LA SOLIDARIDAD DE LA UNIÓN EUROPEA

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Cándido Marquesán Millán

En el año pasado se publicó el libro “La mayor operación de solidaridad de la historia: crónica de la política regional de la Unión Europea en España”, elaborado por los profesores José Luís González Vallvé y Miguel Ángel Benedicto, con el patrocinio de la Comisión Europea. Para los autores, los últimos 20 años han convertido a España en el país del mundo que “históricamente más se ha beneficiado por una corriente de solidaridad” proveniente de otros Estados.

En el prólogo de la obra se dice con una claridad meridiana: Las carreteras, las ciudades, los pueblos y los campos de toda España se han llenado de obras durante los últimos 20 años, al lado de los cuales podía leerse un cartel como el que sigue: Esta carretera ha sido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Rural (FEDER), la línea de alta velocidad de ferrocarril por el Fondo de Cohesión o el curso de peluquería por el Fondo Social Europeo. Estos mensajes nos recordaban constantemente que estas actuaciones, su planificación, ejecución y su pago, ha salido no de los bolsillos de los políticos sino de de los bolsillos de numerosos europeos anónimos. Con estas ayudas se han podido colmar las carencias españolas en infraestructuras, enseñanza y sanidad públicas, industrias, servicios urbanos o media ambiente. De este modo las autopistas, autovías, líneas de ferrocarril, puertos, aeropuertos, depuradoras, polígonos industriales, parques tecnológicos, universidades han sido cofinanciados con en España con ayudas europeas, en tiempos que, a veces, parecen más bien insolidarios.

La entrada de España a la Unión Europea, a primeros de 1986, con el Gobierno de Felipe González, ha supuesto a nivel económico un saldo económico extraordinariamente positivo. Hemos recibido desde entonces 118.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, 20 billones de las antiguas pesetas. Las cantidades recibidas en este período representa una cifra tres veces superior a lo que supuso el Plan Marshall de USA, en los países de Europa Occidental.

Todas estas ayudas han supuesto que España pasara de un nivel de renta per cápita del 72% de la media europea en 1986, a tener el 97,6% en el 2006.

La mayoría de este dinero no ha ido a parar al Estado, sino a las administraciones autonómicas, municipales o diputaciones, las cuales han gestionado directamente entre el 40% y el 70% de las ayudas.

Andalucía ha sido con mucho la Comunidad más beneficiada, ya que se ha llevado una 1/5 del total. Galicia con el 8,7%. Castilla y León con el 8%, la Comunidad Valenciana con el 7%.

Nuestra Comunidad Autónoma entre 1986-1999, recibió de Fondos Estructurales; 225.051, y de Fondos de Cohesión, 96.965: lo que hace un total de de 322.016 millones de pesetas. En el período 2000-2006, recibió de Fondos Estructurales, 548 millones, y de Fondos de Cohesión, 355 millones, lo que hace un total de 903 millones de euros. Como ejemplos de recepción de fondos podrían servir los 2,07 millones de euros, de un total de 5 millones de euros para la creación de un Centro de Servicios de Innovación

Empresarial, como el ITA(Instituto Tecnológico de Aragón). Par la creación del Centro de la Piel y del Calzado en Illueca se recibieron 240.000 euros, sobre un total de 481.000. Para en el Plan Urban II de Teruel entre 2000-2006 de un total de 21 millones de euros de presupuesto, se recibieron 10,5 millones de euros.

Como no podía ser de otra manera, debido a nuestro aumento de renta y a la ampliación de la Unión Europea con nuevos miembros como Bulgaria y Rumania, las ayudas se van a reducir de una manera importante, en relación al período anterior. Así, mientras que entre el 2000 y 2006 la media de fondos comunitarios asignados a España llegaba a los 8.900 millones de euros al año, entre 2007 y 2013 la cifra rondará los 4.500 millones. Pese a la reducción, seguiremos siendo el segundo país receptor después de Polonia, con 27.300 millones de euros de Fondos Estructurales y unos 3.250 del Fondo de Cohesión. En este período, España mantendrá un saldo positivo con la Unión Europea(16.000 millones si se mide en pagos, y 9.000 si miramos los compromisos.

Los datos precedentes son contundentes. Sin embargo, todavía hay en nuestro país euroescépticos. Mucha gente se ha acostumbrado y ha visto como normal que llegasen esos dineros de Europa. Los agricultores a las subvenciones agrícolas. Los Ayuntamientos, Diputaciones y Comunidades Autónomas a otras muchas.

Tengo la impresión que la sociedad española no es consciente de la importancia que han tenido estas ayudas en el extraordinario desarrollo económico de los últimos 20 años. Como prueba de lo que digo es que el 50 aniversario del Tratado de Roma ha pasado prácticamente desapercibido en nuestro país. Todos deberíamos ser conscientes de lo que debemos a Europa y no solo en el aspecto económico. Es de bien nacido el ser agradecido.

La Comarca de Alcañiz, 30 de marzo de 2007.

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