LA FORJA DE UN MITO - X

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José Benito Butera Aured

A pesar de que en la anterior también gloso y enjuicio el porque del mito de Juan Sancho, con esta entrega concluyo definitivamente mi propósito de haber difundido el porqué Juan Sancho García se ha convertido en un mito. Lo he compuesto con algo del bagaje que nos legó. Han pasado doce décadas desde que él vio la luz del mundo; en ese tiempo la España que cuando abrió los ojos pudo ver no es la misma ni por asomos, que la actual cuando me atrevo a la publicación de su legado ideológico.

La Ejea que Juan vivió en su infancia y adolescencia, no tiene nada que ver con la actual y eso resulta una obviedad decirlo; pero de ahí deviene el mito. Esa Ejea que vio nacer a Juan Sancho, que como todos los pueblos españoles en aquella última década del siglo XIX, lugares que arrastraban una historia de humillaciones hacia el pueblo llano por parte de los “Caballeros” dueños de vidas y haciendas desde siglos anteriores; esos caballeros se habían convertido en los Dehesas, Benturas, Diego-Madrazos, Cosculluelas y otros que al no ser miembro de la comunidad ejeana; y la literatura que sobre la villa tengo no es tan extensa como para poder, al igual que hizo Juan Sancho poner en evidencia, aquel caciquismo dimanante de las estructuras medievales que conformaron la Ejea que nuestro hombre le tocó vivir, y que tan acertadamente criticó. Y cuando alcanzó la cuota de poder que el pueblo le otorgó, comenzó su transformación con arreglo a lo impartido en sus artículos, dimanantes de su ideología, que mantuvo hasta el final de sus días, siendo esa ideología la que aceleró su final.

Su obra durante su exiguo mandato como Alcalde de Ejea, más su difusión y acciones anteriores en defensa del bien común, aceleraron su muerte y en la actualidad su figura ha alcanzado la categoría de mito por las circunstancias explicitadas en este párrafo. Sus herederos ideológicos se han encargado de ello y no hay nada que reprocharles; si Juan Sancho termino su vida pasado por las armas de unos traidores, no seria suficiente. Miles de españoles parecidos a él, fueron sacrificados por quines no se sentían cómodos con un régimen que daba la oportunidad a personas como Juan, de realizar sus utopías personales al hacerlas colectivas. Su muerte acaecida en Ejea el 22 de agosto de 1936, tras la breve detención en la cárcel de la villa, demuestra que su conciencia estaba tranquila ya que su actuación a lo largo de su vida había sido honrada sin haber perjudicado a nadie, y en su convicción de tal aspecto no busco en la huida la salvación, pasando así a engrosar la penosa lista de victimas del franquismo. La glosa que en este artículo realiza del aniversario del fallido intento de instauración de la República en diciembre del año anterior; también nos deja una estampa del hacer político de algunos de los cargos que entonces ostentaban la representación de los trabajadores en el Parlamento de la Nación. Parece que con pequeños detalles la historia se repite.

Las Cinco Villas fueron represaliadas por la circunstancia, pasando algunos de sus hombres al igual que unos años después y por otra causa similar por los tribunales de justicia militar; esa entrega al ideal socialista y la obediencia a las consignas establecidas, luego era obviada por quienes eran requeridos para premiar esa adhesión del pueblo y que a ellos no les comportaba mas que un sacrificio pequeño y mucho más si este se compara con el que realizaban esos humildes trabajadores que exponían mucho más que incomodidades cuando seguían las consignas del partido al que pertenecían. Para la confección de esta serie he empleado, a parte de los dos periódicos socialistas; el nacional y el zaragozano; los libros Historia oral de Ejea de Octavio Sierra Sangüesa;

Ejea 1936 La sombra de una guerra, de José Antonio Remón Aisa; Reseña histórica de la villa de Ejea de los Caballeros, de Ricardo del Arco Garay; el boletín Suessetania del Centro de Estudios de las Cinco Villas;la carpeta Documentos republicanos de Ejea de los Caballeros, editado por el Círculo de opinión González Gamonal de Ejea; y algunos escritos de Joaquín Costa. Espero que las andanzas y cuitas del pasado puedan servir en el presente para insuflar ánimo y ejemplo en el hacer militante de los actuales comprometidos con el socialismo. Las circunstancias de entonces no eran más fáciles que las de ahora y a pesar de ello aquellos hombres daban todo lo que tenían por una idea de mejora de sus vidas y de la sociedad que entonces les tocaba vivir.  ¿Cundirá el ejemplo?

ACTOS DE AFIRMACIÓN SOCIALISTA Y SINDICAL

El día 13 de diciembre de 1930 es una fecha histórica en los anales de nuestro glorioso Partido Socialista y, sobre todo, fecha que quedará grabada para siempre en la historia de las organizaciones cincovillanas. No cabe ninguna duda que los pueblos de esta región supimos cumplir fielmente con el mandato y órdenes que teníamos encomendadas por nuestros dirigentes. Para conmemorar esta fecha histórica los valientes y consecuentes camaradas de Farasdués habían organizado una manifestación cívica, habiendo sido invitados para asistir a la misma los camaradas de Zaragoza Antón, Castillo y nuestro diputado a Cortes señor Algora. Una comisión de Farasdués se personó este día en la estación del ferrocarril a esperar a los invitados, sufriendo una gran decepción al observar que no venían. Llamada telefónica a Zaragoza a preguntar las causas. Contestación de que les es imposible asistir. Me requieren estos buenos camaradas para que vaya a Farasdués y hablarles de algo, y, sobre todo, para que haga una reseña del acto para publicarla en nuestro querido semanario VIDA NUEVA. Yo siempre estoy dispuesto a trabajar por nuestros sagrados ideales; mi minúscula persona accede al requerimiento y allá me voy a gozar un día de emoción en ese pueblo tan pequeño y tan grande al mismo tiempo, porque son ¡qué duda cabe! espejo donde debemos mirarnos todos los que militamos en las filas socialistas. Buen trecho antes de llegar al pueblo observamos que la carretera se halla materialmente obstruida por el inmenso gentío que aguarda la llegada de los invitados. Nos apeamos del auto. Nueva decepción. Preguntas de que por qué no han venido Antón, Castillo y Algora. Rápidamente les doy una explicación del motivo de no venir y se quedan conformes. Seguidamente se organiza la manifestación y a la cabeza de la misma figuran los niños de las escuelas nacionales con dos banderas rojas y la siguiente dedicatoria: “Los niños y niñas de Farasdués dedican sus banderas al 13 de diciembre”, En el centro las banderas de la Unión General de Trabajadores y Agrupación Socialista y un buen puñado de camaradas de Rivas y Farasdués cantando, admirablemente, los himnos socialistas. Por las calles una aglomeración inmensa de gente dando vivas a nuestro Partido, a la República y a nuestros representantes en Cortes. Los cuadros de Galán y García Hernández, víctimas del rey perjuro y ladrón que se llamó Alfonso XII al paso de la comitiva eran vitoreados, así como también el vecindario en general se descubría silencioso y emocionado. Al terminar la manifestación, desde un balcón de la Casa Ayuntamiento, el camarada Gabriel Marco, alcalde de Farasdués, dirigió la palabra a la muchedumbre que se hallaba congregada en la plaza de la Justicia, haciendo una gran apología de lo que fueron y significaron para el porvenir de España esas dos víctimas inmoladas por una dinastía falaz y cruel. Seguidamente, la valiente luchadora Miguela Compaired recitó unas poesías suyas, saturadas de verdades como puños, recibiendo a la terminación una ovación indescriptible. Pero lo que más llamó la atención fueron los discursos pronunciados por los niños Alvaro Aragüés y Conchita Riglos, en representación de sus secciones y que copiados literalmente, dicen así: Conchita Riglos, de catorce años. “Nosotras, dice, niñas de hoy, mujeres del porvenir, queremos también prestar nuestra ayuda a nuestros jóvenes camaradas, como más tarde lo hemos de hacer. Día es hoy para nosotras que nunca podremos borrar de nuestra imaginación al recordar que el año pasado, en este día, fuimos casi abandonados por nuestros padres al salir a defender con su sangre, si hubiera sido preciso, esa libertad misma que hoy nos deja congregarnos en esta plaza que, con razón, se le puso de la Justicia. Al mismo tiempo que esto acontecía en Farasdués en Huesca eran muertos como traidores los defensores de la libertad ciudadana, los héroes contra la tiranía dictatorial, capitanes Galán y García Hernández.

Hoy, pues, conmemoramos aquellos hechos del pasado año, pasando a ser héroes los que murieron como si fueran villanos. España cambió la historia que hacía varios siglos ostentaba, como una vergüenza de sí misma, por el régimen democrático que ampara la conciencia y el pensamiento. Vosotros, camaradas, fuisteis los que gallardamente y en un acto de ciudadanía entregasteis vuestro poder a los dignos representantes para que en esas Cortes Constituyentes defendieran y dictarais leyes reconociendo las aspiraciones de los trabajadores; la obra está empezada y en día no muy lejano vuestra digna representación en Cortes, con la satisfacción grata del que cumple con un deber, recompensará vuestros sacrificios, procurando llevar a cada hogar pan espiritual y material, que tantos lo necesitan. Pensad, pues, que estas niñas que veis son, nuestras hijas, que os ayudan moralmente en vuestra empresa y recuerdan con dolor los momentos tristes por que pasasteis. Pero hoy que brilla la luz de la Justicia, cantad vuestra libertad y al mismo tiempo llorad por la vida de los que dieron su sangre por la Justicia y por la Libertad. ¡Vivan Galán y García Hernández!”.

Al dar el ¡Viva Galán y García Hernández! esta angelical criatura, fué contestado con tal grado de emoción, que pude observar cómo a la mayoría de los hombres y de las mujeres les rodaban por sus rostros gruesas lágrimas, lágrimas de fuego, lágrimas de condenación contra los causantes de su muerte. Álvaro Aragüés, de doce años. “Recordemos todos—dice—.como jalón que marca una nueva era, el día de hoy, 13 de diciembre, aniversario de la muerte de los héroes que por defender los intereses espirituales y materiales de una raza fuerte y sana, pero que elementos corrompidos y maltrechos por la carcoma querían hundirnos para siempre, destrozando nuestra historia, la de nuestros padres, la de nuestros antecesores, que supieron pasear con orgullo y honradez sin igual, de Oriente a Occidente, descubriendo un nuevo Mundo y dando a las nuevas generaciones camino expedito para la adquisición de nuevas bases de vida, por la riqueza que atesoraba el nuevo Continente.

Conservar y continuar nuestra verdadera historia, es lo que se proponían Galán y García Hernández, y lo consiguieron, no sin antes dar su sangre por la Libertad. Y unidos espiritualmente a ese movimiento estuvimos nosotros todos, no hace más que un año, y por eso vibra aún en nuestros débiles cuerpos el clarín de las tropas acampadas en esta plaza, y recuerdo con pena aquellos momentos de angustia, al ver partir de nuestro pueblo a personas queridas por defender las libertades de un pueblo. Niños somos todavía, pero aprendemos a sentir y observar el rumbo de una nueva etapa que yo deseo sea un horizonte claro de reivindicaciones de las masas obreras. Trabajad y no estropeéis la senda por donde tienen que caminar nuestros jóvenes y aun torpes pies y habréis hecho una obra humana, como corresponde a los ideales que ostentáis. Nuevos recuerdos para que se grabe hoy en nuestros corazones y perdure hasta la eternidad la sangre derramada por los mártires Gabán y García Hernández y dad conmigo un grito de ¡Vivan Galán y García Hernández! ¡Viva la Libertad del pensamiento humano! ¡Viva Pablo Iglesias! ¡Viva el Partido Socialista, cuna de los hombres honrados!”. La ovación al terminar es interminable. Se oyen vivas a nuestros diputados. Hecho el silencio, el que esto escribe dio fin a tan hermoso acto con unas breves palabras encaminadas a refundir la obra que el Partido Socialista ha desarrollado desde esta fecha que conmemoramos y la que aun nos queda por hacer hasta que implantemos el Socialismo.

Al bajar a la plaza de la Justicia los dos niños que desde el balcón habían hablado, el público los estrujaba y los besaba loco de entusiasmo. Las mujeres cantaban, la Internacional, llenas de gozo y de alegría. En fin; un día que jamás olvidaré. Para afirmar más aún nuestros ideales hacía falta :con frecuencia, se celebrasen actos de esta naturales en diferentes pueblos de esta comarca. Hasta luego, honrados y valientes camaradas de Farasdués.

JUAN SANCHO GARCIA. Publicado en Vida Nueva número 76 el día 19 de diciembre de 1931

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