LAS CALLES DE ZARAGOZA Y LA MEMORIA HISTÓRICA

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José Benito Butera Aured
Se está  perdiendo una ocasión – mejor dicho – se ha perdido la ocasión de traer a la actualidad los asuntos del pasado y ese es el sentido de la memoria.
Con el ruido que en este país acompaña a casi todo en 2007, tras un año de indecisión parlamentaria, – el proyecto de Ley es de julio del año anterior – se aprueba una Ley que pretende limpiar la memoria. Primero: de los perdedores de la pasada contienda civil. Segundo: ante la abundancia de homenajes a sí mismo dados, por la dictadura la supresión de todos ellos inmersos en la nomenclatura ciudadana, copada por cuarenta años de dictadura en la que se homenajeo a los leales; además de haber suprimido de los callejeros desde el primer día de la rebelión. Por lo menos en Zaragoza; diecinueve de agosto de 1936 (libro de actas municipales, SIG. LA 271 folio 197 y siguientes) […] los nombres de personas e instituciones que correspondan, contrarias al sentimiento patriótico. […]
 
En el cuerpo de esa Ley de Memoria Histórica, se hace referencia a este asunto; además de la supresión de signos que rememoren al periclitado régimen.

El Ayuntamiento de la Ciudad, tomo la decisión de cambiar el nombre de cuarenta y tres calles de Zaragoza que están rotuladas a nombres de personas que pertenecieron al pasado régimen. Yo creo que se han quedado cortos. En un trabajo somero y de urgencia que realicé cuando se comenzó a hablar de este asunto y enfocado precisamente, para la recuperación – no con la sustitución de los nombres – me salieron  que los cambios que en 1936/1940 se produjeron fueron de ciento seis calles; luego vinieron los homenajes a las personalidades del régimen cuando dejaban de existir o en algunos casos mientras su prolongada vida. Caso del ex ministro Girón de Velasco, al que la municipalidad zaragozana le dedicó no una calle no, ¡un grupo de viviendas! O de la dedicada a Felisa Soteras, que por acuerdo plenario del Ayuntamiento de Zaragoza del día 10 de agosto de 1976 se concede a instancias de Sebastián Contín Pellicer, según carta, que dirige a Jesús Blesa Soteras, anunciándole la concesión a su madre del nombre de una calle.

Pues bien. Se ha perdido la ocasión de continuar honrando; por ejemplo a Jaime Vera, a quien el primer Ayuntamiento republicano le dedicó la calle que entonces (1931) no tenia nombre y que los vencedores dedicaron a su mártir Capitán Casado.

En esta reforma del callejero se suprime el nombre de aquel capitán y en vez de retornarle el nombre republicano; como se hizo con la calle General Franco, que en cuanto se pudo se le retornó al anterior nombre de Conde de Aranda, pues no; se le adjudica uno nuevo, que por lo menos a mí y a casi todos los zaragozanos no nos dice nada. Juana Francés, que nacida en Alicante murió en Madrid 1924/1990 y que parece ser que su legado pictórico se repartió entre cuatro ciudades entre ellas Zaragoza.

Esos son los méritos de la adjudicataria de esta calle. ¿Jaime Vera es tan desconocido que no puede retornar al callejero zaragozano a ocupar el lugar que le concedieron sus correligionarios en el año 1931? Creo que no; está reputado como el primero de los médicos que en España trató con humanidad a los dementes por los que tenía  verdadera lástima. Se le considera como uno de los fundadores de la psiquiatría moderna en España. ¿Pero… cuales eran sus sentimientos patrióticos? Lástima que su ideología fuera socialista. ¿Esa es la remora que impide su retorno al nomenclátor? Quizás y eso que los gestores de esa Memoria Histórica, en ambos estamentos; muñidores de la Ley y quienes han de aplicarla en Zaragoza, son de su misma ideología; pero el tiempo hace olvidar. Pretensión ésta, de la derecha española, heredera de los que realizaron aquel golpe de estado que bañó de sangre el país y que en su oposición a esta Ley, ese era su mejor argumento.

Otra oportunidad perdida de honrar a otro español trascendente es el cambalache de la hasta ahora denominada Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, que desde 1940 sustituyó al primer Presidente de la II República española al que los vecinos de aquella calle se la habían dedicado.¿No seria lógico que como en la anterior del Capitán Casado, retornasen a ese nombre que la memoria (de algunos) guarda todavía y que de no ser repuesto de nuevo, el homenaje que la ciudad de Zaragoza, a través de sus representantes en el Ayuntamiento en el primero de los casos y por iniciativa de sus vecinos en el segundo?    

Hay otros méritos curiosos que se aportan a los ostentadores del nuevo nomenclátor. Meter un gol desde el medio campo (49 metros) del estadio de El Parque de los Príncipes de Paris. Formar parte de un grupo musical ya pasado de moda y deshecho hace algún tiempo ya; que eso sí, sus componentes eran chicos zaragozanos, de los mismos que frecuentan, o frecuentaban, esa zona en las noches del fin de semana.

La primera de las calles reseñadas en el anterior párrafo, fue rotulada cuando se urbanizó con el nombre de Treinta y uno de julio, en clara remembranza de la semana trágica de Barcelona; en cuanto a la segunda su denominación desde su apertura y hasta el cambio de régimen se llamo Progreso.

Otro progreso que ahora se suprime. Este es español, y ubicado en el barrio Oliver; barrio de relativa modernidad, ya que hasta las cercanías de precisamente esa década de los años treinta no comenzó su urbanización, no creo que el nombre de Progreso Español tenga ninguna remembranza fascista; los hacedores de ese barrio que seguro levantaron sus casas con su propio esfuerzo corporal, además del económico; se debieron referir al progreso en que comenzaba a entrar el pueblo español de manos de la modernidad, teniendo en cuenta que aún hoy tenemos un considerable retraso en relación a otros países; y no a ningún cambio de régimen que hiciera progresar a España – que además no fue así –. En fin otra  demostración de falta de estudio antes de tomar decisiones. También hace tiempo se cuestionó el nombre de otra calle zaragozana que también tiene un nombre patriótico  la calle Viva España – calle que ya figuraba en los primeros años veinte del pasado siglo en el nomenclátor de la ciudad–, y que alguien vociferó contra ese nombre, en los medios de comunicación cuando se empezó a hablar de este asunto.

Además lo sorprendente de esta “torna” es que de esas cuarenta y tantas  calles que se cambian, solamente tres están dedicadas a políticos que desarrollaron su labor antes del cruento golpe de la derecha.

Joaquín Ascaso; primero activista de CNT, y luego presidente del Consejo de Aragón en la zona leal.

María Domínguez Remón, primera alcaldesa de la II República; socialista de ideología aunque parece no de adscripción; objeto de fiera venganza, por su independencia y feminismo; fusilada en el pueblo de su primer marido del que se separó, por no someterse a las vejaciones que le inflingía.

Y por último el Alcalde Sebastián Banzo Urrea primero de los electos en sufragio universal y proclamador de la República en Zaragoza, junto con el resto de electos aquel 11 de abril de 1931, y que junto con los demás que ejercieron la alcaldía de Zaragoza en aquel periodo han sido marginados del callejero Zaragozano en detrimento de una costumbre de agradecimiento y recuerdo de los Ediles que de una u otra forma dejaron su huella en la ciudad. Unos antes de ocupar el cargo; otros durante su mandato, y todos merecedores de homenaje – salvo algunas excepciones – que como en toda regla tiene que haber.        

 Existe un cronista de la Ciudad; otros ha habido, ¿Tanto costaba consultarles? En sus escritos o al actual en persona y quizás no se hubiera cometido el incalificable asunto del cambio de nombre de una parte del botín de aquel régimen que además de borrar a las personas molestas, también borró el recuerdo de aquellos que podían resaltar lo ilegítimo de su mandato.

Bajo un punto de vista, quizás algo anticuado, ya que en la actualidad las gentes, al disponer de más medios obvian la memorización de los rótulos callejeros y se despreocupan de saber el por qué de ese rótulo. Ni los que les afectan directamente, ya que han de declararlos en un sin fin de ocasiones, los de su domicilio.                                  

A continuación  y como colofón y demostración de que no se sabe por donde da el aire plasmo todos los cambios con la fecha de apertura de la calle; y si antes tuvo otro nombre a quien se concedió.

Antonio Adrados: se concedió en 1940; se llamaba de Marcos Sevil.

Sierra de Alcubierre: se concedió en 1940; se llamaba Benito Pabón.

Alférez Provisional: se concedió en 1961, de nueva apertura.

Amanecer: se rotuló en 1957 en Valdefierro se rotulo cuando avanzó la urbanización.

Coronel Alonso Arce: de nueva apertura en 1971.  

Santuario de Nuestra Sra. de la Cabeza: en 1940, se llamaba de Alcalá Zamora (Niceto) primer Presidente de la II república.

General Capaz: urbanizada en 1969.

Capitán Casado: en enero de 1938 aun llevaba el nombre de Jaime Vera en 1940 fue sustituido.

Teniente Catalán: No hay datos de su concesión pero puede suponerse que en 1940   

Cinco de Noviembre: apertura hacía 1958.

Jesús Comín: se  rotuló en 1946; posiblemente de nueva apertura en aquella fecha.

Batalla del Ebro: se rotuló en 1958 cuando se expandió el Picarla.

Capitán Espinera: desde su apertura hasta 1940 se llamó Pinos.

Grupo Girón: nuevas construcciones de casas del Hogar Cristiano 1959.  

Capitán Godoy: en el mismo emplazamiento en 1959.

Augusto Liria: sin nombre hasta 1938 en que aparece en un callejero mecanografiado del Ayuntamiento fechado en enero de 1938.

General Lon Langa: apertura en 1968.

Padre Marcellan: rotulada en 1972. En 1968 se concedió el nombre a la paralela a Jesús Muro; ambas aún sin abrir, eran terrenos militares y estaban por urbanizar. Cuando hubo de rotularse se la dio el nombre de Monseñor  Oscar Romero.

Mártires de Simancas: durante la República se llamo Mártires de Jaca, se cambió  en nombre en 1940.

Generales Monasterio y Moscardó: ambas se rotularon al construirse los grupos de viviendas sociales de El Picarla en 1956.

Jesús Muro Sevilla: se urbanizó esta calle en 1968.

Capitán Oroquieta: se rotuló en 1974,de nueva apertura.

Capitán Portoles: en 1900, Ximenez de Embun la referencia con el nombre de Soberanía Nacional, nombre que perduró hasta junio de 1943 en que paso a llamarse con el nombre que ahora se cambia.  

Progreso Español: en el Barrio Oliver, figura con ese nombre en un callejero oficial de 1935. Nada que ver con fascismo.

Teniente Coronel Pueyo: concedida en 1940. En 1931 se denominaba Cusada,

 Radio Juventud: en el mismo tiempo que la Amanecer, y Heraldo de Aragón 1957.

Comandante Rodríguez de Córdoba: rotulada en 1940; antes se llamo de Hermanos Pallarés.

Posición San Simón: urbanizada en el Picarla en 1958

Comandante Santa Pau: rotulada en 1940, con anterioridad desde su apertura en los años veinte se llamaba Progreso.

Felisa Soteras: ni ha tenido casas ni ha sido calle; se concedió en agosto de 1976.

General Sueiro: se rotuló en 1945, cuando se comenzó a urbanizar ese polígono.

Tres de Agosto: se rotuló en 1940; anteriormente se denominaba Treinta y uno  de Julio, en clara alusión a la Semana Trágica de Barcelona.

Grupo General Urrutia: en el Barrio Oliber de nueva apertura en 1961.

General Varela: urbanizada en 1961.

La Victoria: en el Barrio Oliver; su rotulación original era Victoria desde 1940, con anterioridad se la denominaba Víctor Hugo; el artículo determinado se ha añadido con la impresión de los callejeros de mayor tamaño.

General Yagüe: como todas las de este sector (Picarla) se rotuló en 1958.

Grupo Severino Aznar: nunca ha sido rotulado como vía. Se la dio el nombre al grupo de casas construidas por la Organización Sindical, en los solares concedidos a UGT en 1935/36. (ver en ésta Web).

Cardenal Goma: 1946 cuando se urbanizó la zona de la Ciudad Universitaria.

Padre Polanco: se cambió en 1940; desde su apertura y hasta entonces se llamaba Abadía.

*José Butera ha escrito el libro Las Calles de Zaragoza 1900-2000.

 

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