LOS INMIGRANTES Y LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

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Cándido Marquesán Millán

En lo que va de año han aparecido diferentes estudios sobre la contribución de la inmigración a la economía española. Uno de ellos, el Informe Semestral I/2006, julio 2006, titulado Economía española y contexto internacional, elaborado por el Servicio de Estudios de Caixa Catalunya, en colaboración del equipo de investigación del Departamento de Economía Aplicada de la UAB, dirigido por el catedrático Joseph Oliver Alonso. Otro, el más reciente, de 15 de noviembre, presentado por Miguel Sebastián, candidato a la alcaldía de Madrid, y director de la Oficina Económica del Gobierno, titulado, Estudio sobre inmigración y economía española. Ambos destacan la trascendental e imprescindible aportación de la población inmigrante al continuo crecimiento de la economía española en la última década, que nos ha situado en los primeros lugares de los países de la UE.

En la década 1995-2005, según el estudio de la Caixa, aparecemos en cuanto al crecimiento del PIB en tercer lugar con el 3,6%, sólo superados por Irlanda con el 7,4% y Grecia con el 3,9%. En el PIB per cápita, estamos en cuarto lugar con el 2,6%, superados por Irlanda con el 5,9%, Grecia con el 3,4% y Finlandia con el 3,2%. Este crecimiento se explicaría por el factor población. En esta década España ha crecido 4,17 millones, aportando cerca del 30% del crecimiento de la población de la UE-15, muy superior al de Francia con 2,8 millones, el Reino Unido con 2,1 millones, Italia con 1,6 e, incluso, al de Alemania con 0,96. Si consideramos que España tiene una de las tasas de fertilidad más bajas de Europa (1,18 por mujer en 1995, en 2000 ha subido a 1,24), el avance de la población se explica, sobre todo, por los inmigrantes. De los 4,1 millones de aumento, 3,2, fueron inmigrantes, mientras que por crecimiento vegetativo de los nativos fue sólo de 0,9. Nuestro mayor crecimiento económico no ha venido por aumento de la productividad, asignatura pendiente de la economía española, ni por la intensidad del trabajo (aumento de las horas trabajadas), lo explica el rápido crecimiento de su población activa, gracias, sobre todo, a dos factores: la inmigración y el ingreso masivo de la mujer al mercado de trabajo. La conclusión del estudio de la Caixa es contundente, en ausencia de inmigración, en España el PIB per cápita entre 1995-2005 se habría reducido en un 0,6% anual.

El informe de Sebastián se estructura en cuatro grandes bloques: I- La Evolución de la inmigración en España, II- Impacto sobre el PIB, III- Impacto sobre las cuentas públicas; y el IV-Impacto sobre el déficit exterior.

En el I, se destaca que la tasa de crecimiento de la población desde 2000 ha sido la más alta de la nuestra Historia; en un contexto de bajas tasas de fecundidad, este hecho se explica por la prolongación de la esperanza de vida y por la inmigración, lo que ha supuesto refutar a organismos internacionales que presagiaban para España una reducción de 10 millones de habitantes. Hoy el INE habla de 53 m. en 2050. A pesar del rápido crecimiento de la inmigración, España está en el promedio de inmigrantes con el resto de los países de la OCDE. Este flujo migratorio no es homogéneo en el territorio español, y dada la densidad de España, hay margen para un mayor crecimiento demográfico. En los 5 últimos años el 50% del empleo ha sido inmigrante; de los 2,63 millones de puestos de trabajo entre 2001-2005, 1,32 fueron inmigrantes; siendo compatible con una notable reducción del paro nativo. Estos recién llegados, además de jóvenes, están bastante preparados, ya que su nivel educativo promedio es superior al de los nativos.

En el II, la inmigración explica más del 50% del crecimiento del PIB de los últimos cinco años; su impacto no sólo es positivo, vía población, sino que eleva la renta per capita, gracias a su tasa de empleo, además genera otros efectos económicos indirectos: eleva la tasa de actividad de los nativos (mujeres), reduce la tasa de paro estructural (flexibilidad) y mejora la movilidad, al reducir los desajustes estructurales (mismatch).

En el III, se explicita que los inmigrantes aportan 23.402 millones de euros a los ingresos públicos, reciben 18.618, por lo que su contribución neta es de 4.784 millones. Esta cantidad representa el 50% del superávit en 2005 registrado por las Administraciones Públicas (1,1% del PIB). Contribuyen, vía cotizaciones, alrededor de 8.000 millones, mientras que sólo reciben 400 millones en pensiones. Su aportación aumentará hasta 2012, fecha en la que se iniciará una disminución al comenzar a cobrar pensiones.
Finalmente en el IV, se afirma que los países con mayor proporción de inmigrantes tienen un mayor déficit exterior, al que contribuyen por cuatro canales: remesas, que suponen el 0,5% del PIB; menor nivel de ahorro (renta permanente), se piensa que los inmigrantes pueden estar consumiendo un 1,3% del PIB por encima de su renta disponible (en 2005 compraron un 25 % de las viviendas vendidas y absorbieron entre el 15% y el 20% de las hipotecas); patrón de consumo: sesgado a bienes duraderos en su mayor parte importados; y efecto dinamizador sobre la inversión: el aumento de la mano de obra reduce la ratio capital-trabajo, elevando la rentabilidad de la inversión. La suma de estos cuatro efectos explica hasta el 30% del déficit exterior (2,1% del PIB).

Todo lo expuesto, podría extrapolarse a nuestra Comunidad. En 2005, la población aragonesa alcanzó la cifra de 1.269.027 habitantes, lo que representa un aumento de casi 20.000 personas con relación al año anterior. Es el séptimo año consecutivo de crecimiento de la población. Desde el año 2001 en cifras absolutas la población ha aumentado en casi 70.000 habitantes. Este incremento se debe, en su mayor parte, a la llegada de inmigrantes, que suponen el 7,6% del total de la población.

En Aragón, durante 2005, según el Informe sobre la situación económica y social de Aragón CESA, año 2005, se formalizaron 446.353 contratos, de ellos 103.268 fueron a trabajadores extranjeros, lo que supone el 23,1% del total de la contratación. Continúa el proceso de llegada de trabajadores inmigrantes a Aragón.

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