¿UNOS NUEVOS EUROESCÉPTICOS?

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Villanueva Herrero, José Ramón

Durante la última década la Unión Europea (UE) ha sido golpeada por una creciente marea de un euroescepticismo cuyas olas, bien fueran debidas a las consecuencias de la crisis económica global o bien a los efectos de las políticas migratorias, han sido agitadas por demagogias populistas de signo conservador cuando no abiertamente fascistas.

De este modo, el euroescepticismo, que socaba gravemente los valores fundamentales de la UE (respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad y los derechos humanos) así como la finalidad de la misma (promover la paz y el bienestar de sus pueblos) tal y como los recoge el Tratado de Lisboa (2007), ha ido calando en amplios sectores de la ciudadanía europea y ello está siendo utilizado como perverso ariete político y electoral por diversos movimientos y partidos cuyos ejemplos son de todos conocidos. +

La marea euroescéptica está también llegando a otros ámbitos que, hasta ahora, se consideraban adalides del europeísmo. Este es el caso, como señalaba en un reciente estudio Ariane Aumaitre Balado, de determinados sectores del independentismo catalán. La razón de lo que considera un incipiente euroescepticismo emergente que está surgiendo tras el mar de las esteladas secesionistas, tendría su origen, según dicha autora, en que “a pesar de las numerosas demandas por parte de los independentistas, la UE se ha mantenido en todo momento al lado del Gobierno español, algo que podría haber frustrado las expectativas puestas en Bruselas por parte de la ciudadanía catalana”.

Por otra parte, en el estudio citado, aparecen otros resultados de interés, tales como las actitudes de los ciudadanos ante la UE en las dos últimas décadas y cuyos datos rebaten la extendida idea de que el nacionalismo/independentismo catalán ha sido tradicionalmente más europeísta que el resto de España. Para ello, analiza los resultados de las cuatro últimas elecciones al Parlamento Europeo (1999, 2004, 2009 y 2014) y, si bien es cierto que hasta 2009 el apoyo a la UE era superior en Cataluña que en el resto de España, también lo es que esta tendencia se invirtió a partir de 2014, una vez comenzado el procés, sin duda debido a una expectativa (que los hechos posteriores frustrarían) de que la UE podría jugar algún papel en las demandas de autodeterminación de los secesionistas.

Otro dato relevante que nos ofrece Aumaitre es que el porcentaje de participación en las elecciones al Parlamento Europeo fue siempre menor en Cataluña que en el resto de España, excepción hecha de los comicios de 2014, tal vez por la vana esperanza de que Bruselas pudiera dar algún tipo de respaldo a los objetivos de la agenda independentista.

Además de lo dicho, otro dato relativiza el supuesto mayor grado de europeísmo de la sociedad catalana es que en el referéndum sobre la Constitución Europea de 2005, Cataluña fue, junto a Euskadi y Navarra, las comunidades autónomas donde éste recibió el menor apoyo, por debajo del 70%, frente al total español que fue del 81,65%. También resulta reseñable que, según el Barómetro de Opinión Pública (BOP) del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya relativo a los sentimientos de confianza y de unión hacia la UE, en base a las encuestas realizadas en julio y septiembre de 2017 (esto es, tras los sucesos del 6-7 de septiembre), se constata una fuerte caída de la confianza hacia la UE tanto entre los votantes independentistas como en aquellos que, sin serlo, se sienten sólo catalanes o más catalanes que españoles debido a “la caída de expectativas entre independentistas causada por la no intervención de la UE en favor de sus aspiraciones secesionistas” y, por el contrario, ha aumentado la confianza hacia las instituciones de Bruselas por parte de los votantes constitucionalistas.

A modo de conclusión, Aumaitre Balado señala que “desconocemos si este embrión de euroescepticismo se convertirá en duradero, como consecuencia de que el procés ha supuesto una historia de expectativas frustradas”.

Ante el portazo de la UE a las reivindicaciones secesionistas de una parte de la sociedad catalana y la imposibilidad de lograr la mediación de las instituciones comunitarias europeas, el president Quim Torra, en unas irresponsables declaraciones aludió recientemente a la posibilidad de optar por la “vía eslovena”, con todo lo que ello comporta. Un camino que conduce al abismo, a la fractura definitiva de la sociedad catalana y que imposibilita una deseable solución política negociada (léase referéndum pactado, vinculante y con plenas garantías democráticas) del contencioso catalán.

José Ramón Villanueva Herrero (publicado en: El Periódico de Aragón, 2 febrero 2019)

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

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  •       En un reciente artículo, y para definir la situación actual de la Unión Europea (UE), el periodista Ramón Lobo empleaba en acertado símil de compararla con “un barco de lujo de gran tonelaje y movimiento lento” cuyo rumbo no es fácil cambiar dado que tiene “27 capitanes en el puente de mando, cada uno con sus intereses nacionales e ideas sobre el futuro de Europa”.

  • Hoy todos sin excepción argumentan: La reconstrucción de la economía tras el Covid-19 tendrá que ser distinta a la de la crisis del 2008. Acaba de celebrar una cumbre la patronal CEOE donde han presentado sus propuestas para la reconstrucción Nada nuevo: mantener las leyes que les han ido bien (especialmente la reforma laboral), menos impuestos, mayor flexibilidad y que el dinero público les llegue lo más rápido posible y con las menores limitaciones posibles. Dos ejemplos. Pablo Isla, de Inditex, pidió que no se revierta la reforma laboral ni se suban impuestos: «No hay que revertir reformas que se han mostrado eficaces». El presidente de Ferrovial, Rafael del Pino: «Necesitamos un plan de reactivación basado en la ortodoxia económica, un marco laboral estable y una política fiscal que no eleve la presión sobre empresas y particulares».

  • Soy plenamente consciente de que estas líneas provocarán malestar en alguno. Pues qué le vamos hacer.

    Cada vez veo más lejana una solución razonable, basada en el diálogo, al problema gravísimo de vertebración de Cataluña en el Estado español. El tiempo que sirve para atemperar las diferencias, en este caso no se cumple. Muy al contrario, cuanto más tiempo trascurre más se agrava.

  • En 1926 John Keynes en el ensayo El final del laissez-faire exponía una parábola, aplicable a la situación política, social y económica de hoy. Resumía la naturaleza y las implicaciones del dogma del liberalismo económico incuestionables antes  y ahora: la irrealidad de sus presupuestos, lo destructivo de sus consecuencias, su insostenibilidad social y económica de un método basado en encumbrar a los buscadores de beneficios que tienen más éxito en una lucha sin tregua por la supervivencia, que selecciona al más eficiente eliminando al menos eficiente, y que considera los resultados así alcanzados-al margen de los costes - un bien permanente para toda la sociedad. Nos decía: “Si la finalidad de la vida es coger las hojas de los árboles a la mayor altura posible, la mejor manera de alcanzar esta finalidad es dejar que las jirafas del cuello más alto hagan morirse de hambre a las del cuello más corto”.

  • Viktor Orban

    Uno de los libros más novedosos y relevantes de política internacional, publicado en 2019, es 'La luz que se apaga. Cómo Occidente ganó la Guerra Fría pero perdió la paz', de Ivan Krastev y Stephen Holmes. Ofrece un planteamiento muy original, basado en la  trascendencia en las relaciones internacionales de la política de imitación, a partir de la cual ha irrumpido una auténtica y peligrosa marea de anarquía iliberal y antidemocrática. Ejemplos los tenemos por todas las latitudes: Orbán, Putin, Modi, Bolsonaro, Duterte, Trump, etc. Sorprende esta nueva situación de descrédito de la democracia, cuando tras la caída del Muro de Berlín su triunfo parecía incuestionable e irreversible. Basándome en el libro citado, expondré las ideas fundamentales.

  • La historia no procede linealmente. Como dijo Lenin: «Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que pasan décadas». Estas palabras son muy adecuadas para el momento actual.

    El covid-19 se ha transformado en el primer sujeto revolucionario no humano de la historia global. Cuando una revolución era ya una utopía, un virus a todos los efectos provocó una auténtica revolución, paralizando toda la economía mundial, trasformando las democracias en estados de excepción, sembrando el miedo a nuestra propia extinción, vaciando las calles de las ciudades y limpiando el cielo de contaminación, lo que supuso el retorno de otras especies a su antiguo hábitat.

  • Mario Vargas Llosa, gran escritor, se le podría aplicar el título del libro reciente de Ignacio Sánchez Ocaña La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política. Por si alguno piensa que el titulo es excesivo le recomiendo que lea de este Premio Nobel el artículo de septiembre de 2012 Aguirre, esa Juana de Arco liberal, tras su renuncia a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Abróchense los cinturones que despegamos.

  • En el panorama político español se usa y se abusa del término “populismo”, la palabra clave con la cual se fulmina a los adversarios,dando por hecho que todos conocemos perfectamente su significado.  Se ha convertido en una muletilla para muchos dirigentes políticos, conspicuos tertulianos y gran parte de la ciudadanía.Está de moda. Mas no solo en España, ya que surgen titulares en periódicos “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Susana Díaz dijo que Trump y Podemos beben de la misma fuente.