LA POLÍTICA TAMBIÉN SE APRENDE

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Fernando Bolea Rubio

 

Ahora que parece que todo se quiere echar abajo, con cuatro frases sin más; procede recordar como ha sido la evolución ideológica y política en el país, con sus defectos y aciertos, para evitar lo malo que puede llegar y promover lo mejor. Así diré, que la política bien entendida es aquella que se fundamenta en el buen conocimiento de la misma; para en ella tener capacidad personal, de saber separar los espejismos de lo conveniente. Sin que modelos o propuestas interesadas ajenas, nos lleguen a confundir. La política es cultura y la política también se aprende. En esa educación, la juventud se tiene que esforzar, dado que el voto de la rabia, crispación, incultura, desesperación, los conducirá seguro a empeorar su estado en vez de mejorarlo. Hasta los votos llevados por la ilusión hay que meditarlos.

A los jóvenes de los setenta, nadie nos había enseñado los entresijos de la política, ni las diferencias de las ideologías. La dictadura lo impedía. Sin embargo, sabíamos muy bien, que por medio de la política era como había que vencer al franquismo y conquistar la libertad. Con complejidades añadidas, porque como en 30 años no se había podido hablar de política, mucha parte de la izquierda llegó a la clandestinidad en 1970, con las ideologías retrasadas de los años de la Segunda Republica y la Guerra Civil Española de 1936-1939. Excepto los socialistas que, sabíamos muy bien, que todo consistía en implantar en España, por medio del reformismo, el mismo nivel democrático que en Francia, Alemania y otras naciones.

Aquí, de las movilizaciones en las calles y las huelgas político-sindicales en las empresas, junto a los socialistas surgieron significados compañeros de todas las tendencias comunistas y anarquistas, con las ideas revolucionarias de antaño. Los cuáles, fueron buenos luchadores antifranquistas y malos orientadores organizativos para asentar la democracia. Había comunistas prosoviéticos, eurocomunistas, maoístas, trotskistas y más, tanto en la política como en el sindicalismo, lo que originó en la izquierda y en la política diferencias sin fin.

¿Quién ordenó aquello? Evidentemente, fueron los socialistas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la política, con los sindicalistas socialistas de la Unión General de Trabajadores (UGT), en los debates sindicales y de todo tipo en las empresas. Ambos nos tuvimos que emplear a fondo. Como todo estaba por hacer y la mayoría de los actores aspiraban a gobernar en su día, y a ganar las primeras elecciones sindicales; el populismo y la demagogia imprimió la lucha democrática, hasta que las urnas empezaron a poner orden y a cada uno en su lugar. Finalmente, los socialistas recogieron el fruto de su coherencia y modernidad ideológica, al situarse el PSOE -en las primeras Elecciones Constituyentes de 1977-, a la cabeza de la izquierda y en 1982, llegar a gobernar.

¿Qué hubo que hacer? Ni más ni menos que superar la política ideológica de izquierdas estancada en 1939, situándola en la existente en Europa en aquel momento, 31 años después. Todo fundamentalmente en solo dos años, en el periodo de transición de 1976 a 1978. Por eso, los socialistas de populismos y demagogias contra ellos por parte de los demás saben mucho. Más si cabe, los artífices de aquella época, que vivieron directamente los acontecimientos; en mi caso, siendo desde 1977 uno de los dos liberados sindicales de UGT, en la provincia de Zaragoza.

Pero los jóvenes socialistas no teníamos ni a profesores ni a nadie que nos enseñara. Particularmente, yo mismo fui, con 22 años, el que con la lectura de algunos libros quise saber prontamente si era socialista, comunista, o anarquista; eligiendo el socialismo como la mejor opción, de lo cual no me he arrepentido nunca, ni lo haré jamás. Sí bien desde aquellos años, los jóvenes no suelen preocuparse en la misma medida por las ideologías y la política; siendo mayormente progresistas, pero sin cimientos culturales suficientes para saberse desenvolver. Lo que es trascendental e inquietante, toda vez que pueden llegar a ser manipulables, o personas sin la consistencia suficiente, para vivir sin ser ciegos en este mundo dominable, desigual e ingrato.

En consecuencia, cada joven tendría que estudiar -incluso por su cuenta- para aprender bien el maravilloso arte de la política, integrándose en la ideología que más le agrade. Huyendo siempre, de los que dicen que no son ni de izquierdas ni de derechas, al ser ese el discurso primario de los populismos. Hasta el bienestar del país requiere, que cada voto que se emita en las urnas sea acorde con la política verdadera del momento, sin sobresaltos inviables e innecesarios.

En los últimos 36 años, desde que en 1978 la Constitución se aprobó -excepto a los formados en la materia-, a los estudiantes no se les ha impartido la cultura política necesaria. Ni con gobiernos de izquierdas ni de derechas. La Universidad ha sido y sigue siendo rudimentaria en este aspecto, porque de política y sindicalismo no enseña lo que debería, como los propios profesores reconocen. Con esta verdadera carencia, tenemos también una parte de la sociedad despolitizada y manipulable, proclive a caer en los predicamentos más extravagantes e irrealizables.

 

Aparentar lo que no se es

 

Actualmente, por ejemplo, en el nuevo partido Podemos (PO) quieren aparentar lo que no son, al objeto de confundir la buena intención juvenil y de las personas menos experimentadas en estas lides, para atraer para sí sus bienintencionados y en muchos casos ingenuos votos. Ante esta evidencia, muchos jóvenes y otras personas desconocedoras de lo que es la política en toda su extensión tendrían que estar muy atentas, para no ser presa de los mensajes electoralistas de su líder, Pablo Iglesias Turrión (su abuelo fue socialista), más los de sus profesores alineados.

Allí todos los jefes son profesores. Al inicio de la democracia, se les llamaba “los niños de la universidad”, cuyos proyectos políticos fueron un autentico fracaso. Yo pienso, que algún trabajador con mono les daría carácter. Y, considero, que a pesar de sus fabulosos expedientes universitarios, sus fundadores están inmersos en las antiguas políticas e ideologías de lo más antaño de las expuestas aquí. A pesar de que tratan de disfrazarlas, con irrealidades de que quieren ocupar el centro del tablero; cuando deben ser leninistas o de otras familias comunistas, en busca de El Dorado que sin trampas en la partida no podrían alcanzar. A mi me parece fantástico que lo sean, las ideologías son lo principal, pero que lo digan sin querer engañar ocultándolo.

En ellos casi todo es impostura. Su máximo dirigente utiliza descaradamente solo su nombre y primer apellido, tratando de adueñarse de la figura simbólica del fundador del PSOE y de la UGT, Pablo Iglesias Possé. Pues bien, como esta patraña me parece deplorable y al objeto de separar la pureza política de aquel hombre con la engañifa que se busca; a este ciudadano, yo le llamaré simplemente Iglesias Turrión (IT). Asimismo, pretende ser una fotocopia de Felipe González, queriendo emular la ilusión y el cambio que él despertó de 1975 en adelante. Que hazaña tan imposible, que gran idiotez. ¡Que sabe él de lo que fue y significó todo aquello!

En PO dicen que quieren derrotar el régimen del 78. ¡Cuánto cinismo! ¡Que falta de consideración! hacia los luchadores por la democracia, que fueron la inmensa mayoría del pueblo español. En España, la palabra “régimen” debería ser inutilizada en política, dado que el régimen franquista que ellos no conocieron, causó: Una guerra civil con centenares de miles de heridos y muertos, una dictadura de 40 años, encarcelamientos, la pérdida de la libertad, aislamiento internacional, sufrimiento en el pueblo, explotación, hambre y miseria por doquier. El corazón se me encoge y sufre por tanta manipulación y atrevimiento, cuando oigo a IT decir: “Los partidos del régimen del 78...” “Para comenzar el cambio democrático en España...” como si el cambio no se hubiera hecho ya y ellos con toda su cara, fueran a salvar el mundo. Estos tipos, tan maniobreros, por mí: ¡No pasarán!

Mas como del populismo y la inexactitud propagandística con polvos mágicos televisivos, se puede llegar fácilmente en TV a los “reality show” (programas basura), en este caso de debate político, aunque sea atroz. El director de La Sexta, Antonio García Ferreras, ha declarado: “Los otros políticos aburren, pero los de Podemos son audaces”. Pues usted quédese con ellos y con sus programas demagógicos de confusión política y de caza de audiencia, que yo no veré. Únicamente le diría: ¡La política es más sería que usted! Hoy, algunos simpatizantes de PO van de valientes por la vida. Pero, ¿son más valientes que ignorantes... o al revés? El director de ELPLURAL.COM, Enric Sopena, ha escrito: "¿A que juega Pablo? ¿A hundir todavía más este país? ¡Cuidado con él!"

El socialismo ha enderezado la política española hacia el sentido común muchas veces. Y, aunque le cueste, lo volverá a hacer. Así, será.

 

      1. Fernando Bolea Rubio

 

Sindicalista

 

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