Ministros de origen obrero

Imagen de cmarquesanm
Marquesán Millán, Cándido

La caridad es una cosa fría, gris y sin amor. Si un hombre rico quiere ayudar a los pobres, debe pagar sus impuestos gustosamente y no repartir dinero caprichosamente.

Resulta obsesivo en muchos intelectuales y en la mayoría de la sociedad el considerar trascendental e incluso imprescindible para el ejercicio de la actividad política, el tener una amplia formación académica. El economista Luis Garicano en su libro El dilema de España defiende tal planteamiento: "Frente a los 6 ministros chilenos en el primer Gobierno del presidente Sebastian Piñera, con PhD (máximo grado universitario) o doctorados en Económicas por Harvard o Chicago, el gobierno de ZP encargó a dos personas sin formación conocida (Celestino Corbacho y José Blanco) la gestión de dos de las carteras decisivas para salir de la crisis, la de Trabajo y la de Fomento. No sólo eso, en el ejecutivo chileno, todos sus miembros con un doctorado, un MBA o un máster". La obtención de titulaciones en renombradas universidades como las citadas no es una garantía para una buena gestión económica, si la entendemos orientada para el progreso de la gran mayoría de la sociedad. Otra cosa es si está diseñada para una minoría. Además, no es muy conocido el hecho, en Harvard puede recibirse una deficiente formación académica. En diciembre de 2011 un grupo de estudiantes de economía decidió retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía en protesta por el contenido y el enfoque sesgado en la impartición de la materia. Los universitarios en una carta dirigida al profesor y economista Gregory Mankiw, antiguo asesor del Presidente George W. Bush, justificaron el abandono de la clase por su parcialidad, al considerar que un estudio académico de la disciplina debe mostrar las pros y los contras de las diferentes teorías económicas.

Les parece injustificable el presentar las teorías de Adam Smith como más importantes que, por ejemplo, la keynesiana.

Si nos fijamos en España muchos de nuestros ministros tienen unos currículos académicos espectaculares, adquiridos mayoritariamente en universidades privadas vinculadas con determinadas opciones religiosas bastante reaccionarias, circunstancia que implica una determinada formación política, social, económica y cultural. No quiero detenerme en la solidez de muchos títulos concedidos en estas universidades en contraste con los de las públicas.

Es claro que el origen socio-económico tiene mucho que ver con la formación académica alcanzada, y más ahora con la crisis económica. Owen Jones en el libro Chavs. La demonización de la clase obrera proporciona unos datos muy interesantes al respecto en Inglaterra, que podrían extrapolarse a España. Según un informe de la Oficina para la Equidad de Acceso, los chicos inteligentes de la quinta parte más rica de Inglaterra tienen siete veces más probabilidades de ir a la universidad que los del 40% más pobre. A medida que subes puestos en la clasificación, con Oxford y Cambridge a la cabeza, el desequilibrio crece. En 2002-2003, el 5,4% de los alumnos de Cambridge y el 5,8% de los de Oxford provenían de barrios de clase humilde. En 2008-2009, los porcentajes eran 3,7% y 2,7% respectivamente. En el 2006-2007, solo 45 chicos que solicitaron comidas escolares gratuitas entraron en Oxford y Cambridge, de entre unos 6.000 admitidos. Si titulación académica es conditio sine qua non para el acceso a los puestos de ministro, de ahí se deriva que la gran mayoría de ellos en Inglaterra son de extracción socio-económica media-alta, circunstancia que supone la elección de determinadas opciones políticas.

Fijémonos en Cameron, de niño fue al colegio privado Heatherdown, donde estudiaron los príncipes Andrés y Eduardo. A los 11 años viajó en Concorde a los Estados Unidos con 4 compañeros al cumpleaños de Peter Getty, nieto del magnate del petróleo John Paul Getty. Un antiguo tutor, recuerda ver a Cameron y a sus amigos comiendo caviar, salmón y ternera a la bordelaise, y levantarle la copa de Dom Perignon del 69 para hacer un brindis: ¡Señor a su salud! Antes de llegar a la universidad se educó en el colegio Eton, el lugar de formación de la élite política británica. Por ello, no debe sorprendernos que 23 de los 27 ministros de su primer gabinete fueran millonarios. Son las élites que creen tener derecho a gobernar. Y gobiernan para los suyos, lo triste es que todavía existe gente que no se ha apercibido de ello.

Si echamos la vista atrás el gabinete ministerial laborista que puso en marcha el Estado de bienestar tras los destrozos de la II Guerra Mundial, el contraste es casi obsceno. Los más destacados del Gobierno de Clement Attlee fueron Ernest Bevin, ministro de Exteriores; Nye Bevan, fundador de la Seguridad Social; y Herbert Morrison, el número dos de Attle. Todos eran de origen obrero, y en sus inicios fueron peón agrícola, minero y dependiente en una tienda, respectivamente. Y sin formación académica fueron capaces de llevar a cabo políticas para el progreso de la gran mayoría de la sociedad. Luego las dinamitó una señora, sembrando el sufrimiento, la miseria y la desesperanza por doquier, por lo que una alcaldesa española tuvo la desvergüenza de condecorarla dedicándole una plaza en su ciudad "por su compromiso con la libertad", ¡que sabrá esta señora lo que es la libertad! Y un presidente autonómico con el nombre de un colegio. Realmente perverso.

 

El Periódico de Aragón 27 de septiembre de 2014

REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN ARAGÓN

Apellidos, nombre, alias... Localidad
ACHON GALLIFA ISIDORO ZARAGOZA
ALADREN MONTERDE BERNARDO ZARAGOZA
ALBAR CATALAN MANUEL ZARAGOZA / QUINTO DE EBRO
ARNEDO CALVO JUAN TARAZONA
AZORIN IZQUIERDO FRANCISCO MONFORTE DE MOYUELA

Páginas

  • Soy plenamente consciente de que estas líneas provocarán malestar en alguno. Pues qué le vamos hacer.

    Cada vez veo más lejana una solución razonable, basada en el diálogo, al problema gravísimo de vertebración de Cataluña en el Estado español. El tiempo que sirve para atemperar las diferencias, en este caso no se cumple. Muy al contrario, cuanto más tiempo trascurre más se agrava.

  • En 1926 John Keynes en el ensayo El final del laissez-faire exponía una parábola, aplicable a la situación política, social y económica de hoy. Resumía la naturaleza y las implicaciones del dogma del liberalismo económico incuestionables antes  y ahora: la irrealidad de sus presupuestos, lo destructivo de sus consecuencias, su insostenibilidad social y económica de un método basado en encumbrar a los buscadores de beneficios que tienen más éxito en una lucha sin tregua por la supervivencia, que selecciona al más eficiente eliminando al menos eficiente, y que considera los resultados así alcanzados-al margen de los costes - un bien permanente para toda la sociedad. Nos decía: “Si la finalidad de la vida es coger las hojas de los árboles a la mayor altura posible, la mejor manera de alcanzar esta finalidad es dejar que las jirafas del cuello más alto hagan morirse de hambre a las del cuello más corto”.

  • Viktor Orban

    Uno de los libros más novedosos y relevantes de política internacional, publicado en 2019, es 'La luz que se apaga. Cómo Occidente ganó la Guerra Fría pero perdió la paz', de Ivan Krastev y Stephen Holmes. Ofrece un planteamiento muy original, basado en la  trascendencia en las relaciones internacionales de la política de imitación, a partir de la cual ha irrumpido una auténtica y peligrosa marea de anarquía iliberal y antidemocrática. Ejemplos los tenemos por todas las latitudes: Orbán, Putin, Modi, Bolsonaro, Duterte, Trump, etc. Sorprende esta nueva situación de descrédito de la democracia, cuando tras la caída del Muro de Berlín su triunfo parecía incuestionable e irreversible. Basándome en el libro citado, expondré las ideas fundamentales.

  • La historia no procede linealmente. Como dijo Lenin: «Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que pasan décadas». Estas palabras son muy adecuadas para el momento actual.

    El covid-19 se ha transformado en el primer sujeto revolucionario no humano de la historia global. Cuando una revolución era ya una utopía, un virus a todos los efectos provocó una auténtica revolución, paralizando toda la economía mundial, trasformando las democracias en estados de excepción, sembrando el miedo a nuestra propia extinción, vaciando las calles de las ciudades y limpiando el cielo de contaminación, lo que supuso el retorno de otras especies a su antiguo hábitat.

  • Mario Vargas Llosa, gran escritor, se le podría aplicar el título del libro reciente de Ignacio Sánchez Ocaña La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política. Por si alguno piensa que el titulo es excesivo le recomiendo que lea de este Premio Nobel el artículo de septiembre de 2012 Aguirre, esa Juana de Arco liberal, tras su renuncia a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Abróchense los cinturones que despegamos.

  • En el panorama político español se usa y se abusa del término “populismo”, la palabra clave con la cual se fulmina a los adversarios,dando por hecho que todos conocemos perfectamente su significado.  Se ha convertido en una muletilla para muchos dirigentes políticos, conspicuos tertulianos y gran parte de la ciudadanía.Está de moda. Mas no solo en España, ya que surgen titulares en periódicos “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Susana Díaz dijo que Trump y Podemos beben de la misma fuente.

  •      En la realidad política actual son muchos los ciudadanos que creen que se ha superado la histórica distinción entre izquierdas y derechas y, por ello, en determinados sectores de opinión se alude a la contraposición entre “buenos y malos populismos”. De este modo, algunos politólogos distinguen entre los populismos democratizadores y democráticos, como los existentes en España o Portugal, y otro tipo de populismos, por desgracia emergentes, de signo reaccionario, aquellos que confunden al adversario político con el enemigo del pueblo y, por ello, los excluyen de la comunidad política, un tipo de populismo que arraiga con fuerza en las tierras regadas por la intolerancia.

  • José Cadalso publicó con el título los Eru­di­tos a la vio­leta (1772), un “Curso com­pleto de todas las cien­cias, divi­dido en siete lec­cio­nes, para los siete días de la semana, publi­cado en obse­quio de los que pre­ten­den saber mucho estu­diando poco”, cuyo título hace alu­sión al per­fume de la vio­leta, el favo­rito de los jóve­nes que en el siglo XVIII que­rían ir a la moda. El autor de las Car­tas marrue­cas arre­mete sin pie­dad –y con razón– con­tra la legión de inep­tos intro­du­ci­dos en todas las épo­cas en la Repú­blica de las letras y que “fun­dan su pre­ten­sión en cierto apa­rato arti­fi­cioso de lite­ra­tura”. Son todos ellos vocin­gle­ros de exte­rior cuyo afán no es otro que el de epa­tar con ese “deseo de ser tenido por sabio uni­ver­sal”, en pala­bras de Cadalso. Este libro tiene plena vigencia en la España de hoy, como trataré de mostrar en las líneas que siguen.