REMEMBRANZAS

Imagen de jbbuteraa
José Benito Butera Aured
Cuando se estaban desarrollando las fechas en que hacía cien años que esta nación se conmovió con unos hechos luctuosos, a los cuales ya estaba acostumbrado el pueblo español, y que no eran los primeros ni tampoco fueron los últimos –me refiero a la semana trágica de Barcelona– que cogido por los pelos hacía referencia a la conmemoración, recordándola en palabras pronunciadas por Maria Domínguez Remonen una de las cuatro conferencias recogidas en un libro, que prologó otra mujer Hildegart Rodríguez  y que fue editado en Madrid hacía 1933 por la editorial Castro y  con ocasión de conmemorar el veinticinco aniversario de la constitución de los por fin elegidos democráticamente, ayuntamientos en 1979 la Diputación Provincial de Zaragoza editó un facsímil de aquella edición, que tenia dos objetos. Celebrar el citado aniversario y rendir homenaje a la primera mujer que fue alcaldesa de un pueblo zaragozano – Gallur – que fue nombrada por el Gobernador civil de la provincia presidenta de la gestora que hubo de nombrarse por los conflictos y disensiones que en el seno del Ayuntamiento de esa villa se venían produciendo desde las elecciones de 1931; y que pagó cara tanto esa designación como su vida de rebeldía e independencia.

Este largo preámbulo no tiene más objeto que el divulgar; no la figura de aquella mujer; sino lo que ella dejó para la posteridad.

Según una somera biografía confeccionada; quizás la única posible, ya que tampoco una vida sencilla da para mucha literatura; que las historiadoras Julia Cifuentes y Pilar Maluenda pusieron de introducción al citado libro. – Por cierto difícil de conseguir después de cinco años de su publicación y del que no hay rastro en las librerías –. Esa  mujer que a pesar de lo puesto de manifiesto en el párrafo precedente; su humilde cuna, sus carencias educativas,  y sobre todo el  escarnio sufrido, por mantener su orgullo e independencia y no dejarse doblegar por el salvaje que le fue impuesto como marido y del que se separó por la brava, ya que en aquellos tiempos la institución del divorcio en España era una utopía, que a ella no la arredró, y así el día treinta y uno de mayo de 1907, con unas pocas pesetas que le presto una amiga ese día; sin documentación y sin equipaje,– según la requisitoria del Gobernador Civil – de veinticinco años, estatura alta, viste indiana,[1] estilo del país, botas de cuero negro abrochadas con cordones y no lleva documento alguno; emprendió un camino que la liberó de la esclavitud de un mal marido y le proporcionó la ocasión de realización intelectual que desde niña había soñado.

Su paso por Barcelona, aun teniendo que desempeñar el más humilde de los trabajos – sirvienta – le permitió conseguir unos ahorros que le dieron la independencia económica y le permitieron desarrollar sus sueños culturales.

Tal fue su desarrollo que además de la obra citada con anterioridad, produjo un considerable  número de artículos publicados en un periódico madrileño, los primeros hacia 1914; posteriormente desde 1916 hasta 1919 produjo para el semanario/ decenario republicano de  Zaragoza Ideal de Aragón casi una treintena de colaboraciones, que iban desde artículos de actualidad política pasando por poemas dedicados también a asuntos políticos –  tal uno dedicado en 1916  a la bandera republicana – o a la por entonces , primera guerra mundial de la que escribe en varias ocasiones; bien para criticarla, bien para compadecer a los agredidos como los belgas, a cuyo rey también dedica otro poema. También publicó otro número de artículos este más reducido en el recién creado órgano de la Unión General de Trabajadores Vida Nueva – accesibles en Internet, en varias páginas, entre otras la de la Fundación Bernardo Aladren –.

Hacia el final de la dictadura de Primo de Ribera, junto a su segundo marido Antonio Romanos Borobia, y residiendo en Gallur donde este era esquilador; ella difundiendo la ideología socialista e incitando a los trabajadores a la unión defensiva, junto con él y otros trabajadores fundó la Unión General de Trabajadores de esa villa, cuyo reglamento fue aprobado por el Gobernador Civil, el veintitrés de marzo de 1929.

También, con anterioridad, ejerció de maestra sin título ya que no pudo estudiar la carrera por caer enferma, y debido a que estos estudios los realizaba en Pamplona, al mismo tiempo que desempeñaba el ejercicio de enseñar en  Mandioca, que distaba cuatro kilómetros de Almandoz donde enseñaba su mentor Pedro Rubio, por entonces casado con aquella amiga que le prestó el poco dinero con el que escapó, y que ella recorria dos veces diarias para preparar las clases del día siguiente; este esfuerzo le costo la enfermedad que la apartó de ese sueño, tanto tiempo acariciado, teniendo abandonar  sus ansias de enseñante.

Esta vida de esfuerzo y entrega al saber y al hacer recto y consecuente tuvo un trágico final. Aquellos que no consentían el menosprecio al estatus por entonces, fabricado para la mujer; los que se vieron ofendidos por el coraje de María al plantar cara al energúmeno de su marido y dejarlo con dos palmos de narices; los que no le perdonaron nunca su independencia; aquellos a los que fustigó con sus artículos en la prensa, todos los enemigos que se creó por su consecuencia vital e ideológica; todos ellos en cuanto tuvieron la ocasión le ajustaron las cuentas, de tal manera que el siete de septiembre de 1936, […] vecinos de Fuendejalón la vieron descender de un camión  con tres hombres más […] . La misma suerte corrió su segundo marido que fue fusilado seis días después en  Tabuenca.

La muerte de María acaecida a veintidós kilómetros de su residencia y producida al efecto precisamente en el pueblo de donde era natural aquel primer marido –  Bonifacio Ba Cercé –, que aunque ya entonces muerto creo yo; en un ejercicio de lógica vengativa no fue por casualidad su ejecución en aquel lugar.

Los enemigos que ella se había creado, por su feminismo militante su republicanismo y socialismo y su anticlericalismo, además de aquellos parientes que se sintieron ofendidos por la valentía de una mujer que no acató la sumisión y no consintió que aquel pariente y  marido de la rebelde  le pusiera la mano encima.

No puedo resistir el incardinar como colofón a esta remembranza uno de sus artículos que le fue publicado en Ideal de Aragón el día veintiséis de enero de 1918

 Pensamientos femeninos

"Los pueblos se engrandecen a medida que desaparece en ellos el deseo de conquista".         
"La verdadera civilización no se consigue con las balas, sino con los libros".
"Los hechos más memorables de los reyes están escritos en la Historia  con sangre de sus súbditos".
"Suprimid de todos los Diccionarios la palabra patria y ahorraréis mucha sangre a la humanidad".
"La Geografía  enseña que no hay vallas que limiten el círculo de la Tierra, y el hombre, en su orgullo, pone vallas a su libertad".
" Los blancos y los negros nacen bajo un mismo sol, por lo tanto, nadie debe considerarse superior a otro".
"Los reyes representan la debilidad de sus vasallos".
"Una corona grande puede llevarse sobre una cabeza hueca; pero una cabeza grande puede sobreponerse a una corona".
"Derribad los ídolos de barro y elevad a la majestad del pueblo sobre sus escombros, ese es el verdadero camino de la redención".

Publicado en  segunda página en el número 106 de Ideal de Aragón el 26 de enero 1918.

 

[1] Tela de lino o algodón, o mezcla de uno y otro, pintada por un solo lado.

Añadir nuevo comentario

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Páginas