LA FORJA DE UN MITO - V

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José Benito Butera Aured

En la anterior entrega se expone el porque de una agresión que Juan Sancho sufrió a manos de un vecino de Ejea que se dio por aludido y que al contrario de los que si eran señalados y que contestaron en el mismo medio en que habían sido puestas de manifiesto sus tropelías, éste, con su agresión física dio pie al socialismo de la villa y del contorno, junto con la directiva provincial de la UGT a ensalzar y homenajear a Juan.

Para situar el asunto se reproduce – este trozo – parte del texto que le sirvió de coartada al agresor y que completó, junto con el resto de lo producido hasta entonces por Juan Sancho, la edición del folleto que se puede leer en enlace que en el segundo de los artículos sobre este tema viene reproducido, consultando las páginas 27 y 28, forma parte del último de los artículos sobre la UGT de Ejea.

En Vida Nueva se publicó con el título de la UG de T de Ejea y su obra VI y lo que se reproduce es exactamente el principio del artículo.

En el artículo segundo de esta serie prometíamos dedicarles a los caciques de chaqueta corta unas cuantas inyecciones, para ver si cambian de táctica y comprenden nuestro sentir, basado en el amor y la justicia.

En casi todos los países y en todas las épocas, venimos observando que la clase medía es una rémora al progreso social. Los que tenemos en este pueblo, analfabetos en su mayoría, son, salvo alguna honrosa excepción, los que más odio tienen a nuestra organización los que más acremente nos censuran en la creencia de que, de este modo, sirven y halagan a los de chaqueta larga.

En época de elecciones hacen de gancho, lanzándose por las calles y hasta por las viviendas de los montes reclutando incautos para que voten a favor de la burguesía, prometiéndoles a tales desgraciados lo que nunca han de querer cumplir. Hacen de esbirros y delatores contra los afiliados a nuestra organización, a quienes se castiga, bien quitándoles las tierras que llevan en arriendo, o bien no llamándoles a trabajar, que es lo mismo que tomar billete para pasar hambre ellos y sus familias.

¿Qué favores reciben estos caciques de chaqueta corta, en pago a tales servicios?

Vulnerar el acuerdo tomado por el Ayuntamiento de que ningún vecino podrá llevar asignados más de cincuenta cahíces de tierra del monte comunal, pues valiéndose del apoyo oficial inscribirse tierras a nombre de los hijos, de los tíos y hasta de algún amigo desaprensivo, y de este modo siembran doble terreno que el que les pertenece, mientras el resto de los vecinos, los unos, no siembran lo necesario para el sostenimiento de su casa, y otros no siembran nada, porque cuando solicitan terreno del Ayuntamiento, éste les concede un miserable trozo de los que tienen mucha, pero dejando en libertad a los grandes terratenientes, para que cedan la que ellos quieran, y entonces hacen lo que hacemos todos cuando comemos carne el hueso se lo damos al perro.

Estos comentarios debieron de sentar mal, además de a los oligarcas ejeanos a otros como el agresor; Lorenzo Salafranca Salvatierra (alias Cartagena o Cartagenero) que era ganadero y que con las propuestas de roturación hechas por Juan Sancho también se verían afectados los derechos de pasto que entre otros a él también le atañían; este hombre y al contrario que los otros no supo o quiso dialogar y echo por el camino de en medio. Cuatro años después él también sufrió algún intento de agresión; conociendo como ya conocemos su actitud provocadora y dada la fecha en que se registro el hecho; el dos de mayo, seguro esa persecución devenía de alguna provocación el día anterior (según relato de Esteban Labena, al autor de la Historia oral de Ejea), también dice el relator que al día siguiente hubo detenciones, las que no se produjeron en julio de 1930, cuando el agredido fue Juan Sancho. Claro que todas estas cuitas le dieron réditos; fue nombrado Alcalde de Ejea por los golpistas durando su mandato hasta el treinta de septiembre de 1936.

Una vez presentado el agresor y el motivo paso ya a la trascripción de lo que se publicó en Vida Nueva en relación con el asunto, comenzando por la carta que José Maria Antón inserta como justificante de su no asistencia.

UN ACTO MAGNIFICO

Los obreros de la ciudad y del campo se reúnen en Ejea de los Caballeros. – El Partido Socialista y la Unión General de Trabajadores en acto de desagravio a un camarada

 

MI SALUDO

Perdonad, amigos de los pueblos. No estuve con vosotros en el acto que celebrasteis el pasado domingo. Tal era mi deber.., pero no me fue posible, en contra de mi voluntad. Existe por encima de ésta, por muy grande que sea, el trabajo, la lucha por la vida, que rinde nuestras energías y nos impone el descanso del cuerpo y del espíritu durante unas horas, muy pocas, preparándonos para reanudar aquel trabajo apenas interrumpido.

No asistí a esa reunión de camaradería, de afecto cordial, en la que se fundieron obreros de la fábrica y del taller con los de la tierra. Comunión magnífica de ideas, de pensamientos, de almas templadas para la lucha.

Hubiera querido estrechar la mano de esos admirables amigos de Farasdués, que en número de más de ciento acudieron a recibir a tos camaradas de Zaragoza. Y a sus mujeres, esas bravas hembras, luchadoras infatigables, de recio temple cincovillano, que con su ejemplo mantienen y acrecen el entusiasmo de sus hombres.

Y hubiera querido admirar el esfuerzo, el sacrificio de los admirables camaradas de Nuez, que no repararon en sacrificios, que recorrieron kilómetros a pie para unirse a los amigos de Zaragoza.

Y a esos otros de Castejón de Valdejasa, de Valpalmas, de Erla, que realizaron un es tuerzo magnífico para asistir a la reunión de Ejea.

Sois admirables, camaradas de los pueblos. Sois dignos de admiración.

Ante lo hecho por todos vosotros cabe haceros una recomendación; que no cejáis en la lucha emprendida.

Es preciso mantener esa estrecha unión la ciudad y el campo, del obrero de la fábrica con el de la tierra.

Si nuestra vida en los talleres es dura, agotadora, no lo es menos la del que hunde la reja en las entrañas de la tierra. A todos nos une la injusticia social y contra ella debemos rebelamos y luchar hasta lograr que desaparezca.

Lo hecho en Ejea ha sentado el primer jalón, firmísimo, de la unión del campo con la ciudad. A todos pretende arrollarnos el capitalismo, perfectamente unido cuando de combatirnos se trata, Tomemos su ejemplo en la lucha de clases. Contra él debe unirse todo el proletariado. El del pueblo y el de la ciudad.

Luchad, camaradas del terruño. Como caváis la tierra, cavad en las almas; hundid vuestra azada en los corazones para sembrar en ellos ideales de libertad y de justicia. Como sembráis el trigo en la tierra sembrad los ideales en los amigos, en vuestros hijos. Busquemos para éstos días mejores; que no conozcan, cuando sean hombres, la tiranía y las injusticias de que nosotros somos víctimas.

Y vosotros, admirables mujeres de Farasdués, si en alguna ocasión vierais a vuestros compañeros decaer en la lucha, animadles, llevad a sus almas el temple de la vuestra, el fuego de vuestros corazones.

Y así llegará un día en que de las rojas tierras de vuestros campos brotarán las flores blancas de la libertad y de la paz entre los hombres.

Camaradas de los pueblos: en la dirección de este periódico, disponed de mí. Y como compañero, salud a todos.

José Mª ANTÓN.

 

 

Magnifico recibimiento a los expedicionarios

 

Camino de Ejea

A la hora señalada partieron los expedicionarios, ocupando tres grandes autobuses.

Llegados a Alagón, los coches se detuvieron unos momentos para saludar a los amigos que allí nos esperaban.

Luego, nueva detención en Gallur, donde saludamos a los compañeros García, Baigoirri y a María Domínguez y su esposo, el camarada Romanos.

Breves momentos de charla, y emprendimos el camino de Tauste. Y aquí nos esperaba una comisión, formada por los compañeros Tudela, Longás y Fuertes, encargados por la organización para recibir y obsequiar a los expedicionarios.

En el Centro de la Unión General de Trabajadores almorzamos con los camaradas taustanos.

Después, a Ejea. Decir el recibimiento que se nos dispensó, no es posible. Ante la realidad sería pálida toda descripción.

En la carretera, a la entrada de la villa, cientos de compañeros de la localidad y llegados de los pueblos, esperaban impacientes la llegada de los expedicionarios.

Al descender éstos de los coches, se desbordó el entusiasmo. Con los saludos y apretones de manos, se confundían, los vivas a la Unión General de Trabajadores y al Partido Socialista.

Fue un momento de emoción sincera y cordial, aumentada por la presencia de las simpáticas mujeres de Farasdués, que se distinguían por su leal entusiasmo.

No olvidaremos nunca los expedicionarios aquellos momentos.

Renunciamos a describirlos. Nos es imposible si había de ajustarse a la realidad.

Digamos, pues, lo sucedido en el resto de la excursión.

Aspecto de los salones

A las once de la mañana presentaban los salones del Centro de la Unión General de Trabajadores de Ejea de los Caballeros un golpe de vista magnífico.

Una gran multitud de trabajadores, en la que se notaba importante representación de mujeres de Ejea, Farasdués y otros pueblos lo llenaba todo.

Se percibía reflejado en el rostro de los concurrentes un entusiasmo desbordante por los actos que iban a celebrarse.

Y en este halagador ambiente comenzó el acto.

 

La mesa presidencial

Con Prudencio Martínez, vicepresidente de la Agrupación Socialista de Ejea de los Caballeros, que presidía, formaron la mesa Bernardo Aladrén, presidente de la Unión General de Trabajadores de Zaragoza; Antonio Puyo, secretario de la misma; Pedro Ros, delegado regional de la U. G. de T. de Aragón; Juan Sancho, presidente de la U. G. de T. y Agrupación Socialista de Ejea; Marcelino Alayeto, vicepresidente de la U. G. de T. de la misma localidad, y otros camaradas.

LOS DISCURSOS

Prudencio Martínez

Como presidente del acto que se estaba celebrando, y en nombre de 1os trabajadores organizados de Ejea, saludó a los que desde Zaragoza y pueblos de Aragón habían llegado a la villa a celebrar un acto de fraternidad que sirviese al propio tiempo para mostrar la protesta unánime entre los trabajadores de Aragón por el cobarde atentado de que fue víctima el camarada Juan Sancho, de Ejea.

Expresó su complacencia por estos actos de fraternidad, afirmando que creaban lazos más difíciles aún de romper que los del matrimonio.

Alaba las gestiones de Aladrén y Puyo, que desde Zaragoza y en cuanto tuvieron noticia de lo acaecido a Sancho, no cejaron un momento hasta conseguir la celebración de un acto de desagravio y adhesión, que sirviese al propio tiempo para afirmar los lazos de, unión y camaradería entre los trabajadores de la ciudad y del campo.

Terminó expresando una vez más su complacencia por el acto que se celebraba, y deseó a todos los excursionistas de Zaragoza y de los pueblos allí reunidos una agradable estancia en Ejea.

Bernardo Aladrén

Compañeros de Ejea y de todos los pueblos: Se refleja en estos momentos y no podemos por menos de sentirnos esperanzados por ello, en cuantos aquí nos hallamos reunidos, un afán, un entusiasmo ferviente por demostrar a los incrédulos que hay una región que quiere sacudiese de la opresión caciquil, que no es un problema exclusivamente de Cinco Villas, sino de todos los pueblos de España y aun de todos los pueblos del mundo.

Hace a continuación una somera descripción de las innumerables persecuciones sufridas por las organizaciones de los pueblos durante los seis años y medio de Dictadura. Dice que el entonces gobernador de la provincia llegó hasta el extremo de negarse a aprobar el Reglamento de la Sociedad si en la Directiva de la misma figuraban algunos elementos que aquella autoridad, influida por los caciques, consideraba perturbadores. Lo mismo ocurrió en Murillo de Gállego y otras localidades. Y los detentadores de Tauste llegaron incluso a decir que allí no había obreros.

Dice que los trabajadores no pedimos clemencia, sino justicia. Comenta las multas extra reglamentarias impuestas a los políticos, que duda llegaran a pagarlas. Pero no se ha dicho nada de las que se impusieron a los trabajadores de Farasdués y otros pueblos.

No venimos en son de guerra ni a promover algaradas, pero sí a decir al compañero Sancho, que la agresión de que ha sido objeto la hemos interpretado como un atentado a nuestras organizaciones, y eso no estamos dispuestos a consentirlo.

Se habla ya de elecciones, y pronto llegarán los que durante siete años no se han acordado de que os representaban. Y llegarán también las promesas de siempre. Pero habéis de contestarles que ya sois mayores de edad y no os dejáis engañar por quienes nunca han servido más que los intereses de los caciques.

Nosotros os ofrecemos nuestro ideal, nuca nuestro esfuerzo, la honradez que siempre hemos demostrado en todos nuestros actos público y privados; y siempre que tengáis necesidad de que os expliquemos nuestra actuación, aquí vendremos, como lo hemos hecho siempre, a la luz del día y dando la cara.

Llama a continuación la atención sobre el momento político de España, afirmando que el Partido Socialista apoyará el advenimiento de un nuevo régimen siempre que se haga un plan serio. Si llegan esos momentos, llamaremos a los obreros de la ciudad y a los del campo, y demostraremos que la Unión General de Trabajadores y el Partido Socialista saben cumplir en todo momento con su deber.

Y terminó diciendo que los que han pensado que aquí veníamos a promover alborotos y algaradas, están equivocados. Aquí hemos venido a protestar cívica y enérgicamente de la agresión al camarada Juan Sancho, a pasar un día de agradable fraternidad con nuestros compañeros los trabajadores de la tierra, y a deciros que a vuestra disposición quedamos una vez más.

Pedro Ros

El delegado regional de la Unión General de Trabajadores de Aragón comenzó expresando su satisfacción y la de todos los excursionistas de Zaragoza, por la hermosa prueba de solidaridad que se estaba dando en aquellos momentos. Dijo que significaba una fuerza de cultura contra la que no podía irse sin que ello significase un serio peligro. Porque aquí late un sito espíritu de camaradería. Un ideal que estamos dispuestos a defender, no a fuerza de bravatas, sino con una rebeldía culta. No hemos venido a hacer discursos, sino a plantear problemas humanos, de clase, y a resolverlos.

Habla del anuncio de unas próximas elecciones, significando caso de celebrarse, la importancia que había de tener para los distritos rurales, más necesitados aún que las ciudades, de representantes del pueblo que luchen abiertamente contra el caciquismo. Pronto, llegarán dice unos señores que no se han acordado de vosotros sino en periodos electorales, y se dedicarán a difamarnos a los de Zaragoza, diciendo que venimos a recoger la bicoca que ellos disfrutaban. Nosotros no queremos bicocas. Nosotros decimos que los trabajadores de la U. G. T. estamos dispuestos a dar cuenta de nuestra actuación, pues tanto en la vida pública como en la privada, podemos hacerlo. Y ellos, no. Pero aun suponiendo que así fuera, que no lo es ni lo será, más lo merecían los que trabajan, que no los zánganos que detentan la tierra y viven en Zaragoza y en otras capitales.

Terminó diciendo: La Unión General de Trabajadores de Zaragoza ha venido hoy aquí a protestar de lo acaecido al compañero Sancho, a confraternizar con los amigos y camaradas campesinos y a deciros que en todo momento estaremos alerta en la defensa de nuestras organizaciones de la ciudad y de las poblaciones rurales, sin hacernos el valiente, pero sin claudicar nunca de nuestro deber.

Marcelino Alayeto

El compañero vicepresidente de la Unión General de Trabajadores de Ejea de los Caballeros, pronunció unas sentidas palabras de salutación a quienes de Zaragoza y otros puntos habían hecho acto de presencia en Ejea.

Se lamentó del poco interés que las cuestiones de la tierra despertaban en la juventud, culpándoles de que por esa indiferencia el caciquismo rural no estuviera ya desterrado de España.

Elogió el sacrificio realizado para venir a este acto por los compañeros de Farasdués, lamentándose de que las mujeres de Ejea no hubieran sentido el mismo estímulo. Dijo que él había estado muchos años lejos de su tierra, de donde tuvo que salir víctima de los atropellos que con él se cometieron por defender un ideal honrado.

Expresó su confianza en el triunfo de los trabajadores de la tierra siempre que procurasen acrecentar las organizaciones y hacer frente, con entereza, a todos los atropellos y persecuciones que con ellos se cometen.

Terminó saludando nuevamente a los compañeros de Zaragoza y de todos los pueblos de Aragón allí reunidos, en nombre de los trabajadores de Ejea.

Isidoro Achón

El veterano luchador socialista comenzó así:

Compañeras y compañeros: Bien puede decirse en esta ocasión, que el intervenir yo en el hermoso acto que se está celebrando constituye un número que pudiéramos llamar fuera de programa. He de agradecer, pues, con todo mi corazón, el que los queridos amigos aquí reunidos se hayan acordado de mi humilde persona, requiriéndome para intervenir con tales muestras de afecto, que no he tenido más remedio que aceptar. Pero he de decir, con la sinceridad que me caracteriza, que este acto de desagravio a Juan Sancho, aun queriéndole como le queremos, aun reconociendo todas las grandes cualidades que posee, aun condenando el cobarde atentado de que fue víctima, no es exclusivamente dedicado a su persona; es un grito de protesta e indignación contra el caciquismo rural, que ayer en la persona de Sancho, y siempre en todos los hombres representativos de la organización, procuran por todos los medios ahogar las voces de los que actuamos con perseverancia y honradez en la cruzada contra el caciquismo.

Habla a continuación de la hermosa lección de entereza y sacrificio dada por el numeroso grupo de compañeros de Farasdués que se hallan en el salón, que no han vacilado en afrontar a pie tres horas de un camino lamentable, con tal de hacer acto de presencia,

Dice que en el problema de la tierra no puede haber términos medios. La tierra ha de ser de quien la trabaja. Para esto hay que ir directamente a la conquista, por los trabajadores, de los Ayuntamientos, de las Diputaciones provinciales y de la representación en las Cortes. Relata la nefasta labor de los políticos liberales, afirmando que en el feudo de Romanones no se respeta la jornada de ocho horas. Dice que el caso del diputado liberal por Cinco Villas es aleccionador. Aun reconociendo su talento, hay que decir, con claridad, que ha dejado siempre abandonado a su distrito, precisamente porque se debe a un sector en donde predomina la protección exclusiva al cacique.

Exalta después, en párrafos de gran brillantez, la labor que a la mujer de los trabajadores está encomendada. En ellas está la mejor fuerza para decidir al marido o al hijo o al hermano. Por eso se congratula de la presencia de un número tan importante de mujeres en el acto que se celebra y las excita a que en todo momento sepan avivar la rebeldía en el seno de la familia, que se traducirá en triunfos para la causa de los trabajadores

Finalmente insistió en la necesidad de ir en Cinco Villas a la elección de un candidato socialista, y dijo que había que decidirse, por la hora de García Prieto o por la de los trabajadores.

Terminó dando las agracias por la atención con que se le había escuchado, mostrándose esperanzado de que al fin el triunfo sería del ideal socialista. “Y nada más, fin saludo a Juan Sancho y un viva a la Unión General de Trabajadores”.

 

José Algora

El prestigioso doctor socialista de Zaragoza, solicitado también con cariñosa insistencia por los concurrentes al acto, pronunció un breve y acertado discurso.

Atacó con dureza a los llamados partidos políticos “clásicos” en España, culpables por su despreocupación y mal gobernar, del advenimiento de la nunca bastante odiada dictadura que padecimos.

Se refirió al grandioso recibimiento tributado a los socialistas de Zaragoza, por los trabajadores de las Cinco Villas, reunidos en Ejea con motivo de una acertada idea de la Unión General de Trabajadores de Zaragoza, que dando una vez más admirable pruebas del cumplimiento del deber, había movilizado un considerable número de camaradas, para confraternizar con los obreros del campo, en una hermosa fiesta de idealidad, de protesta y de afirmación de lazos de solidaridad.

Comentó la propaganda que han intentado realizar los elementos de la Unión Monárquica por tierras gallegas, haciendo resaltar la hostilidad con que han sido allí acogidos tales elementos, incluso en el feudo de Calvo Sotelo. Por eso manifiesta su emoción por la entusiasta acogida hecha a loa socialistas de Zaragoza. nuncio de indudable arraigo de nuestros ideales entre los trabajadores de Cinco Villas.

Invita a ir a las elecciones y a que se vote la candidatura socialista, De esta forma no podrá darse el caso que hasta el momento se ha dado, de tener la representación de distrito un señor que en siete años no se ha acordado de sus electores, y que cuando actuó en el Parlamento siempre votó lo que le mandaron sus jefes políticos.

Dedica un cálido elogio a las mujeres allí reunidas, excitando a todos a que en cada momento sepan mantener con gallardía ir ideales socialistas.

Termina diciendo que como ayer y hoy siempre que sea necesario, los socialistas de Zaragoza estaremos al lado de los trabajadores de la tierra.

Mariano Serra

Habló a continuación, requerido por 1a presidencia, el entusiasta defensor de nuestro ideario, camarada Serra.

Dijo que hablaba desde el público, puesto que él se consideraba soldado de fila y es su costumbre de muchos años el hacerlo así.

Aludió a la campaña emprendida contra los socialistas por los elementos de los Sindicatos Únicos, y dijo que no nos producía ninguna inquietud, pues los socialistas éramos, los mejores. Respecto al caso particular en que a él se le había querido hacer víctima con una calumnia, se refirió al esclarecimiento de la verdad, aparecida en los dos últimos números de VIDA NUEVA, con cuyo resultado “gráfico” habían quedado en ridículo los que pretendieron desprestigiarle ante sus compañeros.

Propugnó por una intensa campaña electoral y dijo que los obreros habían de dar el triunfo a los obreros, y no a la burguesía

Refiriéndose a las palabras de encomio pronunciadas por Achón y Algora, para loar el sacrificio realizado para venir a este acto por las mujeres de Farasdués, invitó a dichas compañeras a que no marchasen a sus casas sin lograr la promesa de las mujer de los trabajadores de Ejea, de unirse a ellas en la hermosa obra emprendida de aniquilamiento del cacique.

Terminó saludando a los camaradas e Cinco Villas y agradeciendo, en nombre todos los obreros socialistas de Zaragoza, las atenciones que con ellos se tenían, y animó a todos a seguir sin desmayos en la hermosa labor que tiene encomendada la Unión General de Trabajadores y el Partido Socialista.

Juan Sancho

El presidente de la U. G. T. y de Agrupación Socialista de Ejea de los Caballeros, al que iba dedicado el acto de desagravio que se celebraba, se levantó par agradecer a las organizaciones de Aragón allí dignamente representadas, las muestras de afecto que llevaba recibidas desde que fue víctima del atentado caciquil, por todos conocido. Dijo que el objeto de tal agresión era impedirle continuar la campaña de esclarecimiento de las suciedades cometidas por los caciques de Ejea, por él puestas al descubierto desde las columnas de El Socialista y de VIDA NUEVA. Pero afirmó que seguirá, hoy más que nunca, cumpliendo con su deber.

Se lamentó de las campañas de los sindicalistas, que no hacen otra cosa que crear 1a confusionismo entre los obreros, y afirmó que la audacia de tales elementos había llegado hasta el extremo de invitarle a él a que constituyese en Ejea un Sindicato Único.

Hizo protestas de su fe en los ideales que 1e sustentaba y dijo que siempre, siempre, seguirá en el seno de la Unión General Trabajadores y del Partido Socialista.

Terminó pidiendo se contestasen éstos dos vivas: ¡Viva la Unión General de Trabajadores! ¡Viva el Partido Socialista!

A continuación se dieron por terminados los actos a celebrar en Ejea, en medio de un entusiasmo por parte de los trabajadores, que, como por la mañana, llenaban por completo el amplio salón de actos de la U. G. de T. de Ejea.

A continuación damos la lista de los representantes de los pueblos de la región que tomaron parte en la votación celebrada:

Tauste Cayetano Continente. Pradilla: Lorenzo Lora. Farasdués: Gabriel Marco. Ejea de los Caballeros: Bonifacio Cortés. Longás Manuel Bergés. Gallur: Gabriel Moreno,

Uncastillo: Enrique Pérez Biota: Miguel Monsegur. Erla: José García. Luesia: Juan Begué, Valpalmas: Feliciano Arenaz. Sádaba: Isidoro Casales. Castejón de Valdejasa: Benito Ruiz. Rivas: Bruno Liso Pérez. Nuez de Ebro: Alfonso Labasa. Morés: Matías Larraga. Malpica de Arba: Pedro Podera. Belchite: Cándido Ortín. Bulbuente: Miguel Pellicer. Alagón: Conrado Adé. Casetas: Blas Pérez. Magallón: Andrés Fustiñana.

Relación de los trabajadores que acudieron el domingo último a los actos fraternales celebrados en Ejea de los Caballeros

Zaragoza.—Filomeno Martín, Pedro Gimeno, Pedro Ros, Babil Fustiñana, Vicente Aniento. Aurelio Gracia, Bernardo Aladrén. Antonio Puyo, José Sancho, Julián Izquierdo, Cándido Álvarez, Ventura Navarro. Mariano Campillos, Carmelo Sancho,

ridión Sebastián, Bernardo Rubio, José Algora. Joaquín Bornao, Antonio Felip. Tomás Cortés, Fidencio Lajaima, José Lahiguera. Mariano Izquierdo, Lucas Castelar, Mariano Anzano, Narciso Cañas, Constantino Casorrán, Antonio Zapater, Eulalio Monedero. Eusebio Orejas, Santiago Menal, Nicolás Gómez, Nazario Sanz, Vicente Miranda, Emilio González Cuevas, Froilán Míranda, Mariano Serra, Fernando Tirado, Joaquín Izquierdo, Manuel Hernando, Bernarda Gracia, Joaquín Cera. Isidoro Achón, Ángel Alfranca, Manuel Elena, Joaquín ¿musu?, Juan Santos, Bonifacio Sola, Julio González, Emeterio López, Fermín Campos, Bernardo López, José ColI, Manuel Gascon, Arsenio Gimeno, Augusto López, Enrique Auqué, Jesús Roche, Miguel Ladrón de Guevara.

Pedro Trébol, Luis Viesca.

Tauste—Jacinto Longás, Vicente Marqueta, Cayetano Continente, José Larrodé, Miguel Cuartero, Jacitito Latorre. Antonio ¿lela,? Manuel Sola, Cristino Betés, Pascual Giménez, Antonio Supervía, Rosendo Bericat, Manuel Lampre Miguel Larrodé, Felipe Castillo, Bartolomé Arrieta, Ignacio Valero López, Pedro Longás. José Casasus, Juan Mombiela, Eugenio Pérez, José Sáez, Leandro Menjón, Manuel Teraz, Pascual Laborda, Francisco Aval, Santiago Roche.

Farasdués─ Casiano Melero, Francisco Larruga, Bernardino Lizádez, Alejandro Fernández, Francisco Compaired, Eusebio Millán, Ignacio Compaired, Valentín Atrián, Hilario Palacio, Felipe Melero, Agapito Garcés, Alejandro Castán, Ruíino Aguas, Marciano Tris, Narciso Lamarcns, José Marco, Gonzalo Larilla, Antonio Tris, Isidoro Palacio, Ignacio Lana, Manuel Soteras, José Larraz, Pascual Elorri, Lorenzo Huesca, Domingo Lizáldez, Ignacio Larraga, Gabriel Marco, Nemesio Elorri, Teodoro Millán. Vicente Campos, Jesús Marco, Wenceslao Marco. Serafín Elorri, Alejandro Soteras, Longinos Burgos, Ángel Garcés, José Grasa, Juan Cortés, Fermín Larraga, Maximi sto Miguel, Daniel Millán, Bautista Compaired, Prudencio Laita, Doroteo Tris. Sebastián Soteras, Luis Giménez, Benito Millán, Melchor Millón, Santiago Alastruey, Nicolas Acin, Antonio Asín, Marcelino Alastruey, Fausto Tris, Juan Soteras, Pedro Garcés, Victorino Elori, Pascual Castiella, Miguel Melero, Teodoro Campos, Eusebio Garcés, Tomás Mene, Rafael Pardo, Andrés Pardo, Gerardo Larraga, Marcelino Compaired. Luciano Melero, Juan Palacio, Pedro Melero, Pablo Soteras, Juana Arné, Celestina Melero, Benigna Melero, Ceferina Fernández, María Millán, Manuela Laita, Carenen Lizáldez, Felicitas Acin, Francisco Pemán.

Simpatizantes de la misma localidad: Mariano Palacio, Francisco Aragüés, Antonio Laita, Juan Pardo, Eustaquio Melero, Matías Burgos, Miguel Acín, Juan Melero, Alberto Palacios. Vicenta Campos, Marcelo Larraz.

Pradílla de Ebro. — Manuel Leciñena Arrieta, Daniel López.

Sádaba—Isidoro Canales, Tomás Aráiz, Juan Martínez, Ignacio Echegoyen, Inocencio Berges. Bulbuente — Miguel Pellices, Marcelino García. Valpalmas.— Feliciano Arenaz. Magollón—-Andrés Fustiñana y Mariano Bona. Longás.—Manuel Berges y Vicente Campos. Alagón.—-Jacinto Gay y Conrado Adé. Biota. — Ángel Lozano Malo, Eladio Fernández Erbés, Miguel Monseguer Gracia. Nuez de Ebro.— Eduardo Clavería, Alfonso Labasa, Mariano Beltrán, Manuel Beltrán. Luesia.— Juan Begué. Casetas —Blas Pérez García y Félix Comas. Borja—Antonio Gómez. Belchite—Cándido Ortín. Malpica de Arba. —Pedro Poderós, Luis Berges, Lorenzo Tris, Pascual Montañés, Miguel Galindo, Pascual Abadía. Zuera. — Garulo Sancho, Mariano Lanuza, Castejón de Valdejasa. — Benito Ruiz, Atilano Ruiz, Aurelio Ruiz, Pascual Borbón, Pascual Navarro, Mariano Barón, Ricardo Sánchez, Sebastián Arrieta, Francisco Rodrigo, Anastasio Navarro. Gallur. — Nicolás Larigarita, Basilio Estella, Daniel Giménez, Gabriel Moreno. Sierra de Luna. —Jesús Pérez y Félix Lambón. Sofuentes. – Fortunato Primicia.Ores. — Matías Larraga, Sebastián Berges Víctor Larraga, Jerónimo Soteras, Eusebio Larraga. Magallón. — Andrés Fustiñana. Uncastillo. — Antonio Plano, Enrique Péset, Pío Pueyo, Cecilio Acín. Rivas. — Bruno Liso, Carmelo Ruiz, Gregorio Garcés, Faustino Sauras, Romualdo Ezquerra. Tomás Lamarca, Máximo Lamarca, Agustin Laborda, José Ungría, Mariano Campos, Juan Jiménez, Conrado Aguerri, Mariano Rodrigo, Ambrosio Gaspar, Alfonso Aranda.

Quizás hay alguna página de más en esta entrega pero, he querido trasmitir a la actual militancia, el modo como se hacían las cosas en aquellos tiempos, que comparados con los actuales eran mucho más difíciles; tanto económicamente, como políticamente y aún así congregaban a los militantes en torno a una reivindicación personificada en un hombre que dándolo todo iba extendiendo su pensamiento, su inconformismo y su sentido de la justicia por doquier.

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