OTRAS VOCES

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Fernando Bolea Rubio

 

En beneficio de los españoles, el Partido Socialista debe romper las amarras de su aturdimiento y despegar de una vez. En las Elecciones Europeas del próximo día 25, se observará la evolución electoral de este partido en los últimos dos años y medio. ¿Será buena, mala? Las millas recorridas serán pocas. Aunque las urnas darán la oportunidad, de que los ciudadanos censuren seriamente la negativa política de la derecha española y europea, abriendo nuevos horizontes con políticas progresistas.

Para romper las ataduras, en el PSOE hacen falta voces, otras voces carismáticas y audaces que, devuelvan la fiabilidad y el entusiasmo a la izquierda, con programas claros que separen la socialdemocracia del socioliberalismo. Pronto se van a conocer los candidatos que se presentarán a las elecciones primarias, para las generales de 2015, y se podrá elegir el nuevo líder. La voz que deberá dirigir, aglutinar y levantar el partido, porque después de esa elección, el actual Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, tendría que dimitir. Dando paso a un nuevo tiempo, en el que él ya no tendrá cabida como máximo dirigente. Su época ya pasó. Será el momento de solucionar este problema. A mí me gustaría, lo mismo que a otra mucha gente, que fuera el propio Alfredo el que tomará esa sabia decisión, sin ser forzado por nadie. Su retirada voluntaria sería plausible.

Sin embargo, hay poderes que no quieren desaparecer o dejar de influir, bajo ningún concepto. A pesar de que el proyecto socialista se vaya al traste, como se esta yendo, desde que el expresidente Zapatero -junto con Rubalcaba- viró su política social hace cuatro años. Según ha publicado en ínfoLibre, Jesús Maraña, una operación política alienta la que llaman la “Gran Coalición” a la alemana, un acuerdo postelectoral PP-PSOE en 2015; ante las previsiones de fragmentación política. Y si por separado necesitan para gobernar, el pacto de más de dos grupos. Se asegura que, en esa alocada operación, hay involucrados insignes poderes políticos (Gobierno, PP, PSOE, Jefatura del Estado), financieros (núcleo principal del Ibex-35), mediáticos (Grupo Prisa y empresas de comunicación dependientes del Gobierno) y, me temo que en el caso de ser cierto, algún que otro gran estratega en guardar su sillón.

Ante lo cual, hay que saber, que Alemania es lo que es y en España el PP roza la ultraderecha. Y así, esa coalición no puede ser. Susana Díaz, se dice que ha dicho: Ese pacto a dos “es suicida para el PSOE y para la propia democracia”. De hecho Díaz sugiere que, en la “peor de las hipótesis”, el pacto de consenso “tendría que incluir al Partido Comunista”, seguramente para no perder votos por la izquierda. Sobre esa hipotética gran coalición, Soledad Gallego-Díaz ha escrito en El País: “Nada peor para la democracia que pensar que unas elecciones no pueden producir cambios. Nada peor que unos ciudadanos que perciben que su voto no puede provocar alternancia en el poder”.

Felipe González fue categórico el día 11 en TV, al indicar: “Si el país lo necesita” ambos partidos “deben hacer” esa coalición por el bien del país”; añadiendo, “que en este momento no la veía”. Lo cual me pareció que era una irresponsable declaración, que a él no le correspondía hacer, cuando la candidata del PSOE, Elena Valenciano, había desmentido la coalición unas horas antes. El candidato del PP, Miguel Arias Cañete, afirmó en la misma fecha: “No descarto una gran coalición PP-PSOE si el interés general lo exige en un futuro”. Lo que perjudica seriamente a la campaña electoral socialista, al acusarlos demagógicamente el resto de la izquierda, de que ellos y los populares son lo mismo.

En Extremadura el PP gobierna con el apoyo de Izquierda Unida (IU), pero esa desviación es cosa de ellos; del Partido Socialista no, dado que ideológicamente ha de ser mucho más profundo. En esta iniciativa, subyace supuestamente también, la negativa de los poderes fácticos a que en caso de necesidad, en España se llegará a formar un gobierno de izquierdas PSOE-IU, como ocurre en Andalucía. Cuya onda han debido sintonizar asimismo, significados dirigentes y exdirigentes socialistas, por motivos ideológicos y de malas experiencias. Se indica que, en esta confusa operación, las elites apuestan por Rubalcaba; pero debido a que las encuestas lo consideran quemado, contemplan un “plan B” con Eduardo Madina. Si bien este niega que, la dirección del PSOE y su “vieja guardia”, puedan instrumentalizar su candidatura a las primarias.

¿Saldrá adelante esa maniobra? Podría ser, si no se remediaba, por interés de las castas que lo promueven, al objeto de conservar el Status-Quo, ante un panorama desolador para el bipartidismo. Como el propio periodista comenta: Sería brindar el turnismo entre conservadores y progresistas (Canovas/Sagasta; Maura/Canalejas...). Parece ser, que no hay cenáculo político relevante en Madrid donde no se haya escuchado, desde enero pasado, el mantra de la “Gran Coalición”. No obstante, aunque tarde, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha aclarado: “Yo no la veo, dejaríamos el país sin alternativa”. Se ha oído decir que es una operación para salvar a Rubalcaba en las primarias si él se presentará, con la teoría de más vale malo conocido que bueno por conocer. De Rubalcaba... lo peor puede estar por venir. El buen profesional, Jesús Maraña, se reafirma en su información, opinando que sería suicida para el PSOE. El 80% de los españoles estarían en contra de ese entendimiento. Es lo que hay.

De cualquier modo, ¡hasta allí podríamos llegar! Sería tanto como admitir, que los ciudadanos habían castigado electoralmente al PP por su mala actuación gubernamental. Pero tranquilidad, no pasa nada, porque allí estarían los socialistas con su mejor disposición, para sacar del atolladero al lobby financiero y a la derecha culpable, para que sigan haciendo de las suyas, dejando sin efecto el mandato popular. Que las nuevas voces socialistas que han de venir, borren esta fatal idea; e incrementen las perspectivas electorales del partido de una puñetera vez. ¡Ya es hora! El PSOE lleva ya muchos años perdidos.

Actualmente, la derecha política y mediática española utiliza el recorte del gasto público del Gobierno socialista francés, para justificar sus vergüenzas. Allí, dan la sensación de que han girado a la derecha, a pesar de lo cual yo sigo confiando en el socialismo galo. Más si cabe, en esos 41 valientes diputados socialistas, que se abstuvieron en la propuesta recortista del primer ministro, Manuel Valls. Ejemplares 41 votos que, habría que mimar, en la socialdemocracia europea, para que germine en ella alas de izquierda similares. En todo caso, el recorte francés es diferente al español, porque al contrario que aquí, su prioridad sigue siendo invertir en educación contratando más profesores y en crear empleo juvenil. Piensan que es preciso bajar el elevado precio del euro, para reducir la desventaja competitiva entre Francia y Alemania; de lo que se beneficiaría igualmente la competitividad española.

Hasta ahora, los socialistas franceses están gobernando casi solos en Europa y así poco se puede hacer, en un contexto general conservador con el “austericidio” que impone, con el Banco Central Europeo y de la mano de Angela Merkel. El presidente François Hollande, califica su giro de socialdemócrata, mientras el electorado de izquierdas lo conceptúa de neoliberal. Que tengan suerte, ya que al menos han hecho una cosa bien: El que el mal francés y europeo, como buen actor, Gérard Depardieu, haya adquirido la nacionalidad rusa, a causa de que los socialistas a las personas de su condición les subieron los impuestos. En estas elecciones, con la caída de estimación socialista que hay, ¿los franceses se creerán las propuestas del socialismo francés? La socialdemocracia europea, puede perder las elecciones por culpa de la confusión en el socialismo francés. Vayamos a votar.

En compensación a la contrariedad socialista de ese país, ha surgido otra voz francesa, que esta maravillando a la izquierda y a los movimientos progresistas de todo el mundo. Se trata del economista Thomas Piketty, con su libro: El capital en el siglo XXI (en español en otoño). Se dice que es una referencia para los economistas de corte socialdemócrata. Miguel Ángel Aguilar, ha comentado, que debería ser de lectura obligatoria para todos los europeos. De él Paul Krugman ha escrito: “Las sociedades occidentales anteriores a la Primera Guerra Mundial estaban dominadas por una oligarquía cuya riqueza era heredada, y su libro argumenta de forma convincente que estamos en plena vuelta hacia ese estado de cosas”.

Los conservadores están aterrorizados. La reacción ha consistido en descalificar; concretamente, en alegar que Piketty es un marxista. Señala que aumenta la desigualdad por el espectacular ascenso de las rentas de las clases altas. Sobre la descalificación, Krugman comenta, que el exsenador republicano Rick Santorum calificó el término “clase media” de “jerga marxista”, porque, ya saben, en Estados Unidos no tenemos clases sociales”. ¡Ah sí! ¿Allí no hay ricos, mediopobres y pobres? Que felicidad.

En España a los críticos con él, el presidente Rajoy intenta descalificarlos llamándoles “cenizos”. Cuanto honor, nos repudia también. La derechona hispana es así de intransigente, mal educada y soez.

 

 

 

 

      1. Fernando Bolea Rubio

 

Sindicalista

 

 

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