Pilar Gines Blanquez . Zaragoza 14 -9 -1894 / 31- 7 -1975. Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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José Benito Butera Aured

Mujer comprometida, primero con el republicanismo, el pacifismo y el feminismo, luego, con el socialismo; en 1931, miembro de la Asociación Femenina; en 1933 miembro de la Ejecutiva Provincial del PSOE de Zaragoza; candidata a las elecciones generales de 1933; presa política desde el 28 de julio, hasta septiembre de 1938. No llegó a ser fusilada por una hemorragia estomacal. Falleció durante su traslado a Zaragoza desde Pietas - El Frasno

Hoy traigo a la consideración de los lectores el trabajo que en el lejano año dieciséis del pasado siglo, escribió una mujer comprometida con el pacifismo, como expresa en el artículo; además de con otras ideas de progreso para su patria. En ese año iba a cumplir veintidós años y acababa de casarse con Venancio Sarria Simón; agente de seguros y republicano militante; viudo y con una hija de su anterior matrimonio; y que dirigía el periódico en que Pilar escribió éste y otros veintiún artículos que se le conocen.

Pilar Ginés, procedía de una familia de artesanos pasteleros, que tenían su negocio en la calle de D Jaime I, era la primogénita de cuatro hermanos dos varones Francisco y Vicente, ella, y la menor de todos, Aurora.

Su vida había transcurrido en torno al negocio familiar, pero sus ansias de saber y ser útil le empujaron a intentar ser maestra de escuela; fallido intento ya que su condición física, (ahora diríamos minusválida) no le abrieron las puertas de la Escuela Normal. Le faltaba desde la infancia el brazo izquierdo debido a una herida; sus nietas con quienes he contactado, no saben la causa exacta; el caso es que se le amputó el brazo. Esta circunstancia, que por aquel entonces inhabilitaba a muchas personas para el desarrollo personal, a ella no le impidió desarrollar su vida en los círculos intelectuales y políticos, además después de una etapa de sufrimientos y miedo; retomar su pasión por la literatura y estrenar dos obras de teatro y escribir una novela “ Una hoja en la tormenta” que desgraciadamente no vio la luz, ni en la actualidad se cree haya rastro de ella.

El artículo que reproduzco puede darnos una idea de la dimensión literaria de Pilar; la composición de una pieza literaria, que incardinada en una situación real – Primera Guerra Mundial – pero que, con una mujer de cada uno de los bandos, plantea el horror y las consecuencias de la locura desatada en aquel momento; además de retratar dos caracteres femeninos antagonistas en ideales; pero unidos por lazos de amistad infantil dan la clara idea de su fantasía aplicada a la literatura, que algunos años después servirían de nuevo para evadirla de la dura realidad en que se convirtió su vida, precisamente, por ese compromiso político adquirido en su juventud y que continuó durante su vida.

Con veintinueve años fue la primera mujer que ocupó la vicepresidencia de la Agrupación Socialista de Zaragoza (Vida Nueva número 138, cuatro de marzo de 1933, página 2, había sido elegida en la asamblea celebrada el día veintiocho de febrero); en octubre de ese año es incluida en la candidatura por Zaragoza, para las elecciones generales; siendo los candidatos: Ernesto Marcén López, Luis Viesca Hernández y ella en tercer lugar. Las izquierdas sufrieron una derrota de consideración, por lo que Pilar no alcanzó su escaño; pero si fue señalada para la cercan posteridad. .

Represaliada en el año 1936 es ingresada en la cárcel de Torrero el día veintiocho de julio, con el número de registro del libro de ingresos 1.756, unos días después de que su marido Venancio Sarria fuera destituido de su cargo al frente de la Confederación Hidrográfica del Ebro y detenido; luego fue asesinado el día once de noviembre de aquel fatídico año; Pilar fue conducida al hospital el veintitrés de septiembre, como consta tanto en el libro de registro de presos, como de ingresos en el Hospital Provincial a la una y cuarto de la tarde y donde permaneció ingresada y en proceso de cura de la úlcera de estómago que le reactivo la noticia dada en la cárcel por una de las carceleras; su inclusión en la lista de paseados en los días siguientes, fue el desencadenante. El alta médica le fue dada el día uno de julio de 1937, reingresando en la prisión provincial el mismo día y con el número de registro 4.938, siendo puesta en libertad el 7 de septiembre de 1938.

Estos datos parciales nos permiten saber parte de su calvario; pero seguro que este fue mayor; no sabemos si dejo rastro documental y si lo dejó, habrá desaparecido como tantos y tantos de los vestigios de las atrocidades que la dictadura generó por aquel tiempo y que fenecido el régimen fueron ladinamente destruidos, ocultando el pasado para cualquier curioso interesado o cualquier historiador independiente. Lo que si es cierto, que ella para subsistir tuvo que retomar su trabajo en el negocio familiar; pero no se limitó a subsistir, sus inquietudes intelectuales también le proporcionaron el lenitivo necesario para enterrar el dolor que; primero la muerte de su marido y las causas de la misma le habían producido, además de su propio cautiverio así como el castigo psicológico a que fue sometida, junto con las secuelas de perdedora de una batalla que ni deseaba, ni había propiciado con su actividad política.

Fruto de su matrimonio con Venancio Sarria, fueron dos hijos; Alicia nacida en 1915 y Miguel Ángel en 1924, ambos compartieron su vida durante la prisión de su madre y el duelo generado por la muerte de su padre con su abuelo Vicente Gines y la hermana pequeña de su madre, Aurora quienes se hicieron cargo.

La hija, mayor de edad por entonces, – paradojas de la vida – casó en 1939 con un Juez – Antonio Bayona de Corcuera – que por entonces lo era del Juzgado de primera instancia de La Almunia; fallecido en Barcelona en 1961, donde ejercía desde 1954. Del citado matrimonio nacieron seis hijas, de las cuales, dos de ellas Mª del Pilar Guillermina y Mª Antonia, se hicieron famosas en España en los años sesenta como Pili y Mili.

¿Pudo influir en la actividad de estas dos nietas la dedicación de la abuela al mundo del teatro? Difícil de colegir… pero lo cierto que Pilar Gines se registró en la Sociedad de Autores con el número 6.706, ya que dio a la escena dos obras teatrales, cuyos títulos son: La escalera, en 1945 y La voz lejana, ésta en 1956.

Ambos dramas son reseñados en la obra “Autorasenlahistoriadelteatroespañol II volumen; obra de Antonio Hormigón, dando fe de su quehacer literario.

Estos dramas de los cuales el primero La Escalera, que se estreno en Barcelona en el teatro Coliseo Pompeya el día veintinueve de abril (La Vanguardia 1 del 5 de 1945) y que en la reseña que ese periódico hace del estreno; al referirse a la autora la cita con su primer nombre – María – y su segundo apellido – Blanque[z] – lo que nos lleva a dos conclusiones: que no se atrevió a usar su identidad por algún motivo político, o que al ser autora novel no quiso exponer su verdadero nombre a los efectos de una crítica adversa. Lo que sí nos ha dejado esa crónica además de lo escueto de la reseña argumental, el nombre de algunos de los intérpretes de los personajes componentes del drama representado en el teatro barcelonés ya desaparecido en el barrio de Gracia, y el homenaje floral a la autora, tras unas palabras de agradecimiento pronunciadas por Pilar; un año después – 15 agosto de 1946 – se estrena en Zaragoza en el Principal; en la crítica que del estreno hace Pablo Cistué de Castro en Heraldo de Aragón; además de una introducción de la autora, de la que destaca su afición literaria y colaboraciones en diarios, – no cita ninguna cabecera – por lo que hay que suponer se refiere a su época anterior a la guerra; hace un resumen del argumento en el que presenta a un personaje ambicioso y sin escrúpulos como protagonista – dedicado al estraperlo – aunque en la crítica no es catalogado como tal y una mujer, su esposa que hace ver al novio primero y luego marido el error de su vida, conduciéndolo al buen camino. Alaba la estructura de la obra y a los actores; haciendo notar la falta por parte de la autora de una más reposada composición de los diálogos y el deber de no acudir a frases hechas y reiterativas.

Concluye su crítica diciendo que el telón se levantó repetidas veces al final de los tres actos siendo reclamada la presencia de la autora que al fin se decidió a salir en el segundo y tercer acto para recibir entre los Artistas el homenaje del público.

También El Noticiero se hace eco del estreno y con una crítica más benévola hacia la autora resaltando la actualidad de la acción – el estraperlo – diciendo además – que hay que rectificar la prevención que en un principio tiene siempre el informador hacia estos acontecimientos.

Tardaría Pilar Ginés siete años en volver a los escenarios con otra nueva obra de la que se conoce el título; pero no se sabe mucho más de ella. Según su nieta Alicia; la trama de la obra trata sobre la muerte de un padre que deja como legado su voz grabada en una cinta magnetoscópica; de ahí el título de la obra “ La voz lejana”; de cuyo estreno se sabe que fue, el uno de marzo de 1952 en el Teatro de Sans sito en la calle Galileo nº 7 a cargo de la compañía de comedias Ginés – Cabello, según anuncio insertado en el periódico La Vanguardia. En Zaragoza no se ha encontrado referencia hemerográfica de esta obra ni de su estreno en la ciudad.

También en el recuerdo familiar consta la confección de una novela inédita cuyo título era “Una hoja en la tormenta” y que solamente éste puede acicateando la fantasía decirnos el argumento; biografía pura. Ella la hoja y la tormenta la guerra civil. Lastima que se haya perdido el manuscrito.

Quizás con más tiempo y datos se pueda construir una biografía de Pilar Gines, yo de momento concluyo estos apuntes recopilados de la prensa y las escasas confidencias de una de sus nietas, además de lo poco que sobre ella hay escrito; al seguir en contacto con dos de sus nietas espero como digo antes, recopilar más detalles de esa vida que una mujer de su tiempo dedico a la extensión de su ideal.

 

Cartas de mujeres

Berlín 2 Julio 1916,
Inolvidable Margarita: En estas horas de supremo dolor, en estos momentos  de honda y desesperada  pesadumbre, no sé a qué pecho amigo llamar, para que me acoja y consuele .Tiempo hacía  que tú, siempre por mí querida Margarita, no tenias  noticias de  esta tu compañera; de esta tu compañera de colegio; de esta tu pobre Guillermina, como tú la llamabas,  cuando amorosamente le alisabas los cabellos mientras  mi cabeza reposaba en tu tibio regazo de madrecita.
¡ Qué lejanos están aquellos felices días, de mis amarguras presentes! ¡Qué lejanos y qué cerca ! Parece ayer cuando nos comunicábamos nuestras juveniles y risueñas  esperanzas. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas cuando yo te decía ruborosa que esperaba al caballero apuesto y militar de mis sueños,  cómo reías? ¿Y recuerdas con que enojo acogía tu risa, que yo creía burlona? Ahora comprendo por que reías. Ahora comprendo tu frase; « Mi Guillermina se enamorará de un uniforme». Ahora comprendo lo que entonces decías y que yo creía fraseología de mujer marisabidilla.
Yo soñaba con un marido militar; con un apuesto y bizarro alemán que hiciese ley de su espada, me alucinaba el esplendor de esas estrellas que no tienen nada más que el brillo de la soberbia…
¡Pobre de mí! Mis sueños se realizaron, mis locas esperanzas se trocaron en realidades y me casé con un hombre de mi patria, de mi querida Alemania. Mi marido era bueno       marido era bueno, amable ¡apuesto militar sobre todo ¡ Tan apuesto militar, que ya no era otra cosa; mi aun marido. Ni aun marido, digo, porque me abandonó, y siguiendo sus locos anhelos allá se fué con otros muchos locos de esta patria mía, hacia Francia, a conquistar la patria de mi amiga, de mi hermana, que eres tú.
 No hace mucho he sabido que en una de las últimas batallas murió Fritz. Mi marido ha muerto y aquí tienes a tu pobre amiga llorando por su vida totalmente destrozada. ¿Qué porvenir puede esperarme en una patria en que todos los hombres padecen la locura militar, locura bélica, la locura de mi pobre Fritz?
Dime tú, Margarita, qué es lo que opinas de mi situación y sírvanme de consuelo tus palabras; y al saber que tú serás feliz al haberte casado con aquel hombre todo saber y bondad que en tus sueños añorabas, tendrá la dicha de alegrarse por tu bien tu siempre pobre                                                                                  

Guillermina
 .

París Julio 1916.
Querida Guillermina: Hanse trocado los papeles. La virgen guerrera de un día como lo eras tú ha vuelto por ley de vida en apologista de la paz.
Tú, que cifrabas tu dicha en casarte con un militar alemán, sientes que no eran tus esperanzas las que habían de proporcionarte la dicha. Y es que no sabías, como lo sabía yo, que para ser feliz no hay que cifrar la felicidad en un hombre como lo era tu esposo.
Cáseme ya hace tiempo con un hombre que llenaba todas mis aspiraciones, con un sabio francés que su norte de vida era el hacer bien a los semejantes, un hombre al que quiero con todo mi corazón y que consiguió hacerme dichosa.
Ahora que los hombres de tu patria vienen hacia la conquista de mi Francia, ha ido voluntario a la guerra este queridísimo esposo mío. No me lamento; ha ido con la fe y el entusiasmo del que defiende un sagrado deber; y yo, que estoy totalmente identificada con mi marido y con mi patria, anhelo el triunfo de ésta. Puede que no tenga la dicha de ver más a mi amado compañero, pero no he sentido ni sentiré el haber unido mi vida  a la suya, sino todo lo contrario.
En  tu carta me pides un consejo, ¿que quieres que te aconseje, mi querida Guillermina?
quizás tu mayor desdicha consista en ser alemana, y esto ya ves que no se puede evitar.
Solo queda un remedio al fracaso de tu vida: venirte a mi lado. Tú, que en espíritu eres mi hermana, sabrás comprenderme, y a la par que mutuamente nos prodigamos dulces consuelos, aprenderemos a odiar al causante del desastre de Europa y de nuestras pobres vidas.
Ven a mi lado, querida Guillermina, que te espera con los brazos abiertos tu Margot.
                                                              
El Ideal de Aragón nº 47 15 de julio de 1916 
Hemeroteca Municipal de Zaragoza, Rollo 268. 

 

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REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

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