieron pagar las deudas y tu vieron que tomar todo a préstamo para la cosecha de este año, ¿De qué les servirá a estos desgraciados agricultores cosechar muchos cereales si la mayoría no podrán encerrar un solo grano de trigo en sus paneras?

 

Hay una mayoría que tiene que pagar el veinte por ciento de la producción por sembrar en terreno detentado; el diez por ciento por trillar con la máquina trilladora de los terratenientes, y después vienen los giros por abonos, por maquinaria, por caballerías y, en fin, de todo, pues su precaria situación, le hace vivir todo el año de fiado. Resultado: que después de sacrificarte todo el año regando el terruño con el sudor de su frente, recoge sólo la paja y palabras groseras que le dirigen los prestamistas cuando no cobran toda la deuda,

 

Hemos de convenir, pues, en que la solución de tantos males la habremos de conseguir con una política sana, comenzando por los Ayuntamientos.

 

Hay que retirar del Ayuntamiento a los detentadores de la tierra que no están para servir al pueblo sino para mantener sus privilegios y su poderío.

 

Hay que restituir el terreno usurpado y distribuirlo entre los vecinos: hay que establecer nuevos pagos para que tribute quien deba tributar; hay que establecer la justicia y la equidad en todos los órdenes,

 

Las organizaciones de Ejea, con una clara visión de los problemas que nos afectan protestaron al constituirse el actual Ayuntamiento, por ser injusto que, teniendo que dirigir con el pueblo, estén al frente del municipio.

 

Lo mismo que pedíamos en aquella época, pedimos hoy, Que se marchen del Ayuntamiento los detentadores del monte comunal. Por dignidad, por decoro, márchense los representantes de la reacción y del latifundio,

 

Con la sinceridad que nos caracteriza a los socialistas, le dirigimos un ruego a don Daniel Diego Madrazo, teniendo en cuenta que es un hombre joven, culto abogado, Alcalde de este Ayuntamiento y limpio en política, hasta ahora, y es: Que se dirija a quien le nombró Alcalde de R. O. para que se haga una revisión de todo lo actuado por los Ayuntamientos que han venido sucediéndose desde hace cuarenta años hasta la fecha, y que haga hincapié para que el terreno detentado y deslindado oficialmente, pase a nuestro patrimonio, por los medios que sean, cuanto antes, puesto que supone la liberación de nuestra hacienda municipal anémica hasta más no poder, y la emancipación de la clase trabajadora.

 

Podía usted hacer un buen juez sin temor a emitir juicio contrario, ya que, seguramente nos habrá oído a las dos partes y cumpliría con los más elementales deberes de imparcialidad y de ciudadanía.

 

Un temor nos asalta, y es que como está emparentado muy cercanamente con los de tentadores, por muy buena voluntad que usted tenga le harán salirse del raíl. Pero entonces queda un medio muy honroso que es: presentar la dimisión y decirle al pueblo soberano las causas; así queda cada uno en el lugar que le corresponde.

 

 

 

JUÁN SANCHO GARCIA. Número 10 – 6 julio de 1930

 


El alcalde de Ejea nos escribe *

 

Nuestro camarada Juan Sancho, de Ejea de los Caballeros, ha realizado en VIDA NUEVA una magnífica campaña de saneamiento moral y material de aquel Municipio. Nada nos importa el resultado, pues seguros estábamos, al iniciarla, de que quienes forman aquel Municipio harían oídos sordos a las demandas de los trabajadores ejeanos. Era natural. Entre los concejales los hay interesados en el asunto combatido por nuestro amigo.

 

Lo dicho por Sancho en sus artículos ha llegado— Como no —al Ayuntamiento ejeano. Prueba de ello son las cartas que a continuación publicamos

 

Dice la primera, de D. Daniel Diego-Madrazo, alcalde de aquella villa

 

Con motivo de un ruego.

 

Bajo el epígrafe” Unión General de Trabajadores de Ejea y su obra” en el periódico VIDA NUEVA y su número correspondiente al día 6 del actual, el vecino de dicha villa D. Juan Sancho García, después de exteriorizar su opinión sobre los diversos asuntos locales que tuvo por conveniente fluctuar en aquel su articulo, concluye éste formulándome un ruego que me apresuro a darle contestación en el mismo terreno en que aquél fue solicitado.

 

Si tenemos en cuenta que la U. G. de T. de Ejea, en cuyo nombre se formula el ruego, ha pertenecido durante año y medio o más al Ayuntamiento que el Gobierno de la Dictadura tuvo a bien nombrar, y en todo ese tiempo el asunto a que alude el señor Sancho esbozó y planteó primero y resolvió más tarde, todo ello en la forma y manera que el señor Sancho conoce indudablemente mejor que yo, y se comprenderá perfectamente la natural sorpresa que mi ánimo ha experimentado ante la lectura del ruego que contesto. Si a aquel Ayuntamiento no le fue dable el resolver dicho asunto en la forma y con el alcance que el señor Sancho pretende, no hay razón o motivo nuevo alguno que me aconseje en la actualidad ni mentar siquiera dicho asunto.

 

Porque además no hay que olvidar, y esto sí que lo considero esencial por razones que me atrevo a llamar de sana y liberal política, que fui nombrado alcalde de Real Orden por un Gobierno permanente circunstancial, y ello es motivo decisivo para convencerme de que tal gestión debo desarrollarla con suma discreción; y no sería prudente ni discreto si yo comenzase ahora a esbozar y plantear asuntos locales, que por su extraordinaria trascendencia deberían si acaso ser iniciados y discutidos por aquellos los que en su día lleguen a ostentar la verdadera, representación del pueblo de Ejea, que al fin y a la postre es el que por estar sobre todos a él le toca decidir.

 

DANIEL DIEGO – MADRAZO

 

Ejea, 20-7-1930.

 

 

 

Afirma el señor Madrazo que la U. G. de T perteneció al Ayuntamiento. Es cierto; tuvo dos concejales que cumplieron con su deber de defensa de los intereses del pueblo, y si no hicieron mayor labor fue por la oposición encontrada en los ediles que representaban a otros sectores.

 

Compare el señor Madrazo la labor que realiza el Ayuntamiento que preside y lo hecho por nuestros camaradas y reconocerá, indudablemente, que la balanza no se inclinaría en favor de lo actuales, ni mucho menos,

 

¿Qué podían hacer dos concejales solamente contra el resto del Municipio? De haber tenido mayoría, seguros estamos de, que no habría ahora ocasión de pedir se hiciera lo que se ha indicado. Poca labor, en tal sentido, le quedará al señor Madrazo.

 

Que aquel Ayuntamiento no hiciera lo que era deber suyo, no implica que éste no lo haga.

 

El argumento de D. Daniel Diego-Madrazo nos ha dejado asombrados. No creíamos que le ocurriera esgrimirlo como justificación para no abordar un problema de tal trascendencia para los intereses del Municipio y del pueblo que representa. Tal falta de lógica no podíamos esperarla de un señor de la cultura del señor Diego-Madrazo, que ostenta el título de abogado y por él le obliga a poseer cualidades de las que no queremos creer carece.

 

Pero lo ha debido decir ingenuamente. Con la misma sinceridad — o inocencia — que afirma que él no representa al pueblo de Ejea. Lo dice así, rotundamente. El ha sido nombrado de Real orden, por un Gobierno circunstancial, y que los asuntos de extraordinaria trascendencia — reconoce que la tienen los planteados por nuestro amigo Sancho—deben ser iniciados y discutidos por aquellos que en su día lleguen a ostentar la verdadera representación del pueblo de Ejea.

 

Enorme afirmación que dice claramente la posición del señor Diego-Madrazo. El alcalde de Ejea, no representa al pueblo. El no debe ocuparse de los asuntos de gran interés para su villa.

 

¿Qué hace, pues, en la Alcaldía? ¿No confiesa, con esto, que está perjudicando a su pueblo, que debe dejar ese puesto, para que lo desempeñe quien pueda interesarse por los intereses municipales?

 

Ingenua confesión la del señor Madrazo, que dice a los ejeanos que él no los representa, que no puede defender sus intereses

 

Ya sabe, pues, Ejea, a qué atenerse. Si su alcalde, que de ostentar la máxima representación del Municipio, no los representa, tampoco lo harán, los concejales, figuras, casi secundarias ante la máxima autoridad del regidor supremo.

 

Y quien no representa a su pueblo sólo tiene dos caminos: o marcharse, o que lo echen.

 

*****

 

La otra carta que recibimos es de don Mariano Cosculluela, rico propietario ejeano que habita en Zaragoza—de los que disfrutan el producto de la tierra sin trabajarla—, el cual se da por aludido respecto a que en una finca, llamada ‘‘Cascajos’’ hay 208 hectáreas de terreno detentadas del Común. El señor Cosculluela es uno de los cuatro propietarios de la finca.

 

Dice la carta:

 

<Contestando a un articulo de Juan Sancho García>

 

Aunque con bastante retraso, ha llegado a mi poder el número de VIDA NUEVA publicado el 29 de junio, pasado, y en un artículo suyo, al menos va firmado por usted, se permite llamar usurpadores y detentadores a ciertos dueños de fincas particulares, y si bien omite sus nombres, creyéndose ya con eso en la impunidad cita los nombres de las fincas que tienen tierra usurpada, y, por tanto, los usurpadores y detentadores son los dueños que las poseen. ¿No es eso?

 

La primera finca que usted cita como hallándose en esas condiciones, es la llamada “Cascajos”. Sabe usted perfectamente que somos cuatro en la actualidad los dueños de dicha finca y que tenemos nuestra parte bien definida y marcada, como lo prueba el que cada uno de los cuatro dueños tenga hechos su contrato con personas distintas y yo siga el mío explotándolo por mi cuenta,

 

Ahora bien; como no es posible que una tierra usurpada, según usted, pueda estar detentada en sitios salteados de la misma finca sino que haya sido agrega da a una parte

 

de la misma, le exijo a usted que o bien una rectificación, si es que llega a persuadirse de que los datos que usted posee no son los suficientes para hacer tal afirmación, o decir con claridad y valentía cuál o cuáles de los actuales dueños de “Cascajos” son los usurpadores y detentadores de esas 208 hectáreas del patrimonio municipal

 

Deseo con esto únicamente dejar a salvo mi honorabilidad y, por tanto, espero que en el próximo número de VIDA NUEVA y haciendo honor a esa alteza de miras de que usted blasona, tendrá a bien dar la contestación terminante y rotunda que de usted solicito para que cada uno quede en su debido lugar.

 

Mariano Cosculluela López.

 

Hoy 10-7-930.

 

El señor Cosculluela, en la carta que acompañaba a las cuartillas insertas, invocó nuestra democracia para criticar éstas. No le hacia falta invocación de tal género. Nosotros, modestos obreros, sabemos ser demócratas sin requerimiento alguno y cumplir nuestros deberes en todo momento, Seguramente mejor que el señor Cosculluela, ya que el tono autoritario de algún párrafo suyo no es lo más a propósito para tales invocaciones. En esto nos parece que podemos dar lecciones a nuestro comunicante, y le publicamos la carta íntegra y con todas sus faltas de sintaxis y de prosodia, que dicen muy poco en favor do quien, por su posición, debiera poseer las más elementales cualidades de cultura.

 

¡Ah! Y cónstele al señor Cosculluela que otra vez, si se dirigiera a nosotros exigiendo una rectificación o aclaración, daríamos la callada por respuesta o la contestaríamos en otro tono. Eso de exigir en forma casi autoritaria no lo admitimos, ya que nosotros no acostumbramos a hacerlo. Pase por está vez.

 

Y vamos a contestarle nosotros, sin esperar a que lo haga Juan Sancho.

 

Afirmamos de nuevo que en la finca “Cascajos’’ existen 208 hectáreas de terrenos detentados, El resto de ella pertenece, legítimamente, al señor Cosculluela y sus tres coherederos. Este señor tuvo la suerte, al partir la finca en cuatro partes, que la que a él correspondió estaba dentro de la legal; en cambio, a los otros tres les ha correspondido parte de lo detentado. Lógicamente, el señor Cosculluela disfruta más de lo que legalmente le corresponde, pues el día—que llegará— en que esa parte detentada vuelva al Municipio, se impondrá una nueva partición de la finca ‘‘Cascajos’’, y entonces el señor Cosculluela vendrá obligado a dar a sus coherederos la parte de lo suyo que corresponderá a los otros. No van a ser éstos, tan cándidos que le dejen con mayor extensión que la que le corresponde.

 

Quedamos, pues, en que, si bien a la parte del señor Cosculluela no le afecta lo detentado, si al conjunto de la finca, y gracias a esas 208 hectáreas le han correspondido a él y 52 hectáreas que, de no existir esas 208 detentadas. No le hubieran correspondido.

 

 

 

Ha llegado a conocimiento nuestro la brutal agresión de que ha sido victima el camarada Juan Sancho, en Ejea,

 

VISADO POR LA CENSURA

 

Protestamos contra los agresores.

 

En nuestro próximo número nos ocuparemos de todo ello

 

Vida Nueva nº 12; 20 de julio de 1930

 

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