LA FORJA DE UN MITO - IX

Imagen de jbbuteraa
José Benito Butera Aured

LA NUEVA ESPAÑA El día 12 de abril, el pueblo español sacudió su melena y de un zarpazo derruyó a aquella monarquía perjura que, empleando todos los medios innobles e inhumanos, vilipendió y arruinó nuestra hacienda; aquel día nos colocamos ante el mundo civilizado como una nueva esperanza, como baluarte firmísimo y pedestal de una democracia moderna, sana y honrada.

El día 28 de junio, otra vez los españoles hemos sabido demostrar quiénes somos y adónde vamos, emitiendo nuestro voto hemos sabido demostrar quiénes somos y a dónde vamos, emitiendo nuestro voto hacia la izquierda, hacia el Socialismo, que es la esperanza, que es el Partido que necesariamente ha de resolver los problemas más agudos y más necesarios para que la clase trabajadora satisfaga sus nobles y legítimas aspiraciones de emancipación.
Qué minoría o fracción asumirá el Poder pasadas las Cortes Constituyentes?
Al Partido Socialista no le conviene asumir tan grave responsabilidad. De un lado, las derechas, y de otro, las izquierdas, nos declararían la guerra para intentar, por lo menos, que llegásemos a desarrollar una política contraria a nuestros principios.
Pero téngase en cuenta también que quien coja las riendas del Poder, necesariamente tendrá que orientarse en una política socialista. De lo contrario, el pueblo, sediento y hambriento de justicia, lo mismo que los días 12 de abril y 28 de junio supo cumplir con su deber, si las Cortes Constituyentes no resuelven lo que el pueblo pide, porque le pertenece en justicia, sabrá también, con gallardía, hacer justicia como sea, pero que será la justicia del pueblo.
Es preciso hacer desaparecer los monopolios, los truts y los cartels concentrados en muy pocas manos, haciendo negocios sucios a costa del sudor del pueblo productor.
Es preciso implantar la escuela única y gratuita para que las Universidades dejen de ser monopolio de la clase privilegiada, para que el hijo del burgués, como el del obrero, desarrolle su inteligencia y pueda ocupar los cargos que la nación, en todas sus fases y en todos los sentidos necesita.
Hay que llevar a cabo la separación de la Iglesia del Estado, para que aquel que sienta las ideas religiosas las ejercite libremente, pero que también sea el quien las pague, pues no es lógico que, como  viene sucediendo ahora, el clero cobre del montón de todos, seamos o no católicos, apostólicos–romanos.
Pero lo que no tiene espera, entre todos los problemas a resolver, es el de la tierra.
De la regulación del mismo depende la tranquilidad de España y su bienestar económico, político y social.
Pendientes de su resolución en justicia estamos varios millones de campesinos. Tenemos confianza y fe en que las actuales Cortes Constituyentes lo han de resolver. Pero si así no lo hace, la revolución será un hecho. No podemos consentir que haya una pequeña minoría de grandes terratenientes que sin ningún esfuerzo viva en, la opulencia, mientras que los campesinos .parias y esclavos de la gleba, trabajen de sol a sol, cuando se trabaja, no puedan  disponer de lo más perentorio para él y sus familiares.       
Andalucía, Extremadura, Castilla, Aragón y, sobre todo la comarca de 1as Cinco Villas, tendremos la paciencia de esperar esa resolución, como máximun, hasta septiembre. Pero si llegamos a esa fecha y todavía no se ha resuelto por los que tienen la sagrada obligación de resolverla, será el momento de pensar en citar a una reunión a todas las Secciones que somos afectas a la Unión General de Trabajadores al Partido Socialista y hacernos la Justicia verdadera: la que la tierra sea para quien la trabaje, contribuyendo de este modo a hacer una España nueva, limpia de injusticias y compadrazgos; limpia de toda mácula, aunque para ello tengamos que realizar el mayor sacrificio.
Los que hemos emitido nuestro voto para traer y consolidar la República española, igualmente sabremos perder nuestra vida, si es preciso, para que la tierra, que es el problema vital de España, deje de pertenecer a los zánganos, a los agiotistas, vampiros a los perjuros y ladrones y pase a propiedad común y colectiva de la base campesina
Ejea,
JUAN SANCHO GARCIA
Vida Nueva número 56, 25 de julio de 1931 
¿Es actual este artículo que Juan Sancho escribió? Dejo al criterio del lector el hacer comparaciones y poner al día aquel momento de euforia del recién estrenado régimen republicano. En aquel entonces le recomienda la prudencia al Partido para que no le ciegue la posibilidad de alcanzar el gobierno puesto que los enemigos que a ambos lados tiene no le han de dejar desarrollar una política de partido. Puede sonarnos a los actuales socialistas esta advertencia de Sancho, y también advierte de las consecuencias de una política errónea y contraria a los intereses del pueblo.
La amenaza que deja entrever de las consecuencias de un error en la conducción de la política se cumplieron y con un coste demasiado caro para la clase que con su voto había hecho aflorar aquel régimen que todos los que son nombrados impidieron que prosperara.
Ochenta años después de aquellos hechos que nos describe Sancho, parece que ha ocurrido, si no lo mismo, parecido. El Partido Socialista accede al poder por la mentira empecinada de los anteriores gobernantes, y comienza a realizar una nueva política social que no gusta un ápice a los adversarios del socialismo, y si en la primera legislatura no les queda más remedio que aceptar, esperan al desgaste para con falacias y constantes ataques a la persona y no a los hechos desgastar un gobierno que les imposibilitaba su acceso al poder y que según ellos había conseguido ilegítimamente.
Del escrito de Juan Sancho no hay más que cambiar algunos términos para que tenga una rabiosa actualidad      
Con este último artículo elegido entre los cerca de cien que escribió en los dos medios a su alcance El Socialista y Vida Nueva concluyo mi intención de resaltar la figura de un socialista que pagó con su vida el acendrado  amor a la libertad y la justicia que siempre puso por bandera de su vida, y que posteriormente le reportó el reconocimiento como un mítico socialista que le atribuyeron las generaciones que recogieron la antorcha que el mantuvo ardiente durante su existencia.
  • José Ramón Villanueva Herrero

    Entre los múltiples despropósitos y torpezas del presidente norteamericano Donald Trump en materia de política internacional uno de los más graves ha sido la ruptura el pasado 8 de mayo del Acuerdo nuclear con Irán cuyas consecuencias futuras resultan imprevisibles.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    El asesinato del periodista Jamal Ahmad Khashoggi, ha vuelto a poner de actualidad a Arabia Saudí, un país que siempre ha hecho gala de un absoluto y flagrante desprecio por los derechos humanos y en donde las ejecuciones públicas son práctica habitual.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    En el conflicto político originado en Cataluña como consecuencia del procés independentista, la voz de la Iglesia católica apenas se ha dejado oír. Es por ello que resultan interesantes las reflexiones recogidas en el documento Es posible renovar la convivencia, elaborado conjuntamente por los colectivos Cristianisme i Justìcia, vinculado a la Fundació Lluís Espinal de Barcelona y EntreParéntesis del Centro Fe-Culturas-Justicia de Madrid, en un intento de tender puentes y buscar soluciones consensuadas ante un conflicto que, como bien señalan, no debería nunca haber salido del debate político y que produce una gran incertidumbre ante el futuro inmediato de Cataluña y el temor a que aumente fractura social surgida entre partidarios y detractores del procès.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Desde que en el 2008 estalló la crisis global ya nada es igual en nuestras vidas: cambios profundos y retrocesos graves han sacudido la economía, el sistema político y, en consecuencia, nuestra sociedad. Tenemos la sensación de que lo que hasta entonces era nuestro modelo de vida ha entrado en un declive (¿irreversible?) que está resquebrajando el Estado del Bienestar, Y esta situación de desencanto y pesimismo parece mostrarnos un futuro incierto ante lo que hasta ahora eran nuestras evidencias y seguridades, azotadas éstas por un triple vendaval.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Nos hallamos en pleno debate político y ciudadano en torno a la exhumación del general Franco de la Basílica del Valle de los Caídos, del panteón de Cuelgamuros, edificio del Patrimonio Nacional en el que por espacio de más de 4 décadas se ha seguido honrando

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Resulta preocupante la aprobación el pasado 19 de julio de la Ley Básica del Estado-Nación Judío por parte del Parlamento de Israel, un ejemplo más de la deriva cada vez más derechista del gobierno de Binyamin Netanyahu, alentado por el apoyo entusiasta que le brindan los EE.UU. de Donald Trump. Y es que tan polémica ley, pretende imponer el predominio del carácter judío del Estado por encima del carácter democrático del mismo y, en consecuencia, supone una inaceptable exclusión para los ciudadanos árabes israelíes (el 21% de la población) y demás minorías no judías como es el caso de los drusos y los cristianos, además de otros aspectos muy negativos como la declaración del hebreo como único idioma oficial, excluyendo de tal condición al árabe, o el apoyo a los asentamientos judíos en territorio palestino, ya que la ley señala expresamente que el Estado los considera como “un valor nacional y actuará para promover su establecimiento y consolidación”, toda una pésima noticia que termina de volatilizar los anhelos de una paz justa entre Palestina e Israel.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Hace unos días, Pedro Luis Angosto escribía que nos hallamos ante uno de los momentos más peligrosos de la historia de la Humanidad desde que acabó la II Guerra Mundial. Tras esta contundente afirmación aludía a los negativos efectos de la globalización, tanto en cuanto ha supuesto un brutal ataque a la democracia, así como al resurgir de actitudes xenófobas y fascistas que, utilizando temas tan sensibles como la migración, y bien que lo constatamos diariamente, están captando adeptos entre una población cada vez más temerosa ante una supuesta e imaginaria "invasión" de nuestra civilizada Europa. Así las cosas, la situación se agrava mientras la derecha democrática coquetea con algunos de los postulados de la ultraderecha fascista y la izquierda europea se halla desarbolada, incapaz de articular un programa social y solidario que recupere los valores esenciales de la democracia y que sirva de dique efectivo ante semejante ofensiva reaccionaria.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Muchas cosas han cambiado desde que Mustafá Kemal proclamara en 1923 la República de Turquía, instaurándose así un nuevo sistema político que ponía fin al caduco Imperio Otomano. Fue entonces cuando, mediante una serie de profundas reformas, se pretendió crear un nuevo estilo de ciudadano turco, republicano, nacionalista y secular similar al existente en otros países europeos. Estas reformas supusieron la adopción del alfabeto latino y el calendario gregoriano, los códigos legislativos europeos, se promovió la forma de vestir occidental y también, algo muy importante para un país de mayoría musulmana: la desaparición de la religión del ámbito educativo y de la judicatura. De este modo, la religión se puso bajo el control del Estado y en 1928 se suprimieron los artículos de la Constitución de 1924 que conferían al islam el título de religión oficial de Turquía. De igual modo, se emancipó el papel social de la mujer, caso inédito en el ámbito musulmán de la época, permitiendo su plena inserción en el sistema educativo y laboral, concediéndole además el derecho al voto en las elecciones municipales en 1930 y para las generales en 1931, antes que muchos países de Europa, incluido el caso de España, donde el derecho al sufragio femenino se lograría en 1933.