LA FORJA DE UN MITO - VI

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José Benito Butera Aured

Los dos escritos que hoy se insertan en esta página, fueron producidos en abril de 1929 y publicados en el entonces, diario El Socialista y que dividido en dos partes trata como se puede ver en el título de la instrucción y de la asociación o unión de los proletarios; proponiendo a la reflexión individual una serie de cuestiones que en el momento actual son tan válidas como cuando Juan Sancho las plasmo en un periódico que trataba de agitar a la numerosa masa de españoles que malvivían de unos magros salarios, soportando unos costes de subsistencias exorbitantes 

Plantea varias cuestiones de las que en la actualidad y extrapolando algunos conceptos se pueden sacar unas conclusiones aterradoras. La sociedad española no ha cambiado en casi nada; sigue imperando la escasez en casi todos los asuntos que entonces expuso Juan Sancho. Si el número de escuelas ha aumentado notablemente y el salario de los maestros es proporcionalmente mayor que en aquellos tiempos, no lo es el respeto que entonces irradiaba la figura del maestro.

Juan Sancho, plantea en estas dos crónicas la situación del proletariado en general, ya que en la villa de Ejea por aquel entonces, aun con deficiencias espaciales. Uno de los maestros que han dejado historia en el pueblo Don Delfín Bericat, en 1925 se quejaba en estos términos…”Hay en Ejea 250 niños que concurren a la Escuela de Párvulos, que tienen una superficie de 95 metros cuadrados, 350 niñas para dos escuelas unitarias, la otra solo puede servir para pajar; hay 360 niños para una escuela graduada, con cuatro secciones, con locales tan reducidos que solo pueden colocar mesas para 169 alumnos.” – Heraldo de Aragón septiembre de 1925 –.

Este panorama que si por un lado resulta esperanzador – el grado de instrucción, y la extensión de la población infantil – por el otro es desolador el hacinamiento que en todas las aulas había de existir la situación cambio unos pocos años después; y como las escuelas siempre han sido la carga a soportar por el Ayuntamiento, Juan Sancho, tiene mucho que ver con la transformación que se produce en este aspecto durante los años de la República – sus deseos de mejora de la instrucción los va plasmando a lo largo de su mandato en la compra, permuta e incluso expropiaciones de terrenos para la construcción de escuelas y aun cuando Juan Sancho no llegara a la conclusión total del proyecto – fue destituido en 1934 – lo cierto es que su primer empuje basado en su fe en la cultura hizo que se realizara una transformación en ese campo.

La otra quimera de Juan Sancho; el asociacionismo también fue una realidad. Cuando escribía estas dos crónicas, abril de 1929, la UGT llevaba funcionando en Ejea tres años, – fue aprobado su reglamento y legalizada por el Gobernador Civil de Zaragoza el 28 de octubre de 1925, comenzando su actividad en diciembre de ese año.– No he estudiado la comarca por mor de la premura. En cuanto a la villa de Ejea es difícil de averiguar con cuantos afiliados comenzó su andadura; pero el 26 de enero de 1933, en el acta para la elección de vocales obreros para el Comité Paritario del campo, figura como cifra declarada de afiliados 750, de los cuales son campesinos 690. El último censo que se puede consultar es el correspondiente a 1930, confeccionado a 31 de diciembre y nos da la cifra de 7800 habitantes de hecho y 7624 de derecho, lo que nos da un porcentaje cercano al diez por ciento; esta afiliación, militante y combativa – tuvo un papel activo en la huelga de octubre de 1934, con un elevado costo represivo y poco después su militancia e ideología les acarreó una mayor represión que alcanzó a muchos de los afiliados a UGT; sobre todo a aquellos que dirigían el Sindicato y el Partido. – Esta simiente regada con sangre fructificó de tal manera, que aun a pesar de la losa de la dictadura y de muchas otras circunstancias en la actualidad el porcentaje de afiliación a UGT en la villa, equivale a un siete y medio por ciento de la población.

La segunda quimera de Juan Sancho, también se ha convertido en realidad, tanto cuando el dirigía la organización, como en la actualidad. Actualidad constreñida solamente a Ejea ya que la dificultad de consulta estadística tanto del pasado como del presente requeriría un tiempo que ahora no puedo emplear; no obstante en la anterior entrega de esta serie está la relación de muchos de los que acudieron a homenajear a Juan Sancho y podemos apreciar lo numerosos que son los de la comarca de Ejea; en la actualidad ese número asciende a 3.584 los que siguen las enseñanzas que tanto Juan como sus seguidores difundieron en aquel tiempo y que ahora yo trato de poner en conocimiento de las actuales generaciones para que con los ejemplos del pasado se forjen sus conocimientos de las dos preocupaciones que en aquel tiempo impulsaban a Juan Sancho. La Instrucción y la Asociación.

 

 

INSTRUCCIÓN Y ASOCIACIÓN

 

Para nosotros, lo principal y lo que más nos conviene es infiltrar en la mente del elemento trabajador la necesidad de instruirse y asociarse para que hagan caso omiso de las doctrinas envenenadoras que nuestros enemigos lanzan con el fin de dividirnos, y de este modo continuar ellos disfrutando de sus privilegios, amparados y garantizados por todos los elementos coercitivos de la nación.

El elemento capitalista, que por su posición económica desahogada, puede capacitarse intelectualmente en Universidades, Ateneos y Centros docentes, aprovecha su posición económica e intelectual, no para regenerar a la nación, sino para esclavizarla en diferentes formas. Ellos poseen la inteligencia, el dinero, el favoritismo, la tierra y todos los instrumentos de trabajo. El proletario no tiene más que su fuerza de trabajo, que, siendo la mayor riqueza, ha de procurar sacarle el máximo rendimiento. ¿Cómo? Con la instrucción y la asociación.

El hombre sin la menor noción de intelectualidad, si bien no es un ser racional, ha de ser siempre como burro de carga, que lo único que hace es quejarse cuando su potencialidad física no puede sobrellevar el peso que sobre sus lomos echa su dueño y señor.

Hay un sector de opinión llamado Intelectual que permanece alejado de la organización, muchas veces por no juntarse con los trabajadores manuales de todas las actividades; como trabajadores intelectuales son los más llamados a reconocer que con el esfuerzo individual no se consigue nada positivo; todas cuantas mejoras conquiste la clase proletaria ha de ser con el esfuerzo colectivo, único medio de hacer valer nuestros derechos y hacer desaparecer la desigualdad y el antagonismo que existe entre el elemento que, no produciendo nada en bien de la sociedad, disfruta de todos los goces de la naturaleza, mientras el que produce todo pasa hambre y no disfruta de ninguna mejora de las legisladas en pro de la clase trabajadora. De ahí que su organismo se depaupere, sus sentidos se atrofien y sea una masa inerte incapaz de romper las cadenas que la aprisionan, como procuraremos demostrar con nuevos argumentos.

Fue publicado en el número 6.303 de El Socialista el día 23 de abril de 1929.

 

INSTRUCCIÓN Y ASOCIACIÓN

 

En nuestro artículo anterior sobre este asunto decíamos que el arma más eficaz es la instrucción. La Unión General de Trabajadores de Egea, al igual que lo hacen varias organizaciones, y cumpliendo un deber altamente social, ha establecido en su local social una escuela, a la que asisten 60 alumnos, hembras y varones, de todas las edades, a cargo de seis camaradas que galantemente, gratuitamente hacen el sacrificio y cumplen con el mandamiento de enseñar al que no sabe. ¿Consecuencias? Como la clase es nocturna, o sea después de dejar el trabajo diario, hemos conseguido que los adultos viciados a pasar la trasnochada en tabernas y cafés, embruteciéndose y respirando una atmósfera enrarecida, se acostumbren a pensar que su mejoramiento moral y espiritual se consigue por medio de su capacitación. ¿Y los niños? A los niños, que son los hombres del mañana, es preciso infiltrarles en la mente ideas socialistas, para que, cuando sean mayores, luchen con lealtad, altruismo y honradez para establecer una sociedad más justa que la existente bajo el régimen económico actual.

Precisa que todas las organizaciones afectas a la Unión General y Agrupaciones Socialistas establezcan escuelas en sus centros para acabar con el analfabetismo, causa de todas las desgracias sociales.

Es preciso que nos ocupemos de tan vital e importante cuestión.

La labor no es de unos días ni de un año. Pero nosotros hemos de procurar, más que nadie, cobijar en nuestras organizaciones, sobre todo a los jóvenes, para que la semilla que vayamos sembrando fructifique en su mayor grado de desarrollo y rendimiento.

Nosotros no podemos esperar ni confiar en que los Gobiernos nos den todo hecho.

En España, según el censo escolar, hacen falta 100.000 escuelas y sólo existen 34.180, y los maestros, excepto una minoría ínfima, ganan un sueldo de 7,50 pesetas diarias. ¿Es posible que con este sueldo puedan vivir con decoro y tengan estímulo en enseñar? No. Es monstruoso que el maestro, ocupado en una labor agotadora, no esté mejor retribuido.

Por eso es preciso, en nuestras organizaciones se establezcan escuelas, bibliotecas, cursos de conferencias, pues estimulando la enseñanza restaremos analfabetos y aumentaremos el número de hombres conscientes.

No importa que el Estado esté animado del mejor deseo en intensificar la enseñanza. Somos nosotros los que nos hemos de esforzar en hacer una labor pedagógica práctica y eficaz, poniendo nuestra decidida voluntad y entusiasmo en una obra tan altruista como necesaria para la clase proletaria.

Cuando desaparece el analfabeto, aumenta la ciudadanía; hagamos, pues, ciudadanos con perfecta noción de sus deberes y derechos; cuantos más existan, más importante será el número de hombres libres, único medio de acabar con todas las injusticias sociales, implantando el Socialismo, ideal redentor de toda la Humanidad.

Se publicó en el número 6.304 de El Socialista, el día 24 de abril de 1929.

 

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