La Fundación

La Fundación “Bernardo Aladren” comenzó su andadura en 2001 tras las primeras experiencias en la realización de actividades culturales por parte de UGT-Aragón, y que demostraron la utilidad y viabilidad de un organismo independiente que canalizara este tipo de actividades y que jugara un papel de intermediario entre el sindicato y el mundo cultural aragonés.

          Después de unos primeros años de actividad, en los últimos tiempos se ha dado cierta estabilidad al modelo de Fundación que queremos plantear, y cuya razón de ser gira en torno a varios espacios de acción:

  • Archivo y Biblioteca. La idea de que la Fundación fuera depositaria del archivo y la biblioteca de UGT-Aragón fue recogida ya en la redacción de los estatutos.
  • Publicaciones: comenzadas en 2003, se han convertido en una de las principales razones de ser la Fundación. Hasta el momento se han comenzado tres colecciones distintas:
    • La colección “Isidoro Achón” esta dedicada a la recuperación de la memoria, y en concreto a rescatar del pasado el testimonio de antiguos militantes y dirigentes históricos de la izquierda en Aragón. En estos momentos se han publicado cuatro títulos, y hay dos más en preparación. 
    • La colección de breviarios “Manuel Albar”, que se dedica  a recoger pequeñas piezas (de diferentes temáticas) que por su extensión no pueden publicarse como libros. 
    • Y por último, la colección “Casa del Pueblo”, compuesta por lecturas destinadas a una difusión más amplia, y en la que tienen cabida los más diversos ámbitos (acaba de aparecer el número 1 con una recopilación de cuadros de UGT y el PSOE en Aragón de 1931 a 1939, mientras que el número 2 será un estudio sobre el callejero de Zaragoza en función de los diferentes regímenes políticos del siglo XX). Evidentemente, el ánimo de las publicaciones de la Fundación no es lucrativo, por lo que intentamos que la difusión de los diferentes títulos sea la mayor posible. En este sentido, y dentro de la página web (disponible en un par de semanas) existirá una sección desde la que será posible descargar el contenido íntegro de todos los libros en formato .pdf).
  • Charlas, ciclos de conferencias, tertulias. Una de las principales actividades de la Fundación, su razón de ser es la necesidad de generar debate en torno a los temas más candentes en la sociedad. Hasta este momento se han organizado ciclos en torno a las más diversas cuestiones: inmigración, la identidad aragonesa, la globalización, los retos del futuro, etc…. Siguen normalmente un modelo en el que se intenta combinar, en la medida de lo posible, la presencia de ponentes de fuera de Aragón con profesionales, periodistas, universitarios, de nuestra comunidad autónoma, intentando así darle a todos los temas una visión local.
  • Además de todo lo anterior, la Fundación desarrolla cuantas actividades puntuales, no vinculadas con las anteriores, puedan desarrollarse en función de las oportunidades que se planteen. En este sentido, es habitual que la Fundación organice exposiciones realizadas por otras instituciones u organismos, o que participe en otras actividades como colaboradora.

 

BERNARDO ALADRÉN. SOCIALISTA ARAGONÉS

 

 

La vida de Bernardo Aladrén no fue fácil. Estuvo marcada por la adversidad. En su niñez muy pronto se vio privado de su madre y con su padre encarcelado, tuvo que ser acogido en un Hospicio, con lo que esta circunstancia supone. En estos lugares no queda otra opción que luchar duro para sobrevivir, de lo contrario es factible el sucumbir. Su vida hospiciana le dejo una huella imborrable a la hora de plantear su proyecto vital. Fue encarcelado en diciembre de 1930 y dos veces en 1934. Ese sino adverso que pareció perseguirle a lo largo de toda su vida, podemos verlo en la manifestación celebrada en Zaragoza en febrero de 1936 después del triunfo del Frente Popular, en la que se vio arrollado, conmocionado con heridas en la cabeza. Una vez estallada la Guerra Civil, será uno de los primeros y más buscados socialistas zaragozanos, para ser asesinado con tiro en el cráneo. Ya muerto, tuvo la desgracia de que su parcela en el barrio de Torrero, el único patrimonio que había conseguido con todo su esfuerzo durante su vida, fuera bombardeada por la aviación republicana. Su viuda no corrió mejor suerte, ya que tuvo que ganarse la vida a duras penas realizando mandados entre las familias pudientes zaragozanas. No se merecía esto.

 Con todas estas dificultades él supo ser un luchador nato. Con su escaso bagaje cultural, a través de su encomiable esfuerzo y generosidad, supo labrarse un protagonismo destacado en las encarnizadas batallas sindicales y políticas de los años 20 y 30 del siglo pasado, sin acomodarse como hacen otros muchos, tratando de conseguir un mundo mejor para todos los desfavorecidos. Por ello se vio privado de uno de los bienes más queridos para él: la libertad. En el primer caso por su defensa del régimen republicano y en le segundo por su defensa a ultranza de la clase obrera.

 Fue un hombre discreto. No quiso nunca primeros planos. En sus escasas fotografías se nos muestra tímido, como no queriendo salir. Mas fue siempre el hombre de sindicato y partido, trabajador incondicional.

 Fue un hombre que luchó a muerte por sus ideales de justicia, libertad y solidaridad. Por ellos sacrificó todo. Ellos le llevarían a la muerte cruel e inmisericorde un triste día del mes de agosto de 1936. Al conocer su desesperada viuda el trágico desenlace, como nos cuenta su amigo Arsenio Jimeno, anduvo vagando sin rumbo por las calles de Zaragoza musitando con infinito pesar, la cósmica tristeza de los niños desesperados: “¡Mi Bernardo¡ ¡Mi Bernardo! ¡Mi Bernardo!”.

 

Cándido Marquesán Millán