LA FORJA DE UN MITO - VII

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José Benito Butera Aured

Estos dos artículos que hoy se insertan y que corresponden al año 1929, publicados en El Socialista; quisieron en su momento presentar a la Unión General de Trabajadores como responsable de iniciativas que años más tarde Juan Sancho puso en práctica y que entonces eran poco habituales en los pueblos zaragozanos y en general en todos los de España.

Trabajaba quien se doblegaba; el que no lo hacía no comía. Esta arraigada situación caciquil que aquellos ejeanos conscientes pretendían erradicar, al contrario que cuando algunos años después y una vez que los trabajadores ostentaron el poder municipal y democráticamente, sometieron a Pleno municipal una especie de Contrato social para regular tanto el trabajo en el campo como los salarios a percibir y que publicó el periódico Vida Nueva en su número 158 el tres de junio, cuatro días después de acordarlo el Ayuntamiento con los patronos ejeanos.
Estas bases de trabajo venían a ser similares a lo planteado al Ayuntamiento en épocas anteriores, tratando de evitar el favoritismo de los patronos y desarrollar una rotación del trabajo en la villa. Parece ser que este logro no tuvo la efectividad deseada, ya que en palabras de Urbano Romeo dice. [Que todas las tardes iban de cien a ciento veinte personas, a ver si les daban alguno [trabajo]. Designaban a unos cuantos para que fueran a las fincas de los pudientes, que no siempre los aceptaban, simplemente por su condición de socialistas o por tratar de conseguir trabajo a través de este organismo.] Claro había otra Bolsa, la de la Sociedad Agraria, donde se ejercía el viejo caciquismo y daban el trabajo a quienes ellos querían, lo contrario de la municipal que era por riguroso orden y equidad; quien había trabajado no lo volvía a hacer hasta que no le corría el turno, además de que al estar regulado el salario a percibir, no podía haber regateo.
Del año veintisiete al veintinueve era alcalde de Ejea Virgilio Miguel Marzo, quien en el año anterior había transigido con la petición de UGT, pero parece ser que próximo a su relevo, no le interesaba mucho la connivencia con el socialismo, poniendo como pretexto unas ciertas frases que desgraciadamente desconocemos para poder juzgarlas, y que le sirvieron al alcalde para la negativa dada a la iniciativa de UGT.
Por eso Juan Sancho hizo patente en esas dos crónicas le idiosincrasia de la Unión General de Trabajadores de Ejea con ese NOSOTROS…. SOMOS NOSOTROS
                         
 
NOSOTROS… SOMOS NOSOTROS.
 
En el último pleno celebrado por el Ayuntamiento y al terminar preguntó el alcalde si había algún vecino que quisiera tomar la palabra para hacer alguna objeción con arreglo a lo tratado.
Pidieron la palabra, y les fue concedida, los compañeros Eusebio Cortés Salmerón y Eduardo Pérez.
El compañero Salmerón hizo ver la necesidad de que la Bardenas, se repartan cuanto antes, pues de no ser así implica la pérdida de un año de cosecha de cereales.
El compañero Pérez rogó al Ayuntamiento que en el plan de obras a realizar, como son escuelas, casa cuartel, cárcel del partido, casa Ayuntamiento y pavimentación de varias calles, emplee el mayor número de trabajadores egeanos, sin distinción de matices políticos, amortiguando de este modo las necesidades económicas de la clase trabajadora, así como también rogó que al comenzar las obras hagan cumplir al contratista de las mismas la real orden que publicó la «Gaceta» con fecha 7 del mes actual.
El alcalde les contestó lo concerniente al caso, añadiendo que este Ayuntamiento está y ha estado animado del mejor deseo en que el trabajo del Municipio sea repartido entre los vecinos, dentro de la más estricta justicia. Con referencia a esto – dice –, la Unión General de Trabajadores de Egea nos remitió un oficio en el que se exponían estos mismos puntos de vista.
Efectivamente; en el oficio a que aludía el alcalde, que iba firmado por Mariano Bona y el que esto escribe, y que, por cierto, no fue leído en el pleno del Ayuntamiento, se solicitaba se estableciese un turno de obreros sin trabajo para ser empleados en obras municipales y que se comunicase a la Sociedad el número de obreros precisos para hacer un reparto equitativo entre los trabajadores más necesitados. Como este asunto merece que le demos alguna extensión, seguiremos comentándolo en un artículo próximo.
Publicado en el número 6.269 de El Socialista el día 14 de abril de 1929.
 
NOSOTROS… SOMOS NOSOTROS
 
 En nuestro artículo anterior, publicado con el mismo título que éste, decíamos que la Unión General de Trabajadores había remitido al Ayuntamiento un oficio solicitando que se estableciesen turnos para colocar a los obreros sin trabajo. A ese oficio el Ayuntamiento contestó con otro, en el que se rechazaban ciertas inconveniencias que, al parecer, contenía el oficio remitido por nosotros.
Desde luego, esas inconveniencias, si la hubo, no pueden atribuirse más que a defecto de expresión y en ningún caso a propósito deliberado de ofender.
Pero yo he de decir que nosotros no hemos puesto en entredicho el espíritu de justicia y equidad del Ayuntamiento, así como tampoco dudamos de los merecimientos y valía personal de aquellos empleados que el Ayuntamiento haya podido emplear en trabajos del Municipio. Nosotros, al mandarle dicho oficio, no perseguíamos otro fin que, viendo la necesidad apremiante de la clase proletaria, hiciese un reparto como se hace cuando avisan para un vecinal donde todo vecino tenemos la obligación de aportar nuestro esfuerzo para arreglo de calles y caminos vecinales.
¿No recuerda el Ayuntamiento que el año pasado le hicimos la misma petición, siendo atendidos, y hasta el jefe de policía venia todas las noches a nuestro domicilio social a ver los socios que había anotados para darles ocupación al día siguiente? ¿No recuerda tampoco ese Ayuntamiento cuando se le injurió por medio de un vil anónimo y nuestra Sociedad, no solo protestó contra las ofensas y conceptos que en él se vertían, sino que también pedimos en aquella época se exigiesen las responsabilidades a que se hacían acreedores los que tan ignominiosamente injuriaron al Ayuntamiento? Si esto es cierto,¿Por qué se nos amenaza, cuando si algo pudiera haber pecaminoso lo sería inconscientemente? ¿O es que alguien, ocultamente, trata de pintarnos de diferente color que el que tenemos? Nosotros tenemos la conciencia tranquila de haber cumplido siempre con nuestro deber, y una vez más diremos que no somos sistemáticos y que apoyaremos moral y materialmente todo lo que sea progreso y bienestar para la Humanidad.
Nosotros… somos nosotros.
Publicado en el número 6270 de El Socialista el día 15 de marzo de 1929.
 

Estos dos artículos que hoy se insertan y que corresponden al año 1929, publicados en El Socialista; quisieron en su momento presentar a la Unión General de Trabajadores como responsable de iniciativas que años más tarde Juan Sancho puso en práctica y que entonces eran poco habituales en los pueblos zaragozanos y en general en todos los de España.

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