EL CAMBIO CLIMÁTICO LO CAMBIA TODO

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Villanueva Herrero, José Ramón

La XXI Conferencia sobre Cambio Climático celebrada en París en 2016 fue decisiva para afrontar el gravísimo problema del calentamiento global que afecta a nuestro planeta. Allí se ratificó el conocido como Acuerdo de París en el cual se fijaron una serie de medidas para lograr la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y, de este modo, como se señalaba en su artículo 2º, “reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza”. Este Acuerdo, del cual se ha desentendido con la irresponsabilidad que lo caracteriza el presidente norteamericano Donald Trump, pretende limitar el aumento de la temperatura media global del planeta por debajo de los 2º C con respeto a los niveles pre-industriales y hacer esfuerzos para limitar dicho aumento a 1,5º C, así como el de lograr emisiones netas de carbono cero en la segunda mitad de este siglo para así conseguir un equilibrio entre las emisiones y la absorción de las mismas, en lo que se conoce como “Neutralidad en carbono” o “nueva economía hipocarbónica”, objetivo éste que ya contemplan las legislaciones de Francia, Islandia, Nueva Zelanda o Suecia.
Estos objetivos que pretenden frenar el cambio climático, tema éste que debería ser contemplado en el texto de la Constitución, plantean la necesidad de avanzar hacia una transición energética gradual y ordenada, hacia otro modelo de desarrollo que no hipoteque el futuro medioambiental de nuestro planeta y que, consecuentemente, sea sostenible. Ello va a suponer el fin de los combustibles fósiles, como es el caso del carbón y, también, un cambio radical en el sector del automóvil que, en los próximos años deberá de ir abandonando los carburantes convencionales de gasoil o gasolina. El cambio es necesario, más aún, inaplazable, si no queremos que los negativos efectos del cambio climático sean irreversibles.
Estas son las consecuencias derivadas del Acuerdo de París y que se irán haciendo efectivas en un futuro inmediato. Para ello, los países firmantes, como es el caso de España, se comprometieron a elaborar legislaciones específicas en materia de cambio climático y en este contexto es donde se sitúa el actual Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética elaborado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Dicho Proyecto de Ley pretende reducir en el 2030 un 26% las emisiones contaminantes respecto a los niveles de 2005, así como impulsar las energías renovables (eólica y solar fotovoltaica), temas éstos en los que existe un amplio consenso político y social.
Pero junto al voluntarismo de las instituciones y la existencia de un marco legislativo adecuado, estos objetivos de nada valen si no se cuenta con la implicación activa de los sectores económicos afectados. Por ello resulta destacable el Manifiesto por la Transición Energética firmado el pasado mes de mayo por 32 empresas pertenecientes al Grupo Español de Crecimiento Verde (GECV) en el que solicitaban, además de la aprobación sin dilaciones de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la aplicación efectiva de una fiscalidad verde con arreglo al principio de “quien contamina, paga”, la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles y avanzar hacia los objetivos de descarbonización fijados para 2030 y 2050. Asimismo, el GECV reclama la creación de un organismo independiente semejante al Comité del Cambio Climático del Reino Unido para garantizar el cumplimiento de los compromisos climáticos y otro objetivo, no menos importante, como es el de alinear los flujos financieros con los objetivos del Acuerdo de París: en este sentido, el citado Manifiesto, propone reorientar los flujos de capital hacia inversiones sostenibles y ello explica el creciente auge que en el ámbito empresarial están teniendo las energías renovables, de lo cual Aragón es un claro ejemplo.
Tampoco olvidamos que en la lucha contra el cambio climático la ciudadanía consciente tiene un papel decisivo ya que este problema es percibido como una de las mayores amenazas mundiales. En el caso concreto de España, según las conclusiones de la encuesta realizada por El Real Instituto Elcano titulada Prioridades en materia de política exterior (2018) del Real instituto Elcano, se señala que “el cambio climático es la prioridad en materia de política exterior, por encima de la lucha contra el terrorismo yihadista” y es por ello que, como recordaba Lara Lázaro Touza, “la ciudadanía está muy concernida con el cambio climático como amenaza global”.
Ciertamente, el Acuerdo de París y la legislación climática que lo desarrolla, así como la transición hacia una economía de menores emisiones contaminantes son, sin duda, el mayor reto al que se enfrenta la Humanidad desde la Revolución Industrial por los impactos económicos, sociales y medioambientales que conlleva. Un reto en el cual la Humanidad se juega, nos jugamos, nuestro futuro.

José Ramón Villanueva Herrero
(publicado en: El Periódico de Aragón, 23 diciembre 2018)

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Apellidos, nombre, alias... Localidad
ACHON GALLIFA ISIDORO ZARAGOZA
ALADREN MONTERDE BERNARDO ZARAGOZA
ALBAR CATALAN MANUEL ZARAGOZA / QUINTO DE EBRO
ARNEDO CALVO JUAN TARAZONA
AZORIN IZQUIERDO FRANCISCO MONFORTE DE MOYUELA

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  • En el panorama político español se usa y se abusa del término “populismo”, la palabra clave con la cual se fulmina a los adversarios,dando por hecho que todos conocemos perfectamente su significado.  Se ha convertido en una muletilla para muchos dirigentes políticos, conspicuos tertulianos y gran parte de la ciudadanía.Está de moda. Mas no solo en España, ya que surgen titulares en periódicos “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Susana Díaz dijo que Trump y Podemos beben de la misma fuente.

  •      En la realidad política actual son muchos los ciudadanos que creen que se ha superado la histórica distinción entre izquierdas y derechas y, por ello, en determinados sectores de opinión se alude a la contraposición entre “buenos y malos populismos”. De este modo, algunos politólogos distinguen entre los populismos democratizadores y democráticos, como los existentes en España o Portugal, y otro tipo de populismos, por desgracia emergentes, de signo reaccionario, aquellos que confunden al adversario político con el enemigo del pueblo y, por ello, los excluyen de la comunidad política, un tipo de populismo que arraiga con fuerza en las tierras regadas por la intolerancia.

  • José Cadalso publicó con el título los Eru­di­tos a la vio­leta (1772), un “Curso com­pleto de todas las cien­cias, divi­dido en siete lec­cio­nes, para los siete días de la semana, publi­cado en obse­quio de los que pre­ten­den saber mucho estu­diando poco”, cuyo título hace alu­sión al per­fume de la vio­leta, el favo­rito de los jóve­nes que en el siglo XVIII que­rían ir a la moda. El autor de las Car­tas marrue­cas arre­mete sin pie­dad –y con razón– con­tra la legión de inep­tos intro­du­ci­dos en todas las épo­cas en la Repú­blica de las letras y que “fun­dan su pre­ten­sión en cierto apa­rato arti­fi­cioso de lite­ra­tura”. Son todos ellos vocin­gle­ros de exte­rior cuyo afán no es otro que el de epa­tar con ese “deseo de ser tenido por sabio uni­ver­sal”, en pala­bras de Cadalso. Este libro tiene plena vigencia en la España de hoy, como trataré de mostrar en las líneas que siguen.

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  •      Cuando ya pensábamos que los líderes providenciales eran una especie política en vías de extinción, emergió desde las estepas rusas la figura de Vladimir Putin, el nuevo zar de todas las Rusias, poderoso, luchador, implacable con sus adversarios, sin demasiado apego a la democracia y vencedor de varias elecciones en el peculiar panorama político de la Federación Rusa.

  •      En estas fechas se conmemora el 75º aniversario de la liberación de los campos de concentración y exterminio nazis y, por ello, es un momento oportuno para recordar (y reparar) la memoria de los republicanos españoles que allí fueron deportados y muchos de ellos, asesinados.

  • En relación a la pandemia actual, que nos sobrecoge, cuyas secuelas futuras desconocemos, y que está encanallando en nuestra sociedad la convivencia fomentada desde algunos medios y determinadas fuerzas políticas, las palabras de Azaña de su obra 'La Velada de Benicarló' nos pueden servi

  • Es una tesis asumida hoy ampliamente en el ámbito de las ciencias sociales y, por supuesto, en la política del «fin de las utopías». Según el Diccionario de la RAE: