OBJETIVO: MOSUL

Imagen de jrvillanuevah
José Ramón Villanueva Herrero

 Cuando todavía estamos sobrecogidos por la sangrienta batalla de Alepo y la consiguiente hecatombe humanitaria que ha ocasionado, asistimos ahora al desarrollo de una menos dramática lucha, la que se desarrolla para la reconquista de la ciudad iraquí de Mosul, en poder del Estado Islámico liderado por el califa Abu Bakr al Bagdadi desde junio de 2014.

Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak, capital de la provincia de Nínive, de tantas resonancias históricas vinculada a la antigua Asiria,  y definida por Jonathan Spyer como “la joya de la corona de las posesiones iraquíes de los yihadistas sunitas”, está siendo objeto de una intensa ofensiva iniciada el pasado 16 de octubre y en la que participan, además de un potente contingente del ejército iraquí, combatientes kurdos (peshmergas),  las Unidades de Movilización Popular, amalgama de 40 grupos armados chiíes, entre ellos las milicias de Hezbollah,  apoyados  por Irán y entrenadas por el Cuerpo de Guardianes Revolucionarios Islámicos. Además, esta ofensiva cuenta con el apoyo aéreo de una coalición internacional liderada por  EE.UU. y de la que también forman parte Francia, Reino Unido, Australia, Alemania, Canadá o Italia. Frente a ellos, varios millares de yihadistas están ofreciendo una feroz resistencia y, a modo de ejemplo, según datos del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, se estima que en torno a 300 niños soldado (“cachorros del Califato” en la terminología del yihadismo) reclutados por el Estado Islámico han muerto desde el inicio de los combates para la reconquista de dicha ciudad. Esta resistencia fanática, unida a los ataques suicidas y al empleo de la sufriente población civil como escudos humanos, está ralentizando la ofensiva sobre Mosul, cuya conquista definitiva puede prolongarse durante varios meses.

La batalla de Mosul resulta crucial para el desarrollo de la guerra contra el Estado Islámico, el cual, por otra parte, en estos últimos meses ha ido perdiendo el 22 % de los territorios que controlaba en Siria e Irak, lo cual, como contrapartida, le ha impulsado a aumentar los atentados en Europa y otros lugares de África. En consecuencia, la operación para lograr la conquista de Mosul resulta la más compleja de las llevadas a cabo en Irak, no sólo por la dificultad que supone combatir al delirio fanático de quienes enarbolan las negras banderas del Estado Islámico, sino por el hecho de que en la zona se hallan más de un millón de personas atrapadas, todavía, bajo el yugo yihadista.

Indudablemente es cuestión de tiempo y paciencia la conquista de Mosul y nadie duda de la victoria final del conjunto de las fuerzas atacantes, como tampoco de la dificultad que ello comporta. En la actualidad, se combate ya en diversos barrios del núcleo urbano así como en otras localidades de la periferia y se ha logrado el control de parte de la ciudad situada al este del río Tigris.

Dicho esto, no sólo asistimos a una lucha en el campo de batalla sino, también, a un enfrentamiento entre dos geoestrategias contrapuestas: la pugna por el control de la zona por parte de dos países que quieren garantizarse su hegemonía en la región: el Irán de mayoría chií que respalda al Gobierno de Bagdad de  Haider al Abadi y la Turquía sunita liderada por el cada vez más autoritario Recep Tayyip Erdogan. De este modo, Turquía, cuyas tropas ya están actuando sobre el terreno, pretende crear, tras la derrota militar del Estado Islámico,  una provincia autónoma en Nínive, desvinculada del Gobierno de Bagdad con la intención de consolidar la influencia turca y sunita en el norte de Irak. Y más aún, Erdogan, consolidado en  el poder tras el frustrado golpe militar del pasado mes de julio, parece recoger las aspiraciones territoriales de los nacionalistas turcos más radicales los cuales, alegando la existencia de población turcomana en la zona, reivindican la anexión de Mosul y Kirkuk así como otras áreas del norte de Irak que en su día pertenecieron al antiguo Imperio Otomano.

En consecuencia, la lucha por la conquista de Mosul no puede ocultar la creciente tensión entre Ankara y Bagdad, con Irán como telón de fondo. Por ello, resulta evidente que la rivalidad turco-iraní y sunita-chií están en la raíz de la lucha por el poder no sólo en Mosul sino en el conjunto de la provincia de Nínive, una rivalidad que, además de política y religiosa, no se halla exenta del deseo de controlar los importantes recursos petrolíferos de dicha zona del norte de Irak. Además de lo dicho, esta tensión  puede incrementarse todavía más en  un oscurecido e incierto panorama internacional en el cual, Donald Trump ya ha dejado patente su intención de anular el acuerdo nuclear firmado por el Gobierno Obama con el régimen de Teherán, lo cual sin duda, puede tener consecuencias impredecibles.

A modo de conclusión, el citado Jonathan Spyer, desde las páginas del Jerusalem Post considera que “el significado de todo esto es que el norte de Irak ha dejado de funcionar como un territorio soberano. Otras fuerzas: soldados turcos, guardianes revolucionarios iraníes, guerrillas kurdas, milicianos chiíes y yihadistas sunitas, están ahora envueltos en una batalla por su territorio y sus recursos”. El incierto resultado que se derive de esta batalla puede convulsionar, todavía más, el ya de por sí explosivo panorama del Oriente Próximo, algo ciertamente preocupante.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 16 enero 2017)

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Entre los múltiples despropósitos y torpezas del presidente norteamericano Donald Trump en materia de política internacional uno de los más graves ha sido la ruptura el pasado 8 de mayo del Acuerdo nuclear con Irán cuyas consecuencias futuras resultan imprevisibles.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    El asesinato del periodista Jamal Ahmad Khashoggi, ha vuelto a poner de actualidad a Arabia Saudí, un país que siempre ha hecho gala de un absoluto y flagrante desprecio por los derechos humanos y en donde las ejecuciones públicas son práctica habitual.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    En el conflicto político originado en Cataluña como consecuencia del procés independentista, la voz de la Iglesia católica apenas se ha dejado oír. Es por ello que resultan interesantes las reflexiones recogidas en el documento Es posible renovar la convivencia, elaborado conjuntamente por los colectivos Cristianisme i Justìcia, vinculado a la Fundació Lluís Espinal de Barcelona y EntreParéntesis del Centro Fe-Culturas-Justicia de Madrid, en un intento de tender puentes y buscar soluciones consensuadas ante un conflicto que, como bien señalan, no debería nunca haber salido del debate político y que produce una gran incertidumbre ante el futuro inmediato de Cataluña y el temor a que aumente fractura social surgida entre partidarios y detractores del procès.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Desde que en el 2008 estalló la crisis global ya nada es igual en nuestras vidas: cambios profundos y retrocesos graves han sacudido la economía, el sistema político y, en consecuencia, nuestra sociedad. Tenemos la sensación de que lo que hasta entonces era nuestro modelo de vida ha entrado en un declive (¿irreversible?) que está resquebrajando el Estado del Bienestar, Y esta situación de desencanto y pesimismo parece mostrarnos un futuro incierto ante lo que hasta ahora eran nuestras evidencias y seguridades, azotadas éstas por un triple vendaval.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Nos hallamos en pleno debate político y ciudadano en torno a la exhumación del general Franco de la Basílica del Valle de los Caídos, del panteón de Cuelgamuros, edificio del Patrimonio Nacional en el que por espacio de más de 4 décadas se ha seguido honrando

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Resulta preocupante la aprobación el pasado 19 de julio de la Ley Básica del Estado-Nación Judío por parte del Parlamento de Israel, un ejemplo más de la deriva cada vez más derechista del gobierno de Binyamin Netanyahu, alentado por el apoyo entusiasta que le brindan los EE.UU. de Donald Trump. Y es que tan polémica ley, pretende imponer el predominio del carácter judío del Estado por encima del carácter democrático del mismo y, en consecuencia, supone una inaceptable exclusión para los ciudadanos árabes israelíes (el 21% de la población) y demás minorías no judías como es el caso de los drusos y los cristianos, además de otros aspectos muy negativos como la declaración del hebreo como único idioma oficial, excluyendo de tal condición al árabe, o el apoyo a los asentamientos judíos en territorio palestino, ya que la ley señala expresamente que el Estado los considera como “un valor nacional y actuará para promover su establecimiento y consolidación”, toda una pésima noticia que termina de volatilizar los anhelos de una paz justa entre Palestina e Israel.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Hace unos días, Pedro Luis Angosto escribía que nos hallamos ante uno de los momentos más peligrosos de la historia de la Humanidad desde que acabó la II Guerra Mundial. Tras esta contundente afirmación aludía a los negativos efectos de la globalización, tanto en cuanto ha supuesto un brutal ataque a la democracia, así como al resurgir de actitudes xenófobas y fascistas que, utilizando temas tan sensibles como la migración, y bien que lo constatamos diariamente, están captando adeptos entre una población cada vez más temerosa ante una supuesta e imaginaria "invasión" de nuestra civilizada Europa. Así las cosas, la situación se agrava mientras la derecha democrática coquetea con algunos de los postulados de la ultraderecha fascista y la izquierda europea se halla desarbolada, incapaz de articular un programa social y solidario que recupere los valores esenciales de la democracia y que sirva de dique efectivo ante semejante ofensiva reaccionaria.

  • José Ramón Villanueva Herrero

    Muchas cosas han cambiado desde que Mustafá Kemal proclamara en 1923 la República de Turquía, instaurándose así un nuevo sistema político que ponía fin al caduco Imperio Otomano. Fue entonces cuando, mediante una serie de profundas reformas, se pretendió crear un nuevo estilo de ciudadano turco, republicano, nacionalista y secular similar al existente en otros países europeos. Estas reformas supusieron la adopción del alfabeto latino y el calendario gregoriano, los códigos legislativos europeos, se promovió la forma de vestir occidental y también, algo muy importante para un país de mayoría musulmana: la desaparición de la religión del ámbito educativo y de la judicatura. De este modo, la religión se puso bajo el control del Estado y en 1928 se suprimieron los artículos de la Constitución de 1924 que conferían al islam el título de religión oficial de Turquía. De igual modo, se emancipó el papel social de la mujer, caso inédito en el ámbito musulmán de la época, permitiendo su plena inserción en el sistema educativo y laboral, concediéndole además el derecho al voto en las elecciones municipales en 1930 y para las generales en 1931, antes que muchos países de Europa, incluido el caso de España, donde el derecho al sufragio femenino se lograría en 1933.