LA FORJA DE UN MITO - IV

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José Benito Butera Aured

En este artículo presentaré el primer tropiezo serio que Juan Sancho tuvo en su pueblo y aunque la prensa zaragozana no le dio cobertura, si lo hizo y con amplitud la del Partido y la UGT, cubriendo bastantes páginas con el homenaje que la Unión Provincial – entonces Agrupación Provincial – le ofreció en el mes de septiembre de aquel año treinta.En este artículo presentaré el primer tropiezo serio que Juan Sancho tuvo en su pueblo y aunque la prensa zaragozana no le dio cobertura, si lo hizo y con amplitud la del Partido y la UGT, cubriendo bastantes páginas con el homenaje que la Unión Provincial – entonces Agrupación Provincial – le ofreció en el mes de septiembre de aquel año treinta.

De la mano del albañil y componente de la directiva local de UGT Víctor Arbués Arbués, en el número trece de Vida Nueva de fecha 27 de julio se da cuenta de lo acaecido a Juan Sancho en su pueblo y que se reproduce como cuerpo del artículo.

Dos números posteriores vuelven con el asunto, y aquí se inserta una carta de adhesión al homenaje de María Domínguez; habitante por entonces en Gallur, donde en unión de su marido habían constituido la UGT unos años antes, y que dos años después seria nombrada presidenta de la Comisión Gestora de aquel Ayuntamiento resultando así ser la primera Alcaldesa de la República.

Aquí muestro algunas de las cartas recibidas en la redacción de Vida Nueva con motivo de la difusión dada a la agresión de que había sido objeto Juan Sancho. En la siguiente entrega se reproducirá el acto de desagravio que se produjo en Ejea el primer domingo de septiembre y que supuso la movilización de toda la UGT de la provincia de Zaragoza.

Comienzo con el escrito que Maria Domínguez envió animando a Sancho a continuar con su labor a pesar de todos los pesares que ésta le pudiera acarrear.

 

La adhesión de una compañera

María Domínguez, nuestra culta colaboradora, nos ha remitido unas cuartillas que tratan de lo sucedido a Sancho.

Su protesta justa, humana, digna de la alteza de espíritu de esta compañera, refleja sentimientos que honran a quien la expone.

Seguramente que las líneas que anteceden servirán de satisfacción grande a María Domínguez.

Dicen así las cuartillas:

MANOS A LA OBRA

 

Nuestro admirado y estimado camarada Juan Sancho García ha sido cobardemente agredido. ¿Motivos? Ser un defensor del derecho ciudadano y de la justicia social.

Nuestro camarada ha echado sobre sus hombros el peso de la defensa de los intereses comunes que Ejea tiene pendiente por una caprichosa arbitrariedad caciquil.

Sancho esgrime por toda arma la pluma que avalora su clara visión en los problemas que trata de solucionar.

Intereses comunes a todo el vecindario de Ejea son tratados con suma claridad en las columnas de nuestro querido semanario VIDA NUEVA, y Sancho recoge una corriente de simpatía que cunde por todos los centros de organización proletaria, haciendo sentir la dulce emoción de una esperanza próxima a la realización.

El brutal atentado de que ha sido objeto dice muy alto cuánto vale y cuán grande es el empeño que los caciques de Ejea tienen por anularle.

Pero ellos, detentadores del patrimonio comunal, no tienen dignidad para justificarse, y con una ruindad y una bajeza que los caracteriza, buscas un Judas que lleve a cabo la honrosa hazaña de agredirle cobarde mente.

¿Ante tamaño atropello cuál debe ser nuestra actitud?

El camarada Gabriel Marco, de Farasdués, ha hecho una insinuación que debemos poner en ejecución.

Debe protestarse contra lo que sucede y pedir que de los Ayuntamientos sean destituidos los concejales que tengan intereses que litigar con el pueblo, ya que en ningún momento pueden ser juzgadores y juzgados.

Y hacemos constar nuestra protesta por lo sucedido al camarada Sancho, al que sinceramente enviamos nuestra solidaridad espiritual.

MARIA DOMINGUEZ.

Gallur

Vida Nueva nº 15, página 4 10 de agosto 1930

 

 

 

EL CACIQUISMO EN ACCIÓN

Nuestro camarada Juan Sancho, de Ejea, es agredido cobardemente

La obra de los caciques. — A los razonamientos se contesta con la agresión.

 

En nuestro número anterior publicamos la noticia de haber sido agredido en Ejea nuestro camarada Juan Sancho García.

De lo sucedido recibimos la siguiente información

Cuando se dirigía el compañero Juan Sancho García, en la noche del 14 del mes el curso, a tomar café a “La Agrícola”, fué sorprendido por una tan brutal como salvaje agresión, resultando con erosiones en la oreja y cara del lado izquierdo, por el vecino Lorenzo Salafranca, “alias” “El Cartagena”. Sin duda, creyéndose aludido éste, preguntó a Sancho por qué comentaba la actuación de los caciques de chaqueta corta en relación con los de chaqueta larga, en el articulo aparecido el día 13 en VIDA NUEVA y que hace el núm. 6 de los que titula “La Unión General de Trabajadores de Ejea y su obra”, y sin que esperara una contestación razonada, y sin que nadie lo pudiera evitar le agredió.

¿Es que dice Sancho en este artículo algo que no sea verdad? Pues para eso están los Tribunales de justicia si así es, ¿Es que creen estos señores, tanto el agresor como sus inductores e instigadores, que esa es la fórmula para pacificar los espíritus? A mi juicio están completamente equivocados.

En Ejea hay una hoguera encendida, y creo que es deber de todos, en vez de llevar romeros al fuego, llevar cubos de agua para apagarlo. ¿Es que creen las dos especies de caciques, que por matonada más o menos, majo más o majo menos, dominguillos y perdonavidas en juego, el pueblo olvidará todo lo que hay de verdad con respecto a los deslindes y demás cosas tratadas por el compañero Sancho, que, en conjunto, constituyen una verdadera tragedia? ¡No! La voz del pueblo no se calla con procedimientos de esa índole, reprobables por todos conceptos; se acalla haciendo una revisión de todo y de todos, obrando con justicia y equidad, dando a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Querer detener por ese procedimiento las nuevas corrientes ideológicas es tan inocente como si se reventara el pantano estando lleno y querer detener el agua con unos cañizos.

La idea socialista en Cinco Villas está sembrada en terreno fértil y abonado, y a pesar de todos los pesares, de todas las malas artes puestas en juego por nuestros adversarios políticos, se abrirá camino, por ser una idea santa, noble y generosa.

A nadie se nos escapa que la agresión no ha sido directamente al compañero Sancho, que, por fortuna, no ha tenido consecuencias graves porque el agresor, una vez llevada a cabo su villana acción huyó, no sin ir acompañado por los serenos hasta su casa, pues sin duda, interesándose por su salud, no lo llevaron a la cárcel, como era su deber, ¡Si hubiera sido al contrario! Como digo, la agresión es contra la organización, y ya que con ella, en conjunto, no pueden, lo hacen con los hombres más representativos, estableciendo la acción directa, y quizá, si tienen mimbres y tiempo, establezcan también la ley de fugas... Yo quisiera hacer un ruego a las autoridades constituidas en Ejea y más a las que ocupan sus puestos por derecho propio (ya que hay autoridad que confiesa que es de Real orden y representan a un Gobierno provisional, y es de esperar que los acuerdos que tome también serán provisionales por que si no… ) que no hagan la vista gorda, que le den al asunto toda la importancia que tiene, que no consientan que aquí se cree una atmósfera anarquizante, que castiguen con mano dura a todo aquel que delinque, sea quien sea y vista como vista, y que por todos los medios a su alcance procure evitar hechos como el que nos ocupa.

Víctor ARBUES.

Una carta de Sancho

El amigo Juan Sancho nos ha remitido la carta que sigue, reflejo fiel del significado que tuvo la agresión de que fue objeto.

En ella expresa su gratitud a cuantos le manifestaron su adhesión ante lo sucedido.

Dice así:

Compañero Director de VIDA NUEVA.

Zaragoza.

Estimado camarada: Al publicar VIDA NUEVA, en su número del domingo próximo pasado la agresión de que he sido objeto por parte de un individuo a quien no le afecta para nada la campaña que vengo desarrollando desde las columnas del periódico de su digna dirección, es tal el número de cartas, tarjetas, telegramas y telefonemas que llevo recibidos protestando de la vil e inicua agresión e interesándose por mi salud, que me es imposible contestarles personalmente, como sería mi deseo, haciéndolo desde el periódico.

No solamente se me han dirigido las Secciones, sino que es incalculable el número de personas que sin pertenecer a nuestras organizaciones, y de diferentes pueblos de esta región, se han apresurado a comunicarme su más enérgica protesta y ofreciéndose moral y materialmente,

A todos les doy las más expresivas gracias pos sus nobles y desinteresados ofrecimientos, a la vez que, encontrándome ya en franca convalecencia, volveré por la senda emprendida o sea que continuaré poniendo los puntos sobre las íes, dando publicidad a todo cuanto signifique bienestar y progreso para la clase trabajadora. De momento es la mejor contestación que podemos darles a los inductores de tan vil atentado, sin perjuicio de que en su día sabremos darle a cada uno lo que se merece,

JUAN SANCHO GARCÍA.

Protesta de nuestros compañeros de Farasdues

Compañero Director de VIDA NUEVA.

Zaragoza.

Estimado camarada: Enterada esta organización de la inicua y brutal agresión de que ha sido objeto nuestro excelente camarada Juan Sancho García, de Ejea, protestamos enérgicamente, a la vez que pedimos que las autoridades competentes pongan el celo necesario para castigar como se me recen al agresor y sus inductores.

Decimos a los inductores, porque la campaña que el camarada Sancho García viene desarrollando desde las columnas de El Socialista y de VIDA NUEVA no le afectan para nada al agresor y si a los usurpadores del monte comunal.

Sabemos que entre unos pocos potentados tienen detentados doce mil cahíces de tierra, del patrimonio comunal. Estos son, pues, los que debieran defenderse de las acusaciones que en sus artículos hace el compañero Sancho, apelando a los Tribunales de justicia, si fuese necesario; pero, sin duda, como todo cuanto les dice es cierto, apelan a procedimientos tan repugnantes.

Precisa que nos demos cuenta que el caciquismo en todos los pueblos es del mismo jaez, y que los trabajadores, sobre todo los organizados, debemos responder a sus ataques dignamente, pues se aproximan momentos en los que tendremos que jugarnos la última carta.

El caso del camarada Sancho García, de Ejea, nos enseña que no sólo tendremos que luchar contra el caciquismo, sino contra sus satélites, almas bajas y ruines, gente servil de la burguesía, que por un puñado de monedas se venden como Pilatos vendió a Jesucristo.

Las organizaciones de Ejea sabemos de antemano que sabrán defenderse y sabrán también exigir las responsabilidades a que haya lugar. El asunto que nos ocupa merece que todas las Secciones nos dirijamos a la primera autoridad de la provincia solicitando que sean retirados de los Ayuntamientos todos los concejales que tienen que litigar con intereses del pueblo. usurpados: y protestar de la vil agresión que ha sido objeto el camarada Sancho, nuestro buen amigo, que en momentos difíciles por los que esta organización de Farasdués ha pasado, ha sido nuestro mejor sostén, quien jamás nos engañó con sus orientaciones.

¡A exigir responsabilidades! Y al camarada Sancho le deseamos que tenga fuerza de ánimo para continuar con sus crónicas, que si bien no encierran filosofía ni literatura, por ser un trabajador manual y no haber pasado por ninguna aula universitaria, fuerza será reconocer que su pluma es fuerte y clara, tan clara, que con su peculiar estilo mantiene constantemente encendido el fuego sagrado de nuestro ideal, sobre todo es la comarca de Cinco Villas.

GABRIEL MARCO.

****

 

Nada hemos de añadir a la protesta hecha. La reiteramos y enviamos al amigo Sancho nuestra adhesión, animándole a persistir en su actitud de defensa de los derechos de los trabajadores y de los intereses del pueblo de Ejea.

Es preciso continuar la lucha contra el caciquismo y sus satélites hasta lograr que desaparezca esa plaga social.

 

EXPRESIÓN DE COMPAÑERISMO

 

Se celebra un acto en EJEA

Lo sucedido en Ejea de los Caballeros con motivo de la agresión a nuestro camarada Juan Sancho, ha tenido, como consecuencia lógica, una reacción de compañerismo entre las organizaciones de Zaragoza y de los pueblos.

Debía ser así. Los amigos de las Cinco Villas, luchadores incansables, vienen realizando magníficas campañas de protesta y propaganda en aquellos pueblos; habiendo logrado crear organizaciones que son modelo de entusiasmo y de fe en el porvenir de nuestros organismos.

Limpiamente, con toda honradez y voluntad llevaron su labor a los Municipios. La mejor prueba del resultado de sus trabajos fue la lucha que la burguesía, el caciquismo pueblerino, ha entablado contra esos compañeros cincovillanos. Esta es su mayor honra: la de que los grandes propietarios, los poseedores de la riqueza, se hayan enfrentado con los que luchan por el mejoramiento de los trabajadores. Es la plena demostración de lo fructífero de su labor.

Y esa enemiga del caciquismo culminó en la agresión sufrida por Sancho. Sancho es el hombre representativo de aquellos luchadores, el que mantiene el entusiasmo y la fe entre sus compañeros. Sus campañas han puesto al descubierto numerosos actos realizados por los caciques, que sólo atendieron al aumento de sus riquezas, de su poder personal económico y político, en contra de los intereses de los pueblos.

La defensa de éstos ha sido la bandera enarbolada por Sancho y a la cual se han agrupado centenares de trabajadores que aspiran a que los pueblos sean administrados honradamente y a que sean concedidos al trabajador los derechos que, como productor, verdadero y único productor, le corresponden.

Y a sus propagandas para esa administración honrada unió la de los ideales socialistas, base de la emancipación humana.

La labor de esos compañeros de la región cincovillana, simbolizada en Juan Sancho, llevó a éste a ser víctima de un atentado salvaje y cobarde.

No ha sido un ser despreciable el agresor; ha sido el caciquismo, el enemigo de los trabajadores, el detentador de los intereses comunales, el usurpador de la riqueza que debía ser de todos.

Y ante tal hecho debía surgir la protesta nuestra, la de los compañeros zaragozanos, de quienes admiramos a esos amigos luchadores.

Y aparte de la protesta hecha oportunamente, se imponía un acto de simpatía, de adhesión a esos trabajadores modelo de luchadores y compañeros.

 

Un acuerdo de la Agrupación Socialista y de la Junta administrativa.

 

El deseo de numerosos amigos Zaragozanos cristalizó en un acuerdo que refleja exactamente la carta dirigida a aquellos amigos, en la que, en nombre de la Agrupación socialista y de la Junta Administrativa se les prometía hacer una excursión a la que asistiría buen número de compañeros para, con su presencia, demostrarles nuestra solidaridad, y, al mismo tiempo, hacer ver a la clase burguesa que los camaradas de Ejea no están solos en ningún momento, sino que a su lado están cuantos en Zaragoza comulgan dentro del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores.

Este propósito, esta adhesión, se hace extensiva a las demás organizaciones de Cinco Villas.

Se les pedía la fijación de fecha oportuna, ya que los quehaceres agrícolas, el trabajo de esta época, no parecían los más a propósito para realizar tal propósito.

La idea fue acogida por los camaradas ejeanos con gran simpatía. Y, efectivamente, ellos han fijado la fecha de nuestro arribo a aquella región. Será el primer domingo del próximo mes de septiembre, cuando, ya libres de las urgentes faenas veraniegas, puedan asistir también los compañeros de las organizaciones de aquella comarca.

Aquel día, camaradas zaragozanos y de numerosos pueblos fraternizarán unas horas para demostrar a nuestros enemigos que los socialistas y los militantes en la Unión General no se abandonan en los momentos en que hace falta prestarse el apoyo mutuo, moral o material.

En otros números daremos detalles de esta excursión, a la que asistirán compañeros de los pueblos y un crecido número de zaragozanos.

Sépanlo, pues, los que deseen mostrar su adhesión al camarada Sancho y, en su persona, a las organizaciones de la comarca cincovillana.

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