LOS ESPAÑOLES TAMBIÉN HEMOS SIDO EMIGRANTES

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Cándido Marquesán Millán

La protesta, apoyada por múltiples colectivos: iglesias, sindicatos, afroamericanos, medios de comunicación, siguió con una Jornada para 1º; de mayo, de huelga laboral y estudiantil, y que exigió además que nadie vendiera ni comprara nada americano para mostrar el gran poder de la comunidad de inmigrantes latinos en USA. Esta revolución ha supuesto la aparición, en la hora de mayor audiencia, del Presidente Bush desde la oficina oval de la Casa Blanca.De entrada, cabe indicar que emigración la ha habido siempre y que nadie sale de su tierra a gusto. Si tiene que hacerlo se debe sobre todo a razones económicas, políticas.Los españoles deberíamos recordar que hemos sido emigrantes. Tras el descubrimiento del nuevo continente por Cristóbal Colón, América nos sirvió de válvula de escape a la presión demográfica durante varios siglos. Por ello nuestra presencia desde la frontera con USA hasta la Tierra de Fuego. También fue muy importante nuestra emigración a Europa, sobre todo en los años 50 y 60, a buscarnos la vida, ya que aquí en tiempos de Franco era difícil la supervivencia. Su trabajo explica en parte el milagro alemán de la postguerra. Sus remesas de divisas sirvieron, además de las del turismo, para el desarrollismo español de los 60. Así mismo tuvimos que exiliarnos por razones políticas a Europa y América al final de la Guerra Civil. ¡Y qué bien nos acogieron, por cierto, en Méjico! Hoy el desarrollo de la economía española sería difícil de explicar sin la presencia de rumanos, ecuatorianos, marroquíes, colombianos, etc. En esta última década el crecimiento económico se ha producido en buena parte en la construcción y en el turismo. Ellos han proporcionado la necesaria mano de obra a estos sectores, ya que no hemos querido hacerlo nosotros. Tampoco debemos olvidar su aportación insustituible y encomiable, sobre todo de sudamericanas, a la hora de cuidar a nuestros ancianos. Es lo que nos permite a muchos podernos marchar tranquilamente de vacaciones a la playa o a la montaña.Además la mayoría pagan religiosamente sus cotizaciones a la Seguridad Social. Los que no lo hacen, ellos no suelen ser los culpables. Gracias a ellas se pagan en parte nuestras pensiones. Ellos contribuyen, mas no cobran jubilaciones todavía, aunque en el futuro cabe pensar que lo harán. Muchos de ellos volverán a su tierra dejándonos aquí sus impuestos, su trabajo y no gastarán cuando sean ancianos en medicamentos, ya que los comprarán en alguna farmacia de Rabat, Bogotá o Bucarest; como tampoco ocuparán, cuando sean ancianos, plazas en residencias para la tercera edad, ni camas en los hospitales de la Seguridad Social. Además aquí son consumidores. Sin la presencia emigrante se produciría un profundo cataclismo económico en nuestro país.A pesar de todo en la sociedad española actual, de "nuevos ricos" están comenzando a extenderse ciertos comportamientos xenófobos y racistas, generados por la presencia en nuestras calles de mucha población foránea. Nos molesta que nuestros hijos compartan el pupitre con ellos; así como también nos impacientamos si en la consulta de un médico de la Seguridad Social vamos detrás de uno de ellos. Sólo nos fijamos en aquellos emigrantes que llevan a cabo actuaciones delictivas. Su aportación a nuestra economía es fundamental. De la misma manera su presencia nos proporciona un extraordinario enriquecimiento cultural. Quien no lo vea es que es auténticamente ciego. ¡Qué pronto nos hemos olvidado que hemos sido muchas veces y durante mucho tiempo emigrantes como ellos! Este hecho nos debe hacer reflexionar a todos un poco.La migración no puede, no debe criminalizarse, ya que tiene su origen en la desesperación no en la perversidad. Además resulta imparable y se incrementará, mientras el mundo esté configurado así y siga aumentando la brecha abierta entre los países ricos y pobres. En este mundo globalizado que no pone traba alguna a los intercambios de servicios, bienes y capitales; en cambio si la sufren los seres humanos, tal como lo demuestra El Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Por ende, mientras un padre o madre de familia o un/a joven no tenga futuro en su patria, tal como ocurre en toda Hispanoamérica o en áfrica, no les importará atravesar desiertos, como en Arizona, desafiar aguas turbulentas en una patera en el Estrecho de Gibraltar, en un cayuco hacia Canarias o saltar vallas en Ceuta, en busca de un mundo mejor, aunque puedan ser detenidos, violados o muertos en las fronteras. Y si llegan a la "Tierra Prometida", el camino que les espera será arduo. Se les acusará de todo: quitar puestos de trabajo, de quebrar la Seguridad Social y aportar crimen, enfermedad y hasta terrorismo. A pesar de todo seguirá habiendo emigrantes.