PSOE: OLA Y GUÍA DE LA IZQUIERDA

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Fernando Bolea Rubio

Del descenso electoral socialista se puede afirmar que, como olas altivas las urnas suben y bajan los resultados del PSOE en cada ocasión; pero con la seguridad, de que cuando descienden siempre vuelven a subir y con mayor fuerza, al quedarse muchos años en la cresta del poder. Así lo avalan principalmente sus triunfos de 1982 y 2004, al permitir que en los últimos treinta años, el partido haya gobernado veintidós. Catorce más que la derecha.

Ahora ocurrirá lo mismo. Que nadie se equivoque con análisis erróneos. El 20-N el PP obtuvo 186 diputados, mayoría absoluta, con 10.719.712 papeletas, el 44,59%. Siendo el balance del PSOE de 110 escaños, 6.903.208 votos, el 28,71%, habiendo logrado hacía cuatro años 11.289.335. Los socialistas han perdido 4.386.127 votos -que son muchísimos-; pero se afirma que solo unos 200.000 han ido a la contabilidad del PP, al crecer este únicamente en 552.683 en relación a lo que consiguió en 2008. Izquierda Unida (IU) logró 1.680.810 sufragios, un 6,93%, 11 escaños, subiendo en 720.864 votos, fundamentalmente por el descenso socialista. De ello se benefició asimismo, Unión Progreso y Democracia (UPD) -de la exsocialista Rosa Diez-, al situarse en 1.131.923 votos, el 4,70%, 5 asientos, creciendo en 825.844.

Por tanto, sumando los crecimientos de los partidos estudiados y previa resta a la pérdida socialista descrita; queda un bloque de 2.639.419 personas, sobre 2.500.000 para ser más exacto si se añaden posibles desvíos a otras candidaturas, que se pueden considerar como potenciales votantes socialistas en la reserva. Muchos de ellos refugiados con añoranza en el voto en blanco y la abstención, por no votar a su partido de siempre, debido a su enfado con él, por el rechazo a la política neoliberal que el zapaterismo ha realizado en los últimos años; con las consiguientes irregularidades orgánicas en el partido. Defectos estos varias veces evidenciados en este blog. En vista de lo cual, habrá que considerar que aparte de la representatividad alcanzada, el PSOE tiene un importantísimo colchón de votantes a recuperar en los siguientes comicios, siempre claro está, que sea capaz de volver a ilusionar a su gente colmando las expectativas ideológico-políticas que se le demandan.

Con este cálculo fantástico e ilusorio pero con signos de realidad (cerca de siete millones más dos y medio), los socialistas aun conservarían un hipotético apoyo de 9.500.000 votos. Por eso cabe decir, que queda partida por jugar y que sin duda se volverá a ganar, pudiendo ser hasta en el primer tiempo, a los cuatro años: por la política antisocial que los populares van a realizar, junto con la poca valía política de su líder-presidente Mariano Rajoy. Y, ante todo, si en base a la realidad existente se realiza un proyecto súper-socialdemócrata (socialista) de verdad, creando un equipo de dirección compacto, con ideología de izquierdas y sin sombra de neoliberales alrededor. Siendo a la vez dirigentes competentes, ágiles, participativos, descentralizadores, totalmente democráticos, a gusto de los afiliados y de la mayoría de la sociedad. Con un líder con iniciativas, que trabaje en equipo, coordine, dirija, admita críticas, siendo antipresidencialista -no más cesaristas-, de probada trayectoria de izquierdas.

De cualquier manera, la opinión general es firme al indicar que por el débil crecimiento de los conservadores la sociedad española no ha girado a la derecha, debido a que estas elecciones no las ha ganado el PP, sino que las ha perdido el PSOE por su desplome de votos por el descontento hacia él. Todos han cogido fruta del árbol caído, con fuerza reservada para reflorecer. Por la dispersión socialista, el PP con 569.623 votos menos que el PSOE en 2.008, ha obtenido mayoría absoluta, cuando entonces no se alcanzó. Ana Noguera ha escrito: “El resultado que ha producido la distribución de votos no es el que España estaba pidiendo. A un grito de más y mejor Democracia, de mayor Izquierda, de más Estado de Bienestar, de una política comprometida: tenemos mayoría absoluta del PP. El resultado demuestra lo injusto del sistema electoral actual”.

Dicho lo anterior, procede puntualizar que por el descontento hacia ellos, lo mismo que en la reciente consulta del 22 de mayo, en esta ocasión los socialistas no se han beneficiado del llamado “voto útil”. Con él, parte de la izquierda opta por los socialistas, para hacer frente más eficazmente a la derecha, aun simpatizando en la misma medida con otras fuerzas progresistas, por efectivamente la complejidad del sistema de elección. Esta práctica perjudica principalmente a IU, aunque en estos comicios ha sido al revés. Así, de los nuevos votos recibidos, ¿cuántos podría perder esta formación si la paz vuelve a reinar entre los socialistas y la izquierda, volviendo con fuerza la idea de una mejor utilidad de estos votos, agrupándolos en el PSOE, para desplazar al PP? Por mucho que mejorara el procedimiento electoral, siempre será mas efectivo el voto de izquierda en un bloque que dividido en dos o en porciones debilitadoras.

Equivocadamente, IU cree que esos votos son suyos cuando yo pienso que no es así. Para mí, dichos votantes forman una orquilla electoral de firme conciencia político-social, que si es cubierta por igual en los dos partidos, eligen sin duda y en primer lugar a los socialistas, votándoles con la misma o mayor satisfacción que ahora lo han podido hacer por otros partidos. Todos conocemos a personas así. Que en las valoraciones simples, se compute esta realidad. De todos modos, izquierda unida también ha de entender que los votos recibidos de los “socialistas enfadados” los ha recogido en estas dos elecciones, pero no serán de ese movimiento para siempre. Dado que únicamente son votos refugio puntual, en espera de volver al PSOE, a la casa madre de la izquierda, cuando se supere políticamente el enojo familiar.¿Pero los amigos mencionados ven esta peculiaridad así? Por desgracia me temo que no. Cuando Santiago Carrillo está diciendo: “Lo que debe hacer la izquierda es unirse”. En estos días que habría que estar hablando de hacer entre el PSOE e IU un bloque común de izquierdas, para atenuar el gran poder que la derecha ha conseguido. En el momento que se tendría que sumar efectivos, para junto a los sindicatos, hacer frente a los recortes y sinsabores que los gobiernos de la derecha del todo el Estado, les van a querer imponer a los trabajadores tanto como a las clases media y baja... Una nueva traba incomprensible se va dibujando. IU, quizá algo sonada por su avance electoral después de tanto fracaso, ha saltado a los medios declarando que ambiciona “conquistar la hegemonía de la izquierda”

Ya empiezan de nuevo con el “sorpasso” predicado por el Partido Comunista (PC) y Julio Anguita en los noventa. Se trata de intentar superar electoralmente al PSOE, quizá incluso por medio del modelo de la famosa “pinza” que IU y el PP formaban contra Felipe González. Esta hazaña de esa izquierda que se dice tan pura, seguramente la desconocerán muchos de sus jóvenes simpatizantes del 15-M, que tanto han atacado al PSOE y cuyo final ha sido más derecha. Estos igualmente, tendrían que estar pidiendo a gritos regeneración y unidad en la izquierda. Siento decirlo, pero ese desmedido afán e interés partidista de quítate tu para ponerme yo, me parece una autentica desviación ideológica de esa coalición de fuerzas minoritarias, que no tiene ninguna explicación de clase. Se puede calificar igual a lo que hizo después del 20 de mayo en Extremadura, al ser su voto decisivo y dar el gobierno de la comunidad al PP quitándoselo al PSOE. Objetivamente es justo reconocer, que el partido socialista no siempre se ha portado bien con izquierda unida.

La “teoría de las dos orillas”, fundada en la existencia de diferencias entre por un lado, el PP y el PSOE y de otro, IU; ya la esta reviviendo de nuevo el coordinador federal de esta última fuerza, Cayo Lara, al afirmar: “No nos conformamos con tener 1,7 millones de votos. Aspiramos a que la izquierda “real” tenga hegemonía para combatir las políticas neoliberales que aplican partidos conservadores y socialdemócratas. Esa búsqueda de la “hegemonía” de la izquierda no tiene plazo y no tiene punto final, porque es un proceso de acumulación de fuerzas y voluntades”. Dijo que IU se muestra dispuesta al dialogo con cualquier fuerza, pero avanzando que con el PP será casi imposible y con el PSOE también. En concreto, los socialistas para la otra orilla junto a la derecha, para que dejen libre para ellos su espacio electoral de izquierdas. Ahora este hombre se declara representante legítimo del socialismo, cuando tanto lo han desacreditado. Lo que hay que oír.

Con la estrategia del sorpasso, la pinza con la derecha, más las dos orillas, Julio Anguita en 1.996 (año del triunfo de José Maria Aznar) superó los 2 millones de votos, más de un 10%, logrando 21 diputados; cayendo con Gerardo Iglesias como candidato a 8 en el 2.000. Santiago Carrillo con el PC en las generales de 1979 llego a 23 diputados; desplomándose drásticamente a 4 en 1982. Gaspar Llamazares en 2.004 saco 4; por 2 en 2.008. Por consiguiente, subidas y bajadas las hay para todos los gustos y ríos. En las carreteras hay baches y algunos tan fuertes, que al que circula mal hasta se sale de la orilla.

Por otro lado, ¿qué es eso de que IU se atribuya la condición de izquierda “real”? Pero estos colegas ¡de que van! ¿Acaso quieren comparar su historia de lucha y sacrificio en la izquierda con el PSOE? Ellos que han sido siempre muy pocos se formaron en 1.986, hace tan solo 25 años; cuando el PSOE se fundó en 1.879, hace 132 años. En 1.921 nació el PC, 42 años después que los socialistas. De momento, hasta que no cumplan 107 años más de lucha política y sindical que se abstengan de bravatas ideológicas, dado que el partido socialista ha sido, es y será el guía real de la izquierda, porque nadie le puede arrebatar sus años de lucha y de Gobierno en beneficio de la sociedad.

Lo que se ha hecho mal en los últimos tiempos, ha sido por culpa de un equipo de dirigentes que ya están pagando electoralmente sus errores y abandonado sus cargos, a la vez que se va a corregir la trayectoria del partido para que esta desviación política-orgánica no se vuelva a repetir. Sin embargo, una equivocación puntual del zapaterismo, no puede poner en entredicho la trayectoria centenaria del PSOE, que merece el máximo respeto y consideración de la izquierda española, europea y mundial. Así que menos demagogia, frivolidad e intereses propios en IU y que fijen más la vista en el PP, que es el adversario real y común. Como socialista y persona de izquierdas, tengo en gran estima a Santiago Carrillo (he hablado varias veces con él, leo y guardo sus libros) y a Gaspar Llamazares, al que sigo su trayectoria y considero el mejor político de izquierda unida. Como candidato por Asturias, ha conseguido un buen porcentaje, un 13,27%, el más alto de toda España.

Volviendo al interior socialista, hace mucho que pienso que llegaría un momento en que José Luis Rodríguez Zapatero, ni ganaría las elecciones ni se iría. Pues nada, ya estamos en esa incongruencia. Este hombre ha hundido al partido socialista. Y, cuando tenía que haber dado la cara y dimitir la misma noche electoral, no lo hizo y además demuestra que es incapaz de darse cuenta del destrozo que ha causado, al decir en el reciente Comité Federal del partido: “Los españoles han querido cambiar la realidad cambiando el Gobierno”. Como si él no tuviera nada que ver y los votantes fueran lerdos. Es deplorable oírle defender su gestión, una vez que las urnas han dado su veredicto censurándola. Que lo deje ya que, empieza a ser un estorbo, ante el nuevo rumbo que tiene que tomar el socialismo español.

Sobre Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido inimaginable que durante la campaña electoral no haya recuperado prácticamente ningún voto. Empezó con 15 puntos de diferencia negativa en las encuestas y acabó con casi 16. Es encomiable el esfuerzo que ha hecho, pero no ha servido de nada, porque el mal ya estaba hecho por el Gobierno desde mayo de 2.010. De modo que, por su corresponsabilidad gubernamental y en vista del desastroso resultado electoral obtenido, es necesario ir preparando otro candidato o candidata sin vinculación ministerial (Carme Chacón la tiene), para las elecciones legislativas de 2.015. Es duro decir esto, pero por el bien de la izquierda y del PSOE, Rubalcaba no debe repetir como candidato. Entre los sustitutos, debería figurar el cabeza de lista de las europeas: Juan Fernando López Aguilar. En Aragón, no veo ni bebés.

En el partido socialista hay que cambiar muchas cosas y recuperar otras que jamás se debieron dejar, como la rosa del anagrama y los colores alusivos que lo distinguen claramente de la derecha. Sin buena cimentación ningún edificio se mantiene. Modernización si, pero sin perder esencias gratas de siempre.

Fernando Bolea,  Sindicalista

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