LOS CICLOS DE LA HISTORIA

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José Benito Butera Aured

ALMINA. Seudónimo de Pilar Gines Blanquez, esposa de Venancio Sarria Simon. Entre 1916 a 1920, plasmó sus pensamientos e ideas en el periódico republicano de Zaragoza, Ideal de Aragón; compartió espacio con Maria Domínguez y posteriormente en Vida Nueva es reseñada un par de veces, ya que perteneció al Partido Socialista, participando en su propaganda y también en su dirección, fue vicepresidenta de la agrupación de Zaragoza en 1933 y candidata en las elecciones de ese mismo año.

Cuando el mundo estaba convulsionado por la fuerza bruta y la soberbia; según sus palabras y ya en los estertores del conflicto; aún duró once meses, saluda al año nuevo pidiéndole la paz y el entendimiento de la humanidad. Ahora también, en el final de un año convulso y aunque incruento, prevalece la soberbia y la fuerza bruta, no en la vieja representación de las armas como entonces; esa fuerza se manifiesta de otras formas más sibilinas con lo que su representación omnímoda ya no es el tanque; el avión, o el fusil; su representación es más etérea; podría decirse con propiedad que es virtual, porque ¿Quiénes son los mercados? En aquella lejana fecha el enemigo era uno y concreto y los estados ofendidos se dedicaron a combatirlo… pero ahora ¿a quien hay que combatir? ¿Podemos como Pilar Gines, tener esperanza en nuevos tiempos?

Desde luego y transcurrido ya todo el año, no se vislumbra un horizonte claro para la misma humanidad que en aquellos lejanos años fue empujada a una lucha de exterminio realizada para satisfacer las ansias hegemónicas de un imperio.

Ahora la lucha se presenta de otro cariz. No se morirá en una trinchera, ni afectado por el gas mostaza, tampoco caerán sobre nuestras cabezas bombas ni obuses. Si entonces se dirimían territorios y hegemonías; ahora la dominación es enfocada desde otro estadio. El capital, soberbio y bruto, debe de ser combatido porque si no, la miseria se cebará sobre los pueblos y lo tan duramente conseguido será dilapidado en aras de ese mercado sin fisonomía del que no podemos hacernos idea, ni conjugar estrategias, pero que va minando todos nuestros viejos valores de solidaridad y progreso.

Ojalá pudiéramos tener el optimismo y la esperanza de Almina y esperar que el nuevo año arrastrará, la usura y la avaricia de esos mercados que están acogotando a los europeos como hace nueve décadas, aunque de una manera menos sangrienta pero no por ello menos cruel, y para concluir me remito al último párrafo del viejo y esperanzador artículo, que no profético de la compañera Pilar, que nos deja una puerta de esperanza y optimismo en el futuro.

 

AÑO NUEVO

Bien venido seas, Año Nuevo, si tu advenimiento trae la paz al alma, la tranquilidad al espíritu, la alegría al corazón.

Saludemos tu llegada como saludaríamos a un nuevo Mesías, pues no otra cosa que los tiempos nuevos son los redentores del mundo. Yo te saludo con el alma henchida de esperanza, yo espero que en el transcurso de tus días cambiaran la suerte de esta triste Humanidad, que camina hacia la nada. Yo espero que la bondad de los tiempos venideros traerá la paz que crea, esa anhelada paz por la que los hombres no se odian y caminan unidos hacia un ideal que es de progreso y de vida. Yo confío en los años mozos la dicha de los hombres, porque el tiempo, maestro del mundo, sabrá enseñar que no es la soberbia y la fuerza bruta la que ha de reinar sobre nosotros, sino esa otra fuerza que radica en el alma y que es fuerza del espíritu y del sentimiento.

Que vengan los años nuevos a cambiarnos, a regenerarnos; que destierren éstos las viejas carroñas que nos dejaron los años Viejos, por fortuna pasados para no volver más. Que sepan los años que Vienen infundir en nosotros la esperanza en un dichoso porvenir, porque sin la esperanza alentadora no hay vida ni alegría.

Ideal de Aragón nº 68, 6 de enero de 1917 ALMINA

 

20-12-2010

 

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