EL 1º DE MAYO DE 1931: UNA FIESTA OBRERA Y REPUBLICANA

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De este modo, la UGT depositó grandes esperanzas en que, con la República, se lograrían avances para la emancipación política y social del proletariado. Por esta razón, en toda España tuvieron lugar entusiastas manifestaciones en apoyo de los ideales del 1º; de Mayo...y de la República. Recordemos lo que ocurrió en aquella fecha en la ciudad de Zaragoza.

Aquel viernes 1º de Mayo, tal y como relata la prensa de la época, tuvo lugar en un ambiente de fiesta popular en la que una gran masa de manifestantes, cifrada en torno a 30.000 personas, dejaron patentes sus convicciones obreras, así como "su fervorosa adhesión al Gobierno provisional de la República". El ambiente festivo quedaba patente al ir acompañados de la Banda provincial de Música, que interpretó La Marsellesa y el Himno de Riego, coreados con "gran entusiasmo", a la vez que los vivas a la República, al PSOE y a la UGT eran constantes.

La manifestación estaba encabezada por el alcalde Sebastián Banzo y los tenientes de alcalde socialistas Bernardo Aladrén y Luis Viesca, además de otros concejales, la Junta Administrativa de UGT y la Directiva de la Agrupación Socialista del PSOE, las directivas de todas las Sociedades Obreras de UGT y concejales socialistas de numerosos pueblos de la provincia. La multitud de manifestantes la formaban afiliados del PSOE y la UGT "en masa", además de miembros de diversos partidos republicanos, destacando la presencia de muchas mujeres "que lucían emblemas de la Agrupación Socialista, de la UGT y republicanos".

Al final de la manifestación, la UGT hizo entrega al Gobernador Civil Manuel Lorente de un histórico documento en el cual la central socialista afirmaba "el deseo de todos los afiliados a colaborar para la consolidación de la República en España". El Manifiesto, firmado por Bernardo Aladrén y Antonio Puyo, presidente y secretario respectivamente de la UGT zaragozana, expresaba su alegría porque "se ha implantado en España una República de carácter democrático, que sustituyó a la dictadura borbónica". En consecuencia, UGT confiaba en que, con la nueva legalidad republicana, "han de desarrollarse nuevas normas de libertad para la clase trabajadora" y, así, hacer "una España democrática, pletórica de libertades y de emancipaciones sociales". La UGT afirmaba, además, estar dispuesta a defender la República "con toda la ilusión y toda la energía precisas para su consolidación definitiva".

También se celebraron en Zaragoza aquel 1º; de Mayo diversos actos y mítines. Así, en el Círculo Republicano del Arrabal habló el dirigente de Juventudes Socialistas José Mulet recordando que, ante la crisis económica del momento, "la única solución era la socialización" y Luis Viesca, concejal del PSOE, aludió a la exigencia de UGT de implantar la jornada laboral de 40 horas semanales como mejor forma de combatir el paro obrero. En el salón de Actos de la sede de UGT, "repleto de público", Bernardo Aladrén insistió en la convicción ugetista de que, con la República, se iban a producir importantes avances políticos y sociales en beneficio de la clase trabajadora. Un acto similar tuvo lugar en el Centro Instructivo de las Delicias y, por su parte, en el Círculo Socialista de Torrero, Máximo Gracia dejaba claro que había que impulsar históricas exigencias de la UGT puesto que, tras el 14 de abril, "los republicanos habían llegado a la meta de sus aspiraciones, pero los socialistas, no", y la UGT debía de hacerlos posibles.

Después llegarían los años negros de la guerra civil y la posterior dictadura franquista pero hoy como ayer, UGT, nuestro sindicato centenario, sigue en vanguardia de los mismos ideales emancipadores y de progreso social que, como en aquel 1º; de Mayo de 1931, son y serán nuestra razón de ser y el objetivo de todos nuestros esfuerzos como ugetistas.