VISITA AL CEMENTERIO DE TORRERO

Imagen de jbbuteraa
José Benito Butera Aured

Así ha sucedido una  de las carpetas a clasificar, contiene documentos de los que a primera vista tienen una procedencia determinada; pero que interrogado el que podía aclarar la procedencia de ellos,  tampoco sabe mucho de donde ha salido lo que la carpeta contiene. ¿Entonces? Quien ha aportado esos documentos y que es lo que significan.

De la miscelánea de ellos y en espera de que el archivero haga la labor necesaria, por su curiosidad y también por que uno de los documentos coincide con el nombre que la fundación que sostiene el citado archivo, ha acogido como suyo, Bernardo Aladrén. El documento en sí es la   ficha de su enterramiento, en el cementerio de Torrero; que no se sabe como ha llegado a esa carpeta, el curioso que esto escribe junto con el curioso que ha de archivarlo deciden constatar la certeza de lo que se dice en ese documento, así como de una fotografía  de la lápida del nicho que guarda sus restos.

Ambos papeles uno por estéticamente desechable  – una  fotografía de la lápida que por su reproducción en blanco y negro, resulta un pastiche indescifrable  –  y el otro de cierta confusión –  tiene  en el mismo documento distintos apuntes – inducen ambos a constatarlos, para cerciorarse de la autenticidad de los mismos.

Creen que una fotocopia de la acreditación de enterramiento es suficiente para lograr su localización; con ese papel en el bolsillo y la cámara en su funda; uno de los dos curiosos, toma el camino del Cementerio. El día elegido no es agradable; es uno de los pocos que en este invierno llueve, cierto que la lluvia es suave y aun calando, no empapa en demasía,  por lo que a pesar de la molestia y con la decisión tomada de antemano el curioso entra en la oficina de las instalaciones mortuorias, para informarse de la autenticidad del documento y recibir la información de su ubicación en el amplio terreno que actualmente ocupa nuestro Cementerio de Torrero.

Al exhibir la fotocopia, el empleado que te atiende; dando un vistazo al encabezamiento del mismo lo encamina con un plano, hacia el lugar en que se ubica la tumba que figura en el documento que dice: Sepº 10 Cº 70 y ahí es donde eres encaminado. Las palabras del funcionario son:  "Esto  existe, aún no esta amortizado". Así  que siguiendo las instrucciones que te ha proporcionado. Por el paseo central del cementerio y luego por el que lleva a la Fosa Común te diriges al cuadro 70; exactamente al final del terreno que ocupa nuestra necrópolis.

Después de dar unas vueltas por el entorno de ese cuadro, manchándose los zapatos de barro e intentando localizar la sepultura, el curioso cae en la cuenta, de que las demás anotaciones que hay en la fotocopia es por una razón. Ahí ya no están esos restos. Hay un apunte que indica su traslado a otra tumba.

Como la hora de la mañana no es apremiante  y habiendo decidido que ese día ha de solucionar el enigma; de nuevo se dirige a la oficina, despliegas el papel ante la ventanilla  llamando la atención del funcionario que se acerca; al presentarle el documento y decirle que antes habías inquirido a otro compañero sobre el asunto, con cierta  reticencia le pregunta por que no se dirige al mismo que antes le había atendido;   luego en un tono mas agrio y severo  interroga sobre la consecución del documento fotocopiado que exhibes diciendo: "Usted no sabe que esto esta prohibido, son datos confidenciales ¿de donde ha sacado esta fotocopia?". Una vez  aclaradas tanto la procedencia como las intenciones que te traen y entonces en un tono más conciliador te encamina hacía el último de los apuntes que en el documento están anotados.

Esa nueva prospección te lleva a los enterramientos especiales proporcionados a los combatientes del bando rebelde que durante la contienda cayeron en el frente de Aragón.

Cierta extrañeza  invade al curioso, ya que no cree que un fusilado por ser socialista y concejal,  esté enterrado en semejante enterramiento; pero no por eso deja de recorrer las hileras de nichos en busca de la referencia allí anotada.

Cuando se cansa y al convencerse de lo inútil de la búsqueda, lo deja para otro día y con la sensación de fracaso se marcha a su casa.

Al comentar lo sucedido, con el otro curioso y ante  las dudas que  suscita el documento y tras hacer las cábalas correspondientes deciden ambos continuar con la búsqueda.  Otro día,  con la cámara en el bolsillo y el ánimo lleno de esperanza,  de nuevo toma  el asunto el empecinado curioso. Se  informa recurriendo a la  última de las referencias que queda por dilucidar, consiguiendo con una pequeña indicación del portero del cementerio, dar con el lugar del enterramiento.

Ahora viene la búsqueda del nicho concreto. Recorre las filas de nichos, hasta dar con la referencia y ¡por fin! Realiza el propósito que había tomado ambos curiosos, el archivero que  ha inducido a la averiguación todo lo referente a ese documento y tú que movido por la curiosidad primero, el amor propio luego y la necesidad de dar con el objetivo propuesto depuse, culmina con la fotografía de la lápida y la aclaración exacta del lugar del enterramiento .

Conocedor el curioso, de que hay una persona que está biografiando al compañero objeto de esta búsqueda,  le pasas las fotos realizadas por si a él le han de servir de algo   
Y esta es la historia de una pesquisa que realizada para certificar que un dato es exacto hemos realizado, aunque todavía creo es incompleta y habrá que continuar viendo, las vicisitudes sufridas por los restos mortales de uno de nuestros predecesores en los ideales de justicia social y libertad: Bernardo Aladrén. Sacrificado por sus ideas    

    

Añadir nuevo comentario

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Páginas