El Gobierno ha cometido errores frente al COVID. Pero no sólo él

Enviado por cmarquesanm el Lun, 02/11/2020 - 10:52
Covid

Naturalmente que el gobierno del Reino de España ha cometido errores frente al Covid-19. Pero no solo él. Pero no olvidemos que el principal culpable de esta pandemia es el Covid-19. A muchos se les olvida. Cuando alguien lo está pasando mal encontrar un culpable le reconforta. El gobierno del reino de España. Tema resuelto. De esta terrible pandemia, que está generando tanto sufrimiento, hay diferentes culpables. No solo el Gobierno de coalición. A veces, hay que repetirlo, para mentes duras de mollera, el máximo culpable es el Covid-19. Mala cosa cuando hay que recordar lo obvio. Lo voy a recordar. No es decir nada nuevo que el neoliberalismo llevó a cabo y sigue un maltrato de la naturaleza con el objetivo exclusivo del beneficio, sin tener en cuenta que la Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Hay tres causas complementarias que han producido todos los virus infecciosos expandidos globalmente en las últimas décadas, como la gripe aviar, la gripe porcina, las cepas infecciosas de coronavirus. La principal es la cría industrial y masiva de animales, especialmente pollos, pavos, cerdos y vacas. Todas las pandemias recientes –con excepción del Hiv están asociadas a un origen animal. Luego la agricultura industrial y química, en la que el 75% de la tierra agrícola del planeta se usa para la cría masiva de animales, para sembrar forrajes. La tercera es el crecimiento descontrolado de la mancha urbana y las industrias que la alimentan y por ella subsisten. Por ello, según Enrique Russel, hoy, la madre naturaleza se ha rebelado; ha jaqueado a su hija, la humanidad, por medio de un diminuto componente de la naturaleza (naturaleza de la que es parte también el ser humano, y comparte la realidad con el virus). Lo hace a través de un organismo (el virus) mucho más pequeño que una bacteria o una célula, e infinitamente más simple que el ser humano que tiene miles de millones de células. Es la naturaleza la que hoy nos interpela: ¡o me respetas o te aniquilo!

Según el filósofo argentino Fabián Ladueña: “Es posible sostener, con un poco de ironía histórica, que esta vez el SARS-CoV-2 se ha transformado en el primer sujeto revolucionario no humano de la historia global de los Póstumos (es decir, los «humanos» después del desmantelamiento de la Modernidad Humanista). “Cuando ya ningún ser hablante creía en el ideal de la Revolución, un virus se transformó en sujeto de una revolución instantánea que paralizó todos los resortes de la economía mundial, hizo colapsar las democracias occidentales para transformarlas en estados de excepción, sembró el fantasma de la extinción de la especie y detuvo el funcionamiento de la esfera pública y toda la maquinaria de la producción global de mercancías. Por unas semanas, los cielos de las grandes capitales brillaron con menos contaminación y un aire de alivio recorrió las calles desiertas de las ciudades abandonadas y recuperadas, no debe sorprendernos, por algunas otras especies animales que retornaban a los sitios de donde habían sido exiliadas. Cuando nadie creía en ella, un virus logró un conato de Revolución nada despreciable”.

Retorno a esta España nuestra. A mí gustaría que alguien me dijera exactamente qué se debería haber hecho y cuándo. Por supuesto, acertar las quinielas los lunes es muy fácil. Como decía Alessandro Manzoni, las fosas están llenas de profetas del ayer. Es decir, a posteriori todos tienen la solución. Vamos a ver.

Cuando se decretó el estado de alarma y el correspondiente confinamiento se ha dicho que se hizo tarde. Dios mío, si se hubiera hecho un mes antes, se hubiera montado la de Dios. Luego, se le ha acusado de que la desescalada se hizo demasiado pronto. Pues anda que no escuchamos desde todos los frentes, que se prolongaba en demasía, lo cual suponía estrangular la economía, especialmente la campaña del turismo. Las comunidades autónomas rivalizaban para ver quién adelantaba el paso de fase. Mientas mantuvo el estado de alarma, se le acusó de que coartaba las competencias de las comunidades autónomas. Y cuando las devolvió, se le ha acusado de dejación de funciones. “Se ha ido de vacaciones”. Hace falta ser perverso para emitir tal juicio. Por cierto, creo que para combatir el Covid-19 el gobierno central destinó a las comunidades autónomas, 6.000 millones de euros. Si ahora hay déficit de médicos, Ucis, camas hospitalarias, en todo caso, será culpa de las comunidades autónomas que tienen las competencias sanitarias. Ellas tendrían que haber hecho las contrataciones necesarias.

Otro tema repetido por activa y pasiva, por tierra, mar y aire, por la mañana, al mediodía y al atardecer, ha sido que “no había un comité de expertos”. ¡Anda que no han dado la tabarra con esto los medios y la derecha política! Un Estado como es el español, ¡cómo no va a tener un comité de expertos en epidemias! En los países con democracias maduras y avanzadas, como en nuestro contexto europeo, se valora la importancia de los altos funcionarios, y por ello existe un consenso político de preservarlos de la presión política. Así se protegen las instituciones. A los funcionarios se les trata con gran respeto. Además el acceso a estos puestos altos de la administración no es tarea fácil, hay que superar unas durísimas y trasparentes oposiciones ampliamente concurridas y, que garantizan un gran conocimiento en la materia de que se trate. Esto asegura que tengan una preparación y capacidad objetivamente alta y que sirven al Estado, independientemente de si gobiernan unos u otros. Y por ello, no se les somete a un acecho, en una especie de caza de brujas, como al que los Abascal, Casado, El Mundo, el Abc, Ok diario han sometido a Fernando Simón y a todos los servidores públicos que han tomado y están tomando las medidas a nivel sanitario en el desarrollo de esta pandemia. Quienes de verdad respetan al Estado no estigmatizan a sus funcionarios públicos, acusándoles ante la opinión pública de “presuntos culpables”, “presuntos expertos”, o insinuando que instigan prácticas dictatoriales comunistas. Ni tratan de conocer los nombres de quienes elaboran informes sanitarios en estos tiempos que existen tantos descerebrados en las redes y en la calle, que pueden llevar a cabo cualquier locura. Si se duda de su profesionalidad se hace un grave daño a nivel institucional. Tendríamos que ser suficientemente comprensivos con ellos, ya que se están dejándose la piel, de forma poco agradecida, en medio de una grandísima crisis sanitaria y bajo una gran tensión. Por ello, todas estas circunstancias podrían propiciar que desanimados y hartos tirasen la toalla al concluir que tanto esfuerzo no merece la pena.

Se acusa que no se hizo caso a determinados informes de determinados científicos. Pues si hubieran hecho caso a todos los informes de todos los científicos del mundo mundial hubiera sido de locura. No dudo que tomaron las medidas sanitarias en función de lo que se sabía en cada momento de la enfermedad, siguiendo las directrices de la OMS. Por cierto, se nos olvida, vuelvo a repetirlo, que estamos ante una pandemia, de una enfermedad hasta hace poco desconocida, y cuya evolución, trasmisión y terapia son harto complicadas. Hasta hace poco, nadie hablaba de los aerosoles, como la manera más fácil de contagio. No quiero hablar de determinados comportamientos de la ciudadanía, porque todos los hemos visto: botellones, terrazas, restaurantes, eventos familiares con bodas y comuniones, etc.

Además, España ha dado muestras de desunión y de deslealtad institucional, empresarial y ciudadana. En los momentos que el gobierno central se reunía con el Consejo Interterritorial del Ministerio de Sanidad y se tomaba un acuerdo general, nada más salir de la reunión, el presidente/a de alguna comunidad autónoma discrepaba, determinados sectores de la patronal lo cuestionaban y algunos medios lo criticaban. Por lo que yo sé, Merkel se reunía con los Landers, se llegaba a un acuerdo y todos lo cumplían con lealtad institucional, empresarial y mediática. Igual que aquí.

Por ende, en este tema que cada palo aguante su vela. Aquí todos tenemos nuestro grado de responsabilidad. Por supuesto, el que más el gobierno central. Es el máximo responsable. Pero, no olvidemos que el máximo culpable, lo vuelvo a repetir otra vez, el gran culpable de esto es el Covid-19. Y estamos viendo que ante el Covid-19, las economías más avanzadas del mundo no saben cómo hacerle frente. Lo estamos constatando en estos momentos en Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Bélgica...

Se me dirá como señala el filósofo chino Yuk Hui, “Que la manera autoritaria china (o asiática) mostró un eficiente manejo de la población mediante el recurso a tecnologías de vigilancia de los consumidores que ya estaban muy extendidas (reconocimiento facial, geolocalización a través de dispositivos móviles, etc.) y que permitieron trazar la propagación del virus. Cuando se dispararon los contagios en Europa, se seguía debatiendo si debía usarse o no este tipo de información personal. Si realmente tuviésemos que elegir entre los modelos de gobernanza “asiático autoritario” y “occidental liberal/libertario”, el primero parecería más aceptable a los fines de enfrentar catástrofes futuras, ya que la manera libertaria de gestionar este tipo de pandemias es esencialmente eugenista: permite que los mecanismos autorregulados de la selección eliminen rápidamente a la población más anciana”. Me pregunto, ¿la sociedad española permitiría el modelo autoritario oriental?

Por cierto, casi se me olvidaba. Otros muchos son muy olvidadizos. ¿Se podría haber combatido mejor la pandemia sin los recortes brutales en sanidad con las políticas austerícidas? De esta circunstancia saben mucho los últimos presidentes/as de la Comunidad de Madrid.